Tenencia en Oaxaca: cualquier soluci贸n pasaba por reconocer la necesidad de soluciones creativas

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Es reconocimiento de lo impr谩ctico que resultaba el proceso de cobro, y el gravamen mismo sobre la tenencia y uso de veh铆culos en Oaxaca, deber铆a ser apenas el primer paso de una serie de medidas para reactivar y fondear la insuficiente recaudaci贸n de impuestos estatales. Si de verdad existe la intenci贸n de incrementar la captaci贸n de impuestos locales, dicho reconocimiento, adem谩s, debe reflejarse en todas las dem谩s 谩reas relacionadas con el cobro de contribuciones, que adem谩s de ser poco competitivas, resultan ser muy poco amigables con el contribuyente oaxaque帽o.

En efecto, la impracticidad del cobro del impuesto a la tenencia y uso de veh铆culos, en Oaxaca pod铆a verse desde distintos 谩ngulos. Desde la perspectiva estrictamente econ贸mica, resultaba que por un lado el impuesto era demasiado oneroso con relaci贸n a su costo en otras entidades federativas; y por el otro, el gobierno de Oaxaca nunca logr贸 aterrizar una argumentaci贸n convincente respecto de cu谩l era el prop贸sito o la finalidad de que el contribuyente oaxaque帽o pagara dicho impuesto en la entidad, y no en otra en donde era menor o en la que definitivamente no se cobrara. Junto a ello, siempre estuvo la excesiva burocracia, y la intrincada y decimon贸nica tramitolog铆a que se procuraba para que, quien quisiera pagar cinco o diez veces m谩s por unas placas de circulaci贸n que en otra entidad, lo hiciera en Oaxaca. Por todo eso, vale la pena ir por partes.

Como antecedente en el primero de los rubros, vale se帽alar desde hace varios lustros el impuesto a la tenencia de veh铆culo era uno de los que quedaba sujetos a la coordinaci贸n fiscal entre la federaci贸n y las entidades federativas. Esto era que, a pesar de ser un gravamen federal, los encargados del cobro y la utilizaci贸n de dichos recursos eran las propias entidades federativas.

En t茅rminos simples, los recursos que captaban por ese concepto eran tomados 鈥渁 cuenta鈥 de los recursos que la federaci贸n estaba obligada a transferirle a las entidades federativas. El problema es que, en 2012, dicho impuesto desapareci贸 como un gravamen federal, pero qued贸 abierta la posibilidad de que los estados de la Rep煤blica lo continuaran aplicando ahora como un impuesto del orden estatal.

As铆, hubo varias entidades de la Rep煤blica que lo eliminaron, y otras desde el principio ofrecieron est铆mulos fiscales a los contribuyentes para que consintieran el cobro pero a una tasa cero, o de algunos pesos, para que con ello se mantuviera la vigencia del gravamen y se dejara abierta la puerta a la desaparici贸n del est铆mulo, sin el riesgo de que los contribuyentes alegaran en su contra, por haber sido actos consentidos durante el periodo de la vigencia de los beneficios fiscales.

La postura del gobierno de Oaxaca, sin embargo, fue poco asequible frente a la situaci贸n. Bajo el alegato de que era un impuesto que no pod铆a desaparecer debido a los compromisos adquiridos por el gobierno de Ulises Ruiz, que bursatiliz贸 ingresos futuros (seg煤n para realizar obras de beneficio social, cuesti贸n que nunca fue transparentada) garantiz谩ndolos justamente con los derechos vehiculares y con el cobro de la tenencia, entre otros.

Era evidente que el impuesto no pod铆a desaparecer. Pero al restablecer el cobro de la tenencia estatal, y mantenerlo en las mismas tasas de la antigua tenencia federal, s贸lo provocaron una fuga enorme de contribuyentes oaxaque帽os que, a partir de diversos derechos fundamentales que sobreponen la libertad de tr谩nsito y el reconocimiento de los actos jur铆dicos entre entidades federativas al cobro de un impuesto, decidieron emplacar sus veh铆culos en otros estados en los que la tenencia hab铆a sido flexibilizada o eliminada.

