No son solo ‘barras bravas’

Gibrán Ramírez Reyes

Lo que pasó en el estadio Corregidora es apenas la intensificación de lógicas sociales dominantes en diversas regiones de la economía, la política y otros entramados sociales del país en el terreno del futbol comercial. Diríamos que, más que ser una anomalía, se dejó entrar a la sociedad al estadio, de modo que se presenciaron arreglos por desgracia hoy normales en nuestro país en sitios que suelen mantenerlos contenidos y estar a salvo de sus actos más violentos. Desde siempre, las elites contratan grupos precarizados y considerados liminales marginales, que ocupan un lugar intermedio entre las actividades legales e ilegales, para utilizar su fuerza física en situaciones determinadas. Las directivas de equipos de futbol los utilizan para abultar la venta boletajes (para beneficiarse de patrocinadores y quizá para lavar dinero); grupos partidistas, para concertar acarreos hacia mítines políticos, activismo de campañas, o bien, para la intimidación de adversarios, para vetar su entrada a territorios por la fuerza; grupos de poder universitario, para reprimir el activismo estudiantil. Un circuito que comenzó con un modelo centralista y que incluyó elementos fácilmente discernibles (porrismo universitario de la UNAM y el politécnico, grupos de choque del PRI y narcomenudeo de la Ciudad de México), se convirtió cada vez más en una compleja realidad nacional. Como puede verse, se trataba de grupos que, aun actuando desde las sombras, respondían en última instancia a poderes públicos o legitimados constitucionalmente. Los jefes eran claros: estaban en la policía, en el partido, o en la dirección o en la rectoría de la universidad.

En lo que va del siglo, hubo cambios que llevaron a este tipo de grupos a tener una dimensión mucho mayor y al poder público a tener una menor capacidad de control sobre ellos. Al porrismo universitario, a los grupos de choque priistas, y al narcomenudeo citadino, se sumaron el porrismo alentado por universidades estatales con muchos recursos, el modelo argentino de barras bravas, los grupos de choque asociados al PAN, al PRD y a grupos políticos sin una clara adscripción partidista, la explosión del narcomenudeo y su cartelización, y la diversificación de actividades de los agentes de fuerza ilegal que configuraron nuevos actores para diversas actividades económicas como los “sicarios” y los “halcones”. Ese proceso no ha sido secreto y podría documentarse con base en las publicaciones mismas que hacen esos grupos en sus diversos espacios de internet. Aunque algunos clubes lograron tomar control de las barras en los eventos deportivos (un control ahora privatizado), no es extraño encontrar entre ellas acusaciones de violación y homicidio, de actos de violencia que han llevado a pérdidas de ojos —y el narcomenudeo es desde luego una costumbre. Los jefes de estos grupos ahora son menos claros.

La violencia suele mantenerse a raya con protocolos de seguridad, con elementos antidisturbios que separen áreas de los estadios, con controles de cupo y con frágiles códigos de comportamiento (como programar los choques entre barras afuera del estadio, antes o después del partido). Quién sabe hasta dónde el crecimiento del régimen de violencia ha sobrepasado las respuestas anteriores a sus problemas potenciales —y urge entenderlo. Envenenan la conversación ideas que resultan impertinentes, en este contexto incluso estúpidas: por ahí un caricaturista de la ultraderecha insinúa que se trata de un regalo del crimen organizado al gobierno de la república para distraer; por allá otro personaje habla del calentamiento social para un golpe blando contra el gobierno. Por otro sitio muy lejano la violencia sigue su curso.

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Complejo de culpa

Carlos R. Aguilar Jiménez

Comienzan a asomar luego de tres años del gobierno federal y tres meses del fin del anterior gobierno municipal, quienes comienzan a sentir culpables por su voto y de una u otra forma, de sus actuales condiciones sociales o económicas, aunque es difícil lo reconozcan interna o públicamente, en principio porque casi nadie acepta las consecuencias de sus propios actos, culpando siempre a los demás, las circunstancias, economía, a la  Covid-19, los signos zodiacales o lo que se les ocurra con tal de no aceptar la propia y respectiva culpa.

