CONTRAFUEGO || Irresponsables voladas

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Aurelio Ramos Méndez

El gobierno federal ya cuenta con un “tablero” con los nombres de los columnistas que considera más influyentes y “peligrosos”, a quienes intenta “inhibirlos o cancelarlos, aunque no se sabe hasta dónde quieran llegar en Palacio Nacional”.

Tan grave y alarmante revelación fue hecha por el periodista Raymundo Riva Palacio, en una chapucera columna titulada “Periodistas, enemigo #1 de Palacio”, sin el glosario indispensable acerca del alcance que el autor les confiere a los términos “inhibirlos” y “cancelarlos”.

Peor aún, con una potente carga malintencionada oculta en la sibilina frase “aunque no se sabe hasta donde quieran llegar en Palacio Nacional”, que da para cualquier cosa que las audiencias puedan imaginarse.

Según el columnista, la caída de Guadalupe Taddei en el INE implicó el reconocimiento por el gobierno de que su narrativa sobre la situación del país se está agotando, y como consecuencia el Ejecutivo se embarcó en una nueva fase –la tercera en ocho años de cuatroteísmo– para tratar de frenar el trabajo de la prensa crítica.

La perversa elucubración fue publicada en el periódico El Financiero, el miércoles pasado (27), mismo día en que fue difundida la noticia de que en la víspera el juez federal Jed S. Rakoff, del tribunal del distrito sur de Nueva York, emitió una orden de captura en contra del propietario de dicho diario, Manuel Arroyo Rodríguez.

El arresto fue ordenado debido a que el dueño de Grupo Lauman y operador de Fox Sports México desvió más de 12 millones de dólares, mediante un centenar de transacciones bancarias realizadas a pesar de una orden de restricción impuesta por el tribunal, en un litigio con Fox Corporation. Asunto cuyo monto por multas por desacato ya acumula 70 millones de dólares.

A principios del sexenio anterior este periodista saturó la atmósfera con publicaciones en las cuales declaró extintos los contrapesos institucionales, como si los poderes Legislativo y Judicial y otros órganos constitucionales de control hubiesen sido disueltos. 

Y, como si no existiesen más la prensa, las organizaciones sociales, empresariales, sindicales, civiles, académicas y hasta la iglesia…

Ahora se ufanó de que la caída de Taddei fue consecuencia de… investigaciones periodísticas; es decir, del accionar de un contrapeso que según él ya no existía.

Dijo que la sonorense se derrumbó debido a revelaciones que la hicieron indefendible, aunque Sheinbaum tuvo “la tentación autoritaria” de tapar las fechorías. 

Tal como –añadió Riva Palacio desde un plano de superioridad intelectual, profesional y moral– la mandataria ha intentado hacer en casos de narcopolíticos y de “la caterva de incompetentes que tiene a su alrededor”.

Habría sido así porque –sostuvo– Taddei es herencia del expresidente López Obrador y, duro y dale, “pieza instrumental de la 4T en la destrucción de los órganos autónomos, que servían de contrapeso al gobierno”.

El colaborador del empresario periodístico que ha sido protagonista de numerosos escándalos de corrupción, entre otros el de haber obtenido un polémico crédito por 2.400 millones de pesos del gobierno de Peña Nieto, puntualizó que la crisis en el INE “volvió a subrayar que el principal enemigo del régimen de la 4T son los medios y periodistas críticos”.

A partir de semejante conclusión, hizo interpretaciones temerarias, a cual más alarmante, que le imponen la obligación ética de explicarlas a cabalidad.

En su primera acepción, dice el diccionario, “inhibir” significa impedir, reprimir, cohibir, contener o prohibir el ejercicio de facultades, hábitos o acciones. 

Y “cancelar” es, entre otras cosas, suspender algo previamente anunciado. Sus sinónimos o afines, entre muchos, anular, suprimir, abolir, rescindir, revocar, derogar, pagar, saldar, finiquitar, liquidar.

Difícil acertijo el que les planeó a sus lectores el autor de Estrictamente Personal, pues no se sabe si sus dichos corresponden a la verdad o son irresponsables voladas.

Aseguró que el actual gobierno “se ha embarcado en una nueva fase (la tercera) para intentar frenar su trabajo crítico”, y precisó que la primera fase fue operada por el exvocero Jesús Ramírez, quien, fracasado, fue sustituido (segunda fase) por Iván Silva. 

La tercera está a cargo de Andrea de Anda, especialista en comunicación digital, y Ana Areche de Anda, de nacionalidad española.

Areche –asevera el columnista de El Financiero —“ha desarrollado un nuevo esquema de medición sobre el impacto de periodistas a quienes consideran más “peligrosos”, por el impacto que están teniendo sus columnas o mensajes en redes sobre el gobierno y el movimiento de la ‘4T’”.

No lo dijo, pero cabe suponer que está convencido de ser el número uno de la lista de los más influyentes y “peligrosos”. 

Que él tiene en sus manos el cuerno nórdico para dar el arranque del remo vikingo, debidamente sincronizado, en el que participan medios y periodistas del montón.

El nuevo esquema –detalló– se enfoca más en la penetración que en la reproducción de los escritos.

“Lo que han encontrado es que un columnista no tiene más peso por el número de seguidores y retuits, sino (¡ah… oh…!)  por el tipo de penetración que tienen sus publicaciones en las redes sociales”. Método éste en que se valora menos la cobertura que la influencia. Algo más viejo que andar a pie.

