Magisterio: la ACE disfrazada, sigue adelante

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+ Normalistas y todos, ahogados por los recursos

Aunque todos la niegan, y todos la repudian, queda claro que la Alianza por la Calidad de la Educación, en Oaxaca, sigue avanzando sin oposición. Los profesores integrantes de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la han rechazado sistemáticamente. Y aunque el Gobierno del Estado se ha comprometido a respetar, y hasta colaborar con esas posiciones, lo cierto es que en la puja por los recursos económicos, el gobierno federal va ganando silenciosamente —y quién sabe si no también con ciertas complicidades— esta partida.
Son motivos políticos, y no un verdadero interés por la educación, lo que desde hace años ha movido a los profesores de la Sección 22 a rechazar la ACE. En un primer momento, aseguraron que dicho esquema de la educación no tomaba en cuenta las particularidades de de pobreza y marginación de entidades como la nuestra, y que pretendía llevar a cabo un proceso de homogenización que no era correcto ni permisible frente a cuestiones como las antes descritas, además de los aspectos culturales, étnicos, lingüísticos y demás que particularizan a las comunidades indígenas.
Posiblemente, en ese primer planteamiento los profesores tenían razón. No obstante, cobijados en esa supuesta preocupación por el rumbo que pudiera tomar la educación pública de los niños y jóvenes oaxaqueños, los maestros de la Sección 22 también, y sobre todo, se cerraron a cualquier intento de evaluación por parte de la Secretaría de Educación Pública.
Y, sospechosamente, su oposición alcanzó también a la nada despreciable situación de no permitir que el gobierno federal pudiera condicionarles su estatus salarial, sus formas de escalafón y, en general, el control que ellos tenían de su situación de privilegio, de total discrecionalidad y de absoluta autodeterminación, como trabajadores dentro del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca.
Por eso, en realidad los profesores utilizaron argumentos nobles para protegerse de las evaluaciones. Y fue a través de su capacidad de movilización y de presión al gobierno estatal, como lograron que éste respaldara —así fuere de dientes para afuera— su propuesta de implementar un programa alterno a la ACE, y la exigencia de no firmar los acuerdos que permitirían que dicho plan, impulsado por el gobierno del presidente Felipe Calderón y el Comité Nacional del SNTE, que encabeza la profesora Elba Esther Gordillo Morales, comenzara a aplicarse en la entidad.
Esa postura se mantuvo firme durante algún tiempo. La mejor muestra de ello, es que en la entidad no se aplican pruebas como la Evaluación Nacional de Logro Académico en Centros Escolares (ENLACE), y tampoco se ha permitido abiertamente el establecimiento de los programas relativos a la asignación de plazas a nuevos profesores, o lo relativo a las evaluaciones de quienes eran parte del programa de Carrera Magisterial, a través del cual tenían incentivos económicos acordes a la demostración de mayores habilidades y conocimientos en el desempeño de la labor docente.
El problema, en todo esto, es que desde hace un tiempo, el gobierno federal comenzó a aplicar una estrategia de convencimiento forzoso a los trabajadores de la educación oaxaqueños: al ser federales los recursos con los se les paga a los profesores, la SEP comenzó a exigir el cumplimiento de sus esquemas y requisitos, a cambio de la liberación de los recursos para programas ya existentes en la entidad.
Al negarse la Sección 22, aquélla comenzó a retener los recursos. Y entonces, ante la imposibilidad de acción del gobierno estatal, e independientemente de ciertas complicidades y posibles traiciones, los “profesores democráticos” comenzaron a quedarse solos, y a acatar las disposiciones que, aunque disfrazadas, son parte de la ACE.

S-22: ¿ENEMIGO EN CASA?
La semana pasada, los normalistas oaxaqueños protagonizaron una serie de bloqueos a las principales arterias viales de la capital oaxaqueña, en rechazo a un programa de modernización curricular, a través del cual se incrementa un año de estudio (de cuatro a cinco años) para poder egresar como profesor de educación primaria, se establece como obligatoria la materia de inglés, y se replantean los criterios de ingreso y egreso de los “forjadores educativos”.
¿Qué es esto? Queda claro que independientemente del nombre y su posible ruta originaria, este es un paso más de la implementación de una ACE disfrazada. Es posible que, en esto, haya un posible acuerdo entre el Comité Ejecutivo Nacional del SNTE, y el dirigente estatal, Azael Santiago Chepi. Pero independientemente de eso, es evidente que, como en varios otros casos, de todos modos la SEP ya había dispuesto que de todos modos se lleven a cabo esos programas de modernización, pues de lo contrario simplemente no entregaría los recursos que exige el sector educativo.
Hasta hoy, mucha de esa aparente desinformación e imposiciones que le realiza el gobierno federal a la Sección 22 respecto a esquemas específicos de la ACE, en realidad ha sido estimulada por la propia dirigencia magisterial. Pareciera que frente a cada nueva decisión oficial en ese sentido, los profesores son los primeros desprevenidos y desinformados. Aunque esas condiciones son generadas no por lo intempestivo de las decisiones de aplicar los programas, sino por la negativa de la 22 a informar a sus trabajadores sobre las medidas irremediables para la modificación de los esquemas educativos.
Los mismos profesores, hoy, saben que los primeros que se resisten a informar, son sus compañeros de dirigencia. Por eso, ahora sus protestas son tardías, y sólo se realizan cuando las decisiones ya fueron tomadas, y cuando cualquier inconformidad ya resulta tardía y, por tanto, irrelevante. Por eso, pareciera que, paradójicamente, el primer aliado de la ACE en Oaxaca no es el gobierno estatal con el federal, sino la propia dirigencia sindical, que simula preocupación y compromiso, pero que está abriendo de par en par las puertas de la ACE para el magisterio oaxaqueño.

MARCHAR, PARA QUÉ
Por cierto, ¿cuál será el objeto de la marcha que realizará la 22 mañana, en el marco del Primer Informe de Gobierno del gobernador Gabino Cué? ¿Es para reiterar la alianza, para protesta en su contra, o simplemente para hacerse presentes? Hasta hoy, no queda claro qué posición tienen frente al gobierno estatal. Pero de nuevo, a quienes sacrifican son a los alumnos que tendrán, sin querer, otro fin de semana largo.

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