Gobierno-Legisladores: ¿de veras son aliados?

 

+ Agenda integral; diputados, más que gestores

 

Lunes 27 de agosto de 2012

A escasos días de tomar posesión como integrantes de la LXII Legislatura del Congreso de la Unión, el Titular del Poder Ejecutivo del Estado ya sostuvo una primera reunión de trabajo con algunos de los nuevos legisladores federales por Oaxaca. Aunque según lo informado, el tema fundamental que se trató fue el presupuestal, es evidente que la sinergia entre el gobierno y los diputados y senadores debiera ir más allá de la sola gestión de recursos. El problema es que nadie quiere comprometerse a hacer más que el trabajo presupuestal. Y quién sabe si verdaderamente el gobierno pueda contar con ellos como aliados hasta para el tema presupuestal.

Existen varias razones para la duda. En primer término, uno de los temas que, paradójicamente, estuvo totalmente ausente de todas las campañas políticas, fue el de las verdaderas propuestas legislativas. El proceso comicial en el que fueron electos los 17 legisladores federales que ya sostuvieron su primera reunión de trabajo con el gobernador Gabino Cué, no fue distinto de todos los anteriores. Es decir, que más allá del clientelismo y los vicios para la cooptación del voto, este proceso fue de meras inercias, lugares comunes y propuestas genéricas. Los hechos así lo indican.

En este sentido hubo dos vertientes. La primera, que fue la más cómoda, y que utilizaron prácticamente todos los candidatos a diputados federales, fue la de seguir el discurso de su candidato presidencial, y de ceñirse a los slogans preestablecidos por agencias de publicidad para las campañas electorales.

Frases como “primero los pobres” o “Vamos por el cambio verdadero”, fueron los únicos compromisos que signaron de manera más o menos firmes los nuevos legisladores con sus representados. Ninguno trabajó en la construcción de una verdadera agenda legislativa, posible y acorde con los intereses de los ciudadanos a los que representa. Por eso, en la gran mayoría de ellos no existe una referencia clara de cuál será el compromiso, la bandera o la causa que seguirá como legislador federal.

En el extremo opuesto se encuentra la otra vertiente. Esta es la de la propuesta propia de quien aspira a un cargo ejecutivo, y no a una curul o a un escaño en el Congreso federal. Esa fue la lógica que siguió, en particular, la campaña al Senado de la República del michoacano Ángel Benjamín Robles Montoya.

Éste, en diversas ocasiones retó públicamente a los demás aspirantes a la Cámara alta a que presentaran propuestas en temas relacionados estrictamente con el gobierno (desarrollo social, vivienda, economía, salud, etcétera), y no con el Congreso, y particularmente con la Cámara de Senadores a la que finalmente llegó, pero también sin compromisos claros relacionados con los temas que sí tiene atribuciones constitucionales de conocer ese Poder y esa representación legislativa en específico.

Lo más grave es que si Robles Montoya erró gravemente en su intento por hacer una mini campaña de Gobernador, en lugar de centrarse en los temas que sí son propios el Senado, los demás legisladores electos están en condiciones peores que él, si lo vemos desde la perspectiva de que la gran mayoría de ellos demostraron no tener ninguna idea clara, ni compromiso, sobre qué irán a hacer a las cámaras legislativas.

Al parecer, todos se conformarán con la simple tarea de “cachar” temas al aire en las comisiones legislativas en las que les toque participar, de ocupar sus curules y escaños para incidir en la política y en la vida pública de la entidad, y de tratar de incidir en la política interna de la entidad, en sus partidos y en los cacicazgos que representan. De ahí surgen muchas de las dudas sobre la verdadera visión de Estado y de lo que es verdaderamente el Poder Legislativo, que puedan tener nuestros nuevos diputados federales y senadores por Oaxaca.

 

LO PRESUPUESTAL

SIEMPRE INTERESA

La determinación del presupuesto que se asignará a Oaxaca el próximo año, en gran medida partirá de la relación que construya, o que ya haya construido, el gobernador Gabino Cué con el Partido Revolucionario Institucional. Pues aun cuando en la entidad tiene una mayoría abrumadora de diputados y senadores aliados (fundamentalmente perredistas), lo cierto es que la LXII Legislatura federal arrancará trabajos con un PRI que, entre él y sus aliados, conforma una mayoría simple (250+1) necesaria para impulsar, solo, el Presupuesto de Egresos de la Federación, con grandes posibilidades de que sea ratificado por el Senado de la República, en el que también tiene cierta ventaja.

Si esto es así, ¿entonces qué harán los legisladores por Oaxaca? Lo obvio: se encargarán de vigilar y hasta “corretear” el presupuesto que se asigne. Eso les interesa y les conviene por naturaleza. Pues cada diputado tiene una faceta material de gestor, y a partir de eso incide en el otorgamiento de parte de esos recursos económicos para las comunidades que representa y en las que tiene intereses políticos.

Y es que todos los legisladores, sin excepción (pues así lo han hecho siempre), buscarán llevar recursos para sus comunidades no sólo para generar bienestar, sino sobre todo para afianzar sus cacicazgos y liderazgos, y para a partir de eso poder colocar a presidentes municipales, diputados locales, y hasta a sus propios sucesores… todo en una escala en la que el manejo, la gestión y hasta la aplicación de los recursos públicos son un lucrativo negocio del que ellos son parte, porque también obtienen ganancias (y no pocas).

Por eso a todos los diputados les interesa ser gestores. Por eso, también, por razones naturales, a los diputados no les temblará la mano para ir a pelear por más presupuesto. Quien diga que ha pasado por una Legislatura federal sin darle “pellizcos” a los recursos que consigue, miente aparatosamente.

Por eso, todos están centrados en esos temas. Y por eso todos desdeñan la posibilidad de ir a defender otras causas que no sean las presupuestales. Esta, aludiendo al refranero, es una nueva forma no de darles, sino ponerlos donde hay. Y miren que ahí hay mucho.

 

MUCHO BLA, BLA, BLA…

El de instancias como la Secretaría de la Contraloría, que cada que puede revela nuevas cifras sobre los cientos de expedientes que existen en contra de funcionarios de la pasada administración. El problema es que todo se queda en expectativas, porque de los tres mil 400 millones de pesos que constituyó “el saqueo”, y de “los saqueadores”, aún no se sabe nada. El discursito no les servirá para siempre. Faltan hechos.

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