Fracasó Martínez Helmes con el espejismo, en Morena, de que la UABJO era su “capital electoral”

Eduardo Martínez Helmes estaba apurado por dejar la rectoría de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, porque decía que se estaba preparando para brincar de la política universitaria, a la política estatal a través de un partido. Siendo aún rector, insinuaba la posibilidad de buscar un cargo legislativo local o federal, pero cuando finalmente se dejó ver en la búsqueda de espacios políticos dentro de un partido, anunció que lo que buscaría sería una candidatura al Senado a través de Morena. De todo ese espejismo, que intentó vender con cierta capacidad, hoy no queda nada.

En efecto, la familia Martínez Helmes, encabezada por el viejo cacique Abraham Martínez Alavés, hizo de la Universidad un modelo eficaz de control político que creyeron inagotable, hasta que la misma inercia que ellos le provocaron terminó fracturando sus estructuras. ¿De qué hablamos? De que desde hace casi dos décadas, los Martínez —el viejo Abraham, y sus hijos Eduardo y Abraham Martínez Helmes— generaron un contrapeso político al interior de la Universidad frente a los sindicatos y grupos tradicionales, a través de una posición de defensa y rescate de la vida académica universitaria, que en otro momento aglutinó a varias de las corrientes universitarias más importantes para ganar la rectoría por varias ocasiones consecutivas.

El punto clímax, aunque también de quiebre de ese grupo político, ocurrió con la decisión de ascender a la rectoría a Eduardo Martínez Helmes. Esa parecía no sólo la culminación de todo un proyecto político familiar, sino también una demostración de fuerza y poder al interior de la Universidad, sobre cómo un solo grupo era capaz de controlar la política universitaria y convertir en rector a alguien que nunca antes había competido para un cargo de elección directa en la UABJO, y que tampoco había ocupado ninguna responsabilidad importante como para tener ascendencia natural entre la comunidad universitaria.

Ese fue el punto clímax por la demostración de poder, pero también fue el punto de quiebre porque con esa decisión los mismos Martínez rompieron los puntos de equilibrio que les habían permitido incluso remontar la oposición de los Rectores a los que ellos mismos habían impulsado. En todos los demás casos, los Martínez tomaban el control de ciertas áreas universitarias que les permitiera la manutención de sus clientelas electorales —algunas posiciones en Finanzas, en Redes y Telecomunicaciones, en las direcciones de algunas escuelas y Facultades, y en la Secretaría Particular de la Rectoría—, y después tomaban distancia del Rector en turno, para asumir una posición aparentemente independiente, y hasta crítica.

Así, por ejemplo, lograron hacer rector a Rafael Torres Valdez, a pesar de que Francisco Martínez Neri no lo aprobaba y no era su candidato a sucederlo. Lo mismo hicieron con Torres respecto a Martínez Helmes. En cada uno de esos movimientos, los Martínez criticaban al Rector en turno acusándolo de romper los acuerdos relacionados con la defensa de la vida académica, y con esa bandera, iban a la oposición para volver a ondear sus postulados.
¿Por qué las cosas se rompieron en el rectorado de Martínez Helmes? Porque entonces, al ser familia, y ejercer como dueños de la Universidad, ya no hubo forma de mantener ese juego de los buenos y los malos, que tan bien les había funcionado en el pasado para mantener la apariencia y el control universitario.

Esa posición, finalmente debieron cambiarla por una franca y abierta: la alianza que trabaron con el porrismo durante la gestión de Martínez Helmes, para mantener el poder. Por eso, inicialmente su proyecto sucesorio estaba en Reynel Vásquez Zárate, a quien bajaron de último minuto para tratar de controlar su apariencia, a través de un académico como Eduardo Bautista Martínez. Lograron ganar, pero ya no con el poder de antes, y casi de inmediato se les descompuso el panorama en sus bastiones universitarios como las facultades de Derecho y Contaduría.

Así, lo que fue un poder boyante de los Martínez en otros tiempos, en realidad ha demostrado estar más menguado de lo que ellos mismos reconocen.

ADIÓS EN MORENA

Los Martínez intentaron en Morena vender la idea de que la Universidad era su bastión político y un semillero de votos. Al interior de la Máxima Casa de Estudios lograron ganar elecciones sucesivas gracias a la forma en la que controlaban a sus clientelas. No obstante, ese liderazgo que presumieron en realidad era sólo una apariencia con la que intentaron brincar de su feudo a la política real.

