Hablemos de David Bowie (I)


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Rendirle homenaje a David Bowie resulta entre tantas cosas, una tarea bella, titánica y complicada. Simplemente por todo lo que representó al mundo de la música y las letras a lo largo de casi 50 años de carrera. Siempre pensar en festejar a Bowie que un día como hoy, 08 de enero, cumpliría 71 años me resultó en varios días de ponerme a pensar qué es lo que escribiría, qué diría, o si simplemente sería buen momento para hacer un recorrido por su vasta creación en el mundo de la música.

Y cuando hace unas semanas pasaba eso por mi cabeza al recordar que sería su aniversario, llegó a mis manos un regalo excepcional, el libro “Bowie” de Simon Critchley, un filósofo contemporáneo que ha dedicado su vida a la academia, al razonamiento y a la enseñanza, pero además, un fanático de David que descubrió que las letras de “su camaleónica majestad”, le habían contribuido de varias maneras para que él decidiera dedicarse a la filosofía.

Mi lectura comenzó en la noche descubriendo que,  el viaje sobre los distintos ensayos cortos que el filósofo hacía sobre Bowie eran simplemente fascinantes. Nos narra como llegó a su vida, lo que representó y cómo su madre tuvo mucho qué ver para que se enamorara de la personalidad y fuerza del cantante cuando lo descubrió en el programa “Top Of The Pops” de la BBC en 1972, cantando la memorable “Starman”.  Critchley tenía 12 años en ese entonces y describe que la experiencia de descubrir a Bowie encarnando a su alter ego, Ziggy Stardust esa noche: con su vestuario, androginia, letras y concepto era algo, dice, que se asemejaba a una experiencia sexual. A su primera experiencia sexual.

Así, es como vamos descubriendo a lo largo de la lectura, la forma en la que Bowie inspiró al filósofo y la importancia que además tenía en su vida; de los temas recurrentes que trata en sus canciones y su evolución como artista desde los conceptos, la plástica, su simbología o su dualidad hombre-mujer; la forma en cómo Bowie evoca la nostalgia, critica la guerra, se enamora del espacio, la ciencia ficción y la filosofía; así como sus relaciones idílicas con amigos como Iggy Pop, Mick Jagger o Andy Warhol o sus amores, son tomados en cuenta por el autor del libro que nos adentra en su experiencia y hace que miremos a Bowie desde su perspectiva. Y si lo amamos, terminaremos idolatrándolo por las emocionantes y emotivas líneas que plasma sobre el cantante.

“La clave es que durante los setenta, sobre todo de 1974 en adelante, Bowie fue capaz de poner en marcha una disciplina artística de una intensidad, de una audacia y un arrojo aterradores. Todo lo contrario a la complacencia de una estrella del rock. Es como si Bowie, de un modo casi ascético, casi eremítico, se hubiese adiestrado para convertirse en una nada, una nada fluida e inmensamente creativa que pudiera adoptar caras nuevas, generar ilusiones nuevas y crear formas nuevas.”, nos dice Simon Chritchley en el capítulo del libro titulado “Disciplina” y donde también concluye que el tema “la nada” es uno de los periódicos e toda la obra de David.

Entre vivencias y razonamientos, el autor nos hace un recorrido estupendo de las canciones más reconocidas e icónicas del cantante, así como el predominio que tuvo en otros cantantes y músicos; nos describe desde sus más gloriosos momentos, hasta los menos creativos. Menciona temas como “Heroes”; “Space Odity”, “Ashes To Ashes”, “Station To Station”, “Fame” o “Repetition”, marcando en muchas de ellas lo más sobresaliente de sus letras e ideas, hasta que llega a los años noventas, con el álbum “Heathen” como su carta de presentación y lo que considera un resurgimiento artístico y filosófico del cantante, describiendo a éste álbum como uno de los mejores de “Su camaleónica majestad”.

