Ismael Ortiz Romero Cuevas
Lorenzo Córdova no tenía necesidad de responderle a la presidenta Sheinbaum las acusaciones sobre Guadalupe Taddei Zavala. Al menos las personas que tenemos conciencia tanto política como histórica sabemos que su trabajo al frente del Instituto Nacional Electoral (INE), tuvo sus polémicas, pero siempre fue imparcial y con apego a los principios de la democracia. Responderle, es rebajarse a la narrativa de la presidenta y generar un falso debate para que, mientras dure el entretenimiento, sea Córdova el foco y no Taddei y así, sus corruptelas pasen a segundo plano y se cumpla el pacto de impunidad; pero que no se nos olvide, a Guadalupe Taddei la pusieron AMLO y Morena, le dieron súper poderes al frente del INE y no hubo disposición alguna que no beneficiara al grupo en el poder. Distinto con Lorenzo Córdova, que al mantenerse siempre en apego a los principios de la república se le llamó “adversario del régimen” y “deshonesto”.
Culpar al pasado por las corruptelas de este régimen, se está volviendo una costumbre que ya, lejos de ser un argumento, en verdad es ridículo. La presidenta pretende insultar la inteligencia de los mexicanos al aseverar que la responsabilidad de llevar a la tristemente célebre Guadalupe Taddei fue de Lorenzo Córdova y no de ellos. Esa afirmación la secundan personajes como Camila Martínez, Citlali Hernández y demás afines al régimen que tratan de vernos la cara de tontos, pensando que imponer ese discurso va a ser suficiente. ¡Por favor! La responsabilidad de Taddei y su cochinero en el INE es de la 4T. ¿Qué hubiera pasado si esos escándalos hubieran sido de Lorenzo Córdova y no de una de ellos? En efecto, ya estaría en la cárcel. Por lo pronto, se desconoce el paradero de Taddei.