Eduardo Martínez Helmes apareció, por ejemplo, dentro de los personajes que recibieron el año pasado, el 21 de marzo, a Andrés Manuel López Obrador en un multitudinario mitin en Oaxaca. Aquel mensaje político consistía en que esas personas serían los prospectos para algunas de las candidaturas más importantes en Morena. Martínez quería ser senador, o cuando menos candidato a diputado federal por cualquiera de los dos principios electorales.

¿Por qué no pudo conseguirlo? Primero, porque pronto quedaron en evidencia sus ligas y relaciones con el grupo de Gabino Cué Monteagudo; segundo, porque en Morena nadie le compró la idea de que en realidad tenía un semillero de votos, y un liderazgo real en la entidad, o cuando menos en la capital oaxaqueña, como para poder competir por una curul local o federal. Y finalmente, han ido apareciendo los indicios que los relacionan de fondo con los problemas financieros que actualmente vive la Universidad.

Por eso, paulatinamente Martínez Helmes fue moderando sus pretensiones yendo del Senado a una diputación federal; y de ahí quedar relegado en las posiciones locales porque, además, en Oaxaca ya no existe el fuero o inmunidad constitucional, que era una de las razones por las que aspiraba a un cargo legislativo federal y no estatal. Finalmente, al aparecer las listas de candidatos por ambos los principios en la entidad, Martínez Helmes quedó totalmente excluido incluso de las candidaturas que son de relleno, como son las de representación proporcional en posiciones que sería imposible que resultaran electos.

INCERTIDUMBRE

Hasta hace poco tiempo los Martínez pensaban que con la apariencia les sería suficiente. No fue así y ahora tendrán que esperar, desde sus conocidas posiciones de fuerza dentro de la Universidad, a ver si alguien les permite negociar su incierto futuro como grupo político en la Máxima Casa de Estudios.

Helmes está en problemas… y la UABJO, en quiebra

Son lógicas las aspiraciones políticas del ex rector de la UABJO, Eduardo Martínez Helmes: pretende conseguir la protección del fuero constitucional federal para evadir las responsabilidades administrativas y penales que le derivarán de su gestión al frente de la Máxima Casa de Estudios, en la que existe un millonario desfalco que hasta el momento no han podido comprobar. Por eso intentó que Morena lo postulara a algún cargo legislativo federal. Y ahora, cuando en el partido lopezobradorista parecen haberle atajado las aspiraciones, busca refugio en el membrete del PT que está en poder del senador Benjamín Robles Montoya.

En efecto, los problemas financieros al interior de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca son ampliamente conocidos porque el propio rector Eduardo Bautista Martínez decidió hacer pública la crítica situación en la que se encuentran las finanzas universitarias. En varios momentos ha señalado que el presupuesto de la Universidad se encuentra fuertemente presionado por los compromisos heredados por administraciones anteriores y que, de no ser atendido, incluso cabría la posibilidad de que la UABJO se quedara sin recursos para su gasto corriente, dos o tres meses antes de cerrar su ejercicio presupuestal del presente año.

En esa lógica, dentro y fuera de la UABJO existen dos presunciones ampliamente construidas: la primera, es que gran parte de la responsabilidad por el estado crítico en que se encuentran las finanzas universitarias recae en el ex rector Eduardo Martínez Helmes; la segunda, que durante su gestión, el ahora ex Rector pasó de la medianía económica a la bonanza a través de una importante red de asesores financieros y fiscales, y a través de prestanombres, por medio de los cuales habría adquirido propiedades y realizado inversiones en distintos rubros, para diversificar los recursos extraídos de la Máxima Casa de Estudios.

De hecho, uno de los datos sustantivos que refuerzan esos señalamientos es el dato verificable de que, durante su gestión, Martínez Helmes llevó al límite la capacidad de endeudamiento de la Universidad, al autorizar ejercicios presupuestales por demás superiores a sus ingresos garantizados. En su edición de ayer, el periódico Tiempo de Oaxaca daba cuenta de lo anterior, al señalar que durante el último año de gestión de Eduardo Martínez Helmes, la Universidad ejerció un presupuesto de mil 51 millones de pesos, a pesar de que el presupuesto que tenía aprobado apenas si rebasaba los 900 millones de pesos.

Así, el endeudamiento fue una constante de su administración, con la agravante de que ese endeudamiento no tuvo como destino alguna obra o gasto en infraestructura, sino que como consecuencia del manejo irregular de las finanzas ancló esos compromisos al pago de gasto corriente. Por eso el rector Bautista Martínez no ha dudado en denunciar las irregularidades cometidas por su antecesor en el manejo del presupuesto y la adquisición de deuda y, de hecho, esa parece ser una de las principales razones en las que se basa el claro distanciamiento que existe entre el actual Rector y la llamada ‘familia real’ universitaria de la que es patriarca Abraham Martínez Alavés, pero de la que es su máximo orgullo el también ex rector Eduardo Martínez Helmes… que ahora está en problemas.

