Los súper héroes que salvaron a M. Night Shyamalan

+Ismael Ortiz Romero Cuevas


Esta semana en serio que quedé gratamente sorprendido por la presentación del póster oficial de Glass (que se traduce como Vidrio); la secuela de Fragmentado, película que contaba la historia de Kevin Wendell Crumb, interpretado de manera magistral por James McAvoy y que nos presentaba un complejo personaje con 23 personalidades distintas, derivado del trastorno de identidad disociativo que padecía por ser víctima de abusos infantiles.

Todo transcurría como un thriller que nos mantenía al borde del asiento y con ganas de ver qué es lo que el personaje hacía con las personalidades de las que era víctima. Hasta la escena final, cuando vimos a Bruce Willis observar la noticia que hace referencia a la captura del enmarañado psicópata. Mucha gente se sorprendió en el cine hace más de un año cuando Fragmentado estaba en la sala; otros más no supimos qué era lo que pasaba con esa extraña aparición (yo estaba en ese grupo). Supuse que se trataba de una especie de cameo importante para la historia, pensando que esto se debía a la continuación de la cinta; y sí y no. Sí, porque jamás asocié con Fragmentado una película de Shyamalan que vi en mi época de universitario llamada El Protegido, que en inglés se llamó Unbreakable, es decir, irrompible que honestamente tiene mucho más que ver con la historia ese nombre que el que decidió ponerle la distribuidora en español; entonces, el personaje que aparecía al final de Fragmentado era David Dunn, interpretado por Willis y estelar de El Protegido. Lo que Fragmentado hacía referencia es que David Dunn, un personaje a quien no se le rompen los huesos se enfrentará al alter ego más poderoso de Kevin (McAvoy), es decir, La Bestia y no, porque la referencia era entendida solamente para quienes tenían muy buena memoria para recordar con precisión al personaje de Willis o más difícil aún, recordar El Protegido, que en su estreno hace 18 años, pasó prácticamente desapercibida.

Para ser más precisos, yo tenía como mayor referente a Shyamalan por películas grandiosamente malas. Grandiosas por todo el derroche de tecnología y efectos especiales que utilizaban y malas porque simplemente eran un desastre. “La Dama en el Agua”, “El fin de los tiempos”, “El último maestro del aire” o “Después de la Tierra” dejan constancia de que Shyamalan era un director que podía hundir la carrera de un gran actor por haber aparecido en una de sus malísimas películas, vean a Will Smith y a su hijo Jaden o a Paul Giamatti. Lejos quedaban sus años de gloria de cuando dirigió “El sexto sentido” o “Señales”. Pero nadie, en serio nadie, se acordaba de El Protegido, quizá su obra con más posibilidades y la más querida para el cineasta.

Pronto, supe que tanto Kevin como David Dunn y Elijah Price /Mr. Glass, formaban parte del mismo universo y que al fin, después de casi 20 años, el cineasta podría terminar su tan ansiada trilogía de súper héroes poco convencionales. Para que esto pudiera ser posible, evidentemente tuvo que ver la gran recepción que Fragmentado tuvo en las salas de cine, pues de inmediato, conquistó a un sinnúmero de fanáticos fieles a la historia y a otros que nos tuvo buscando El Protegido hasta que la encontramos y yo, pude revivirla (¡bendito seas Netflix!), además de que fue recibida bastante bien por la crítica especializada, siendo su película mejor calificada desde “El Sexto Sentido”.

La cinta Glass, reunirá a los tres súper humanos presentados por Shyamalan en El Protegido y Fragmentado, es decir a David Dunn, Elijah Price / Mr. Glass y a La Bestia, ahora supongo centrándose en la grandiosa y manipuladora mente de Mr. Glass a quien además, Samuel L. Jackson vuelve a interpretarlo.
Sin duda, estamos a punto de ver la reivindicación de un director que muchos pensábamos, se dedicaba únicamente a hacer ridículas películas para Hollywood. Yo, tengo muchas ansias de ver ya Glass, esperando también las extraordinarias tomas que asemejan una viñeta de comic y esos movimientos de cámara tan vertiginosos, que hicieron de El Protegido y Fragmentado, películas aclamadas y hoy, queridas.

“Abrázame que Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”: Juan Gabriel.