Y en ese recorrido llegamos a “Blackstar”, su último disco de estudio y que presentó un 08 de enero de 2016, el día de su cumpleaños 69. Presenta también a su último alter ego, llamado “Lazarus”, personaje central del álbum; quizá el más oscuro de su carrera. El mundo aclamó el trabajo y fue noticia mundial al entender que el paso de los años le habían dado una madurez inusitada al ya de por sí dotado artista, pero algo devastador estaba por llegar… (continuará)

La música navideña: un gusto culposo


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Ya estamos en la época en la que por todos lados nos inundan de música navideña. En los centros comerciales no paran de poner las canciones clásicas que como cada año, nos envían un mensaje de paz y festividad. También aceptémoslo, nos encantan esas canciones que sólo en estas fiestas las disfrutamos y las cantamos porque estamos llenos del espíritu de la natividad; así, haciendo compras, en el cine, en el transporte público, en Spotify o desempolvando nuestros discos compactos, cantamos con mucho ímpetu desde “Mi burrito sabanero”, hasta la nostálgica “Ven a mi casa esta Navidad”. No neguemos (por favor) que nos encantan estas canciones, tenemos nuestras favoritas; algunas que nos hacen bailar, otras reflexionar un poco y algunas hasta llorar. Así seamos los más cercanos parientes del Grinch, siempre hay una canción navideña que nos llega.

Muchos artistas entienden eso y casi desde que la música es industria, se han grabado discos con temas navideños porque como todo negocio, sabe que siempre nos va a encantar escuchar a nuestro artista favorito o legendario interpretar algún villancico o temas que evoquen la unión familiar y el amor en su propio estilo, ya sea pop, swing, jazz, country, rock o R&B. Así, desde leyendas como Frank Sinatra, Dean Martin, Aretha Franklin, Bing Crosby, Paul McCartney, Tony Bennet o Nat King Cole han tenido exitosísimos discos navideños, hasta artistas nuevos como Justin Bieber, Ariana Grande, Sam Smith, Sia o Kelly Clarkson que llevados por la tradición y el negocio han hecho lo propio, pero que no se han convertido en clásicos.

Y no podemos hablar de temas navideños sin mencionar a “All I Want For Christmas Is You”, tema de 1994 escrito e interpretado por Mariah Carey y contenido en su primer álbum navideño llamado “Merry Christmas”. Este es el disco navideño más vendido de todos los tiempos y “AIWFCIY” es uno de los temas infaltables en todos lados prácticamente desde fines de septiembre cada temporada navideña desde su lanzamiento, no por nada tiene casi 480 millones de vistas en YouTube. Asimismo, la cuenta bancaria de Mariah aumenta por lo menos cada año unos 20 millones de dólares gracias a esta canción, pues regresa a las listas de popularidad y se dan muchos permisos para su grabación, uso para publicidad y películas; igualmente, artistas como Justin Bieber, Michael Bublé, Lady Antebellum y hasta el español Raphael la han grabado; pues prácticamente se ha convertido en el gran villancico de la época moderna. Es tal el éxito de la canción, que Carey la volvió a incluir en su segundo álbum navideño de 2010 llamado “Merry Christmas II You” y este año, 24 años después de su estreno vuelve a entrar al top 5 de Billboard Hot 100, por lo que sus fanáticos y Sony Music, esperan que se pueda convertir en unas pocas semanas en el décimo noveno “Número uno” de la cantante. Y aunque lo neguemos, “All I Want For Christmas Is You” es un gran gusto culposo o a lo mejor no tanto, pues todos nos sabemos por lo menos una estrofa del tema; si no es que la canción completa.

Pero en 2011, sucedió un fenómeno también interesante con otro disco navideño. Michael Bublé hizo lo propio y editó su primer y único (y último por aquello de que ya anunció su retiro) disco de la época que tituló “Christmas”, donde por cierto, muy a su estilo crooner, incluyó “All I Want For Christmas Is You”, pero no solo eso, hizo algunos sorpresivos duetos que condimentaron ese trabajo de una manera especial, pues interpretó “Jingle Bells” con The Puppini Sisters, grupo de ensamble de voces que evocan la gran época del swing; otro con Shania Twain interpretando “White Christmas” y el que quizá la sorpresa más grande es que incluye un tema en español llamado “Mis Deseos / Feliz Navidad”, junto a la mexicana Thalía.

