Católicos o qué

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Carlos R. Aguilar Jiménez

Con el desarrollo de la civilización al mismo tiempo que adquirimos conciencia de nosotros mismos, del tiempo y la muerte, inventamos el pensamiento animista, otorgando vida sobrenatural a las cosas, después vino el pensamiento mágico con el que suponíamos que por medio de hechizos y conjuros podríamos invocar espíritus y alterar las leyes de la naturaleza, llegando así a nuestros tiempos de religión, creyendo que hay vida en el más allá, a donde iremos si nos comportamos bien al habitáculo de Dios y sus elegidos y, si no, si con portamos mal, iremos a uno de los círculos del infierno, condenados al averno por toda la eternidad.

La mayoría de mexicanos son católicos, cristianos, apostólicos y guadalupanos, hay quienes creen también en la santa muerte, Valverde, la luz del mundo o la santería, pero todos aceptando que hay vida después de la muerte, que la muerte no es muerte, sino una transición con gloria o castigo en ultratumba, donde existiremos siempre, creencia que implicaría todos debieran de comportarse con justicia, equidad, respeto y honestidad cumpliendo los diez mandamientos católicos, sin embargo, no ocurre así con millones que profesan, dicen el cristianismo o catolicismos y se dedican a extorsionar, secuestrar, asesinar, robar y mentir cínicamente, suponiendo que sin importar lo que hagan de todos modos irán al cielo o, no creen en las promesas religiosas de condena eterna o dicha inefable.

Se supone que si se es cristiano y acepta que después de la muerte sigue la existencia en ultratumba, en consecuencia se tendrían ciertas reservas respecto de una conducta criminal o delictiva, no obstante, no es así y millones de católicos cometen toda clase de atropellos y delitos, como si la vida fuera única e irrepetible (como creen los ateos y darwinistas), porque entonces esa sería la explicación a su comportamiento cruel y despiadado, que no creen en Dios, en la Virgen de Guadalupe ni el cielo y el infierno o, no les importa y por disociación cognitiva, roban, engañan, extorsionan, asesinan y cometen los peores crímenes, asumiendo que ni las leyes humanas, la cárcel, ni los castigos en el infierno son para ellos.

Creer que lo que alguien hace sea justo no, es lo correcto, es creencia de ideólogos, políticos y presidentes, porque conjeturan que lo hacen por el pueblo bueno y sabio es lo que deben, porque matar infieles es mandato de Dios y así las cruzadas, la inquisición o exterminios nazis, stalinistas, maoístas o encarcelamientos y condenas de traición a la patria. En este siglo la religión ha perdido credibilidad y la gente fe. Iglesias de Europa se han convertido en bibliotecas o museos porque la educación laica y científica ha hecho comprender a la gente que las religiones son mitos y supersticiones, desde luego en México aun no, por eso es extraño que si son católicos sean delincuentes o, quizás sean lo mismo, como los curas pederastas e inquisitoriales, no lo sé, pero es extraño que a mafiosos sus familiares les lleven a misas en iglesias ya sea católicas o de cualquier variante cristiana o musulmán. Quizá porque su fe católica dice que fueron buenos y misericordiosos. 

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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