Desde hace algunas semanas han ocurrido manifestaciones de presuntas trabajadoras de la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la entidad, denunciando actos de acoso e intimidación en contra de varios funcionarios de ese mismo organismo. Detrás de dichas acusaciones y protestas, en realidad se encierra una cadena de posibles actos de corrupción, cuya responsabilidad podría recaer precisamente en algunas de las personas que protestan —y que alientan dichas acciones—, y que son directamente proporcionales al tamaño de los quebrantos que se investigan al interior de la citada delegación federal.
Al inaugurar la autopista Barranca Larga-Ventanilla, el Titular del Poder Ejecutivo Federal invitó al exmandatario oaxaqueño a ser testigo de la ceremonia. Ahí, más allá de la aparente incomodidad del gobernador Salomón Jara, lo que se pudo ver fue el tamaño real de Murat Hinojosa como político a ras de tierra. Seguramente, ese encuentro selló el acuerdo político entre ambos —que AMLO cumplirá—. Pero eso no le quita el haber exhibido a Alejandro Murat en su pequeñez como factor de poder actual en la entidad.
Ricárdez y Casique responden verticalmente al grupo que aún lidera José Murat. Ellos atienden a sus intereses —a los provechos que pondera hoy—, igual que como en su tiempo coincidieron con Avilés y varios de los que ahora se están queriendo separar del PRI, porque en aquellos tiempos todos coincidían con el patriarca Murat. Los tiempos cambiaron y parece que les duele aceptarlo.
No hay, lamentablemente, un solo reflejo de preocupación o cercanía por la militancia priista o empatía con los ciudadanos. No les importa. En el fondo, pretenden que Xóchitl Gálvez capte muchos votos sólo para afianzar a sus intereses, pero no para que la hidalguense se convierta en presidenta. De hecho, parece que es lo que menos les importa.
Ricárdez Vela y Acevedo representan —no encabezan— a dos grupos. A saber: el grupo de José Murat; y los intereses de Alejandro Avilés. Es improbable que ganen la elección por mayoría, y aún por la primera minoría. Sin embargo, más allá de eso ellos representan a quienes son los dos grupos dominantes de la cúpula tricolor, aunque no necesariamente representen al priismo oaxaqueño.