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Parece mentira que justo hoy, se estén cumpliendo dos años del fallecimiento de Juan Gabriel. Estoy seguro que casi todo México recuerda con exactitud lo que estaba haciendo justo el 28 de agosto de 2016, cuando se enteró de la noticia. En la radio, pese a que fue domingo y en prácticamente todas las estaciones casi siempre en ese día no hay conductores sino solo la programación de música y publicidad, se interrumpieron transmisiones para anunciarnos el acontecimiento, fatídico para la gran mayoría de los mexicanos. El internet y los portales de noticias se llenaron de recuerdos, fotos, videos, semblanzas y demás del conocido divo de Juárez. Decía Facundo Cabral que cuando su abuela se enteró de la muerte de Gardel dijo: “¡Vaya! Ahora sí somos pobres”, refiriéndose a Argentina. Supongo que algo así nos pasó en México.

Es que no hace falta rememorar toda la carrera de Juan Gabriel para saber que fue uno de los artistas más respetados de México y a quien lo mismo admiraba el taxista, la vendedora de fruta, la empleada doméstica que la señora ricachona, el empresario exitoso, algún ejecutivo o un político. Todos en muchas partes de México y en América Latina, nos sabemos por lo menos una canción de Juan Gabriel, miente quien me diga que no. Apuesto que hasta se sabe alguna canción aquél intelectual que se quiso ver demasiado docto y sofisticado días después de que murió el divo de Juárez y que escribía que: “me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada”; y entonces, el autor de aquella columna llamada Fuera de Registro, es decir, Nicolás Alvarado, se despedía diciéndonos que escucharía una canción de Boris Vian. Las redes se le fueron encima y hasta fue despedido de TV UNAM. Criticar a JuanGa le costó demasiado caro y hundió su carrera, lo bueno que le venía guango. Ojalá al menos haya aprendido que a la gente le caen mal los fanfarrones.

Elegir la mejor canción de Juan Gabriel es una tarea titánica. Vamos, es imposible. Todas son especiales por algo; por su letra, por el ritmo, por el contexto o por quien las hizo éxito. Así, vimos a Pandora tener el disco más vendido de su carrera hasta la fecha, cuando grabaron el ya legendario “…Con Amor Eterno” a principios de los años noventas, vimos también a Rocío Dúrcal convertirse en su intérprete de cabecera durante dos décadas o a Isabel Pantoja triunfar en México y América Latina cantando esa especie de novela llamada “Así Fue”, a Daniela Romo llegar al primer sitio de las listas con “De mí enamórate”, a Thalía grabar el tema “Gracias a Dios” en el disco que le produjeron Emilio Estefan y Óscar López o a José José pedir un aplauso para el amor en “Lo pasado, pasado”. Juan Gabriel fue también el responsable de uno de los discos en español más grandiosos que se han grabado, titulado El Circo y que puso a La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio en un plano enteramente internacional. Para ese material Juan Gabriel contrató a Gustavo Santaolalla como productor, muchos años antes de que ganara dos Óscares.

Por mucho más tiempo, pienso que Alberto Aguilera Valadez, conocido como Juan Gabriel seguirá siendo un icono de la cultura nacional. Más allá de gustos musicales o convencionalismos, Juan Gabriel llegó a tocar las fibras mas hondas de la gente en muchos aspectos, pues tenía el talento de hacer canciones sencillas, entendibles, sumamente comerciales (por eso se hicieron muy exitosas), además de poner cada palabra o frase en el sitio justo en la canción para hacernos sentir emociones y reír, bailar o de plano romper en llanto. Se convirtió en una especie de poeta del pueblo y vocero del sentimiento de masas, porque hasta quien se sentía el “hombre fuerte” o “macho alfa” muchas veces terminaba llorando a moco tendido con “La Diferencia”, “Abrázame muy fuerte”, “Costumbres” o “Inocente pobre amigo”; o bien bailando y hasta imitándolo con “El noa noa”, “Debo hacerlo” o “Hasta que te conocí”.

