El ser buscando siempre

Enrique Domville

La sociedad requiere de la comunicación, del trabajo en equipo, en esta sociedad con otros seres iguales, nace la inquietud por conocer sobre muchos aspectos, de su persona, la naturaleza, de sus creencias, la tecnología, los eventos que suceden y tratar de entenderlo buscando la realidad del suceso o de nuestra inquietud; en las religiones se cree y de ahí nace la fe que es incuestionable.

Se le atribuye a Arquímedes la palabra “Eureka” que significa, “lo he encontrado”. Otro gran filósofo griego, Aristóteles, quien nos legó muchas enseñanzas, nos dijo que la aspiración de la verdad es propiamente humana y que nos reunimos para conversar sobre lo bueno y lo malo, para mejorar y compartir nuestro saber. La verdad alcanza un nivel en que se vuelve indispensable para la convivencia con otros seres. Podemos hablar de ésta y sus diferencias, como son el enfoque y el criterio, estamos desde siempre buscando las respuestas y aumentar nuestro nivel de conocimiento y aceptación del mismo. Según Platón al definir el discurso verdadero dice: “El discurso es verdadero cuando dice las cosas como son, falso es cuando lo dice como no son”; simplificando, creer tener la verdad nos proporciona gozo, el no tenerla nos despierta la inquietud de buscarla para conocerla. El conocer respuestas en ciencias exactas, las matemáticas es ejemplo, existen verdades simples de física como el estado líquido, sólido y gaseoso del agua, una verdad irrefutable, cuando hablamos de hechos, entre individuos, como la amistad que cuando no se finca en la verdad, podríamos decir que no existe. Pensando en la educación a todos los niveles, es requisito indispensable que se fundamente en la verdad. Jaime Balmes la define como la realidad de las cosas, todo tiene su verdad, considero, que el ser humano con sus capacidades es capaz de difundir la verdad o su verdad (de conveniencia) que utiliza para sus fines. Él que considera que es su verdad, y la impone, sin considerar todas las posibles implicaciones de ésta y las responsabilidades, siendo tan especial, consideremos que el juego es ganar, como por ejemplo, en el que requerimos una opinión favorable, vemos que con frecuencia se ignora la verdad, se cambian las pruebas a nuestro favor.

La palabra encierra actitudes, emociones; como el egoísmo y actitudes como el egocentrismo puede ocultar la realidad, disfraza el interés y se convierte en mentira, la realidad es que durante todos los días de nuestra vida decimos éstas, para disculpar, para ganar, o simplemente por decir, el gran problema es que vivimos en la frontera de nuestra consciencia, la que tolera o la que busca la conformidad de verdades parciales que acomodo a mis intereses, pero eso no es más que mi realidad mi egoísmo y mi interior fuera de la definición de honestidad, rectitud y respeto.

La ciencia para sobrevivir requiere de la verdad, y esta se comprueba, existen equivocaciones de procedimiento pero resultan en errores, que detectan pero cuando alguien dice en ciencia una mentira, rápidamente se detecta. El engañar a otro ser humano, es imperdonable, y la motivación siempre es personal, la mentira es una arma, arma para utilizar a otro ser humano, es innato de cada ser humano el buscar la verdad, que debe ser una forma de buscar la felicidad, la aceptación de la realidad, una verdad puede ser difícil, sobre todo en mi persona, en mis cosas, en mi familia, en mis amigos, como ven siempre en mi yo.

Aceptar mi realidad es una premisa que debe de estar fundamentada en mi yo interno, humilde y necesitado de la verdad, dice el refrán popular, quiero conocer la verdad aunque me duela.

En mi manera de juzgar si el objeto concuerda con mis ideas previas (prejuicios) de inmediato la acepto como una verdad para mí. La realidad, es que la búsqueda continua de la verdad, es vital para la existencia del ser, y al ver una realidad injusta, o incongruente con el espíritu de que somos iguales y tenemos dignidad, es un hecho a modificar, para que salga a la luz otra realidad una verdad, que estoy ayudando a crear, para cada ser y no dejarla a los seres en un anonimato sin valores, como un dato más en una estadística.

