Bolaños Cacho: Reses de hoy, son los carniceros del pasado

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+ Ni traiciones ni fracturas: Coalición busca suplir carencias

El 10 de noviembre de 2009, el ex presidente del Tribunal Superior de Justicia, Raúl Bolachos Cacho Guzmán, lanzó una exigencia de mayor apertura al Partido Revolucionario Institucional, para que no fueran “sólo seis” los contendientes por la candidatura a Gobernador del Estado. Desde entonces se dijo totalmente excluido del proceso definitorio de aquel instituto político y, redundando, desde entonces anunció su próxima salida del tricolor.

Hoy, casi seis meses después, nadie debía sorprenderse de lo decidido por el ex Titular del Poder Judicial del Estado. En aquellos momentos, su protesta en contra de la dirigencia priista, tenía como motivo no la antidemocracia ni la exclusión, sino el proceso natural de depuración y relevo en los grupos que detentan el poder. Sólo que el magistrado Bolaños, ahora, no era parte de los que participaban del reparto de posiciones, sino de los que, por el curso natural del tiempo, ahora les tocó quedarse fuera de él.

En realidad, el proceso sucesorio por el que atravesó el priismo a partir de noviembre pasado, generó ciertas expectativas sobre la competencia democrática, aunque finalmente terminó en lo mismo que todos los demás procesos anteriores: en la influencia determinante de la decisión tomada por el Jefe Político del PRI, y en los reacomodos posteriores en la repartición de las posiciones importantes de poder. No hubo variaciones, en esta historia que recurrentemente se ha escrito en el priismo. Y finalmente, en esa lógica, no era tanto la supuesta “antidemocracia” o la exclusión lo que le incomodaba a personajes como Bolaños, como el no comprender que él fue parte de unos tiempos que ya no son suyos en la política priista.

En aquellos momentos, en este espacio señalamos que la historia actual de Bolaños Cacho Guzmán, bien podría resumirse en un adagio que reza lo siguiente: “las reses de hoy, fueron los carniceros del pasado”. ¿Por qué? Porque, según apuntábamos en aquellos momentos, que “puede verse, como cada seis años, que los carniceros de ayer son las reses de hoy. Así se pueden resumir, en términos cortos y sencillos, todas y cada una de las inconformidades de quienes hoy se sienten marginados. No les falta razón ni al magistrado Raúl Bolaños Cacho, ni al ex senador Sadot Sánchez (…) en sus lamentaciones y señalamientos [sobre su exclusión en el proceso de selección del candidato priista a Gobernador]. Sólo que el desplazamiento del que hoy son objeto, ellos —directa o indirectamente— también lo provocaron en otros momentos y en otras circunstancias, valga la redundancia, frente a otros personajes de su mismo partido.”

Así, quienes vivieron en carne propia y conocen el ejercicio del poder bajo el régimen priista aún reinante en Oaxaca, saben y entienden que procesos como este no se fundan ni en las lealtades ni en las traiciones, como en los ciclos. En su momento, innumerables personajes que hoy se encuentran en el más completo olvido y abandono, fueron los que ejercieron posiciones determinantes en la administración pública, la política partidista o los procesos sucesorios en el priismo.

Quienes comprendieron bien las reglas bajo las cuales se rigen los procesos políticos del tricolor —ciertamente antidemocráticos, excluyentes y avasalladores, pero del que todos son o fueron parte—, supieron sobrevivir ya sea dentro o fuera del ámbito político. Los que no, emigraron a otras fuerzas políticas a buscar posiciones que, en casi ningún caso, ha sido verdaderamente de primer nivel.

Irremediablemente, dentro de no mucho, se agotará el tiempo de bonanza de quienes ahora gobiernan, y éstos se convertirán en objeto de la misma exclusión con la que hoy desplazaron a los priistas más longevos, que hace diez, veinte o treinta años, ejercieron la misma práctica para hacerse del poder. Si todos comprenden bien su circunstancia, sabrán asumirlo como parte de un sistema partidista que sólo responde a su naturaleza (independientemente de lo buena o mala que ésta sea). De lo contrario, acusarán y se lamentarán de una antidemocracia, de la que —como en su momento Bolaños Cacho Guzmán— también fueron grandes beneficiarios.

BOLAÑOS, OPOSITOR

Ayer, en su columna Con Mayúsculas, Juan Diego aseguraba que ante la ruptura formal del magistrado Bolaños Cacho Guzmán con el priismo, y su adhesión pública a la Coalición Unidos Por la Paz y el Progreso de Oaxaca, éste habría asegurado la primera posición en la lista de candidatos a las diputaciones locales por el principio de representación proporcional, desplazando así a Jorge Alberto Valencia Arroyo, Iván Mendoza, Eufrosina Mendoza Cruz, Víctor Rafael González Manrique, Claudio Valladares y Adriana Coronado, que hasta antes de esta última negociación irían, en ese orden, en las posiciones 1 a 6, pero que ahora ocuparán de la segunda a la séptima en la lista. ¿Qué gana o qué pierde con esto la oposición?

En el ámbito de las pérdidas, la coalición opositora tendrá que prever, con toda claridad, que la suma simbólica de Bolaños Cacho Guzmán tiene importantes mensajes políticos, pero no un arrastre importante en cuanto a votación. En efecto, si se mira en perspectiva, hasta ahora esta es la única escisión habida en el priismo respecto al proceso de designación de su candidato a Gobernador, y por esa razón la decisión del Magistrado en retiro, cobra relevancia. Sin embargo, no por ello se tendría que considerar que junto a él vendrá un caudal de votos para la oposición. Eso simplemente no ocurrirá.

¿Y qué gana? Sin duda, gana la posibilidad de llevar al Congreso a un personaje de mayor experiencia y solidez política, que la de todos los que ocupan hoy las primeras posiciones en la lista de candidatos por el principio de representación proporcional. Bolaños Cacho Guzmán, en realidad, estaría llenando algunas de las numerosas inconsistencias que habrán de tener las bancadas opositoras en cuanto a la preparación y experiencia legislativa de sus integrantes.

JUSTA DIMENSIÓN

Así, es necesario ver, en la dimensión real, lo que implica la ruptura del magistrado Bolaños Cacho Guzmán con el priismo, y su adhesión a las fuerzas de oposición. La coalición opositora aprovechará y explotará el simbolismo que trae aparejada esa decisión, y el priismo simplemente habrá de minimizarla, descalificarla o incluso ignorarla. El leitmotiv de todo esto es el poder, no la democracia.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

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