Medio siglo después, pareciera que la larga transición mexicana no sabe para dónde va…

La masacre de estudiantes cometida del 2 de octubre de 1968, no sólo se ubica como una fecha dolorosa para la sociedad y el gobierno en México, sino que sobre todo marca el inicio de la larga transición a la democracia que ha vivido nuestro país. De entonces a la fecha, se buscó la tolerancia a la pluralidad de ideas y formaciones políticas; se intentó y logró la alternancia de partidos en el poder, y la valorización del sufragio como mecanismo de cambio. Esa larga transición fue coronada, 50 años después, con un giro radical en el régimen de gobierno. Ahora habrá que buscar que esa transición no se quiebre ante las tentaciones, y mucho menos ante las circunstancias.

En efecto, hoy se realizarán actos conmemorativos, conversatorios, y manifestaciones multitudinarias, entre muchas otras actividades relativas a la masacre del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas. En la médula intelectual de muchas de esas actividades, estará la revisión de cómo aquel momento doloroso para la sociedad mexicana, marcó el inicio de una larguísima transición que paulatinamente empujó la apertura del sistema político a las fuerzas opositoras que durante décadas estuvieron en la clandestinidad; que al mismo tiempo era semilla de la conciencia social de cada vez más personas; y de cómo la combinación de esa memoria con hechos como el terremoto de septiembre 1985 marcaron la ruta para el establecimiento de una base opositora sólida en la capital del país.

Que posteriormente, ese mismo empuje lograría la primera derrota (ahogada) del partido oficial en los comicios de 1988; que esa misma fuerza constante, lograra la ciudadanización del Instituto Federal Electoral, el robustecimiento de los órganos jurisdiccionales de la materia, y la primera pérdida de la mayoría legislativa del PRI en los comicios de 1997. El desenvolvimiento natural de la fuerza ciudadana fue la que en el año 2000 provocó la primera alternancia de partidos en el poder, y que doce años después pensara que, ante el primer fracaso en el anhelo de cambio, se optara por el regreso a lo conocido. Hoy, con el país deshaciéndosenos en las manos, la mayoría ciudadana optó por el cambio de opción política que se considera una de las más radicales y profundas del México contemporáneo. Ante ello, habría que preguntarse en realidad hacia dónde va nuestra transición constante.

La respuesta no resulta fácil de hallar. Por un lado, tenemos a un país que enfrenta problemas estructurales inmensos en prácticamente todos los rubros vitales para la supervivencia: seguridad, economía, recaudación pública o Estado de Derecho; problemas inmensos de corrupción, impunidad, desconfianza entre ciudadanía y gobierno, y una enorme brecha entre las necesidades y anhelos de la gente, y las respuestas institucionales posibles de quienes están a punto de dejar el poder, y quienes están a punto de asumirlo.

En tales circunstancias, no parece haber un derrotero claro más que el otorgamiento de un mandato inequívoco: el próximo régimen gobernante ganó con una mayoría holgada que le permitirá gobernar con poca oposición y casi sin cortapisas. Eso, que puede ser una buena noticia en un momento crítico, también puede ser la puerta de entrada al más profundo de nuestros miedos sociales: que luego de intentar combatir el autoritarismo, y de haberlo hecho por la vía de la democracia, la descomposición social nos termine llevando —por una vía alterna— de regreso a ella. Debemos entender el contexto, para evitar que eso pueda llegar a ocurrir.

LA VÍA AUTORITARIA

Es una paradoja que intentando combatir el autoritarismo, la democracia mexicana haya terminado decidiendo otorgar un mandato amplio como el que estamos a punto de ver. El sufragio ciudadano no sólo hizo Presidente a Andrés Manuel López Obrador con un amplísimo margen de aceptación democrática, sino que le otorgó a su partido, Morena, una mayoría abrumadora que le permitirá un amplio margen de maniobra durante los siguientes tres años en el Poder Legislativo federal y en las Legislaturas de la mayoría de las entidades federativas.

¿Por qué una paradoja? Porque eso era lo que teníamos en los tiempos en los que el control vertical se ejercía por medio del régimen de partido hegemónico. Es decir: régimen de partido hegemónico en la vieja era priista, porque a pesar de haber pluralidad de fuerzas políticas, siempre era un solo partido el que ganaba todo, o casi todo. Hoy estamos en vías de ver algo muy similar, si no se moderan los ánimos y se antepone la convicción democrática a las tentaciones naturales del ejercicio del poder.