Fue tal el éxito de Bublé con el disco “Christmas”, que la cadena NBC, le produjo por tres años seguidos un especial de Navidad donde interpretaba las canciones y tenía invitados especiales, además, donde el canadiense narraba lo especial que era esta época para él. Así, lo visitaron famosos de la talla de Thalía, Carly Rae Jepsen, Kelly Rowland y Naturally 7, Ariana Grande y la mismísima Mariah Carey.

Una más de las cantantes internacionales que ha presentado discos navideños es Gloria Estefan. En 1992, salió al mercado “Christmas Through Your Eyes”, un álbum enteramente navideño, con algunas canciones originales y otras ya clásicas de la época. Sin embargo, en 1995, salió al mercado “Abriendo Puertas”, un material que la misma cantante ha dicho que no es propiamente navideño, aunque sí trata de describir la forma de celebrar las fiestas en varias partes de América Latina; de hecho, “Abriendo Puertas” se volvió mucho más exitoso y emblemático para estas fiestas que el que según ella, sí es navideño. Cada quien sus gustos, pero ambos son discos estupendos.

Un experimento grandioso, (en verdad grandioso) presentó la cantautora escocesa Annie Lennox en 2010 con su disco navideño llamado “A Christmas Cornucopia”. Un recopilatorio con los villancicos preferidos de la cantante y activista, pero que además contenía un tema original con un mensaje grandioso: “Universal Child”, presentado como primer single del disco. El tema es dedicado en realidad a toda la niñez del mundo, donde Lennox dice que la fuerza de un abrazo, el amor y respeto a los derechos de todos los niños en realidad es como se honra al niño Dios. Este álbum, considerado una joya de la música, ya es muy complicado conseguirlo de forma física, sin embargo, está disponible en Spotify.

Y de verdad, puedo pasar escribiendo cuartillas y cuartillas de todos los álbumes y canciones navideñas, algunas grandiosas, otras no tanto y otras tantas que consideramos de “gustos culposos” como el disco “Navidades” de Luis Miguel o los clásicos en español que hizo la compañía EMI con su elenco y que llamó, la hermandad; u otros estupendos como el que presentó Pandora en 2016 llamado “Navidad con Pandora”; pero siempre cumpliendo su cometido. Las canciones navideñas se vuelven algo necesario al reconocer de alguna forma que el mensaje que contienen nos llenan de esperanzas. Y como siempre digo, ¡no puede haber ninguna celebración sin música!

¡Que viva Tina para siempre!


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Seguramente, la gran mayoría de nosotros hemos visto actuar a Tina Turner aunque sea en un video de formato casero, algún especial de televisión o algunos de los tantos DVD’s o Blu Ray que se han editado con sus impresionantes actuaciones en directo. Y menciono esto, porque “La reina del rock”, celebró el pasado lunes 26 de noviembre, su aniversario número 79.

Cantante, compositora, bailarina, coreógrafa, productora y actriz, Tina es una de las artistas más completas que el planeta ha conocido y es referente en la música por más de 50 años. Sus altibajos amorosos y su tempestuosa vida, siempre han sido motivos de señalamientos y escándalos; incluso en 1993 se realizó la película de nombre “What’s Love Got to Do with It” (igual que una de sus canciones más famosas) con la actuación estelar de Angela Bassett como la mítica cantante y Laurence Fishburne como Ike Turner, aquél consagrado productor y músico que la descubre, la enamora y abusa de ella en todo sentido.

Pero la magia de Tina Turner, cuyo nombre real es Anna Mae Bullock no solo se refiere a la música que sin duda es por lo que se ha convertido en alguien completamente legendaria. La personalidad y fuerza que la caracterizan, ha hecho que mucha gente influyente la admire y la consideren una musa. A finales de los años 50 comienza su carrera al lado de su esposo Ike Turner, formando el dueto llamado Ike & Tina Turner; desde ahí, su potencia y carisma en el escenario fueron evidentes, opacando siempre a Ike en escena en todo sentido; se piensa que por ello, la maltrataba y la humillaba en privado. En esos años, éxitos como “River Deep, Mountain High” o “Proud Mary” los hicieron muy populares en el mundo de la música. Ella misma relata en su libro autobiográfico “I, Tina”, los abusos y violencia doméstica que sufría de parte de su marido, quien quizá inconscientemente, sentía celos del talento y belleza de Tina.