ASPIRACIONES INUSITADAS

En otros momentos señalábamos en este espacio que el “ejemplo” puesto por el ex rector Francisco Martínez Neri a sus antecesores y sucesores, en el sentido de que sí es posible brincar de la política universitaria a la política estatal, era uno de los pivotes que movía a Eduardo Martínez Helmes a buscar una diputación luego de terminar su rectorado.

Acaso una primera diferencia entre ellos, era que mientras Eduardo Martínez Helmes nunca pasó de ser un burócrata universitario que creció al amparo de su poder paternal, Martínez Neri sí había sido un rector —el último de ellos, hasta ahora— con cierto reconocimiento social gracias, a que había tomado una posición activa durante el periodo en que le tocó encabezar la Universidad, que fue el mismo en el que ocurrió el conflicto magisterial de 2006 y él le abrió las puertas de la Universidad al movimiento popular, en rubros como Radio Universidad o la utilización del campus universitario como refugio de la resistencia social. Esas fueron decisiones fuertemente criticadas, pero que ciertamente le hicieron ganar el reconocimiento de un sector de la población que luego lo respaldó para ser, por la vía de la mayoría relativa, primero diputado local, y ahora diputado federal.

Hoy, sin embargo, sabemos que existen más diferencias en las aspiraciones de Martínez Helmes respecto a la ruta política de Francisco Martínez Neri. En realidad, lo que Helmes ha buscado no es el crecimiento político, pues ese nunca le interesó ni en el tiempo en que fue Rector. Más bien, lo que ha buscado es el cobijo de alguna fuerza política que le permita superar los problemas que enfrentará por su cuestionada gestión al frente de la Máxima Casa de Estudios.

Por esa razón, en un primer momento buscó la forma de encontrar cobijo en el Partido Movimiento de Regeneración Nacional, e incluso logró que lo incluyeran en el grupo de los políticos que el 21 de marzo pasado firmaron en Oaxaca, el Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México en presencia del propio Andrés Manuel López Obrador. En aquel entonces, Martínez Helmes aseguraba que su capital político estaba en la Universidad, y que su clientela electoral dentro de la Universidad le hacía acreedor no sólo a una candidatura a diputado federal, sino que incluso públicamente sostenía que él sería uno de los candidatos al Senado por el partido lopezobradorista.

El problema —para él— es que las propias circunstancias han ido demostrando que ni él tiene el liderazgo necesario al interior de Morena como para asumirse como posible candidato a cualquier cargo de elección popular, ni tampoco en Morena le tienen confianza a sus afirmaciones iniciales. Por esa razón, aún cuando al inicio vislumbraban la posibilidad de que fuera al menos candidato a una diputación federal, luego lo redujeron —en posibilidades— a una diputación local, que evidentemente no le interesó.

Fue así porque en el ámbito estatal los legisladores locales dejaron de tener fuero o inmunidad constitucional, que es lo que en realidad anda buscando Martínez Helmes mientras, —según él— se calma la tormenta por los saldos cuestionables de su rectorado. Por eso, quienes conocen sus movimientos vieron con sorpresa cómo inusitadamente abandonó el barco lopezobradorista para buscar cobijo en lo que queda del PT con el senador Benjamín Robles Montoya. Quizá ahí sí pueda comprar la candidatura a una diputación federal, con la que sueña. El problema es que, de acuerdo con el panorama actual, en el radar electoral el PT no aparece en ninguna posibilidad importante, y las pocas que queden serán asignadas en el sentido patrimonialista que siempre ha caracterizado a Robles Montoya.

NERVIOSISMO

Dicen que el ex Rector es, de hecho, uno más de los varios que andan muy preocupados, en la misma proporción que en sus épocas de bonanza, hicieron negocios millonarios con el Coco Castillo. Por eso, señalan, está también intentando la vía desesperada —e inútil— de hacerse aliado de Robles Montoya.

UABJO: Helmes sigue siendo Rector; Bautista, entre dos fuegos

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+ Martínez Neri chantajeó para ganar la mitad de la administración


Desde el arranque de su gestión, Eduardo Bautista está prácticamente solo en la rectoría de la UABJO. Al verse obligado a ceder posiciones administrativas a los factores de poder que permitieron su arribo al máximo cargo universitario, Bautista no logró acomodar a ninguno de los que pudieran considerarse como sus aliados. Por eso, a partir de ahora vivirá entre el fuego cruzado de los ex rectores Eduardo Martínez Helmes y Francisco Martínez Neri, y con la espada de Damocles pendiendo permanentemente sobre su gestión. Vale la pena revisar por qué.