Es cierto que López Obrador tiene un mandato amplio, pero no deja de ser eso: una decisión tomada por la ciudadanía y entregada a él para ser su ejecutor. Con todo y lo que se pueda pensar de sus 30 millones de votos, éstos lo hacen —o deberían hacerlo— ser un mandatario más comprometido que, por ejemplo, el cuestionado Felipe Calderón. Ser mandatario significa haber recibido un poder y una instrucción por parte de los mandantes (los ciudadanos) para cumplir fines específicos, pero no para hacer lo que le venga en gana. El problema es que la holgura del triunfo puede hacer sentir al mandatario que puede hacer lo que quiera, y no que está más obligado que sus antecesores a cumplir las metas para las que fue electo.

En esa misma medida debe asumirse el Poder Legislativo de mayoría morenista. En el escenario ideal, ellos debieran combatir cualquier viso de excesos o autoritarismo, y no ser un instrumento más para la reinstauración del régimen de partido hegemónico en México. Debieran robustecer la división de poderes, hacer valer las bases federalistas de nuestra nación, y procurar un mejor equilibrio entre poderes. No hacerlo, o hacer lo contrario, significará seguir alimentando el centralismo político y administrativo fáctico, que en México hizo sentir rey y virreyes al Presidente y los Gobernadores, y que en alguna medida aceleró el proceso de descomposición y desencanto que llevó a la ciudadanía a optar por un nuevo mandato amplio, como un intento más —el último, quizá— de ver si con esa verticalidad es aún posible rescatar al país.

INCERTIDUMBRE

El problema en el fondo es que, aunque eso explica la realidad, no alcanza para establecer un derrotero previsible y explicable para la transición mexicana. Es saludable que un país tenga mayorías definidas, siempre que éstas tengan por objeto seguir construyendo la democracia y sean el mecanismo base para el fortalecimiento del Estado de Derecho. Si esa mayoría opta por el exceso, por la confianza excesiva en el mandato o, en el otro extremo, por el autoritarismo, entonces habremos dado un peligroso paso hacia atrás, que no sabemos exactamente hasta dónde pueda llevarnos.

Avanza sistema oral mercantil en OAXACA

 Los justiciables han tenido una resolución efectiva en breve tiempo, dice el juez Miguel Ángel Hernández Bautista

El juez especializado en Oralidad Mercantil del Poder Judicial del Estado, Miguel Ángel Hernández Bautista, aseguró que a nueve meses de implementarse este sistema en Oaxaca, se han atendido un total de 715 asuntos, de los cuales, los más comunes han sido los casos de cumplimiento de contratos y acción causal, por un monto máximo de 650 mil pesos.

“Todos los casos son importantes, ya que se ha logrado que los justiciables tengan una resolución efectiva en breve tiempo, y lo más importante, que como jueces tengamos un contacto directo con los involucrados y estar activos dentro del proceso”, comentó.

Luego de precisar que el titular del Poder Judicial, Magistrado Raúl Bolaños Cacho ha mostrado mucho interés por capacitar al personal que estará al frente de este nuevo sistema, Hernández Bautista dijo que ahora con la Oralidad Mercantil, los casos requieren dos meses como mínimo para ser resueltos, no como antes que se llevaba seis meses o incluso años para llegar a una solución, como lo era en el sistema escrito.

“Hace falta que la ciudadanía conozca este sistema oral, que sepan de sus beneficios, porque los abogados que han asistido a los cursos de capacitación que hemos dado, tienen buena impresión y reconocen la efectividad de la oralidad mercantil”, precisó.

Entre las ventajas del Sistema Oral Mercantil, puntualizó el Juez, es que se reducen gastos y desgaste de los involucrados, además que las notificaciones se realizan de manera electrónica, lo cual facilita que la información sea clara y precisa.

Cabe señalar que el Poder Judicial, además de crear una sala de juicio oral mercantil la cual se localiza en los juzgados civiles y familiares que se ubican en el ExMarquesado, ha capacitado a jueces y secretarios judiciales con la finalidad de continuar con la preparación del personal que demanda este cambio generado por las reformas realizadas al Código de Comercio.

En marzo de este año, la Cámara de Diputados federal amplió los plazos para la entrada en vigor en el país, de los juicios orales mercantiles

Organizan X Noche de las Estrellas

Carlos R. Aguilar Jiménez.

Luego de la realización de un Seminario de organización, información y temática respecto de la realización el próximo 17 de noviembre de la X Noche de las Estrellas, realizado en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, (INAOE) ubicado en Tonantzintla Puebla, al que asistí acompañado del presidente de la Sociedad Astronómica de Oaxaca A.C., Ing, Héctor Ríos Hernández, del 20 al 22 de septiembre, de inmediato se ha iniciado la preparación, organización y próxima realización de esta fiesta astronómica que este año cumplirá una década de realizarse en Oaxaca; las primeras ediciones de la Noche de las Estrellas en la majestuosa plaza ceremonial de la zona arqueológica de Monte Albán, ocasión extraordinaria cuando decenas de miles de asistentes pudieron disfrutar del inefable placer, del éxtasis supremo de estar bajo el cielo estrellado de ese emblemático lugar de la cultura zapoteca, al tiempo de poder observar con telescopios instalados alrededor del Observatorio, los espectaculares astros del cielo nocturno de Oaxaca.