Tomó vuelo y en farragosa parrafada, con indisimulable perversidad, acusó al gobierno de espiar y jaquear a periodistas:

“La española diseñó un tablero donde colocó a quienes midió como los más influyentes, a partir de una metodología distinta a la que estaban aplicando en Palacio Nacional, que incluye su red de vínculos, que en el primer plano es superficial, pero que con un análisis más sofisticado permite identificar si los columnistas sobre quienes están poniendo más atención en Palacio Nacional, tienen alianzas con políticos de oposición o empresarios, así como también si son parte de una estructura política, nacional o extranjera, opositora. En acompañamiento de esta estrategia se incluyen programas que roban sus datos de WhatsApp y TikTok, que les aporta más información sobre sus relaciones y sus fuentes de información”.

Así, sobre un terreno bien abonado, lanzo su advertencia acerca de los enigmáticos propósitos del gobierno, la cual merece mayor explicación voluntaria del comunicador o la intimación de éste por las autoridades, con fines de aclaración.

¿Qué más sabe este periodista o que tanto más intenta enturbiar el ya enrarecido ambiente mediático?

BRASAS

Jorge Castañeda publicó en las redes una foto del 6 de julio de 1988, en la cual aparece, sonriente, acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas y Carlos Monsivais. “Gran dolor”, escribió, en obvia alusión al deceso este miércoles del excandidato presidencial. 

Omitió recordar que mientras se fotografiaba ya tenía boleto como pasajero del microbús de Carlos Salinas de Gortari, como uno de los llamados “intelectuales orgánicos” del sistema.

Y que, para mayor agravio a sus amigos de la izquierda, después sería colaborador como canciller de Vicente Fox.

Desde ese cargo, Castañeda preconizó el fin de los nacionalismos y el arribo, definitivo e irreversible, de la globalización. ¡Vaya despiste!

Apenas tres lustros después, en 2017, el ultranacionalista Donald Trump llegó al poder y exhibió el error del famoso analista y comentócrata.

Boga con bandera de oráculo el excanciller, pero sus desatinos ya son proverbiales. 

La semana pasada dijo que el delito de traición a la Patria es “una pendejada del siglo XIX”. 

Le parece inocuo el entreguismo de políticos y periodistas que con descaro invocan la intervención –si militar, mejor– de Estados Unidos en nuestro país.  Y el colaboracionismo de gobernadores como Maru Campos y Mauricio Kuri.

No es improbable que también desdeñe la reforma sobre nacionalidad única para aspirar a la presidencia. 

Como si no supiera que Salinas, tan pronto concluyó su mandato, acogió la nacionalidad española, en un gesto que dice mucho del amor a la patria que malgobernó seis años. 

Ni que Fujimori en su momento, amparado en su doble nacionalidad, huyó a Japón y renunció por fax a la presidencia del Perú. 

O que el brasileño e italiano Flavio Bolsonaro escapó como rata por el drenaje hacia EU, tan pronto percibió que la lumbre de la justicia le llegaba a los aparejos.

Y que el argentino Javier Milei, cuyo gobierno se antoja copia fiel del fujimorato –respaldo gringo y de las fuerzas armadas, drástica reducción de la inflación mediante políticas de choque, a costa de los más pobres; corrupción rampante, divorcio de la casta política— tiene a la mano su pasaporte italiano por si las moscas.

Por cierto, el más dichoso por noticia que a Castañeda le causa “gran dolor” es Salinas de Gortari, quien ahora podrá intensificar la operación lejía con que intenta lavar su nombre ante la historia.

****

De los gobiernos de Estados Unidos, más allá de su ideología, no se debe creer la mitad de lo que dicen y la otra mitad hay que ponerla en duda. 

De cara a esta proverbial recomendación de prudencia, no obstante, conviene dar por buena la afirmación del embajador Ronald Johnson, relativa a que su país no se propone invadir México. “No buscamos lanzar bombas”, dijo.

Explicó que la designación como terroristas de los cárteles del narcotráfico tiene la finalidad de “poder emplear otros mecanismos, como herramientas financieras, sanciones económicas, medidas contra el apoyo al terrorismo para abordar la red en su totalidad”.

Remarcó que “mucha gente piensa que se hizo para poder justificar una intervención militar y lanzar bombas sobre los cárteles, pero esa no fue la razón”, e insistió en que con dicha designación se pretende actuar contra las redes completas a escala internacional, no limitarse a la persecución de sus integrantes en México.

Disipada la duda por el diplomático, resta conocer las explicaciones de numerosos periodistas mexicanos afines a la oposición, que durante años han propalado, mañana, tarde y noche, la versión de que es inminente una incursión militar terrestre para capturar no sólo a narcos y francos delincuentes, sino también a político coludidos con estos.

¿Han sido inventos de la mente calenturienta de esos comunicadores, filtraciones gringas interesadas que se han tragado sin masticarlas, distractores del gobierno o de grupos en México, o chismes de peluquería?

Ni mu han dicho nuestros más conspicuos líderes de opinión.

RESCOLDOS

Fue capturada, ¡por fin!, la exconductora de televisión Inés Gómez Mont, esposa del principal empresario facturero del país, Víctor Manuel Álvarez Puga. Cinco años anduvo a salto de mata, hasta que cayó en Miami. Sobre ella pesaban por lo menos tres órdenes de aprehensión por los delitos de delincuencia organizada, lavado de dinero y defraudación fiscal. Dese por seguro que su arresto destapará un verdadero un pozo de corrupción, una cloaca en la que chapalean empresarios y ex altos funcionarios. Y es de esperarse también que el rancio apellido de la sobrina del exsecretario de Gobernación de Felipe Calderón, Fernando Gómez Mont, no la salvará de tener que saldar las cuentas que tiene pendientes con la justicia.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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