Juan Gabriel pudo gustarnos o no, pero lo que sí es seguro, que así como José Alfredo Jiménez o Agustín Lara, tiene ya un lugar privilegiado en la historia de la música en México. Gracias JuanGa por tanto y tanto amor. Gracias por los sentimientos y la música; gracias por “Amor Eterno”, “Se me olvido otra vez” o “La muerte del palomo”. Gracias por enseñarnos que lo que se ve, no se pregunta.

Las más grandiosas bandas sonoras

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace algunas semanas, en tertulia con los amigos, a alguien se le ocurrió preguntar (y aclaro porque no sólo a mí, sino fue como una pregunta que se puso sobre la mesa), qué banda sonora considerábamos de las más simbólicas dentro del cine mundial. Obvio, entre todos mencionaron algunas que merece la pena no pasarlas desapercibidas, sin embargo hay que aclarar algunos puntos:

Cuando hablamos de banda sonora, hablamos de la que comúnmente llamamos música incidental o música de fondo. Y aunque algunos de quienes estábamos en la mesa, mencionaron temas como Over The Rainbow de El Mago de Oz; Beauty And The Beast de La Bella y la Bestia, I Just Call To Say I Love You de La Chica de Rojo o As Time Goes Bye de Casablanca, esas son canciones y no banda sonora. Obviamente entré al juego a mencionar algunas canciones, sin embargo, creo que no es por demás destacar algunos de los más grandes compositores de bandas sonoras, es decir, de partituras originales o lo que en inglés llaman Score y aquí trataré de poner algunas de las canciones y algunos de los compositores, obviamente estimados lectores, esperando también puedan mencionar a alguno que se me haya pasado o que consideren también, valdría la pena citar.

Creo que comenzaré con nada menos que Ennio Morricone, músico, compositor y director de orquesta italiano. Sin él, no concebiríamos el cine y algunos clásicos. Desde cintas que han marcado toda una época como “El Bueno, El Malo y El Feo” de 1966, de donde se desprenden quizá dos de las partituras más famosas en la historia del séptimo arte, el tema que da nombre a la película y el extraordinario The Ecstasy Of Gold, que los mismísimos grupos Metallica o The Ramones la utilizaron para abrir y cerrar sus conciertos respectivamente. Incluso, Metallica fue nominado a un Grammy por su versión de esta gran composición.

Sin Morricone, no entenderíamos la grandeza del cine, pues su música no solo ha contextualizado, sino que ha embellecido más la pantalla de plata. Otras grandes cintas que ha musicalizado son “Días de Gloria”, “Cinema Paradiso”, “Lolita” y “¡Átame!”, por citar algunas (y que quede claro el “algunas”). Morricone recibió su primer Oscar honorífico hasta 2006 y el segundo, por la partitura de “Los 8 Más Odiados”, en 2016.

Otro grande las partituras y créanme, de quien cuesta trabajo elegir una sola, igual que con Morricone es nada menos que Henry Mancini, que aunque por el apellido, muchos piensan que es italiano no lo es; es estadounidense. Mancini le puso música a cintas de gran influencia como “Desayuno con Diamantes” o “Victor Victoria”, pero sin duda, es “La Pantera Rosa”, hecha para la película de 1963, por la que Mancini será eterno.

Si hay una banda sonora que al menos a mí, me emociona hasta la médula es la que compuso el gran Nino Rota para la que es, para gusto de muchos (y me incluyo), la mejor película de todos los tiempos: “El Padrino”. Coppola le encargó este score a Rota dándole indicaciones precisas sobre la personalidad y sonido con el que Don Corleone debía identificarse, quedando un vals nostálgico, elegante y oscuro. Rota fue nominado al Oscar por esta memorable partitura, pero no lo ganó sino hasta la segunda parte.

Hablemos de John Williams. “Tiburón”, “La guerra de las galaxias”, “E. T. El extraterrestre”, “Superman”, “Indiana Jones”, “Parque Jurásico”, “Salvando al Soldado Ryan”, “La lista de Schindler”, “Mi pobre angelito” o la saga de Harry Potter. Todas un icono de la música y el cine. ¿Cuál les gusta más?

La banda sonora más terrorífica es sin duda para “Psicosis”, esta cinta de Alfred Hitchcock y que arregló Bernard Herrmann. Y aunque el compositor también le puso música a películas perpetuas como “El Ciudadano Kane”, “Fascinación”, “El hombre que vendió su alma” o “Taxi Driver”, pienso que por “Psicosis”, se ha ganado un lugar no solo en el cine, sino en la historia.