En efecto, ayer en un comunicado, la administración universitaria anunció que el rector Bautista hizo los primeros nombramientos. Según la información, como secretaria General fue ratificada la maestra Leticia Mendoza Toro; como secretaria Particular, fue designada María del Refugio Caballero Merlín; como abogado General fue nombrado Héctor López Sánchez; como Contralor fue designado el contador Hilarino Aragón Matías, y el arquitecto Enrique Mayoral asumirá el cargo de Secretario Técnico.

Asimismo, se anunció que el doctor Aristeo Segura Salvador fue confirmado en la Secretaría de Planeación; que Amilcar Sosa Velasco es el nuevo Secretario Administrativo, y que la contadora Esther Jiménez Ochoa será la nueva encargada de la Secretaría de Finanzas. Para todo aquel que conozca los intríngulis universitarios, es evidente que cada uno de esos nombres revela la magnitud y el resultado de la negociación que debió entablar —con el respaldo oficial— el ex rector Martínez Helmes para permitirle el arribo a Bautista, pero también el peligro que ronda sobre él por el cruce de intereses incompatibles.

En ese sentido, de entrada se confirma lo que apuntamos en este espacio el pasado 16 de mayo, cuando apuntamos que Eduardo Bautista tendría un rectorado particularmente supeditado a demasiados ‘liderazgos’. Para lograr su triunfo —apuntamos entonces—, Abraham Martínez Alavés se vio obligado a pactar con un grupo demasiado extenso de liderazgos universitarios. Ahora tendrá que pagarle, con posiciones y recursos de la Universidad, a grupos incompatibles entre sí que querrán compartir el poder. El problema no será para los Martínez —Abraham, y su ‘familia real’— sino para Eduardo Bautista, que tendrá un gabinete no plural, sino internamente irreconciliable. Ahí no habrá política que logre conciliar intereses tan heterogéneos como los que permitieron su arribo a la rectoría. Pero esa será su realidad.

Todo esto se confirma a partir del evidente reparto que hicieron de la administración universitaria. ¿De qué hablamos? De que, para generar estabilidad, Eduardo Martínez Helmes pactó con Francisco Martínez Neri —y su nuevo aliado, Rafael Torres Valdés— la entrega de al menos cinco de las posiciones clave de la administración universitaria. Por la sola ascendencia de los nombres, es claro que las secretarías Académica, de Finanzas, de Planeación y la Administrativa, además de la Contraloría, fueron cedidas a Martínez Neri. Helmes, a su vez, sólo se habría quedado con la Secretaría Particular de la Rectoría, y con la posición del Abogado General.

¿Por qué es relevante esto?

AYUDA OFICIAL

En primer término, resalta el chantaje del que Neri hizo objeto a Martínez Helmes, pero con el que terminará siendo su cómplice, o su socio. ¿Por qué? Porque a partir del millonario quebranto financiero que tiene la Universidad —unos 250 millones de pesos, por lo menos— Neri habría exigido posiciones a cambio de no atizar las revisiones que realiza la Auditoría Superior de la Federación a las cuentas universitarias.

Neri, no lo perdamos de vista, es coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, y la ASF es el órgano técnico de fiscalización de la Cámara baja, y por ende un órgano dependiente de San Lázaro. Así, la negociación habría sido “posiciones de control, a cambio de impunidad”. Cuestión a la que claramente cedió Martínez Helmes, aunque hipotecando el futuro de su sucesor.

En la otra parte de la negociación, Helmes se quedó con posiciones clave dentro de la Universidad, como lo es el cargo que él mismo ostentó durante dos rectorados: la Secretaría Particular, que es la puerta de entrada —y la garantía de control— de cara al Rector. Así, Helmes tendrá la certeza de conocer cada movimiento de Bautista.

Todo esto —y la denodada negativa a entablar diálogo con Silviano Cabrera y Miguel Ángel Reyes Franco— fue avalado por el gobierno estatal, que en esta ocasión no entabló diálogo a través de la Secretaría General de Gobierno sino que, por órdenes de Jorge Castillo Díaz, habría actuado a través de la Fiscalía General del Estado —llevando además de por medio, la amenaza de la integración de averiguaciones previas en contra de los inconformes con el resultado de la elección.