Casi como una tradición luego de nueve años de realizar esta magna fiesta astronómica que se celebra simultáneamente en todos los estados del país, en 45 sedes, incluida en Oaxaca la de la Mixteca que organiza el profe Abel Luna, en esta ocasión el Observatorio Astronómico Municipal, la Dirección General de las Culturas del Ayuntamiento, Sociedad Astronómica de Oaxaca A.C., el CEBTIS 26 ubicado en la antigua carretera a San Felipe, el Club de Astronomía del ITO, además de la colaboración del Lic. Maurel Bautista, Ing. Filiberto Cruz Zavaleta, Rosalino Gudiño, Juan Leon Zurita, Jonathan y otros distinguidos colaboradores, alistamos ya la artillería pesada telescópica, las actividades culturales, artísticas, teatro, talleres de ciencia, conferencias y exhibiciones especiales en el Planetario Nundehui, que se efectuarán en el “Andador Noche de las Estrellas” que interconecta al Observatorio Astronómico y Planetario Nundehui en la cima del Cerro del Fortín. La temática, la idea y conceptos alrededor de los que girarán las actividades de la Noche de las Estrellas, serán las cosmovisiones prehispánicas, la forma en que pensaban nuestros antepasados respecto de la creación del universo y el mundo y, las explicaciones, hoy mitos que tenían respecto del cielo, las estrellas, el agua, las nubes, el sol, la luna, la noche y la vida misma, por lo que desde este viernes en reunión extraordinaria del Comité de la Noche de las Estrellas en el Observatorio Astronómico, se establecieron las primeras diligencias y proyectos a realizar, comenzando con la invitación a todos los dueños de telescopios para que asistan a esta fiesta cósmica en la que esperamos reunir a unos cinco mil asistentes, destacando entre todas las actividades la importancia del Códice Vindoboniense, originario de Santiago Apoala y en exhibición en Viena, Austria, un documento pictográfico elaborado en época prehispánica donde se tratan la historias de los Señoríos Mixtecos, pero que especialmente se refiere a las creencia religiosas, hoy mitos, relacionados con la cosmovisión mixteca, y que en esta ocasión seráN  temas fundamentales de la X Noche de las Estrellas.

La discusión sobre la reforma educativa ha sido dominada —y sigue así— por las élites

Cuando en 2013 el presidente Enrique Peña Nieto presentó la iniciativa de reforma constitucional que contenía su proyecto educativo, lo anunció bajo el discurso del beneficio a los niños y jóvenes del país que reciben instrucción pública, pero lo hizo pensando en desmantelar el poder de las élites; hoy, cuando el gobierno electo ha prometido que “cancelará” la reforma educativa, nuevamente lo hace pensando en los instrumentos y no en los destinatarios de la educación pública en México. ¿Eso puede significar el cambio de rumbo que millones esperan?

En efecto, cuando hace cinco años se presentó la reforma educativa, el rechazo unánime vino de los trabajadores de la educación, y particularmente de los agrupados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, pero nunca de los alumnos o padres de familia que, en su mayoría, nunca alcanzaron a entender de qué se trataba la reforma. Las élites de la educación en México —el SNTE, la CNTE, y las demás disidencias magisteriales, etcétera— dijeron —no sin razón— que la reforma educativa del presidente Peña era en realidad una reforma administrativa y laboral para los trabajadores de la educación. Por eso la rechazaron, aunque sin proponer ni establecer al menos coordenadas básicas de qué sí podría ser una verdadera reforma educativa.

Los únicos que pretendieron hacerlo fueron los maestros oaxaqueños agrupados en la Sección del SNTE e identificados como principal bastión de la Coordinadora —la CNTE— en el sureste del país. Presentaron un año más tarde su Plan para la Transformación de la Educación en Oaxaca, cuyo contenido fue duramente cuestionado incluso al interior del magisterio oaxaqueño, al reconocer que eso no era ni un plan educativo ni una alternativa a la reforma que había presentado el gobierno federal.

El PTEO era, en realidad, un conjunto de pincelazos desbalanceados sobre anhelos y buenas intenciones en materia educativa, pero sin lograr acercarse a las alternativas para la educación que se supone que se debían plantear, para mantener a salvo el proyecto educativo nacional sin trastocar los derechos de los trabajadores de la educación. Propios y extraños reconocían además que muchos de los planteamientos base del PTEO eran más ideológicos que pedagógicos, y que dicho documento aparentaba más ser un conjunto de intenciones políticas que una visión sobre la educación básica y media básica, incluso en un escenario tan particular como el oaxaqueño (multiculturalidad, indigenismo, consuetudinariedad, oralidad, etcétera).