Complejo de culpa tienen la mayoría de empleados municipales quienes aunque creyeron en la 4T municipal, mohínos y enojados estuvieron cuando no cobraron sus sueldos y aguinaldos, de la misma forma que miles de colonos y ciudadanos que votaron por Morena esperando un cambio, viendo el resultado fue total decepción municipal, como sucedió por ejemplo con el Observatorio Astronómico Municipal que fue despojado de parte del edificio de un observatorio para instalar una estación de radio privada y bloquear con una antena la observación circumpolar, dañando un mural pictórico asesorado en su realización por el Mtro. Takeda, además de los graves problemas con la recolección de basura, inseguridad, millones de baches y torpeza de casi todos los exfuncionarios que disfrazaban su ineptitud con arrogancia, al estilo de la subdirectora de Desarrollo Humano, de cuyo nombre no quiero ni acordarme; contexto que progresivamente comienza a observarse en los nulos resultados del gobierno federal de la dizque 4T, en el que feminicidios son cada año más, igual que el dominio de una delincuencia organizada feliz con la política de abrazos, medio millón de muertos por la Covid-19 y que ubican a México como el cuarto país a nivel mundial en fallecimientos (proporcional a habitantes), desmedido crecimiento en corrupción, agresiones y crímenes contra periodistas, inexistencia de infraestructura para poder realizar obras faraónicas desfasadas de la realidad y ecología (tren maya y refinerías de petróleo, requiriéndose refinerías de tierras raras), desempleo, aumento del precio de combustibles y electricidad además de inflación superior a la de los últimos sexenios, consecuencias de las que son culpables, lo acepten o no, quienes ilusos creyeron habría un cambio y votaron como energúmenos contra lo que denominan antiguo régimen o era neoliberal, quedándose millones, por culpa de su voto, muertos por Covid, sin empleo, medicamentos, sin tratamientos contra el cáncer y otras enfermedades que únicamente pueden atender grandes hospitales que no tienen insumos ni médicos, perdiéndose becas para estudiantes, anulando el CONACyT y, lo que es peor, condenando la corrupción y la riqueza, cuando se ha visto en videos como se reparten dinero y se vive en boato en Houston o en un Palacio frente al zócalo de la CDMX.  

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El trabajo a distancia también cuenta

Pongamos todo en perspectiva

Carlos Villalobos

Teniendo claro que el trabajo remoto también es trabajo la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) instan a que se proteja la salud de trabajadores que operan a distancia.

A través de un nuevo análisis estás organizaciones, han formulado una serie de recomendaciones para que el trabajo híbrido y el teletrabajo sean seguros, productivos, pero sobre todo evitar que sean perjudiciales para quienes se encuentran en esta modalidad. 

En el estudio “Healthy and telework: Technical brief” la OMS y la OIT, hacen hincapié en que no existe planificación, organización ni servicios de salud orientados a la atención de personas que estén bajo el modelo de teletrabajo, lo cual podría tener repercusiones en la salud física y psicológica, provocando así impactos en el bienestar social de las y los trabajadores. 

De acuerdo al estudio citado, dentro de los beneficios que cuenta el realizar el trabajo a distancia se encuentra el poder equilibrar entre la vida laboral y la personal, el poder contar con un horario flexible, contar con la posibilidad de tener tiempo para realizar actividad física, reducir los tiempos de traslados (convirtiendo el tiempo de trabajo en tiempo efectivo laboral) y la disminución de la utilización de combustibles fósiles. En conjunto todo lo anterior propondría un contexto en donde se mejora el bienestar social, además del aumento de la productividad y la disminución de costes operativos para las empresas y organizaciones que asuman este modelo de trabajo.

Dentro de los principales padecimientos que pueden derivar de la falta de atención a teletrabajadores se encuentran el aislamiento, agotamiento, depresión, violencia doméstica, lesiones musculoesqueléticas, fatiga ocular, aumento del consumo de tabaco y alcohol, exceso de tiempo frente a pantalla, provocando el aumento de peso. Todo esto derivado de la falta de planificación, organización y la poca, si no es que nula, previsión en la asistencia con servicios de salud y seguridad pertinentes.