Otro tema y por lo que Tina es famosa también, es porqué posee el par de piernas más bellas del mundo. Durante muchos años, ese atractivo lo llevo como sello característico. Ella lo sabía y las lucía orgullosa con minifaldas que siempre realzaban esos atributos. Se decía que sus piernas parecían esculpidas a mano; incluso y sabiendo que ese atractivo era uno de sus mayores distintivos, su compañía disquera, la entonces todopoderosa EMI, se las aseguró por 10 millones de dólares. Es decir, ella fue la verdadera dueña de “las piernas del millón”.

Es justo cuando firma con el sello Capitol, propiedad de EMI, en 1983, que la carrera de Tina resurge y se llena de prestigio. Con esta compañía es cuando graba sus discos más exitosos entre los que destacan “Private Dancer” de 1984, con temas exitosísimos como “What’s Love Got To Do With It”, “Better Be Good To Me”, “Private Dancer” y “Let’s Stay Together”, además de que en 1985, gana cinco premios Grammy por este trabajo. Siguió “Break Every Rule” donde colaboraron con ella, artistas de la talla de Eric Clapton, Phil Collins y Steve Winwood. Ese éxito, la llevó a giras mundiales y a presentarse en 1988 en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, cuando éste, era el más grande del mundo y 180 mil personas entraron a disfrutar de su vigoroso espectáculo; tras ese concierto, Tina se hizo acreedora a un Récord Guiness al realizar el espectáculo en vivo con la mayor entrada de la historia; hazaña que consiguió dos años más tarde también Paul McCartney.

Tina en el cine también ha sido simbólica. Participó en la adaptación cinematográfica de la ópera rock “Tommy” en 1975, escrita por el grupo The Who y dirigida por el mítico Ken Russel, donde actuó al lado del mismo Roger Daltrey del grupo autor del musical, Jack Nicholson, Elton John y Ann-Margret. En 1985 actuó también al lado de Mel Gibson en “Mad Max: Beyond Thunderdome” y dirigida por George Miller, interpretando a la villana Auntie Enity; para esta cinta, también colaboró con dos temas que fueron sumamente exitosos: “We Don’t Need Another Hero” y “One Of The Living”. En 1993, vuelve a aparecer en el cine en “El último gran héroe” al lado de Arnold Schwarzzengger, interpretando un pequeño papel. Además, en 1995, interpretó el tema “Goldeneye” de la película del agente 007 del mismo nombre, considerada la mejor canción hecha para el agente, hasta que apareció Adele con “Skyfall”.

Hablar de la carrera de Tina nos puede llevar varias entregas. Su influencia y talento siempre ha sido motivo de admiración y de respeto. Desde su posición política que nunca ha tenido tapujos en expresarla y que por eso renunció a su nacionalidad estadounidense adoptando la suiza; hasta aquél año 2000 cuando entristecimos porque afirmó, se retiraría de la música; cosa que no pasó, porque en 2008 regresó para celebrar sus cincuenta años de carrera con una nueva gira mundial cuando ella ya tenía 69 años. De ahí, se editó el disco “Tina Live” en 2013 y que es energía y poder puros. Elogiar a Tina sería una tarea titánica, no acabaríamos en días. Ahora sí, en el retiro completo de la música, no nos queda más que celebrar a quien forjó una de las estupendas carreras en el mundo de la música y el cine. Admirada por millones y deidad de otros tantos. ¡Que viva Tina!

Las influencias de Freddie Mercury


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Para estas fechas, supongo que ya la mayoría habrá visto la película “Bohemian Rhapsody”. También, ya tendrán su opinión al respecto pues al parecer, a muchos nos gustó mucho la película y a otros, no tanto. Yo por lo pronto, he ido ya cuatro veces al cine a disfrutarla, una de ellas en la versión Sing Along, donde sorprendentemente, la gente sí canta en la sala de proyección. Yo lo hice a todo pulmón. También todas las veces que he ido, se me eriza la piel y se me ruedan las lágrimas de la emoción con aquella apasionante escena en la que “We Are The Champions” es interpretada.

