Diálogo por Bicentenario: ¿Ahora sí ocurrirá?

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+ Conmemoración, en Sentimientos de la Nación

Si de algo sirvió la ceremonia solemne en la que los Tres Poderes de la Unión conmemoraron los doscientos años de la gesta libertaria del cura don Miguel Hidalgo y Costilla, y los demás insurgentes que alentaron la búsqueda de la independencia, fue para que los más importantes representantes político-institucionales del país se reiteraran la necesidad urgente de acudir al diálogo como herramienta de construcción del futuro nacional.

Aunque no es el primer intercambio de ese tipo que se realiza en el país, y tampoco es la primera ocasión que se utiliza no como una demostración de voluntad sino como un mero argumento retórico, e incluso que la conmemoración del bicentenario es un mero asunto coyuntural, lo cierto es que, en el ideal, esta podría ser una auténtica ocasión para generar nuevos mecanismos y puentes de concertación en el país. Y por eso, más allá de las festividades, las acciones de conmemoración, e incluso el tradicional desfile militar, esto bien podría ser lo más rescatable de la jornada nacional de ayer.

En primer término, el presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, y legislador del Partido Revolucionario Institucional, Jorge Carlos Ramírez Marín, reclamó ante el presidente Felipe Calderón diálogo y demandó ver más allá de procesos electorales y tiempo de elecciones. “Valoremos en nuestra historia —dijo— el papel que desempeñan los centros de diálogo como, por ejemplo, el Poder Legislativo, que pueden ser capaces de sintetizar y dar forma a la coexistencia nacional de las regiones y de las distintas maneras de pensar y de ver el futuro del país”.

Luego, el también priista y presidente de la Mesa Directiva del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones, demandó al Presidente de la República acuerdos y diálogo entre poderes, y criticó a quienes sólo monologan. De acuerdo con el periódico El Universal, el Legislador sonorense dijo que “nadie es propietario de la verdad, pero menos los que sólo monologan, ajenos a las dolorosas circunstancias que vivimos. Es nuestra obligación dejar atrás cualquier confrontación de grupo para impulsar acuerdos políticos y sociales que logren inaugurar un nuevo eje articulador que nos lleve a los cambios impostergables”.

A estos dos llamados fundamentales, el presidente Calderón se dijo dispuesto a recoger y aceptar con responsabilidad y aliento las palabras de diálogo y colaboración ofrecidas por los máximos representantes del Congreso. ¿Qué significa todo esto? Que si en verdad existe la voluntad de dialogar, y si de verdad las fuerzas políticas están dispuestas a anteponer las urgencias nacionales a sus intereses particulares, entonces estaríamos presenciando una especie de parte aguas político en el país. Habría, en esta coyuntura de la celebración del Bicentenario, y también del inicio del fin del sexenio, la posibilidad de construir una verdadera agenda que pudiera despresurizar algunos aspectos que hasta ahora han estado completamente cancelados y, de hecho, establecer posibilidades de diálogo que, al menos en la última década, han sido cada vez más aisladas, inconsistentes e improductivas.

DISCULPAS MUTUAS

Es fundamental tomar en consideración el contexto: luego del resultado de los procesos electorales estatales, de la ejecución del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas, Rodolfo Torre Cantú, del rechazo tricolor al diálogo presidencial, y de los arrebatos de fuerza que llevaron al tricolor a hacer valer su mayoría para tomar el control de las dos cámaras legislativas federales, parecía claro que lo que veríamos —y quizá veamos— para el último tramo del gobierno del presidente Calderón, sería una constante confrontación y desavenencias entre los poderes constituidos.

Los priistas, y con razón, se sintieron agraviados y ofendidos tanto por las decisiones presidenciales, como por las políticas de Estado que según ha emprendido y que han resultado profundos fracasos. El gobierno de la República, en todo esto, se ha erigido en apoyador de causas electorales cuando éstas le son convenientes y cuando necesita combatir y repeler al priismo, pero apela a las razones y motivaciones de Estado cuando tiene ante sí problemas que deben ser resueltos con el consenso y la colaboración de más actores que el solo Presidente de la República.

Si este llamado al diálogo, y su aceptación, son meros recursos retóricos que sirvieron para adornar las actividades del Bicentenario, entonces México —no el PRI, el PAN o el Presidente— estará, y estaremos, condenados a seguir envueltos en esta espiral de desavenencias, incertidumbre y fracasos que, de hecho, en sí mismos empañaron las fiestas patrias.

Si, por el contrario, las posibilidades de diálogo y acuerdo son efectivas, entonces este periodo tendría que ser aprovechado al máximo no para ver por los intereses del priismo, panismo u otras fuerzas políticas, sino para actuar con sentido verdaderamente patriótico y hacer avanzar al país en tantos temas sustantivos, comenzando por los legislativos, que se encuentran pendientes.

El primer paso, en todo esto, tendría que ser la constatación de este reconocimiento tácito hecho por todos los actores políticos, de que los agravios partidistas se encuentran en una de las esquinas, pero que es la vocación democrática y el deber político lo que los está llamando a modificar sus conductas y actuar en base a lo que México necesita.

La fiesta del Bicentenario parece el marco, aunque en realidad no tendría que ser sino un mero pretexto, una coyuntura, para este llamado y aceptación al diálogo. Que no quede simples frases. Que no sea este un idealismo que sólo cautiva a los ingenuos.

IINDEPENDENCIA

Como mero dato recordemos lo siguiente. En México se conmemora la independencia cada 16 de septiembre por mandato nada menos que del generalísimo don José María Morelos y Pavón, quien en el punto 23 de Los Sentimientos de la Nación, dice “Que igualmente se solemnice el día 16 de Septiembre todos los años, como el día Aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra Santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída, recordando siempre el mérito del grande Héroe, el Sr. D. Miguel Hidalgo y su Compañero D. Ignacio Allende. Respuestas en 21 de Noviembre de 1813, y por tanto quedan abolidas estas, quedando siempre sujeto al parecer de S.A. Serenísima.”

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