CONTRAFUEGO || ONU, del letargo al atropello

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Aurelio Ramos Méndez

¿De dónde tanto rigor de la ONU para intentar poner el haz de luz más potente del mundo sobre el tema de los desaparecidos en México, si este organismo no ha salido de su letargo de lustros ni siquiera ante el furor bélico de Donald Trump, los asesinatos masivos incluso de niños por Estados Unidos en Irán, las masacres también de infantes cometidas por Israel en Gaza o los despiadados bombardeos de Rusia sobre Ucrania?

Viene a cuento este interrogante a la vista del informe del Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada, en el cual se le pide al Secretario General de este organismo en teoría multilateral pero donde sólo los chicharrones gringos truenan, que le remita de manera urgente a la Asamblea General el reporte sobre las desapariciones forzadas en México.

Tal informe, atinadamente rechazado “por tendencioso y falto de rigor jurídico” por nuestro gobierno, no fue honesto y franco sino artificioso, envuelto cual caramelo envenenado. 

Con perversidad se disfrazó en él el fin último de atropellar a México, buscar una sanción con el pretexto de los derechos humanos y darle así una bocanada de oxígeno a la oposición a la 4T.

El comité referido, algunos de cuyos integrantes son a la vez jueces y acusadores del Estado mexicano, se escudó en la patraña de que el eventual tratamiento del asunto por la Asamblea pretendería que “se considere apoyar al país a prevenir, investigar, sancionar y erradicar estos crímenes”. ¡Ajá!

Están dichosos con la acometida de la ONU, sin embargo, los integrantes del puñado de apátridas que, con exasperante necedad acusan al gobierno federal de toda suerte de abusos y atrocidades, y de pretender replicar en México un modelo de gobierno foráneo, de la Venezuela de entonces y la Cuba de todavía.

Acusación esta última lanzada al tiempo que, ellos sí, imploran sin recato y a la vista de todo el mundo una intervención extranjera –si militar, mejor–, de EU. Ejemplar noción de la independencia y la soberanía.

Instalado en los bulos de la derecha, aquel comité lanzó una acusación asaz injusta y tendenciosa: 

“Existen indicios fundados de que en México se han cometido y se siguen cometiendo desapariciones forzadas como crímenes de lesa humanidad”.

Se apoyó para ello en la información no sólo interesada y sesgada sino de plano mentirosa, acercada al organismo internacional por, entre otros… ¡los mismos que celebran el tendencioso informe de marras!

El duro señalamiento se basó en una “evaluación” del tema de las desapariciones, de la cual el grupo de la ONU concluyó que en nuestros pagos se han producido ataques generalizados o sistemáticos en contra de la población civil.

De manera tangencial, aterciopelada, apenas para taparte el ojo al macho y con obvio afán de ocultar sus reales intenciones de desestabilización, el informe señala que tomó nota de cómo la guerra contra las drogas declarada por Felipe Calderón prefiguró condiciones para la desaparición forzada de personas.

Y arremetió:

Con respecto a algunos de los casos denunciados, el grupo recibió información fundamentada, probablemente probatoria de la participación directa de funcionarios públicos en la ejecución de desapariciones.

En su razonable y firme respuesta, nuestro gobierno rebatió esos juicios ostensiblemente mal intencionados, y dejó en claro que no tolera, permite ni ordena desapariciones forzadas. 

Lo que no significa, es obvio, que tales delitos no ocurran. Mas una cosa es que sean cometidos por delincuentes y –aceptémoslo—aún por agentes del Estado de manera individual, y otra que se trate de una política pública del gobierno de turno. 

Una política pública ejecutada desde la más alta instancia del poder gubernamental, pues durante todo un sexenio la prioridad del titular del Ejecutivo 2006-2012 consistió en combatir el narcotráfico con todos los recursos a su disposición y una secretaría de Estado en pleno, encabezada por el funcionario más cercano al mandamás, al servicio de narcotraficantes.

En un escrito conjunto de las secretarías de Gobernación y Relaciones Exteriores el gobierno de la presidenta Sheinbaum hizo notar que el comité omitió reconocer los esfuerzos de México para avanzar en la atención del problema, cuya mayor parte es herencia de Calderón y Peña Nieto. 

