Guerra anticrimen y DHs: EPR busca unificaci贸n

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+ Las v铆as se agotan, y los gobiernos no responden

La guerra contra el crimen organizado que encabeza el gobierno federal, y la poca atenci贸n que reciben las exigencias de respetar los derechos fundamentales, y resarcir y castigar efectivamente sus violaciones, parecen hacer irremediable la b煤squeda de hermanamiento entre las distintas formas de lucha que existen en nuestro pa铆s. M茅xico entr贸 en una peligrosa senda de aparente agotamiento de las v铆as institucionales tradicionales. Y eso podr铆a hacer una suerte de 鈥渃octel鈥 entre grupos de ciudadanos que exigen el fin de la lucha anticrimen, y los que en el fondo luchan por desaparecer al poder actual e instituir un nuevo r茅gimen de gobierno.

En efecto, en los 煤ltimos a帽os hemos visto con intensidad, c贸mo, por v铆as distintas, diversos grupos en nuestro pa铆s, han buscado v铆as eficaces para luchar a favor de los derechos fundamentales de las personas; y c贸mo, otros grupos terminaron incluidos accidentalmente en ese camino, pues al inicio su lucha fundamental estaba encaminada a temas distintos a los de la seguridad p煤blica o el respeto a las garant铆as constitucionales de los gobernados. No obstante, las complejas circunstancias del pa铆s parecen unir a esos grupos que inicialmente no ten铆an casi nada que ver.

驴De qui茅nes hablamos? En lo relativo a la lucha anticrimen, y los abominables efectos colaterales que 茅sta ha tenido, existen diversos grupos puramente civiles. Uno de ellos, que aglutin贸 a una gran cantidad de esas expresiones de inconformidad, es el que encabeza el poeta Javier Sicilia.

脡ste, a lo largo de los trabajos que ha realizado al frente del Movimiento por la Paz, con Justicia y Dignidad, ha exigido que el gobierno federal modifique las estrategias de la lucha contra el crimen organizado, y ha tambi茅n se帽alado de manera frontal la urgencia de que las fuerzas armadas regresen a sus cuarteles, para evitar que 茅stas sigan cometiendo violaciones a las garant铆as individuales de las personas. En el fondo, adem谩s, ese y los dem谩s grupos que lo acompa帽an, ondean la exigencia de que el gobierno federal deje de ponderar, en sus estrategias, la necesidad de preservar la seguridad p煤blica a煤n a costa de sacrificar o menoscabar las garant铆as individuales de las personas.

En otro de los frentes se encuentran las exigencias del Ej茅rcito Popular Revolucionario. 脡sta organizaci贸n armada, que sostiene una lucha de largo aliento por derrocar al r茅gimen actual e imponer uno apegado a sus principios pol铆ticos e ideol贸gicos, se ci帽贸 a esta lucha de una forma casi circunstancial: en mayo de 2007, aqu铆 en Oaxaca fueron detenidos y desaparecidos dos de sus militantes. Desde entonces, han se帽alado que se trata de un caso de desaparici贸n forzada de personas (delito penado no s贸lo por el orden jur铆dico interno, sino por toda la legislaci贸n internacional en la materia), del cual el Estado Mexicano es tambi茅n responsable.

Hoy, cuando han pasado casi seis a帽os en los que esos reclamos se han ido abultando, sin que uno solo pueda tener una respuesta satisfactoria por parte de los Poderes de alguno de los tres 贸rdenes de gobierno, comienzan a surgir expresiones claras respecto a la necesidad de dejar de lado las v铆as institucionales actuales (por considerarlas ineficaces, aunque los ineficaces, deliberadamente o no, han sido quienes encabezan los organismos defensores, investigadores y juzgadores) para tratar de explorar otras v铆as a partir de las cuales puedan presionar al gobierno federal a dar respuesta a las demandas.

 

FRACASO EVIDENTE

A trav茅s de un comunicado, emitido el pasado 21 de febrero, el Partido Democr谩tico Popular Revolucionario-Ej茅rcito Popular Revolucionario, hace un recuento estremecedor del fracaso de la lucha de todas las organizaciones, desde todos los frentes, y ante todas las v铆as posibles, en favor de los derechos humanos, y en contra de las acciones violatorias de estas garant铆as por parte del gobierno federal. Del recuento, destacan algunos puntos como los que ahora rese帽amos:

鈥淣o ha bastado la lucha por el respeto y defensa de los Derechos Humanos dentro del marco jur铆dico establecido (鈥) No basta con s贸lo recurrir a las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos en el plano nacional, los testimonios de miles de victimas de la impunidad de Estado, lo prueban (鈥) No ha sido suficiente la denuncia p煤blica nacional e internacional para detener la violencia generada por el Estado mexicano contra el pueblo y sus organizaciones鈥

鈥淎nte el autoritarismo y la violencia que todo descalifica, criminaliza y mata desde el Estado no ha sido suficiente recurrir a las ong麓s de Derechos Humanos internacionales que a帽o con a帽o rinden su informe sobre la situaci贸n de violaci贸n a los Derechos Humanos en nuestro pa铆s. Este gobierno de criminales como todo r茅gimen autoritario hace caso omiso y contin煤an violando de manera sistem谩tica los Derechos Humanos fundamentales (鈥)聽 Insuficientes han resultado las cr铆ticas y los an谩lisis condenatorios, las abundantes y documentadas denuncias, como tambi茅n, los informes sobre la situaci贸n imparcial y facciosa de la impartici贸n de justicia en M茅xico al servicio de unos cuantos (鈥) Miles de mexicanos sabemos por la experiencia que recurrir a la v铆a judicial para demandar justicia es in煤til, porque a los que se les pide justicia se les comprueba en cada momento que son ellos mismos parte de los agresores del pueblo y los luchadores sociales鈥

Destacan tambi茅n 鈥渓a expatriaci贸n, el destierro forzado; la limpieza social; el asesinato contra la poblaci贸n indefensa son parte de ese terrorismo de Estado que se sigue ejerciendo a pesar de la denuncia pol铆tica y los dict谩menes de ONG鈥檚 DH鈥橲 internacionales鈥

 

LUCHA CONJUNTA

Nadie debiera desatender este llamado, independientemente de qui茅n y c贸mo se hace. El nivel de tensi贸n llega al l铆mite. Por eso no se equivoca el EPR cuando se帽ala que 鈥渢odas las medidas implementadas por separado de las personalidades progresistas, organizaciones populares y de Defensa de los Humanos han dado hasta ahora medianos resultados o dan resultados temporales, corremos el riesgo como pueblo de que la violencia institucionalizada escale en crueldad y masificaci贸n, si no existe unidad de todo el pueblo, se trata de proteger la vida y la libertad de los mexicanos鈥. La reiterada omisi贸n oficial parece encaminada a ello: A que todos se conjunten y traten de dar una sola batalla a favor de los derechos humanos. Ese es un llamado nada alejado de la realidad.

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