Cotaipo: la opacidad comienza en casa

+ Consejeros fustigan rendición de cuentas

 

qué paradoja que hoy en día, en Oaxaca, uno de los ejemplos palmarios de la opacidad y la resistencia a la rendición de cuentas ocurra en la propia Comisión de Transparencia, Acceso a la Información Pública de Oaxaca. resulta que ahí, donde debiera ser la casa de la transparencia, el ejercicio de los recursos públicos no le queda claro a nadie, las cifras siguen si cuadrar, y los consejeros (Esteban López José, Gema Sheyla Ramírez y Eréndira Fuentes Robles) se niegan a rendir cuentas a la sociedad.

En efecto, el problema de fondo en este organismo autónomo constitucional no sólo radica en la repartición de las cuotas y cotos de poder, sino también el manejo del dinero a su libre albedrío. Confiados en que el manto protector de los diputados finalmente les alcanzará para ocultar sus irregularidades, los integrantes de la Comisión de Transparencia decidieron optar por la amenaza y la intimidación a su personal —que no tiene responsabilidad ni potestad en la conducta de los titulares—, en lugar de preocuparse por hacer un papel decoroso frente a los oaxaqueños, al fungir como supuestos defensores de la legalidad y la transparencia.

Y es que de acuerdo al Informe de Actividades 2013, que aparece en el portal de la Cotaipo (http://bit.ly/1rImLon), en su página 85, dentro del apartado que corresponde a la Dirección de Administración, ésta reporta que los 33 millones de pesos que le asignó el Congreso para el ejercicio anual fueron ejercidos, quedando pendientes por ejercer sólo 84 mil pesos.

Al comparar el Informe de actividades 2012 de la propia Comisión, el gasto aparece desglosado por rubros, mientras que en el 2013 sólo se observan cifras globales ¿qué quieren ocultar en Transparencia? Así, en lugar de enumerar con detalle la forma en cómo fueron gastados los recursos públicos que se les asignaron —como se supone que debería hacerlo el órgano que se supone que está para poner el ejemplo en transparencia y rendición de cuentas a la ciudadanía, sin que medie solicitud alguna—, los integrantes de la Cotaipo se limitaron a hacer una tímida enunciación de lo gastado.

Así, el citado informe sólo señala lo siguiente: Rubro autorizado ejercido: Servicios personales: 21 millones 713 mil 951 pesos con 09 centavos. Materiales y suministros: un millón 342 mil 253 pesos con 61 centavos. Servicios generales: nueve millones 77 mil 165 pesos con 42 centavos. Y bienes muebles, inmuebles e intangibles: un millón 140 mil 693 pesos con 09 centavos. Dando esto un total de 33 millones 274 mil 63 pesos con veintiún centavos, que corresponden al Presupuesto ejercido en 2013.

Y si esa sola enunciación de gastos espectacularmente cuestionables (por opacos) no fuera suficiente, en el rubro de servicios generales hay otra demostración de cuán poco comprometidos están los consejeros con la rendición de cuentas, en su propia casa.

Pues resulta que, por ejemplo, al explicar por qué hay una sola cifra global del rubro de Servicios Generales, el informe establece lo siguiente: “De igual forma, en este capítulo del gasto, se organizaron, programaron y controlaron los servicios generales, garantizando la contratación de servicios necesarios para el cumplimiento de las metas y objetivos de la comisión, procurando siempre la obtención de mayores beneficios en calidad, precio y financiamiento en las etapas de contratación, recepción, control y suministro de los bienes y servicios adquiridos, a fin de administrar con responsabilidad los bienes muebles propios y arrendados, siendo los gastos más significativos generados en el año los servicios básicos tales como: energía eléctrica, telefonía convencional y móvil, internet, redes y procesamientos de información, servicios de vigilancia, servicio de mantenimiento de bienes muebles e inmuebles para su mejor funcionamiento, así como la difusión, impresos y publicaciones de programas y actividades oficiales de la comisión” (página 88 del Informe 2013).

¿Los diputados y la ciudadanía tendríamos por qué estar conformes con explicaciones azarosas, ofrecidas a la LXII Legislatura como mera justificación, respecto al destino de más de 33 millones de pesos?

 

MÁS OPACIDAD

Revisando la misma página institucional, puede verse una hoja escaneada que concentra el Presupuesto de Egresos 2013, enviado por la Cotaipo a la Secretaría de Finanzas (http://bit.ly/1k8a7jp). Esta es una verdadera joya para el análisis financiero y para las auditorías externas, que quizá algún día revelen cómo se ejerció el presupuesto en esa Comisión.

Para ejemplificar lo anterior basta con retomar algunos rubros, de los que nadie –más que los consejeros- en la Cotaipo saben en realidad cómo fueron gastados: 1.2 millones por concepto de Impresos y Publicaciones Oficiales, 800 mil pesos para Difusión, 720 mil pesos gastados en “Reuniones, Congresos y Convenciones”, además 450 mil pesos para “Exposiciones y Espectáculos”, cuando salvo algunas premiaciones de concursos realizadas con presupuesto testimonial y con reconocimientos que se reducen a un diploma maquilado en cualquier impresora, no hay noticia de que hayan sido organizados, ni tampoco enumeran nada de eso en su Informe de Actividades.

Estos son sólo algunos botones de muestra, de un asunto que tiene mucho más de fondo: desde el inicio se enumeró (ver Al Margen 17.05.2013, en http://wp.me/pIlC9-Ho) la enorme irregularidad cometida por los diputados de la LXI Legislatura al elegir como Consejeros a tres personajes totalmente ajenos a la transparencia.

El Congreso en aquel momento eligió a López José, que es contador público y que no revela ninguna especialización en materias relacionadas con acceso a la información; lo mismo pasa con Eréndira Fuentes Robles, que desde entonces se advirtió que tenía amplísima experiencia pero sólo en terapia y constelaciones familiares; y qué decir de Gema Sheyla Ramírez, que si bien cuenta con una maestría en Derecho Privado, tampoco tiene cómo demostrar experiencia en el tema.

 

IRRESPONSABLES

Es, sin duda, una irresponsabilidad aceptar un cargo de especialización cuando no se tienen los conocimientos y el reconocimiento público suficientes como para fungir como una autoridad en el tema. Pero lo es mucho más que siendo principiantes en el tema, no hayan tenido responsabilidad ni sentido común para al menos mantener a salvo el decoro personal, y la casa limpia para que si no lograban que se dijera algo bueno de ellos, tampoco salieran por la puerta de atrás, como finalmente terminará ocurriendo.