FUTURO INCIERTO

Sí, futuro incierto para el atribulado Eduardo Bautista, que no sabe en la que se metió. En la administración universitaria está en medio de dos fuegos: el de Martínez Neri que tiene en sus manos dos terceras partes de la estructura administrativa; y el de Martínez Helmes, que conservará espacios de control político y económico como la Dirección de Redes. No podrá aliarse más con uno que con otro; si lo hace con uno, será blanco del otro. Por eso, a menos que demuestre las virtudes políticas que aún pudiera tener escondidas, no tiene hacia dónde moverse. Y por eso mismo no le quedará más que ser un “Rector fachada”.

La sucesión en la UABJO es operada desde el gobierno

Helmes

+ Helmes entrega el poder a cambio de una subsecretaría


Esta será la semana que defina el rumbo de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca. La carrera por la rectoría rebasó por mucho el mero interés universitario, y hoy se encuentra instalada en el intento abierto de generar una extensión del gobierno estatal en la administración universitaria. El rector saliente, Eduardo Martínez Helmes, ha recibido ayuda oficial para hacer declinar a algunos de los competidores de su candidato, y podría también recibir algún tipo de premio político si logra que su grupo retenga la rectoría por cuatro años más.

En efecto, la Universidad es caja de resonancia de lo que ocurre en Oaxaca, y a partir de eso podemos entender esta competencia por la rectoría, que ocurre a menos de un mes de que ocurran los comicios estatales. En ese sentido, el rector Martínez Helmes está buscando la forma no sólo de transmitirle el poder universitario a alguien de su grupo político, sino también de preservar las relaciones —y los intereses— de poder que estableció con gente cercana al gobierno estatal. Estas cuestiones resultan determinantes para entender a qué nivel tratarán de llevar la batalla electoral en los días próximos.

Martínez Helmes, está tratando de retener el poder, más allá de las razones que pudieran considerarse como “naturales”. En un primer plano, dentro de la Universidad es bien sabido que enfrenta un grave problema de comprobaciones ante la Auditoría Superior de la Federación, por una suma superior a los 50 millones de pesos sólo del ejercicio presupuestal de 2013. A partir de eso, se puede entender que Martínez Helmes no sólo quiera heredarle el poder a alguien de su grupo por una cuestión de naturaleza, sino porque ello le garantizaría ciertas comodidades en la comprobación de los recursos que hasta ahora aparecen como faltantes.

No obstante, hay más. Martínez Helmes entabló relaciones de intereses económicos con gente cercana al gobierno estatal y, se dice, que juntos han aprovechado sus responsabilidades y presupuesto para generarse beneficios particulares. Sólo de esa manera puede entenderse que, por ejemplo, al ex dirigente del STAUO, Amilcar Sosa Velasco lo hayan “convencido” desde el gobierno estatal no sólo de abandonar la postura crítica que era bien conocida en contra del rector Martínez Helmes y su familia, sino incluso de declinar en sus aspiraciones políticas a favor del candidato de la rectoría, Eduardo Bautista Martínez.

¿Cómo lo lograron? Fuentes de la propia universidad afirman que fue determinante la intervención del operador financiero del gobernador Gabino Cué, Jorge Castillo Díaz, quien habría llevado hasta la Ciudad de México a Sosa Velasco para manifestarle su interés porque se sumara al trabajo político de Eduardo Bautista, el candidato del Rector.

¿Cuál habría sido el mecanismo de “convencimiento”? Primero, ofrecerle el pago de un bono de actuación por una cantidad superior a los cinco millones de pesos. Segundo, “recordarle” la existencia de varias órdenes de aprehensión libradas en su contra. Y, tercero, el amague con hacerlas efectivas de no cumplir con sus pretensiones.

Sólo así se puede entender la forma en la que Sosa Velasco dejó atrás todas sus convicciones y, sin el menor pudor, fue a levantarle la mano al candidato de la familia Martínez y a “sumarse” al trabajo del grupo político del que por años —y hasta un día antes— fue su crítico más puntilloso.

PREMIO A HELMES

Toda esa dinámica tiene un punto más, del que también se habla ya en la Universidad: de consumarse una sucesión provechosa para los intereses de la familia Martínez (Eduardo Martínez Helmes, el rector; su padre, Abraham Martínez Alavés, líder del grupo político; y todo el clan familiar que ocupa diversas responsabilidades en la administración universitaria), el rector Martínez Helmes sería premiado al menos con una subsecretaría en el gobierno estatal.