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La memoria fonográfica, también es memoria histórica

Carlos Villalobos

Oaxaca es una tierra de contrastes, mientras por un lado se promueve la preservación de la cultura, o lo que nos dicen que es “cultura”, por el otro lado se pierde a cada segundo la tradición sonora contemporánea, es decir, los artistas y la tradición musical que no lograron entrar a las enormes listas de éxitos, pero que son de manufactura local.

La música local ¡también es cultura! Sin embargo, por la cotidianeidad de la vida y la velocidad a la que vivimos cada vez es más rápida, olvidamos paulatinamente más y contemplamos progresivamente menos.

A pesar de que en el país existen dependencias y entes de gobierno dispuestos a preservar la memoria fonográfica nacional, lo cierto es que la labor es demasiada y los recursos limitados. 

En Oaxaca existe una iniciativa llamada Archivo Sonoro Oaxaca, la cual busca a través de la “Arqueología musical”, rescatar trabajos y producciones relacionadas a la música del estado, sin importar el género musical, el único objetivo que los mueve es la conservación de fonogramas y producciones.

A partir de la presentación de la revista Rapsodia, la cual va a fungir como repositorio impreso de la investigación que realizan, se ha creado una ventana de oportunidad bastante importante que si se logra tendría un éxito de dos bandas; rendir tributo a las y los oaxaqueños que fungieron como parteaguas en la producción musical del estado y el impulso y la difusión de proyectos nuevos que no tienen cabida en medios tradicionales inundados de propuestas que no son endémicas.

Sin importar el género, en sus primeras dos publicaciones, Rapsodia ha abrazado a propuestas electro, garage, punk, regional y sobre todo darle vida y voz, en una era digital, a discos de acetatos que parecían olvidados en bazares del estado.

Es tiempo de que le demos valor, voz y sobre todo medios cobertura a artistas que buscan dejar su legado a través de la música, por ello, iniciativas como la preservación fonográfica es fundamental, no solo para rendir tributo, también para saber de dónde venimos y hacia dónde vamos; como artistas y como consumidores.

Cuando mis preocupaciones no eran velar por los aumentos de los precios por la inflación o sentir dolores en la rodilla prediciendo lluvias, me hubiese gustado conocer una iniciativa tan ordenada y seria que diera voz a artistas en el estado. Que vengan más para el archivo sonoro de Oaxaca y que se repitan este tipo de iniciativas en el resto del país, la memoria histórica musical, también es parte de nuestro ADN.

Si me lees y no te encuentras en la Ciudad de Oaxaca de Juárez, visita http://www.archivosonorodeoaxaca.com.mx/ para conocer al respecto.

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Pienso y hago

Enrique Domville

Vivimos en un mundo de interrelación que es lo que está sucediendo, en mi círculo cercano que me afecta directamente a mí, en cualquiera de sus formas ante esto mi yo, como dijo Martin Buber, le responderá al ello, y esto implica el analizar y tomar una definición del mensaje que quiero dar; utilizamos dos tipos de lenguaje: el hablado y el no verbal, que son las expresiones de nuestro cuerpo, por la cara, la mirada, nuestros movimientos. En esta comunicación tenemos que a veces no existe congruencia entre estos dos leguajes imprescindibles para comunicarnos con otros, consideremos que el mensaje no queda claro y sabemos que estamos siendo juzgados por lo que decimos y hacemos y estos actos son interpretados y es lo que nos cataloga como el tipo de personas que somos. En estas muestras externas de nuestra persona se refleja la motivación para hacerla ya sea positiva o negativa y siempre sujetas a la calificación que otros nos dan.

Tenemos un problema cuando elegimos entre dos caminos, ya que entran en juego muchas variantes y ponemos en primer término el conocimiento, que implica los valores y en qué circunstancias los aprendimos y de quien los copiamos, o de nuestras experiencias previas. Todo este fenómeno no siempre es el mismo pues siendo un mundo cambiante, los momentos, nosotros y en donde sucede pueden ser parecidos pero nunca idénticos. Por lo que nuestras decisiones cambian con el escenario y sobre todo las que reconocemos como decisiones morales.

