IVA: una bandera de altos costos para el priismo

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+ Impuesto se sostiene, con poder de gobernadores

Cuánto ayuda al PRI que el pueblo mexicano tenga tan poca memoria. Por lo menos en los dos últimos años, la del IVA ha sido una de las banderas favoritas de los representantes populares y aspirantes a cargos públicos de ese instituto político. Lo malo es que, en todas las batallas que involucran a dicho gravamen, han incumplido escandalosamente. Sin embargo, en general es tan poco creíble el ejercicio de la política, que nadie parece sorprendido de lo que en otro escenario sería una catástrofe para la fuerza política de promesas fallidas.

Al menos para sostener aquella vieja consigna de no olvidar, de nuevo recordemos esta escandalosa historia del priismo frente al IVA en los últimos dos años. Y por principio de cuentas, debemos tomar como base el contexto. Entre finales de 2008 y prácticamente todo el año 2009, el país fue azotado salvajemente por una de las peores crisis económicas de la historia reciente.

Aunque a un principio el gobierno federal aseguraba que frente a esta contingencia económica, las finanzas nacionales no sufrirían sobresaltos, lo cierto es que únicamente la desaceleración de las finanzas estadounidenses llevó al país a prácticamente detener su industria manufacturera dedicada a las exportaciones. Siendo Estados Unidos nuestro principal socio comercial, y nuestro comprador número uno de productos fabricados en México, nuestra economía resintió turbulencias nunca antes vistas.

Con esta circunstancia, el empleo se desplomó. La falta de flujo de capitales, de inversión directa y las exportaciones provocó fuertes presiones sobre el peso. Y frente a una devaluación disimulada y un aprieto económico importantísimo, el gobierno federal tuvo que prender todas las alertas sobre la estabilidad de las finanzas nacionales. Por si algo faltara, a partir del año pasado la producción petrolera tuvo una baja importante. Y en razón de ello, y varias otras circunstancias, la Federación sugirió que como no había formas suficientes de sostener las finanzas nacionales, era necesario subir los impuestos.

Esa propuesta, sin embargo, no era nueva. Particularmente, desde el inicio del sexenio del presidente Vicente Fox, el gobierno federal ha tratado de gravar a alimentos y medicinas con IVA, así como plantear una política fiscal más homogénea. Desde entonces, y hasta la fecha, los partidos de oposición han encontrado en la defensa de la economía familiar, a través de ese impuesto, una de sus mejores banderas de lucha electoral.

Eso fue, justamente, parte de lo que hicieron los candidatos a diputados federales del PRI en los comicios de 2009. Ante la adversidad económica nacional, y ante los intentos del gobierno federal por subir los impuestos, los abanderados tricolores fueron los que mejor capitalizaron el momento, asegurando en general que ante el panorama nacional, la solución más viable para las familias no estaba en subir, sino en bajar los impuestos. En razón de ello, dijeron que no permitirían incremento alguno, y centraron su idea en oponerse rotundamente a cualquier posibilidad de que el IVA se generalizara, y por tanto se aplicara a alimentos y medicinas.

MALAS CUENTAS

Así llegó, en septiembre del año pasado, la negociación del paquete económico para 2010. El PRI había obtenido una mayoría abrumadora en la Cámara baja, y fue entonces que, ante la propuesta del gobierno federal, hubo un primer intento de cisma dentro del priismo: innumerables diputados, reclamaron a su coordinador de bancada, Francisco Rojas Gutiérrez, el estar negociando un incremento de impuestos, cuando ellos habían prometido lo contrario a sus electores.

Incluso, en las discusiones, le reprochaban el hecho de ser él un diputado de representación proporcional —y que por tanto no tenía débito alguno con los votantes de algún distrito electoral—, tratando de imponer decisiones a quienes sí habían realizado trabajo de campo, a ras de suelo, para tratar de conseguir el voto y la representación mayoritaria del tricolor en la Cámara de Diputados.

Finalmente, fue el propio gobierno federal quien —en palabras llanas— “compró” el voto de los tricolores, a cambio de un incremento de impuestos. Aunque al principio había sugerido la imposición de un gravamen “antipobreza”, del dos por ciento general al consumo, etiquetado exclusivamente para obras y acciones de desarrollo social, luego, ante el rechazo, impulsó la propuesta, a través del PRI, de incrementar un punto porcentual al IVA.

El tricolor apoyó tal propuesta no gratuitamente. La contraprestación a ese respaldo, fue que el punto porcentual extra al IVA, sería distribuible entre las entidades federativas. Y beneficiaría a las que tuvieran mayores representaciones de diputados.

Eso fue lo que hizo la diputación de Oaxaca, impulsada por un acuerdo cupular en el priismo. A pesar de haber prometido, expresamente, no apoyar incrementos al IVA, luego se justificaron diciendo que tal ofrecimiento era solamente para el caso en que dicho gravamen pretendiera ser generalizado a alimentos y medicinas. Es decir, que aplicaron “las letras chiquitas” a una oferta que moralmente decidieron no sostener.

En 2010 ocurrió exactamente lo mismo. Por una cuestión de partidismos e intereses momentáneos aseguraron en Ixtapan de la Sal, que para 2011 irían por la reducción del IVA. “La contingencia económica ya pasó”, dijeron. Y así lo plasmaron en los documentos de su reunión plenaria.

¿Qué pasó entonces? Eso es lo que todos se preguntan. Ayer, el PRI anunció que siempre no va por la reducción del IVA. Y, con sus disimulos de siempre, ahora dijeron que esos recursos se deben concentrar en un fondo de reconstrucción de las entidades azotadas por los huracanes. Todas, justificaciones fatuas. Aunque los incumplimientos reiterados, están a la vista.

El caso es que, el año pasado, los diputados priistas decían que habían aprobado el IVA “porque no les quedaba de otra” para “salvar” al país. ¿Algo así dirá ahora el diputado Héctor Pablo Ramírez, quien prometió renunciar a la bancada si no reducían ese impuesto? Ahora debe hacerlo. Para dignificar la política. Y recobrar la credibilidad que, él sí, tiene muy disminuida.

“PALO” AL TEE

La tarde de ayer, la sala regional del TEPJF revocó, por unanimidad de votos, el fallo del Tribunal Estatal Electoral que daba una diputación plurinominal al PVEM. Ello termina con la única polémica postelectoral que quedaba en Oaxaca. Y revela las parcialidades que trataron de hacerse pasar por verdades legales.

 

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