Ismael Ortiz Romero Cuevas
Ir al Centro Histórico de la Ciudad de Oaxaca es un verdadero martirio para los oaxaqueños. Cada vez hay menos espacios para estacionarse, los restaurantes y lugares tienen precios inaccesibles y en algunos de ellos, hasta te ‘pelucean’ cuando les dices que eres local, el tráfico vehicular es realmente pesado y todo lo implementado por las autoridades, nos alejan en vez de que nos motiven a acercarnos a nuestro Centro. Y esta semana, le añadimos que el lunes y martes hubo un plantón que complicó más esa situación. Quienes teníamos que ir al Centro por cuestiones de trabajo, realmente padecimos los caprichos de un sindicato que exige a baladros el derecho de sus agremiados, agraviando el de los ciudadanos.
Los oaxaqueños hemos normalizado las pataletas de la CNTE que solo busca el beneficio de sus líderes utilizando a sus bases para lograrlo. Ya no nos sorprende y cuando eso sucede, resulta que nos hemos vuelto expertos en buscar ‘vías alternas’ o bien, no salir de casa hasta que sus líderes, seguramente con negociaciones en lo oscurito, decidan que volvamos a tener nuestras actividades normales y hasta que se embravezcan de nuevo. Lo grave es que las autoridades, sean del partido que sean, les han permitido ejercer esa presión afectando a todos, menos a los verdaderos responsables de las carencias (cuales sean) por las que luchan. Y lo peor del caso, es que con el fin de que la imagen de los gobiernos sea de que no son represores, quienes seguimos padeciendo los berrinches del sindicato y las incompetencias del gobierno, somos quienes ni culpa tenemos.