ALEJADOS DE LA CIUDADAN脥A

Todav铆a en los 煤ltimos d铆as de 2017, realizar el tr谩mite de registro, emplacamiento y pago de tenencia y derechos vehiculares en Oaxaca, era una aut茅ntica tortura. Dicho proceso hab铆a sido el mismo que se segu铆a desde a帽os atr谩s, el cual adem谩s de ser un servicio lento y plagado de burocracia, era adem谩s complejo y poco accesible para el ciudadano, que en el mejor de los casos deb铆a perder todo un d铆a para realizar el tr谩mite, o bien pod铆a hacerlo en varios momentos para permitirle los tiempos de espera a un sistema de cobro anticuado, complicado y repelente a los contribuyentes.

Para empezar, el contribuyente deb铆a llevar todos los documentos relacionados con la propiedad del veh铆culo de motor, y buscar una subdelegaci贸n fiscal, o una oficina de la Secretar铆a de Vialidad y Transporte, en la que estuviera disponible el servicio en el momento necesario (para realizar este tr谩mite, el autor de este espacio tuvo que visitar cuando menos tres oficinas distintas, sin 茅xito); una vez superado este obst谩culo, deb铆a pasar a una primera revisi贸n de la documentaci贸n, en la que pr谩cticamente a todos los contribuyentes les informaban de un requisito adicional, cartas poder o dem谩s, en medio de una oficina (incluso en las oficinas centrales de Sevitra) en la que no son visibles al p煤blico los documentos requeridos para cada tr谩mite, ni los se帽alamientos sobre d贸nde inicia y cu谩l es el flujo en cada uno de ellos; y mucho menos los tipos de servicios que ah铆 se prestan.

Una vez superada la revisi贸n, captura y digitalizaci贸n de documentos, se emit铆a una orden de pago llena de problemas: o se pagaba en la ventanilla bancaria ubicada dentro de las oficinas de Sevitra, teniendo que esperar cuando menos un d铆a para que 鈥渆l sistema refleje el pago鈥. Otra opci贸n era acudir a una sucursal bancaria que se encuentra por lo menos a un kil贸metro de distancia e invertir todo el tiempo para la realizaci贸n de las comunes largas filas para el pago en ventanilla, considerando que s贸lo una instituci贸n bancaria (Banorte y, a veces, HSBC) garantizaba el reflejo del pago a los pocos minutos, para poder continuar el tr谩mite el mismo d铆a.

Y hab铆a una tercera opci贸n: el pago, en la misma oficina de Sevitra, a trav茅s de una terminal para tarjetas bancarias. Ilusamente, se crey贸 que este ser铆a el m茅todo m谩s r谩pido. Pero no: de todos modos, habiendo pagado ah铆 mismo, hab铆a que esperar al menos tres o cuatro horas para el reflejo del pago en el llamado sistema SIOX. A pesar de las promesas, 茅ste contribuyente debi贸 esperar dos d铆as al reflejo del pago, debido a una 鈥渃a铆da del sistema鈥 que prolong贸 por mucho tiempo m谩s la posibilidad de concluir dicho tr谩mite.

Con esta burocracia, 驴c贸mo no emplacar en otro estado a trav茅s de un gestor, con un costo inicial similar o menor al cobrado en Oaxaca, y con la garant铆a de que los pagos posteriores no rebasar铆an los 600 pesos anuales?

CERTIDUMBRE

Con las medidas anunciadas, se supone que esa tortura burocr谩tica debe terminar. Eso era indispensable para lograr que m谩s automovilistas regresen a las placas estatales. Y lo que sigue es hacer amigables los servicios tributarios estatales a los contribuyentes. 驴A poco no entienden que en el SAT tratan al usuario lo mejor posible cuando acude a realizar tr谩mites, para que despu茅s con esa misma diligencia hagan lo necesario para determinarle y cobrarle sus impuestos? Ah铆 est谩 la clave.

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