De hecho, esa sería la forma de permitirle una salida digna del cargo y enrolarlo en una dinámica política distinta, para permitirle crecimiento más allá del ecosistema universitario. Dicho cálculo, tendría como base que también el grupo gobernante actual lograra también perpetuarse en el poder a través de su candidato, José Antonio Estefan Garfias, y entonces así mantener, primero, el control universitario —presupuestal y político— a través de un rector fachada en la figura de Eduardo Bautista; segundo, la ruta para que Martínez Helmes creciera políticamente, por primera vez fuera de la UABJO; y tercero, tener a salvo la conveniencia de los negocios y la facilidad de las comprobaciones.

Al final, por eso es tan claro por qué el gobierno está fungiendo como facilitador en la negociación con los adversarios políticos del rector Eduardo Martínez Helmes. La Universidad pretende ahora ser vista como una extensión del gobierno, aunque eso ponga nuevamente en la picota una discusión —aparentemente superada— sobre la autonomía universitaria. Al final, por sobrevivir, los Martínez pretenden entregar nada menos que el mayor baluarte moral de la Universidad, con tal de no perder el poder.

PORRISMO

De hecho, aseguran que ayer en el edificio central de Rectoría, hubo una especie de pase de lista entre diversos dirigentes porriles, a quienes ya les comenzaron a suministrar recursos económicos como preparativo para el robo de urnas, el día de la jornada electoral universitaria. Ahí, uno a uno, desfiló la crema y nata del porrismo para estar listos para lo que pueda ofrecerse el viernes.

La sucesión en la UABJO ya comenzó judicializada

Martínez

+ Consejeros se amparan; van por Comisión Electoral


Uno de los problemas que ya enfrenta el grupo del rector Eduardo Martínez Helmes en la sucesión de Rector en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO), es el de la judicialización de dicho proceso. Uno de los varios grupos disidentes decidió arrancar este proceso sucesorio presentando un amparo en contra de la conformación de la Comisión Electoral. La elección de la próxima autoridad universitaria bien podría tener un destino aparejado al de dicha demanda de garantías.

En efecto, el ocho de marzo pasado el rector Helmes intentó realizar, a hurtadillas, una sesión extraordinaria del Consejo Universitario que tenía como punto fundamental la conformación de la Comisión Electoral que conduciría los trabajos rumbo a la renovación de la rectoría, que debe ocurrir en el mes de mayo. Dicha sesión fue reventada por alumnos de la escuela de Ciencias que reclamaban respeto a la elección de su director, pero también por un grupo importante de consejeros universitarios que no estaban conformes con la realización a modo de una sesión de Consejo, con la intención del Rector de que la Comisión Electoral estuviera conformada sólo por personas afines a su grupo político.

Aquella sesión reventada causó estupor entre la comunidad universitaria, que hacía ya varios lustros que no había visto un episodio como ese. Dicha sesión se llevó a cabo algunos días después pero ya con una fuerte presencia policiaca, en un auditorio resguardado por la fuerza pública estatal, y con una asistencia que nunca quedó claro si alcanzaba a ser la mínima necesaria como para que el Consejo Universitario pudiera llevar a cabo actos deliberativos y resolutivos. Rectoría dijo que tal sesión, llevada a cabo en la Escuela de Bellas Artes, sí cumplía con los requisitos legales. Sólo que en este periodo un grupo de consejeros universitarios presentó un amparo que puede ser decisivo para la comunidad universitaria en este convulsionado proceso.

En primer término, los más de cuarenta quejosos que presentaron dicha demanda de amparo —todos ellos integrantes del Consejo Universitario— reclaman a la justicia federal la protección en contra de los actos del rector Martínez Helmes, que pueden resumirse en tres puntos:  Primero, la falta de notificación y emplazamiento que se omitió hacerles de manera de manera personal y con las formalidades de Ley para concurrir a la Sesión Extraordinaria del H. Consejo Universitario de la UABJO, del que los quejosos son miembros, y que se llevó a cabo el día 11 de marzo a las 11:30 horas, en el edificio que ocupa la Facultad de Bellas Artes en esta ciudad.

Segundo, la ilegal integración que se hizo del H. Consejo Universitario de la UABJO el día 11 de marzo a las 11:30 horas, ya que ésta no se realizó con el quórum establecido en su Ley Orgánica, es decir con  los dos tercios del total de sus miembros tal como lo establecen los artículos 30 y 40 de la ley Orgánica de la UABJO. Y consecuentemente, como tercer punto a reclamar, la ilegal designación que hizo el H. Consejo Universitario de los miembros de la Comisión Electoral, sin haber sido integrado por lo menos con el Quórum establecido.