El cambio que se ha dado “de la noche a la mañana” ha demostrado que si bien es cierto que el teletrabajo cuenta con bondades, también puede generar desventajas, sin embargo, al no haber un tiempo de espera definido para dar por terminada a la pandemia, gobierno, empleadores y trabajadores, tienen que continuar trabajando en favor de la mejora de las condiciones, todo con el firme objetivo que se generen prácticas y políticas públicas suficientes para respaldar la labor de quienes se encuentran en la modalidad a distancia.

De acuerdo a la Directora del departamento de Gobernanza y Tripartismo de la OIT, Vera Paquete-Perdigão: “El teletrabajo y, en particular, el trabajo híbrido han venido para quedarse y es probable que se quede”. Lo dicho por la funcionaria de la OIT es principalmente porque se han gozado de las ventajas que cuenta el teletrabajo y además porque al seguir en “sala de espera” para ingresar a una “nueva normalidad” se están haciendo diversos cambios en el entorno laboral para que se cuenten con mejores condiciones laborales en un futuro no muy lejano.

Aunque es cierto que se han empezado a implementar algunas medidas para poder llevar a cabo las actividades de forma remota el estudio “Healthy and Telework: Technical Brief” ha hecho una revisión de algunas medidas que deben de empezar a realizarse, en aras de que que empleados y trabajadores cuenten con salud y seguridad a distancia. Entre las principales podemos encontrar:

  • Que los trabajadores reciban los equipos mínimos adecuados para poder llevar a cabo sus tareas.
  • Que los trabajadores reciban información y se capacitación para poder enfrentar los efectos psicosociales derivados del trabajo a distancia.
  • Constante formación de toda la planta de trabajadores acerca de los riesgos y eventualidades a los que se exponen desde la labor a distancia.
  • Establecimiento del derecho a la reconexión.
  • Establecimiento de días suficientes de descanso (para evitar fenómenos como el “Burnout”).

Los servicios de salud laboral tienen que estar listos para enfrentar situaciones relacionadas con accidente en el trabajo, así como el impulso de actividades que protejan la salud mental y psicosocial de todas y todos.

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La violencia digital, también cuenta

Carlos Villalobos

Con el avance, en al menos las últimas dos décadas, de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC’s) las relaciones e interacciones sociales se han ido trasladando al ciberespacio. De una forma muy lógica, se ha transformado la forma en que nos relacionamos con la sociedad y con nosotros mismos. 

¿Se han percatado que hoy ya no conocemos el silencio? ¿Cuántas veces nos hemos detenido a observar que no podemos existir sin un podcast, una canción o algún video de fondo para acompañarnos en nuestro día a día? Hoy, la conexión permanente a contenidos audiovisuales en internet es parte de toda nuestra rutina y para muestra la Encuesta del Consumidor Digital 2020, realizada por Nielsen, que arrojó que los mexicanos consumimos hasta 94 horas de internet en promedio a la semana. Ese cambio en el corto plazo impulsado por la aceleración de la digitalización de la vida por la pandemia llegó para quedarse.

A veces, las amistades en internet ya son más cercanas que las amistades que habríamos de construir en “el mundo real”. Hoy amamos, peleamos, ignoramos y demás, gracias a un dispositivo tecnológico y a toda la serotonina que nos produce un like o ver nuestro nombre en algún sitio.

Sin embargo, como todo, no puede ser todo miel sobre hojuelas. Lo que también ha traspasado la frontera de la realidad, ha sido la violencia y los daños que esta causa. La violencia existe (sería muy negligente de mi parte negarla), pero la forma en la que ha mutado en internet es verdaderamente preocupante, sobre todo, por la capacidad de viralización que se tiene en línea ¿Cuántas veces hemos visto que un acto de odio tiene mayor capacidad de réplica que una acción noble? 