Y sí, Queen y Freddie Mercury se volvieron a poner de moda y es algo que muchos reconocemos. Desbancó al espantoso reggeaton de las listas de descargas digitales y los más jóvenes comentan que Queen es la mejor banda del mundo. Sí, lo es y agradezco a la vida que lo hayan descubierto. Sin embargo, en la cinta no se mencionan las influencias que tuvo Freddie Mercury para convertirse en el mejor frontman de todos los tiempos y cuando vean quienes fueron, sabrán por qué hizo lo que hizo.

Las inspiraciones de Mercury, (de quien por cierto el pasado 24 de noviembre fue su vigésimo séptimo aniversario luctuoso), nunca se mantuvieron en secreto, pues siempre mencionó quiénes fueron sus artistas favoritos, sin embargo, fue hasta que Rami Malek, actor que lo interpreta en la cinta, aludió que lo pusieron a estudiar a conciencia a quienes influenciaron a Mercury, que también mucha gente volteó de nuevo a ver a esos artistas y ¡qué tamaños de artistas! Veamos:

1.- Aretha Franklin:

La reina del soul era la cantante predilecta de Mercury. Su voz, su estilo y sus letras siempre resultaron inspiradoras para el líder de Queen. Aretha “La Leyenda” Franklin era una artista muy completa, cantaba impresionante, tocaba el piano, era activista y poseía un carisma sin igual, lo que le permitía conectar con el público de forma inmediata. Semejante a Freddie, a Aretha le ovacionaban de pie casi cada movimiento que hacía sobre el escenario. Cuando vemos actuar e interpretar a Aretha, sabemos sin equivocarnos, que fue una gran influencia para el cantante. Además, se dice que fue por el apodo de Franklin: “The Queen Of Soul”, que Freddie propuso el nombre “Queen” para la banda y quitarle el de “Smile”. A que no se sabían esa.

2.- Jimi Hendrix:

Uno de los músicos más grandes en la historia del rock pese a que su carrera solo duró siete años. Mercury estudiaba los movimientos del cantante en sus presentaciones en vivo, pues le llamaba la atención su manejo del escenario. Sin embargo, existen rumores que afirman que en realidad, Mercury admiraba a Hendrix porque consideraba sus historias familiares similares, pues los orígenes de ambos fueron de estirpes segregadas en sus países respectivos; pues Hendrix fue hijo de un afroamericano con una descendiente afro y cherokee; mientras Mercury, de origen parsi (que en la película le dicen ‘paki’), siempre se esforzó por parecer lo más británico posible para evitar los señalamientos racistas. Como quiera que sea, Hendrix fue una de sus grandes inspiraciones.

3.- David Bowie:

¿Qué artista no se ha inspirado en el que quizá fue el más fascinante músico que ha pisado este planeta? La androginia es algo que “su camaleónica majestad” siempre manejó a la perfección arriba del escenario; la plástica, el maquillaje excéntrico o minimalista y el comportamiento sofisticado y extravagante siempre fueron elementos imprescindibles en los alucinantes espectáculos de Bowie. Y eso es lo que tomó Mercury para hacer del escenario su espacio más cómodo y embolsarse al público con solo un guiño. La profundidad en las letras de David Bowie, también le sirvieron para saber que en la música se puede enviar un mensaje certero y cautivador; y aunque sus estilos para componer fueron muy diferentes, no fue obstáculo para que juntos escribieran uno de los temas más famosos del mundo: “Under Pressure” y que creo, fue esa historia la que faltó retratar en la cinta, ya que Bowie y Mercury fueron amigos, pero esa colaboración tiene una anécdota muy peculiar que ya contaré en otro momento.

4.- Liza Minnelli:

Liza es la artista más completa que aún queda viva. Canta, baila, actúa, compone y escribe; además produce y dirige teatro y grabaciones de música; bueno, lo hacía cuando su salud se lo permitía. La ganadora del Oscar fue inspiración para Mercury no por su carrera completa, sino por su interpretación más memorable: “Cabaret”. Basta ver a Liza para entender lo que marcó en Mercury.