Ahora bien, los quejosos en esa demanda reclaman a la Comisión electoral, todos los actos posteriores que pretenda realizar, o que realice, la Comisión Electoral elegida ilegalmente como lo son: actualizar el padrón de miembros de la comunidad universitaria; difundir en todas las unidades académicas y administrativas el padrón electoral universitario; redactar la Convocatoria y difundir la misma para la Elección del Rector de la UABJO por el periodo del mes de mayo del 2016 al mes de mayo de 2020; la realización de elecciones por medio del voto universal y directo de todos los miembros de la UABJO para elegir rector de la misma para el periodo 2016-2020; y eventualmente hacer la toma de protesta de la persona que resulte electa para ser rector de la UABJO por el periodo citado, y cualquier otro acto que pretenda realizar el Comisión Electoral con base en su ilegal designación.

LEGALIDAD EN ENTREDICHO

Básicamente, los quejosos en dicha demanda de amparo alegan ser consejeros universitarios y que por lo tanto debieron ser convocados para estar presentes en la Sesión Extraordinaria convocada por el Rector para celebrarse el día 11 de marzo del presente año, “sin embargo —alegan en el escrito de demanda, de la que esta columna tiene copia— nos enteramos de esta sesión que se celebró en el Edificio de la Escuela de Bellas Artes ubicada en el lugar bien conocido a un costado de la Plaza de la Danza a puerta cerrada y con una vigilancia policiaca el día y hora antes indicada, sesión que nos enteramos de su realización por los medios informativos impresos y/o electrónicos que se conocen en nuestra ciudad, es decir en ningún momento fuimos notificados de manera personal y formal de la celebración de esta sesión”.

Asimismo señalan que de acuerdo a lo dispuesto en la Ley Orgánica de la mencionada Universidad, el Quórum necesario requerido para la validez de las determinaciones o acuerdos del Consejo Universitario, debe integrarse con la presencia de las dos terceras pates del total de sus integrantes, y que la sesión que se llevó a cabo el día 11 de marzo que se impugna “no se integró con este mínimo de las dos terceras partes como lo demostramos entre otras formas con la firma de esta demanda de amparo de más de cuarenta consejeros universitarios que somos prácticamente la mitad de los miembros del consejo universitario que no asistimos a la sesión que se impugna por no haber sido notificados y citados a la misma”.

¿Qué buscan con esta acción? Que el juzgado federal que conozca de dicha demanda entre a la revisión de la forma en que se llevó a cabo dicha sesión extraordinaria del Consejo Universitario, y desde esa perspectiva lleve a cabo un control de legalidad y constitucionalidad para evitar que existan actos posteriores, que lleven a la consumación de los que ellos reclaman.

EMPECINAMIENTO

Al final, nada de esto estaría ocurriendo si el ánimo del rector Martínez no fuera el de seguir pisoteando y ninguneando a los grupos internos de la Universidad, con acciones que tienen todos los elementos de un claro y certero albazo. De prosperar dicha demanda de amparo obligará a la reposición de todos los actos relacionados con el proceso electoral universitario. No había necesidad de tal turbiedad. Pero tal parece que los Martínez simplemente no entienden razones.

UABJO: ¿qué variables jugarían para expulsar a los Martínez?

UABJO-Huelga

+ Elección: asunto de cifras y de control del Consejo Universitario


Aunque en apariencia la vida académica en la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO) reinicia hoy lunes luego de la intervención política de la Secretaría General de Gobierno, intermitencias como ésta las seguiremos viendo durante todas las semanas que medien hasta el día de la elección del nuevo Rector. En la Universidad, la tensión radica no sólo en las revisiones salariales o en el relevo en la rectoría, sino que todo pasa por la supervivencia o expulsión de los Martínez Helmes del poder universitario.

En efecto, hoy en la UABJO prevalece un clima de enrarecimiento, que en gran medida se explica por el aparente agotamiento de las estructuras de poder que representan el rector Eduardo Martínez Helmes y su familia, como principales caciques universitarios. Diversos grupos —algunos ex aliados de los Martínez, y otros disidentes de siempre— tienen la previsión de que por primera vez en varios lustros están en posibilidades de derrotar al grupo liderado por el ex rector Abraham Martínez Alavés, padre del Rector actual y líder moral de dicho grupo.

Eso explica el hecho de que desde hace algunas semanas haya una confrontación abierta entre la rectoría y los grupos con los que se va a enfrentar, y que eso haya derivado en un primer cierre de las instalaciones universitarias, como consecuencia del manotazo del Rector al cesar al Contralor universitario, con lo que comenzó la tarea de cerrar filas para la supervivencia de su grupo en los comicios que se aproximan. El cese tuvo como respuesta el paro decretado por el STAUO. El sábado, gracias a la eficaz mediación del secretario General de Gobierno, Carlos Santiago Carrasco, las partes en conflicto llegaron a un primer acuerdo que, en realidad, podría durar muy poco.