Investigadores de la Universidad de North Western de Chicago, en un escrito por Daniel Bartels y Douglas Medin sugieren que las decisiones no son simples y las morales son complejas. Sabemos que la manera de tomar decisiones está relacionada a nuestra cultura, núcleo social de las experiencias previas, por lo que cada uno en particular forma sus opiniones y sus respuestas, Confucio, las religiones Católica, Judía y el Islam utilizan como una regla de comportamiento, “No hagas a otros lo que no quieras te hagan a ti”; lleva implícito el beneficio de a mí no me lo harán. Otro investigador, Luke Chang quien expresó que el contexto lo cambia todo como en el caso de la guerra en que todo cambia por lo que se vive. Se hicieron una serie de estudios de resonancia magnética, mientras tenía el grupo que estaba estudiando, tomar decisiones morales conociendo el beneficio real de su elección y se demostraron los cambios entre los diferentes estudios. Queda claro que el beneficio personal y la motivación, juegan un papel importante en las respuestas. Adam Smith (1723-1790) en su obra, La riqueza de las naciones, toca el pensamiento del ser en el contexto de la economía personal y de Estado, estudiando la venganza, la virtud o la justicia y nos dejó una de sus frases que dice así “Una gran ambición, el deseo de superioridad de dirigir y liderar, parece ser algo peculiar del hombre”. Una manera de comunicar algo es sobre la elección del tema y unos de los temas críticos siempre es el juzgar, siendo la doble moral o el actuar con una doble actitud siempre es tema de conversación. Desde siempre, los ejemplos en la historia son claros, y no todas la acciones son transparentes, en el mundo económico existe la actitud dualista, la doble moral, en donde se perfila el egoísmo, un ejemplo son las plantas industriales que sus desperdicios tóxicos los manda sin cuidado a la naturaleza por ser una forma barata de hacerlo. En el contexto social de todos los días lo vemos y no se diga en el político que es una costumbre utilizada. Un sociólogo alemán, Max Weber – autor liberal de acuerdo con la política expansionista de la Alemania previa a la Primera Guerra Mundial – (1864- 1920) nos habla de la clase política que usa con mucha frecuencia doble cara, que su fin es conseguir, no importando el cómo, o el que, sólo ganar, para beneficio de lo deseado. El mundo actual lleno de controversias y las luchas desmedidas dominadas por el egoísmo, ya sea en pequeños círculos, o en países enteros, buscando el contexto de siempre ganar, nos hemos olvidado de que todos, tenemos derechos y obligaciones de que todos merecemos respeto, y somos un fin no un medio (Kant); no meditamos al momento de decidir, la importancia de ser honestos y guiarse con empatía, rectitud y honestidad.

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Encuestas, pueblo y público

Gibrán Ramírez Reyes

Uno de los conceptos políticos manoseados en estos tiempos sin saber bien de qué se trata es el de “pueblo”, la categoría política básica de la democracia. El mal entendimiento ha llevado, por ejemplo, a que la dirigencia de Morena mienta, sin aparente reparo, pudor o cargo de conciencia, y defienda el método de selección de candidatos por encuestas porque, supuestamente, con ellas se consulta al pueblo. Lo que se hace al argumentar eso, con profundas consecuencias, es confundir el concepto de pueblo con el de público.

Aunque existe la tentación de pensarlo como un universal, pueblo no se refiere a todas las personas que forman parte de una comunidad política en todos los momentos. El pueblo se distingue porque es un sujeto colectivo que expresa una voluntad. Por lo tanto, el pueblo se construye en la generación de esa voluntad y el paso a una acción colectiva mayoritaria. En ese sentido, el pueblo es algo que sucede, un sujeto colectivo que se forma en la acción.  En eso se distingue del público, que está vinculado por la circulación de discursos en él. El público, aunque tenga criterio, es primordialmente receptor. Van hasta él los discursos: en la televisión, en el diario, en el cine o en el teatro. Es principalmente espectador, aunque reaccione a los discursos que recibe. El pueblo, al contrario, es actuante: nunca es visible en la pasividad porque sólo existe en acción, ya sea que se muestre en protestas generalizadas en un territorio o votando el día de una elección.