Las películas de superhéroes siempre han tenido un lugar especial para la música incidental o partituras, pero creo que “El Caballero de la Noche”, merece una mención especial, por esa partitura llamada “Why So Serius?”, y que acompañó a El Guasón interpretado por Heath Ledger. Hans Zimmer es el responsable de esa espeluznante e insólita composición, tocando el cello nada menos que con navajas de afeitar para lograr el característico sonido.

Ya sé estimados lectores que faltaron muchos compositores, muchas partituras y muchas películas, pero dejémoslo hasta aquí por esta entrega. Prometo hacer una segunda y hasta una tercera parte hablando de la música en el cine, pero también me gustaría saber su opinión, así que ojalá puedan dejar un comentario.

La casa de las flores. ¿Serie, telenovela, culebrón o qué?

Ismael Ortiz Romero Cuevas

 


 

Debo confesar que me resistía a ver “La Casa de las Flores”, la nueva producción mexicana de Netflix. Y me negaba precisamente porque temía engancharme con una historia que sabía, tenía tintes de una clásica telenovela de esas de cuando se hacía televisión para jodidos. Qué mayor referencia al tener a Verónica Castro como protagonista; actriz y quizá el más grande de los emblemas de aquella época dorada del culebrón televisivo, de aquellos tiempos cuando las amas de casa se sentaban a ver a Los Ricos También Lloran, Rosa Salvaje o Mi Pequeña Soledad. No, definitivamente no era opción después de ver series grandiosas producidas por la misma plataforma como The Crown, Better Call Saul o Dark. Dije que definitivamente no.

Entré en ese conflicto justo el 12 de agosto, dos días después de que la historia (porque aún no sé si es una serie, telenovela o qué) estuviera disponible, y comencé a ver en Twitter que mucha gente estaba encantada con la producción de Manolo Caro; comenzaron los comentarios y las reseñas, las referencias a los personajes y hasta una crítica con halagos en el portal del periódico español El País. Entonces reflexioné. Decidí darle el beneficio de la duda y la comencé a ver con más escepticismo que entusiasmo. Y me pasó justo lo que no quería que me pasara. No sé ni cómo, pero cuando me di cuenta pasaba de la media noche y yo había terminado el sexto episodio. Me atrapó.

Es cierto, la serie está llena clichés y personajes poco estructurados y “almodovaréscos”, además, no tiene la consistencia, producción, guión o fotografía de las series como las que mencioné arriba, por mucho no, pero también hay que reconocer que reúne algunos elementos que me llamaron la atención. No es necesario saber o platicar con Manolo Caro para entender que su gran referente es Pedro Almodóvar. En su ópera prima en el cine, “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, hace referencias directas a “Todo sobre mi madre” del director manchego, además, de que Rosy de Palma (una de las más icónicas chicas Almodóvar), hace un personaje llamado igual a la protagonista de la emblemática cinta; en otros de sus trabajos, vemos escenarios, movimientos de cámara o decorados muy parecidos a los que hace Pedro, incluso, el uso de la música con letras desgarradoras y versiones elaboradas de canciones emblemáticas como parte de la narrativa.

“La Casa de las Flores” no podía ser la excepción y nos presenta a personajes inspirados directamente en los trabajos del español y nuevamente, en “Todo sobre mi madre”, sobre todo el que interpreta Paco León (José María / María José), que es una especie de fusión entre Lola y Agrado de la referida y ‘oscarizada’ película de Almodóvar. Otra referencia es Paulina de la Mora (sí la del ‘challenge’ por su peculiar forma de hablar), interpretada por la nominada al Emmy, Cecilia Suárez, que bien podría convertirse en heroína de cualquiera de las películas de Almodóvar pues su personalidad es quizá la más trabajada, ya que se vuelve cómplice lo mismo de los buenos que de los malos y resuelve todo lo que sea necesario con tal de tener reconocimiento, a grado tal, que llega un momento en que no sabemos de qué lado juega el personaje. Lo mismo sucede con Julián de la Mora, interpretado por Darío Yazbek Bernal, quien también podría encajar sin problemas en películas como “Matador” o “La mala educación”, que por cierto, protagonizó el reconocido Gael García Bernal, hermano de Darío.