La razón, es que todos enfrentan un problema común: van al relevo de Eduardo Martínez Helmes, y eso hace que cada movimiento sindical, administrativo, académico y político en la UABJO tenga como común denominador los cálculos de cara a su proceso electoral. Tal parece que el grupo que controla hoy la Universidad ya logró la suma de varios grupos que estaban dispersos y que ahora tratarán de aglutinarse para tratar de derrotarlos. Y como en cada elección, en gran medida esto se reduce a un asunto de números, pero también de control de los órganos de gobierno universitario. ¿De qué hablamos?

De que, en un primer repaso, valdría la pena revisar qué tanta población votante tiene cada uno de los grupos que disputarán el poder. Históricamente, las escuelas preparatorias fueron grandes semilleros de votos. El problema es que hoy, casi todas las escuelas de nivel medio superior de la Universidad enfrentan un proceso paulatino de despoblación que pone en riesgo su capacidad de servir, como antes, a los intereses de quienes quisieran manipular la elección.

De este modo, lo que queda ver son las escuelas de nivel superior, y facultades, que siguen siendo numerosas. En la UABJO resaltan, por mucho, las facultades de Derecho, y Contaduría y Administración, que siguen siendo de las más pobladas en la Universidad. En ese sentido, la Facultad de Derecho es el principal coto político de los Martínez. De hecho, de ahí pretenden sacar al actual director, Reynel Vásquez Zárate, para enviarlo como candidato a Rector de su grupo.

Saben que tienen un respaldo de unos 4 mil votos al mantener el control de esa facultad —en buena medida, gracias a los mecanismos de cooptación, corrupción, y tráfico de servicios administrativos, de los que ya hemos hablado en otro momento—; pero no hay certeza de qué otras facultades puedan tener para mantener su control.

En ese se sentido, una de las incógnitas es respecto a la Facultad de Contaduría y Administración, en donde el director, Abel Morales, también quiere ser candidato a la Rectoría, y para ello también pretende contar con el apoyo de los Martínez, ya que nunca pudo construir una estructura electoral sólida que le permitiera alejarse del cobijo político de ese grupo.

Ahí, habrá que ver cómo funciona una posible negociación, primero para que Morales decline a favor de Reynel, y después para que la cauda de votos de esa facultad verdaderamente la dirija hacia el heredero de los Martínez. La duda está en que Morales ha dicho reiteradamente que él será candidato a la rectoría tenga o no el apoyo de ese grupo, aunque más como un capricho y bravuconería, que porque en verdad tenga capacidad de competir. Si finalmente ellos no se arreglan (como parece que ocurrirá), ambos —Morales y los Martínez— tendrán un problema importante para mantener a salvo sus intereses.

EL CONSEJO UNIVERSITARIO

Según la Ley Orgánica de la UABJO, el Consejo Universitario es la máxima autoridad en materia legislativa universitaria, académica, jurisdiccional y electoral en los casos de su competencia. Éste se integra, dice la ley, por el Rector, que será́ su Presidente y tendrá́ solo voto de calidad para el caso de empate. Por el Director, por un profesor y dos representantes alumnos de cada Facultad o escuela; por el Director y un consejero investigador de cada Instituto de Investigación. Así́ como la representación de los trabajadores administrativos que equivaldrá́ al cinco por ciento del total de los representantes de los sectores académico y estudiantil, los que se elegirán de manera proporcional entre los organismos sindicales existentes.

¿Por qué hablar del Consejo Universitario? Porque una cosa es ganar los comicios y otra mantenerse a flote ya en el cargo de Rector. En otras experiencias se vio que aún derrotando electoralmente a un cacicazgo universitario, es posible que éste sobreviva. El caso de Raúl Briseño en la UdG, es paradigmático de cómo el grupo del dueño de esa universidad pública, Raúl Padilla, sobrevivió a un Rector ya en funciones, que desde el poder pretendía ponerle fin a su cacicazgo.

CONTROL

Frente a esto, vale una pregunta: ¿Qué grado de control tienen los Martínez sobre el Consejo Universitario, y sobre los demás espacios de control que pudieran ser determinantes para la subsistencia, o caída, de un Rector que eventualmente pudiera derrotarlos en las urnas, pero no conseguir la gobernabilidad que necesitaría para mantenerse en su cargo? En la respuesta a esas preguntas hay un cúmulo de aspectos que vale la pena continuar analizando en los días y semanas siguientes.