Las encuestas son un discurso que busca una reacción del público al que van a consultar, pero no concitan voluntad de acción alguna –y hay un mundo de distancia entre formar una opinión, estar dispuesto a expresarla y tomar parte de una acción colectiva. Por eso, confundir pueblo con público es profundamente antidemocrático y cultiva la pasividad.

La consulta demoscópica al público que recientemente realizó Morena muestra que Delfina Gómez es la más conocida entre los aspirantes a gobernar el estado de México. Es normal: es secretaria de educación pública, fue delegada y senadora, y ya hizo una campaña a la gubernatura. Es una mujer popular. Podría decir que es carismática y parece bienintencionada. Eso es todo lo que importa, pues la supuesta valoración de atributos que hicieron las personas en la encuesta no muestra diferencias estadísticamente significativas. En realidad, todo es un reflejo del reconocimiento. En principio, elegir un candidato conocido es un acierto.  Sin embargo, el paso de Delfina Gómez por la SEP no fue sólo gris, sino desastroso frente a la principal crisis educativa y de la infancia que ha habido en la historia moderna del mundo. Por eso y ante el descontento del magisterio y padres de familia que han atestiguado el descuido de la escuela pública mexicana, la selección puede convertirse en un error que pesará a la hora de construir voluntad colectiva y convertirla en acción. Si se suma el maltrato a organizadores –constructores de pueblo— como Higinio Martínez, la batalla por la voluntad popular (que en las actuales encuestas parece un día de campo) podría complicarse para Morena, aunque para ello haría falta una oposición seria.

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TikTok a un paso de comerse el mundo

Carlos Villalobos

La cultura pop siempre ha sido el perfecto indicador para saber qué es lo que pensamos en un momento determinado, o lo que las industrias quieren que creamos; un ejemplo claro es que en los años ochenta las historias de guerras espaciales y de conflictos armados fuera de la vía láctea serían nuestro pan de cada día, sin embargo, pareciera que erraron de forma olímpica.

Como si fuera parte de una novela distópica cyberpunk, hoy las guerras se están librando en los pequeños aparatos que acompañan nuestras vidas desde nuestros bolsillos y que son los que nos motivan a dar cada paso; nuestros celulares con internet.

TikTok es una aplicación desarrollada por Byte Dance, una multimillonaria empresa china que ha sido impulsada, aunque lo nieguen, por el gobierno chino y poco a poco ha estado acaparando la atención y el mercado más importante para la humanidad luego del petróleo; los datos y metadatos de las y los usuarios alrededor del mundo.

A tal punto ha llegado la importancia de esta red social, que hoy Alphabet, el conglomerado que antes conocíamos como Google; Meta, conglomerado que antes conocíamos como Facebook, Twitter, Amazon y demás notables empresas tecnológicas del mundo están temblando ante el acaparamiento que está realizando la red social basada en videos y que, con solo un par de movimientos de nuestros pulgares, nos puede dar la dopamina que nuestras vidas necesitan y a veces hasta más.

Y si TikTok está creciendo como lo hace, es por la cantidad de información que capta de los propios usuarios, cosa que no nos debe de sorprender porque en realidad este modelo es “normal” en este contexto digital, que nos ha tocado vivir. Lo realmente escalofriante, es la cantidad de procesamiento de datos que tiene TikTok, lo que hace pensar a usuarios que “alguien si los conoce”.

El problema, es que los algoritmos que utiliza esta aplicación de forma voluntaria llegan a ocultar tendencias o temáticas que no son afines a China, tal como pasa en otras redes, sin embargo, el problema de todo esta radica principalmente en cómo los usuarios ya no escogemos qué ver y en ese momento estamos ante algún ente oculto que literalmente nos está dictando, que hacer que decir, que pensar y hasta que sentir.