Otro punto interesante es la duración: entre 30 y 37 minutos por episodio. Eso es ¡grandioso! Porque hace que la gente necesite saber más y más y más y más (díganmelo a mí)…  acostumbrados a la duración de entre 45 y 50 minutos por episodios de las series promedio o más de una hora, en el caso de 13 Reasons Why por ejemplo, que sea solo de media hora la vuelve sumamente atractiva y adictiva. Seguramente, esto será un referente.

Y el tercer punto, es en el cual ha comenzado el debate. ¿Es una telenovela? ¿es una serie? O ¿qué formato se acaba de inventar? Hay quienes afirman que no piensan pagar más la suscripción a Netflix porque ahora produce lo que Televisa hacía; hay otro sector que amó “La Casa de las Flores” y ya espera la segunda temporada con muchas ansias. Lo cierto, es que toda serie (todas, sin excepción) necesitan su dosis de melodrama para poder atrapar al público, si no, pues simplemente no funcionarían. Una de las cosas que sí hay que celebrar, es que hay para todos los gustos.

“La Casa de las Flores” se convirtió en un fenómeno en la semana de su estreno, o en su día, para ser más exactos, pues hubo usuarios de la plataforma que la terminaron de ver a las pocas horas de que estuvo disponible. La historia consta de trece episodios y cuenta con las actuaciones estelares de Verónica Castro, Cecilia Suárez, Aislinn Derbez, Darío Yazbek Bernal,  Arturo Ríos, Juan Pablo Medina, Lucas Velásquez y Luis de la Rosa (sí, el que interpretó a Luis Miguel de adolescente en la bioserie).

Así que Netflix se apunta otro éxito, aunque no sé si acierto, con “La Casa de las Flores”, y que a pesar de la polémica hay quienes la aman y quienes la odian, pero de que el humor negro siempre vende, eso ni como negarlo.

Aretha Franklin. Rindiendo homenaje a la gran dama de la canción.

Ismael Ortiz Romero Cuevas.


La mañana del lunes 13 de agosto, amanecimos con la noticia de que Aretha Franklin, la reina del soul, se encontraba en lo que muchos portales describieron como: “sus últimos momentos”. Leímos que se encontraba gravemente enferma, rodeada de su familia y se esperaba su inminente deceso. Por supuesto que todos quienes amamos la música, nos pusimos en alerta para estar al pendiente de quien es considerada por la revista Rolling Stone, como “La mejor cantante de todos los tiempos”.

Y es que, si nos ponemos a hacer un recuento de la carrera de esta legendaria cantante, honestamente no terminaríamos en una sola entrega, pues su solo nombre es legendario. Una mujer revolucionaria, magnánima y con un talento sin igual; alguien que repudió ser una cantante de jazz del montón en la que su disquera, Columbia Records, quería que se convirtiera a mediados de la década de los sesentas. Una mujer que representa la lucha racial y alguien que reclamó Respeto, en el tiempo en el que las mujeres debían quedarse calladas. Parte de los logros en la carrera de Aretha Franklin, la reina del soul. Una mujer que supo evolucionar a las nuevas tendencias musicales, una mujer a quien no le dio miedo innovar, crear y producir nuevas formas de hacer música; lo que también es innegable, es que con su voz nos conquistó a muchos en el mundo entero.

Y quizá las personas de aquellos años, recordarán con nostalgia a la artista, que por cierto, tuvo una década de estancamiento en los setentas y un regreso impresionante en los ochentas, cuando entendió que sin traicionar a su género de música, podía fusionarlo con sonidos vanguardistas y así, la escuchamos cantar también disco, pop y rock. En 1987, fue la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama del Rock And Roll y en el 2005, fue la segunda mujer (la primera fue Madonna) en ingresar también al Salón de la Fama de Reino Unido. En los ochentas también, Aretha tuvo dos temas sumamente exitosos: I Knew You Were Waiting (For Me) a dúo con George Michael y el cual fue número uno en Billboard; y Freeway Of Love.