5.- Montserrat Caballé:

María Callas dijo en algún momento que la única cantante capaz de sustituirla en talento y personalidad era Montserrat Caballé; “Only Caballé” (solo Caballé) fue la expresión de la mítica diva. La cantante lírica con una técnica única y una de las más grandiosas sopranos del siglo XX, fue la responsable de que Mercury, siempre quisiera cantar por lo menos ópera ligera. Por ella y por ese motivo, Freddie creó el coro de la mítica “Bohemian Rhapsody”. La admiración de Mercury hacia la cantante barcelonesa nunca fue un secreto y logró actuar con ella en 1988, en el cierre de los Olímpicos de Seúl ’88, donde le cantaron a la siguiente sede de la justa: “Barcelona”.

Cuando vemos actuar, cantar e interpretar a las grandiosas (y miren que fueron grandiosas) influencias de uno de los más impresionantes artistas de todos los tiempos, sentimos mucho más admiración por él, ya que fusionar la esencia y al mismo tiempo crear un estilo propio tomado de estos monstruos del escenario y unirla con su ininteligible personalidad, de verdad, es porque existía demasiado talento. Eso fue lo que hizo único a Freddie Mercury. Por cierto, “Bohemian Rhapsody” continúa en cartelera.

Una semana inusual para Mariah Carey

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Están cerca las fiestas decembrinas y como cada año desde 1994, vamos a escuchar hasta el cansancio todos los temas navideños que ha grabado Mariah Carey, desde “All I Want For Christmas Is You” o “Oh Santa!” que se han vuelto ya una especie de clásicos de la época, hasta sus versiones de “O Holy Night”, “Silent Night”, “Joy The World” o “O Come All Ye Faithful”. Desde hace más de 20 años, Mariah es la reina de la navidad y eso no podemos negarlo, pues los números (hablando de posiciones y ganancias) de sus dos álbumes navideños suben muchísimo en esta época del año.

Debo confesarles algo. Me había negado a escribir respecto a Carey porque al ser una de mis cantantes y compositoras predilectas, temo ante todo terminar opinando como un fan integral, pues sigo a la artista desde 1992, cuando yo era un adolescente y ella, una cantante joven que buscaba consolidarse en la industria y antes de sus poses de diva, que cabe aclarar, creo que en esta época solo a ella se le ven bien. Me tocó presenciar como seguidor, sus más grandes glorias con discos como “Music Box”, “Daydream”, “Butterfly” y “Rainbow”, materiales que vendieron cientos de millones de copias en todo el orbe y era prácticamente ella, quien lideraba la industria musical completa en aquellos gloriosos años noventas. Me tocó verla también caer de ese podio y ser testigo de su colosal resurgimiento en 2005. Como sea y por lo que sea, desde 1990, Mariah Carey siempre ha dado de qué hablar en todo sentido, ya sea por su talento, sus éxitos, sus fracasos, por algunos escándalos o sus poses de diva.

Y la semana que pasó, nuevamente fue noticia por dos sucesos: el primero, su álbum “Glitter”, editado en 2001 y con una trágica historia, llegó al primer puesto de ventas en iTunes, ¡17 años después de su lanzamiento!, algo similar a lo que le pasó a “Bohemian Rhapsody” de Queen. Para comenzar, recapitulemos: en 2001, Mariah tuvo quizá su primer fracaso en números. En ese año, se anunciaba que dejaba el sello Columbia de Sony Music para unirse a las filas de Virgin, propiedad del emporio discográfico EMI. A la par, se hacía oficial que saldría una película protagonizada por ella y las expectativas fueron demasiado altas. Suponiendo que las ventas y la cinta significarían un negocio redondo con las ventas que siempre reportó en su anterior casa discográfica, EMI concedió a Mariah uno de los contratos más jugosos de la industria de la música del que se tenga memoria, por más de 100 millones de dólares. Así, se realizó la película “Glitter: el brillo de una estrella” con su respectiva banda sonora. La fecha planeada para ese ambicioso lanzamiento fue el 11 de septiembre del año 2001, cuando las torres gemelas fueron derribadas en el acto terrorista que le dio la vuelta al mundo. Ese, fue el primer motivo por el que ese trabajo fue un rotundo fracaso. Aunado a lo anterior, la crítica no fue nada benevolente con la película; y tenían razón, la cinta es mala por todas partes; y eso, arrastró a la banda sonora que también reportó ventas con cifras muy modestas respecto a lo que Carey solía vender; asimismo, por primera vez el single debut del material, “Loverboy”, no alcanzaba el primer sitio del Billboard Hot 100 sino que se posicionó en el puesto dos; eso no le había pasado nunca a un primer corte de cualquiera de sus álbumes, pues desde 1990, siempre alcanzaban el primer lugar. Y así, fracasó un disco que al contrario de la película, era una producción brillante, un material bastante bueno y vanguardista. EMI retiró toda la promoción de la placa al no poder despuntar, le dio a Carey su carta de retiro y le obligó a pedir disculpas por tan solo vender tres millones de copias, cifras que muchos cantantes no logran en toda una carrera, decía la cantautora. El disco “Glitter” es considerado un fracaso en ventas, sin embargo no lo fue en críticas y sus fanáticos más fieles lo colocaron como una especie de “disco de culto”. Y así, la semana pasada, sus admiradores lanzaron una especie de idea cuando iTunes colocó el álbum “Glitter” en la lista de ventas digitales. Con el hashtag #JusticeForGlitter, comenzaron a enviar mensajes y a hablar de lo grandioso del álbum en las redes sociales. Y así, sorprendentemente el miércoles pasado, el disco alcanzó el top 5 de ventas en la plataforma y a las primeras horas del jueves, ya era número uno. Un éxito que lo reivindicó 17 años después de haber sido lanzado. Obviamente, “Glitter”, de Mariah Carey fue nuevamente titular de varios portales y publicaciones, pero ahora hablando de la hazaña que sus fans habían logrado.