Y apuntó que México “está abierto a la cooperación técnica internacional, pero no a partir de premisas que no reflejan su realidad actual”.

No hay peor ciego que el que no quiere ver, reza el refrán, y eso ocurrió en los medios con la respuesta de México a la ONU. 

El ambiente se llenó de imputaciones a los gobiernos actual y precedente, de los cuales lo menos que ciertos opinantes dijeron es que ambos han sido insensibles ante el dolor humano.

Y hasta hubo quien con sensibilidad paquidérmica o, peor, con sadismo, ejerció tortura psicológica sobre familiares de desaparecidos, dándoles a entender que resulta altamente probable que el familiar ausente a quien esperanzados todavía buscan, ya haya sido asesinado.

El razonamiento para esta grosera desconsideración radica en la cifra de homicidios dolosos y la visceral convicción mediática de que el malvado gobierno maquilla datos a placer por motivos electorales.

La cosa sería así: 

Del registro oficial de poco más de 130 mil personas desaparecidas de 2006 al sol de hoy, 33 por ciento no ha tenido ningún tipo de ‘actividad’ desde su desaparición; 31 por ciento sí ha tenido actividad y 36 por ciento corresponde a casos sobre los cuales hay información ‘insuficiente’…

Y si de 2019 a la fecha la cifra oficial de homicidios dolosos, maquillada hasta la inverosimilitud, es de 210 mil, y la de desaparecidos, asimismo bien rasurada, de poco más de 43 mil –33 por ciento de 130 mil–, la conclusión es simple.

Desde semejante facilismo, esto significaría que en la cifra negra de asesinados se ocultaría la diferencia –imprecisa, pero presumiblemente descomunal– entre los desaparecidos que contabiliza el gobierno y los que estima la calenturienta mente de esos analistas.

Lo que quiere decir que los desaparecidos en realidad no lo son y lo más probable es que estén muertos. ¿Había necesidad de hacer semejante deducción revictimizante? Una infamia.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, deberá no sólo desatender la petición del Comité contra la Desaparición Forzada, sino exigirle profesionalidad, neutralidad política y menos prejuicio. 

Y, desde luego, solicitar la recusación de los miembros del comité que olímpicamente ejercer de investigadores, acusadores y jueces del gobierno mexicano.

RESCOLDOS

Por motivos de salud renunció a la cancillería el doctor Juan Ramón de la Fuente. Lo despidieron entre aplausos sus colaboradores. No era para menos. Tuvo un brillante desempeño. Debió atender varios conflictos de México con gobiernos inscritos en la derecha y logró atajar muchos ataques del entorno global, instigados por nuestros modernos polkos. Habla bien de él que ni los motivos de su retiro inspiraron algún gesto de nobleza de la cerril oposición… 

En los predios del salinismo ya asomaron las intenciones de empezar a forjar un perfil femenino rumbo a las presidenciales de 2030. Se trata de la excanciller Claudia Ruiz Massieu. Se necesita audacia. De su paso por la SRE nadie puede decir que fue memorable, por más que en columnas de prensa y entrevistas a modo ahora da catedra acerca de cómo conducir la política exterior y el país con el que su dinastía no pudo. Por añadidura, sus apellidos y los nombres de Raúl, Adriana, Carlos, o Mario y aun José Francisco son una mochila de piedras sobre su espalda…

Por cierto, ¿dónde está la ONU que ni una palabra ha dicho para reconvenir a Trump, quien so pretexto del cierre del canal de Ormuz a diario amenaza con borrar a Irán de la faz de la tierra y pone en vilo al mundo, en el borde de una conflagración global? ¿Cuándo este asunto será materia de atención seria por el organismo multilateral, no excusa para asearle las botas al presidente de EU?

¡Cómo ha de ser de intenso el cabildeo de la oposición allende nuestras fronteras! Hasta la habitualmente seria revista The Economist –reputada la mejor del mundo— ya piso el garlito. En su edición más reciente, arrastrada por el aluvión de falacias que esparce por el mundo nuestra derecha, lamentablemente criticó con anteojeras la economía mexicana…

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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