Pero quizá, el recuerdo más emblemático que muchos amantes más jóvenes de la música (jóvenes en el sentido de que estamos hablando de una carrera de más de 50 años), lo tenemos por la transmisión del primer concierto titulado Divas Live que en 1998, creó la cadena VH1 y que reunió a cantantes sumamente exitosas; ahí, Franklin compartió el escenario con Gloria Estefan, Shania Twain, Mariah Carey y Celine Dion. La actuación de Aretha en solitario en ese concierto, se limitó a interpretar únicamente dos temas: A Rose Is Still A Rose, corte que estaba promocionando del álbum que en ese año lanzaba y que se lo produjo nada menos que Sean P. Diddy y Lauren Hill, donde además, experimentaba por primera vez con ritmos más urbanos como el hip hop; y Chain Of Fools, uno de sus emblemáticos éxitos que interpretó a dueto con Mariah Carey. Solo esos temas bastaron para que se adueñara del escenario y supiéramos, quienes habíamos visto pocas veces actuar a Franklin (en esos tiempos no existía YouTube) saber que era una artista descomunal. Al final del show, el más visto por televisión de paga ese año por cierto, se hizo acompañar de las cuatro divas restantes, además de la compositora y cantante Carole King y cerrar el espectáculo cantando (You Make Me Feel) A Natural Woman, tema de la autoría de King y que Aretha había hecho su éxito décadas atrás. A pesar de verlo por televisión y a muy altas horas de la noche, nos emocionamos y la piel se nos puso chinita al ver en el escenario a las más grandes cantantes de la década, pero además, rindiendo una especie de homenaje a Aretha Franklin, que ponía de manifiesto que era de verdad, una de las más grandes cantantes e intérpretes que el planeta ha visto.

Y nuevamente, Aretha Franklin entraba pisando fuerte al nuevo milenio. Seguía vigente, seguía siendo poderosa, seguía cantando como nadie y mostraba un carisma natural sin precedentes. Aretha ha sido galardonada con 18 Grammys, es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Berklee y la Universidad de Yale; el presidente Bill Clinton le otorgó la medalla nacional de las artes y George W. Bush le concedió la medalla de la libertad; asimismo, el estado de Michigan declaró su voz como “Patrimonio Natural”.

El año pasado, Aretha anunció su retiro, pues lo rumores de su delicado estado de salud eran cada vez mayores; nunca dijo si eran ciertos o no, pero expuso que se retiraba de los conciertos, aunque seguiría grabando discos mientras su salud se lo permitiera. Esa noticia, le dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos.

Así, esta semana supimos que los bisbiseos sobre su salud eran ciertos, la cantante, la gran, la proverbial, la revolucionaria, la diva Aretha Franklin se encuentra delicada de salud y rodeada de su familia. Artistas de la talla de Stevie Wonder, Beyoncé, Usher, Mariah Carey y Celine Dion entre otros, piden orar por quien fue su inspiración y su influencia. Por todo lo que representa Aretha para la música, para las artes y para el empoderamiento de las mujeres. La cantante que no teme decir sus preferencias políticas y ha cantado en la toma de posesión de tres presidentes emanados del partido demócrata: Jimmy Carter, Bill Clinton y Barak Obama; además de apoyar abiertamente a la ex candidata presidencial de ese partido Hillary Clinton; así de valiente siempre ha demostrado ser Aretha Franklin.

Y como todos, lo único seguro que tenemos en la vida es que nos vamos a morir, Aretha se debate y lucha por estar aún con sus seres queridos; y por eso, es pertinente recordar todo lo que ella es y representa no solo para el género de la música afroamericana, sino en general. Así que aunque su vida quizá (y quiero ser enfático en el “quizá”) se está apagando, la primera mujer afroamericana en aparecer en la portada de la revista Time, nos deja un legado de música, arrojo, vanguardia y talento. Aretha Franklin vivirá por siempre.

Y quiero culminar esta primera entrega de “PARÉNTESIS”, agradeciendo a todo el equipo de Columna Al Margen, y en especial al creador de este espacio, mi hermano Adrián Ortiz Romero, (sí, es mi hermano) por invitarme a compartir con ustedes algo de lo que me apasiona. Así que si ustedes lectores y las circunstancias me lo permiten, por aquí apareceré los martes y los jueves a partir de hoy. Agradezco comentarios y de antemano, gracias por leerme.