Vamos con el segundo acontecimiento. El viernes 16 de noviembre, salió al mercado su nueva producción discográfica llamada “Caution”. Un material sumamente esperado, pues hacía cuatro años que no entregaba un álbum con temas inéditos. En septiembre, Mariah había dejado un tema llamado “GTFO” (Get The Fuck Out) algo así como “Vete a la mierda”, como prueba del sonido que utilizaría en el nuevo trabajo; la canción fue del agrado de sus fans y resultó con excelentes comentarios por parte de la crítica. Dos semanas más tarde, lanzó “With You”, oficialmente el primer single y que fue acogido con menos frenesí que “GTFO”, pero también con observaciones positivas. Vinieron después “The Distance” y “A No No”, temas rítmicos y que agradaron mucho a fans y a críticos especializados. El esperadísimo nuevo álbum de Mariah Carey, que en estos pocos días a la venta, se encuentra ya en el Top 5 en varios países, fue calificado con 83% de comentarios a favor por la prestigiada página Metacritic. Muchos incluso han comentado que estamos presenciando el que quizá sea el mejor disco en la carrera de la neoyorkina que ha vendido más de 200 millones. “Caution” cuenta con 10 temas con un refinado sonido soft pop muy diferente al que Mariah nos tenía acostumbrados y obviamente, con elegantes pinceladas de R&B.

Con ello, el pasado fin de semana observamos algo curioso, sin embargo, quienes hemos seguido la carrera de Carey, sabemos que es justamente lo inusual lo que la ha distinguido; pues en las listas de ventas digitales hay tres sitios que ella ocupa en este momento: “Glitter” continua a la cabeza de la lista, “Caution” en el top 5 en prácticamente todo el mundo y “All I Want For Christmas Is You” y sus álbumes navideños, avanzando como cada año desde hace más de dos décadas y entrando al Top 10. Así, otra vez estamos siendo testigos, quizá, de otro resurgimiento de la superestrella que muchos, ya creían acabada. De nuevo Mariah detiene al planeta y lo sorprende.    

La segunda oportunidad para un cantante que no quiere serlo

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace unas semanas, nuevamente Luis Miguel volvió a ser tendencia en redes y noticia en los programas y portales que se dedican a hablar (no a hacer periodismo, sino solo a hablar y mal de los famosos) del medio del espectáculo, debido a que hizo un coraje tremendo con su staff al parecer por fallas de sonido, aventándoles incluso de manera violenta, una de las rosas blancas que siempre regala a sus seguidoras que ocupan los lugares delanteros. Días antes, había cancelado una presentación en Hermosillo, Sonora, según por las condiciones del clima.