Así, la reforma educativa impulsada por el gobierno federal nunca pasó por el balance de sus detractores, y en realidad sí fue una modificación constitucional dedicada a las élites magisteriales, aunque nunca logró sus objetivos. La intención era desmantelar el poder que tenía el sindicato magisterial sobre sus agremiados, y terminar con la discrecionalidad en el otorgamiento de plazas y beneficios para los docentes.

El gobierno federal no logró con el SNTE —élite a la que necesitó, luego de encarcelar a la maestra Elba Esther Gordillo, para mantener en paz a dicho sindicato— y tampoco con la CNTE. En Oaxaca intentaron desmantelar el poder de la Sección 22 expropiándole el control administrativo del instituto educativo en 2015. Pensaron que con eso lograrían menguar la capacidad de la movilización de la Coordinadora —al ya no tener los trabajadores de la educación, la amenaza permanente de acudir al llamado sindical so pena de ser castigados en su salario, ubicación o condiciones de trabajo—, sin considerar que la disciplina es parte de la cultura magisterial en la entidad.

Los hechos apuntan a que la CNTE jamás ha perdido su capacidad de movilización. Al llegar los tiempos electorales, ellos se fueron con quien les ofreció devolverlos a su estatus previo a la reforma educativa: Andrés Manuel López Obrador se pronunció por cancelar la reforma educativa, y eso les valió la simpatía del movimiento magisterial, que con eso ve la posibilidad de recuperar los espacios de control que había perdido, y de volver a tener garantías sobre su salario e inamovilidad, independientemente de lo que hagan o dejen de hacer, o de su desempeño frente a grupo.

Esas eran sus condiciones previas a la reforma educativa de 2013. Y es a donde volveremos en el gobierno de López Obrador.

NADA CAMBIA

Andrés Manuel López Obrador ha planteado su intención sobre la reforma educativa, pensando sólo en las élites y ha engañado con la verdad a millones de personas que creen genuinamente que con la cancelación de la última reforma al artículo 3 constitucional, se resolverá el problema educativo del país. Esto es trágico por el engaño abierto que constituye.

Cancelar la reforma educativa significaría volver al estado previo, en el que había un abierto cogobierno entre el sindicato magisterial y los gobiernos estatales y federal, en dicho ámbito. Hasta antes de la reforma, todo movimiento administrativo y salarial de los trabajadores de la educación debía pasar por el aval sindical, y de no contar con él, simplemente no ocurrían esos movimientos.

Es cierto que había inamovilidad y no existía ninguna amenaza relacionada con el despido de los trabajadores de la educación si no cumplían con ciertos parámetros en su desempeño frente a grupo. Sin embargo, también es cierto que ni la evaluación ni el establecimiento de sanciones para quienes no las aprobaran, era lo más importante o el fin último de una verdadera reforma educativa.

Esos elementos, en realidad, fueron establecidos como parte de la lucha entre élites, una queriendo controlar a otra por medio de instrumentos legales y constitucionales; y en medio de ello, millones de ciudadanos se manifestaron a favor de la cancelación de la reforma educativa, aunque seguramente no pensando en los abultados derechos de los docentes —los derechos perdidos y los que aún conservan—, sino en que quizá eso sí garantizaría que hubiera clases todos los días, que los maestros pusieran más empeño en su trabajo, o entregaran mejores resultados. Lamentablemente, sabemos que estos anhelos no dependen de la reforma o contrarreforma por la que se han trenzado maestros y gobierno en México.

NADIE PIENSA DE VERDAD EN LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Tan es así, que por sí misma la reforma educativa del Presidente Peña no resolvería, ni de lejos, el enorme problema que enfrenta la educación pública en México. Su reforma no fue educativa. El problema, es que la contrarreforma de López Obrador únicamente busca beneficiar a una élite, sin atender el problema de la educación, que sigue intocado. Nadie ha pensado que la educación pública no son los trabajadores adheridos al SNTE ni los combativos maestros identificados con la CNTE —que van, al precio que sea y de quién sea, por la preservación de sus derechos—, sino que en realidad la educación son los millones de niños y jóvenes mexicanos que no reciben la educación que merecen, y que tienen que hacer grandes esfuerzos para (medio) competir en un mundo en donde otros sistemas sí garantizan lo que ellos no tienen. De eso nadie habla. Y ese debiera ser uno de los asuntos de fondo en esta discusión.