A pesar de que soy un ávido usuario, más no creador, de esa red social, es momento que nos demos un momento para reflexionar cómo este tipo de prácticas nos ponen entre la espada y la pared y como poco a poco es evidente que, así como en los noventa se enseñaba como sí y como no usar las computadoras, es fundamental que ya se fomenten manuales o buenas prácticas en línea con tal de protegernos como usuarios; buscando desde el bienestar mental hasta nuestros datos personales.

De momento nos queda que ya hoy TikTok, es modelo a seguir entre las industrias y en el momento en el que escribo este texto han anunciado que se lanzarán al mercado musical ya de forma global, lo cual pone en perspectiva el poder que le damos a las empresas, y a las naciones detrás, sobre nuestros consumos y sobre todo acerca de nuestra atención.

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Confrontación improductiva

Gibrán Ramírez Reyes

Como si no quedaran sólo dos años de gobierno, AMLO sigue atrapado en 2018, confrontando retóricamente a los poderes del neoliberalismo. El problema no es teórico. El Poder con mayúscula no se reduce al poder político y es posible desde el gobierno seguir manteniendo un discurso rebelde, pues conseguir el poder gubernamental no implica la totalidad del poder político y, mucho menos, del poder en general. El problema del actual gobierno, su imposibilidad de ser democratizador en el sentido de los grandes populismos, es que su rebeldía y confrontación al poder no deja de ser retórica ocupada de los adversarios del más bajo nivel. 

El pleito de López Obrador no ha sido con los grandes medios de comunicación, a quienes ha cedido incluso los tiempos fiscales, o contra el poder económico más allá de gestos de decencia como el cobro de impuestos atrasados. Ha sucedido, eso sí, el fin de algunos privilegios, como la condonación de impuestos a grandes contribuyentes o la reducción del subsidio disfrazado de publicidad a los grandes medios de comunicación. Pero, en general, los de arriba están contentos y más ricos que antes. La confrontación de AMLO ha sido, más bien, con los representantes políticos de esos grandes intereses, políticos y comunicadores que ha exhibido como incompetentes, viscerales, carentes de imaginación y amargados. En el fondo, ha competido –con éxito— contra los viejos partidos por monopolizar la representación política de los oligarcas con un plus: estabilidad política y gobernabilidad proveniente de la representación simbólica de los de abajo. Así, el secreto de la gobernabilidad obradorista es la concordia con los de abajo y los de arriba, al mismo tiempo que estos sectores aparecen artificialmente confrontados.

Para cobrar algunos miles de millones de impuestos atrasados y disminuir las pautas publicitarias del gobierno federal en los grandes medios de comunicación no hacía falta una retórica de cuarta transformación de la vida pública. Para constitucionalizar un par de programas sociales, no hacía falta decir que se iban a extirpar los cánceres de la vida pública. No hacía falta tanta retórica magnífica ni anunciar el fin de la corrupción sólo para derrotar electoralmente al PRI y al PAN –muchas veces incorporando a sus cuadros a nuestras filas. Si no se intentaba cambiar nada en su Ley Orgánica, no hacía falta confrontar a la UNAM; si no se les iba a combatir intelectualmente con sistematicidad y no se iba a plantear un nuevo proyecto cultural tampoco hacía falta descalificar sin más el debate con los intelectuales del viejo régimen, con los que el presidente habría podido dialogar y construir su oposición –a la usanza del gran Lázaro Cárdenas— si realmente hubiera aspirado a construir un nuevo régimen. Las tareas de transformación han resultado en su mayoría fallidas. Las tareas de gobierno se han desatendido. El fervor, pasión y dinero con que los poderes disputan las consejerías estatales de Morena no tiene que ver con entusiasmo por la organización popular, sino todo lo contrario: se ha vuelto la apuesta más segura para poderes y cacicazgos locales, pero también para grandes empresarios. Arriba las cosas siguen bien; abajo, peor, pero ahora con una retórica tranquilizante y que avanza electoralmente mientras calla a sus disidencias. 

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