En ocasiones la violencia vertida en internet ha sido considerada como un mal que solo se tiende a ignorar, sin embargo, el problema fundamental y que carece de esa lógica, es que muchas veces el no tomar acciones provoca que las líneas, escritas amparadas en el anonimato y un dispositivo móvil, provocan acciones peligrosas en el mundo real. Recordemos, por ejemplo, aquellos grupos organizados a través de redes sociales atacando infraestructura 5G, con el pretexto de que estas “esparcen la COVID-19”.

Exculpar a autoridades frente a casos de cyberbullying o de acoso, así como el intercambio de imágenes íntimas sin consentimiento, y dejar que “las plataformas lo resuelvan” habla de lo poco que estamos preparadas y preparados en México para enfrentarnos a una realidad cada vez más digitalizada. Así como la delincuencia en el plano físico, la violencia digital tiene que partir de la prevención, de la institucionalización de protocolos de seguridad, así como de campañas de concientización acerca de los derechos que contamos como ciudadanos digitales. 

A pesar de que hoy el país cuente con iniciativas que en muchos estados ya son ley, como la Ley Olimpia, son el primer paso; pero como todo en México, lamentablemente se queda como un cúmulo de buenos deseos si no se toman las medidas necesarias.

Y no me malentienda, tampoco es que quiera que se niegue o se cree un estado policial en línea que vigile y censure la libertad de expresión, solo espero que nuestra vida en la red sea más segura, porque de no hacerlo, el panorama pinta cada vez más para que todos esos futuros distópicos, en donde vivir en una red interconectada y fuera de control, cada vez estén más cerca. 

El camino que elegimos es duro, peleamos con un sin fin de contradicciones, pero es tiempo de mirar al frente y combatir por el futuro digital que queremos.

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Herencia maldita

Carlos R. Aguilar Jiménez

De todas las descalificaciones, reclamos y quejas que se pueden hacer a alguien o algo, las perores son las retrospectivas, al condenar o criticar lo que las personas, familias, sociedades, gobiernos o grupos hicieron en el pasado cercano o remoto, siempre es con la ventaja de la perspectiva presente, cuando el proceder, inventos, conocimientos, ética o costumbres se han adecuado conforme a nuestros tiempos, circunstancia que de la misma forma nos pasará respecto de nuestros descendientes, quienes también, retrospectivamente nos condenarán por comportamientos o prácticas que realizamos y hoy nos parecen normales, estereotipadas y hasta buenas, pero que a nuestros hijos o nietos les parecerán quizá obscenas, grotescas, injustas o malignas.

Fumar en cualquier lugar incluso en hospitales, aviones o el cine, antes era normal; que las mujeres no votaran era correcto, discriminar por color de piel o preferencia sexual era aceptable. Costumbres arcaicas que para nosotros hoy son indeseables, inmorales o políticamente incorrectas y, seguramente, muchas de las cosas que actualmente hacemos y consideramos aptas y optimas, pronto serán siniestras para las próximas generaciones, de tal forma que, no tenemos ningún derecho ni justificación alguna para criticar o condenar a nuestros padres, abuelos o antepasados con nuestra óptica contemporánea; ellos hicieron lo que en su tempo era correcto y nada más, de tal forma que, si bien podemos tomar este contexto como aprendizaje o lección, lo que debemos hacer es no anclarnos en el pasado y nunca jamás considerar que lo que hayan hecho quien sea antes de nosotros es una herencia maldita, sino enfocarnos en el presente o en lo que viene, porque de nada sirve ver para atrás, mirar siempre el espejo retrovisor es peligroso para avanzar, es una rémora al porvenir o freno al futuro, porque como dice una canción: “Ya lo pasado, pasado, no me interesa” y así debiera ser el gobierno, dejar de condenar al pasado y evitar decir que es una herencia maldita, porque lo mismo que le ocurre a la sociedad y sus costumbres le pasa también a los gobernantes, quienes mientras están en el poder, al creerse omnímodos, todopoderosos, populares y afirmar estar arriba en encuestas, deben entender que todo es transitorio, y así, cuando este gobierno acabe también dejará una herencia que será cuestionada por el gobierno siguiente, que igual que todos descalificará como ya lo hizo el actual al aeropuerto que se construía, las instituciones educativas, incluída la UNAM, la clase media, energía alternativa o ecológica, además de los cubre bocas, defendiendo a incondicionales, narcotraficantes con quienes establece política de abrazos y no balazos, que si para mal ahora muchos aplauden, la herencia se descubrirá y será el legado de este sexenio, como lo fue en Oaxaca la 4T municipal, porque todos dejamos herencias, malditas o benditas, dependiendo del punto de vista de la siguiente generación o del gobierno en turno, que se dedique a condenar al pasado y no a mirar al futuro, futuro que rápidamente se convierte en pasado, dejando su herencia.  

