PC y Oaxaca: ¿se preparan para ruptura de “izquierdas”?

+ “El que sirve a dos amos”, en política, es jugar con fuego

 

Pareciera que el grupo gobernante en Oaxaca se prepara para la ruptura de las llamadas “fuerzas de izquierda”, rumbo a la elección presidencial del próximo año. Las tensiones generadas entre la militancia del Partido Convergencia, el silencio del Jefe Político al respecto, y la simultaneidad de los coqueteos con el Gobierno del Distrito Federal y la entrega de ese partido a la causa de Andrés Manuel López Obrador, así parecen dejarlo claro.

Hemos visto desde hace semanas, cómo a nivel nacional, entre la militancia del Partido Convergencia existe un fuerte enfrentamiento por el destino del partido. Una corriente, la que pugna por conservar el nombre, la identidad y la estructura partidista tal y como está, ha señalado enfáticamente que la transformación del PC responde fielmente a la pretensión de los reformistas, por entregarle “un traje a modo” a las pretensiones políticas de Andrés Manuel López Obrador.

Los reformistas, por su parte, aseguran que el cambio de Partido Convergencia a Movimiento Ciudadano, en realidad es parte de su preparación para los nuevos tiempos, y las nuevas necesidades electorales y políticas del país. Dicen, en este sentido, que la transformación va encaminada a abrir ese instituto político a las verdaderas necesidades, causas y aspiraciones de los ciudadanos sin partido, y que para eso iniciarán por replantear los órganos de dirección de ese partido y entregar la mitad de todas sus candidaturas a ciudadanos que no necesariamente sean sus militantes.

Oaxaca ha sido referencia no sólo de esta pugna actual, entre quienes acusan que se pretende entregar Convergencia a López Obrador, y quienes dicen que en realidad es para darle viabilidad y sustento ese partido, para que no esté en riesgo de perder su registro. En realidad, nuestra entidad ha sido referencial —y proveedora de fortaleza y presencia política— para Convergencia a nivel nacional, desde el momento en que aquí se estableció no como un partido morralla, sino que adquirió fortaleza con Gabino Cué, primero como Presidente Municipal de la capital, luego como Senador de la República, y finalmente como Gobernador del Estado.

La incógnita, en todo esto, radica en la posición expresa que está asumiendo el gobernador Cué como figura de liderazgo y representación del PC. A raíz del cambio de denominación y el replanteamiento de los documentos básicos de ese partido, surgió una corriente opositora encabezada por Alberto Esteva Salinas, Mario Arturo Mendoza Flores y Margarita García García. Y en la contraparte quedó la dirigencia formal de Convergencia, encabezada por Saúl Díaz Bautista, y apuntalada por Benjamín Robles Montoya.

En realidad, ambos grupos apelan a conseguir sus pretensiones, aunque de antemano la tendencia está perfectamente marcada a favor de la causa reformista. Queda claro que la corriente crítica encabezada por Esteva, Mendoza y García, pretende no sólo la permanencia de Convergencia, sino el respeto a los espacios de poder, las candidaturas y el reconocimiento político que innegablemente les corresponde. Pero Saúl Díaz obra, asimismo, claramente en función del dictado de Robles Montoya. Y éste, necesariamente, en función de lo que le ordena el Gobernador del Estado, en su calidad de Jefe Político de los convergentes. Por eso, queda claro que aún con su silencio, el gobernador Cué está claramente inclinando la balanza de su partido, a favor de López Obrador.

 

¿MENSAJES CONTRADICTORIOS?

Todo esto ocurre, aparentemente sin rompimientos. Más allá de las corrientes internas del PC que hoy están fuertemente confrontadas, el Gobierno de Oaxaca mantiene relaciones cordiales con López Obrador; asimismo, ha tratado de cuidar sus relaciones, y las ha alimentado, con la retroalimentación y los esquemas sociales que recibe del Gobierno del Distrito Federal. Parecería que, en todo esto, envía señales contrapuestas a sus aliados Marcelo Ebrard y López Obrador —que son adversarios entre sí— para tratar de no provocar rupturas con algunos de ellos.

Pareciera que, en este sentido, el gobierno de Oaxaca busca mantener vigentes sus alianzas a partir de dividir sus espacios de poder, y los alcances de su potestad, entre sus dos principales aliados, y esperar que la bifurcación de los dos proyectos políticos con rumbo a la elección presidencial, hagan todo lo demás.

En ese sentido, queda claro que no romper con López Obrador significa operar favorablemente la conversión de Convergencia en Movimiento Ciudadano, y moldearlo de tal modo que le sirva, junto con el Partido del Trabajo, como plataforma electoral para ir en busca de la elección presidencial.

Del mismo modo, queda claro que el sostenimiento de sus relaciones con el Gobierno del Distrito Federal, y los calurosos recibimientos que organiza el gobierno de Oaxaca a Marcelo Ebrard cada que visita la entidad, también tiene como objetivo “abonar” su presencia para cuando éste sea candidato presidencial. En ese sentido, la apuesta de fondo —en la que calculan que podrían salir, asimismo bien librados— parece radicar en la posibilidad de apostar a que el Gobernante de la capital del país asuma la candidatura presidencial del PRD, o incluso que éste logre una alianza con el PAN, para ir juntos por “la grande”.

Estos cálculos parecen perfectos. A simple vista podrían parecer como “la segunda fase” de un gobierno de coalición, que luego segmenta su poder para no descobijar a todos sus aliados. El problema, en este sentido, radica en que la política mexicana —y más las fácilmente radicalizables fuerzas de izquierda—, difícilmente podrían aceptar de un aliado, una ayuda parcial, condicionada o conjunta a la que éste diera a alguno de sus adversarios.

Más bien, lo que pareciera es que el gobierno de Oaxaca está jugando con fuego, y que existen muchas más posibilidades de que salga quemado, a que todos sus cálculos se materialicen de forma tan alegre como ellos prevén. Ya lo veremos. Y si no, como dice Ricardo Alemán, al tiempo.

 

¿Y EL MUNICIPIO?

De nuevo quedó claro que más allá de las aseveraciones engañosas y pretenciosas del edil Luis Ugartechea, la capital oaxaqueña no está preparada para contingencias. La tarde de ayer, luego de los primeros minutos de lluvia intensa, las alcantarillas comenzaron a expulsar aguas negras ¡en pleno Centro Histórico! ¿Así prepara la ciudad para la fiesta de los Lunes del Cerro? Que no ayude.

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