Abrumador, que en M茅xico la corrupci贸n no tenga partido y tampoco sea generacional

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Es abrumador c贸mo, a m谩s tres lustros de distancia de la consolidaci贸n de la pluralidad de partidos en el poder en M茅xico, el 煤nico com煤n denominador que existe es la corrupci贸n. El lugar com煤n, y lo pol铆ticamente correcto, nos llevar铆a a suponer que 茅ste es s贸lo un fen贸meno privativo de los gobernantes y servidores p煤blicos emanados del Partido Revolucionario Institucional. Sin embargo, volteamos a ver el panorama s贸lo para corroborar que esta es una pr谩ctica que no ha distinguido generaciones de pol铆ticos y gobernantes, y tampoco partidos. El problema es que eso est谩 generando un agotamiento institucional importante, que ahora nos debe llevar a repensar en el modelo institucional bajo el cual se gobierna en M茅xico.

En efecto, hace ya alg煤n tiempo el constitucionalista Miguel Carbonell advert铆a que el impulso inicial del gobierno de EPN a trav茅s del Pacto por M茅xico y las reformas estructurales no se puede repetir, ni siquiera a menor escala; que la credibilidad del gobierno ha sido da帽ada seriamente por el escenario econ贸mico adverso (el peso en las nubes, el endeudamiento p煤blico en niveles escandalosos, la gasolina al doble de lo que cuesta en Estados Unidos, el salario m铆nimo estancado, la pobreza sin disminuir en nada) y la popularidad del Presidente est谩 en m铆nimos hist贸ricos.

Podemos pensar, afirmaba Carbonell (http://eluni.mx/2dwDzim), que la culpa es de las personas y no del dise帽o institucional que tenemos. A fin de cuentas, fueron esc谩ndalos como el de la Casa Blanca, el departamento en Miami, el plagio de la tesis, la visita de Donald Trump y el p茅simo manejo de los 43 de Ayotzinapa lo que llevaron al suelo en las encuestas de popularidad al Presidente.

Todo eso es correcto, pero recordemos que el cansancio hacia la figura presidencial se ha venido repitiendo sexenio tras sexenio y es posible identificar algo parecido con los gobernadores en las entidades federativas. Y, frente a todo esto, Carbonell soltaba una 鈥渕odesta sugerencia鈥 que en realidad es un llamado urgente cada vez m谩s compartido por quienes est谩n encargado del estudio del modelo de organizaci贸n pol铆tica de nuestro pa铆s: cambiemos la duraci贸n del periodo de gobierno, para dejarlo en cuatro a帽os. Ese mismo lapso de tiempo se debe aplicar tanto a la Presidencia de la Rep煤blica como a las gubernaturas.

Una persona que tenga buenas ideas y sepa del manejo de las cuestiones de Estado tiene tiempo de sobra en cuatro a帽os para realizar sus proyectos. Luego debe dar lugar al siguiente. O bien, dec铆a Carbonell, podemos atrevernos a dar un paso adicional y pensar en un dise帽o semejante al de Estados Unidos: un periodo de gobierno que dure cuatro a帽os, con la posibilidad de una sola reelecci贸n. Me imagino que los puristas y tradicionalistas pensar谩n que tocar el principio de no reelecci贸n presidencial es una barbaridad, pero creo que debemos estar abiertos a debatir todas las opciones. Lo que queremos todos son gobiernos que funcionen y cumplan su trabajo. Hoy no los tenemos.

CORRUPCI脫N, POR DOQUIER

En ese escenario, un sencillo recuento nos puede dar algunas coordenadas b谩sicas sobre c贸mo la corrupci贸n en M茅xico no ha distinguido partidos ni gobernantes, y tampoco ha sido propia de un solo momento de nuestra historia entre la transici贸n fallida y la pluralidad inservible para nuestro pa铆s:

1.鈥 En el PRD. El ex gobernador de Oaxaca, Gabino Cu茅, que encarn贸 la alternancia pol铆tica estatal, se halla al centro de una red de desv铆os que incluye m煤ltiples cuentas bancarias y connivencia con proveedores y constructores. S贸lo los montos de cuentas detectadas a su operador Jorge Castillo, entre otros presuntos prestanombres, superan los 7 mil millones de pesos, una parte significativa de la deuda local. Hace a帽os que Castillo no es funcionario p煤blico; su 煤ltimo sueldo p煤blico fue de 12 mil pesos mensuales.

2.鈥 En el PAN. Guillermo Padr茅s no s贸lo fue encubierto por el gobierno de Felipe Calder贸n, sino tambi茅n por l铆deres del PAN, que a punto estuvieron de llevarlo a la presidencia del partido. Los cargos federales son por lavado de dinero y abarcan a parte de su familia y amigos. Localmente el gobierno de Claudia Pavlovich acumula m谩s de un a帽o sin acciones directas en su contra. La n贸mina de las empresas contratistas tiene vasos comunicantes lo mismo con personajes de Acci贸n Nacional que, dato curioso, con dirigentes y ex mandatarios del PRI.

3.鈥 En el PRI. Adem谩s de Javier Duarte y de su hom贸logo y correligionario de Chihuahua, C茅sar Duarte, los se帽alamientos de corrupci贸n se extienden a casi todos los dem谩s mandatarios estatales del partido oficial, lo que desde luego incluye a Rub茅n Moreira y su hermano y antecesor, Humberto, en Coahuila. Si de algo ha servido el bloque de gobernadores denominado Conago, lanzado con la llegada del PAN a inicio de los 2000, ha sido para forrar de impunidad a los gobiernos estatales pri铆stas, primera y 煤ltima frontera en cualquier batalla seria contra la corrupci贸n.

A esa lista, m谩s recientemente, se han sumado otros ex gobernadores que han terminado en problemas. Actualmente son m谩s de 12 los que enfrentan procesos judiciales y varios de ellos, Roberto Borge y Javier Duarte, se encuentran en prisi贸n acusados de diversos delitos relacionados con el desv铆o de recursos y e incluso la delincuencia organizada, entre otras cuestiones administrativas que rebasan todo nivel de tolerancia y que incluso pueden llegar a rayar en el delirio.

Ahora bien, en otro extremo se encuentra lo relacionado con el llamado 鈥渃abildeo鈥 legislativo, que tambi茅n presenta enormes problemas. Pues, de hecho, el cabildeo de legisladores en favor de privados, los despachos propiedad de senadores; en suma, la complicidad abierta, multiplica sus tent谩culos en ambas C谩maras. Un personaje acumula se帽alamientos: Emilio Gamboa, protector del gobernador Javier Duarte, cercana influencia en temas ligados a las comunicaciones y telecomunicaciones. A su c铆rculo se le atribuye estar frenando una iniciativa presidencial que desde hace meses busca fortalecer la seguridad de los puertos mercantes con personal de la Marina. Muchas capitan铆as de puertos son hoy dominio del crimen organizado. El 谩rea la controla Guillermo Ruiz de Teresa, coordinador general de Puertos y Marina Mercante de la SCT, un viejo aliado pol铆tico de Gamboa Patr贸n. As铆, pues, la corrupci贸n no distingue hoy en M茅xico partido ni generaci贸n.

REALIDAD AGOBIANTE

De este tama帽o es el problema que tendr谩 que enfrentar el pr贸ximo presidente. M茅xico no aguantar谩 otro sexenio perdido, ni otro periodo de simulaci贸n y saqueos. Las cosas tienen que moverse de inmediato antes de que todo termine verdaderamente mal.

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