Ciclovías: pueblo bicicletero

Carlos R. Aguilar Jiménez

Al estilo de Ámsterdam donde parte de la movilidad urbana se realiza a bordo de bicicletas, la Secretaría de Movilidad (Semovi) en Oaxaca copiando lo que hacen ciudades de primer mundo, pretende hacer de la ciudad de Oaxaca, un pueblo bicicletero, estableciendo ciclovías en vialidades de alta movilidad estorbando, el de por si, lento desplazamiento de vehículos de motor al estrechar calles o eliminar carriles de circulación para dar espacio a dos o tres ciclistas y, si bien la intención podría ser ventajosa, la realidad es otra porque Oaxaca no es una ciudad plana como Ámsterdam, Berlín, Madrid o la CDMX, porque es de subida-bajada de norte a sur con incontables elevaciones, colinas y cerros donde las bicicletas se desplazan fácilmente de bajada. Subirlas es una pesadilla.

Establecer ciclovías es más tendencia política que hará quedar bien en discursos al gobierno estatal respecto de su supuesta preocupación por el ambiente, calentamiento global o la Covid-19, pero que en la realidad no sirve, porque quienes utilizan bicicletas son apenas el dos por ciento de quienes se transportan en la ciudad, y lo hacen jóvenes con todo el vigor y enjundia, no así personas mayores sin la misma vitalidad, temple muscular o pobreza económica, para subirse al frágil vehículo de dos ruedas impulsado por músculos, en lugar de una motocicleta o automóvil, sin considerar que además la bicicleta sirve únicamente si no se transporta alguna carga extra pesado o voluminosa, si a donde uno se dirige no importa llegar sudado, apestoso, excitado y cansado. Las bicicletas, si bien son uno de los mejores inventos para desplazarse sin utilizar combustible, resultan vehículos que transportan únicamente al tripulante, no puede haber pasajeros y además, como señala el periodista Alfredo Martínez. de Aguilar: “Hay un rechazo general y ácidas críticas a la insensibilidad y opacidad de Arturo López Sorroza, titular de Semovi al tenerse la percepción popular que se trata de la imposición de una ocurrencia” porque es obvio que al estrechar calles en la colonia Reforma, Camino Nacional, Centro Histórico y las que sigan, la de por sí difícil circulación de vehículos en la ciudad será cada vez peor, porque la mayoría de personas que tiene que desplazarse por la ciudad lo hacemos en automóvil, autobús o motocicleta, incluso en el nefasto moto taxi manejado por algún póngido, siendo apenas el dos por ciento quienes utilizan bicicleta y, la mayoría, excepto quienes los hacen por necesidad: albañiles u obreros, los defensores de la bicicleta son hípster, alivianados, fundamentalistas verdes y lo hacen por diversión, ejercicio, deporte o regodeo, no para transportarse a su trabajo o donde tengan que ir; a esos lugares van en su moto Harley, su Audi o BMW, pero no en bicicleta. Las bicicletas son para deporte o entretenimiento Las ciclovías del programa “BiciRutaOaxaca” de un programa nacional de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu), son ocurrencia desafortunada para la movilidad de vehículos en Oaxaca, mas útil sería eliminar el estacionamiento del periférico o Carretera Internacional.