Luis Miguel era un artista que estaba prácticamente en repecho hasta este año, que Netflix y Gato Grande produjeron su bioserie basada en entrevistas y textos periodísticos del cantante; eso sin lugar a dudas le dio una segunda oportunidad de modo glorioso para volver a los escenarios como los más grandes, una circunstancia también de que un público mucho más joven conociera su trabajo y se interesara en éste; hace un año, estoy seguro que ni el mismo Luis Miguel se habría imaginado que chavitos de 13 años estuvieran cautivados por temas como “La incondicional” o “Culpable o no” y las escucharan una y otra vez en sus dispositivos móviles y regresaran a ser de los temas y álbumes más vendidos en plataformas digitales como iTunes o Spotify. Micky se echó a la bolsa a los millennials.

Ante toda la euforia del éxito de su bioserie, LuisMi volvió a tener presentaciones como en sus mejores momentos en la década de los noventas, su álbum más reciente llamado “¡México por siempre!” editado en 2017, fue un éxito en ventas y ni decir de los recopilatorios, que Warner Music se dio vuelo reeditándolos en formato de disco compacto con los nostálgicos como meta. “El Sol” volvió a lo grande después de que unos pocos años atrás, había sido víctima de la crítica más “mala leche” por la suspensión de varios conciertos y su sobre peso; le dijeron de todo. Pero eso quedó en el pasado y en su regreso a lo grande se le veía contento, fervoroso y complaciente con sus fanáticas y con la nueva generación que lo seguía; el frijol en el arroz fue el mismo Micky que parece meterse zancadillas solito y al final de toda la faramalla, su verdadera personalidad aflora y se exhibe delante de su público. La “pataleta” hacia su staff por las fallas de sonido no fue vista con agrado por los usuarios de las redes, quienes inmediatamente reprendieron el comportamiento del cantante, argumentando una falta de respeto a su equipo y a la misma gente que lo iba a ver. Hubo incluso una fan que le escribió una carta y que la publicó el periódico El Universal, donde le exteriorizaba lo decepcionada que se sentía ante lo que llamó “la segunda oportunidad que le había dado la vida para hacer lo que le apasiona: cantar”. La fan, que dice haberlo visto cinco veces en esta gira, lamenta su comportamiento berrinchudo e irrespetuoso hacia su equipo que interpretó como una majadería hacia su público también, y asimismo, dice que espera que pronto el sol salga nuevamente al escenario.

No sé ustedes estimados lectores, pero al menos a este humilde servidor que escribe estas líneas, me da mucho coraje cada que escucho a Luis Miguel. Coraje porque pudo haber sido el más grande intérprete de su generación; porque tenía todo para triunfar en el mundo y lo despreció por no dejar su zona cómoda; porque no quiso hacer un trabajo de relanzamiento de su carrera pero a nivel mundial; inclusive, aún cuando su casa disquera le puso la mesa dos veces, una intencional y la otra circunstancial. La intencional fue conseguir que grabara un dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II” de 1994; y la circunstancial en 1997, cuando se hizo novio de Mariah Carey, quien era la cantante más popular y exitosa en esos años en todo el planeta. Pudo haber sido el más grande, pero no le interesó y se quiso quedar en el mercado latino, que no le representaba mayor esfuerzo, y donde ese trabajo ya estaba hecho. Es un perezoso con muchísimo talento y suerte.

En la bioserie vimos que Luis Miguel se hizo cantante por diversas situaciones y que a lo mejor es más víctima que héroe; pero también muchas personas que lo conocieron, coinciden en que el personaje presentado en el show en streaming, dista mucho de la verdadera personalidad del cantante, quien para nada tiene actitudes solidarias o de amistad sincera con sus allegados, pues hay quien afirma que su madre, Marcela Basteri se alejó de su familia decepcionada de su esposo, pero sobre todo de su hijo.

Luis Miguel es un gran cantante, eso no se puede negar, sin embargo resta esperar que esta nueva oportunidad de popularidad y ventas no la eche por la borda, pues el público que ahora lo conoce y lo sigue, ya no es tan indulgente como las jovencitas de hace 20 años. Tendremos que esperar la segunda temporada de su serie, para que el público vuelva a sentir benignidad por él y lo reivindique en el escenario. Pero esperemos que sea por su talento y no por la piedad del público. Que recuerde que nunca hay que escupir para arriba.