El problema no es la alianza; la cuestión es quién será el candidato

Elecciones

+ En Oaxaca el PAN irá tras el PRD; en Puebla ocurrirá lo contrario


El escenario electoral en Oaxaca está determinado por las circunstancias nacionales, y en ellas ya se dibujan algunas definiciones rumbo al 2016. En la alianza de partidos que gobierna la entidad ya se vislumbra una reedición de la coalición que llevó a Gabino Cué Monteagudo a la gubernatura en 2010. Lo que sigue siendo una incógnita es quién será el abanderado de esa alianza. Y para entender esta situación es necesario considerar no sólo el escenario y las definiciones locales, sino los roles que juegan los distintos grupos políticos al interior del PAN y el PRD en el escenario nacional, y la influencia que eso puede tener en Oaxaca.

En efecto, este fin de semana el dirigente estatal del Partido Acción Nacional, Juan Mendoza Reyes, lanzó la convocatoria “a los institutos políticos que en 2010 coincidieron en la búsqueda de la alternancia”, así como a la sociedad civil, “a construir una gran coalición para impedir que Oaxaca tenga una regresión democrática”. Mendoza dijo que el PAN cuenta con cuadros sobresalientes para la contienda, pero resaltó que esperarán los tiempos dictados por el CEN y, en caso de concretarse la unión de partidos, efectuar la propuesta ante los mismos.

En paralelo, en el PRD —porque el PT perdió su registro como partido político nacional— hay una enorme rebatinga entre la dirigencia estatal, que tiene su propia agenda política, y el Comité Ejecutivo Nacional que atraviesa por un profundo proceso de transformación luego del reconocimiento de las inconsistencias que lo llevaron al peor descalabro electoral de toda su historia, en los comicios federales de 2013, que lo llevaron a una lejana tercera posición como fuerza política nacional y como grupo parlamentario en el Congreso federal.

¿Qué ocurre en el PRD? Que la dirigencia estatal ha delineado una agenda en la que parece estar seguro de poder dictarle a la dirigencia nacional quién será el Candidato a Gobernador por ese partido, y por ende de la coalición de partidos, ante la debilidad del PAN como fuerza política en la entidad.

El problema que parece haber en esa intención, es que la agenda local no corresponde con la agenda nacional del perredismo. Pues mientras en Oaxaca hay un grupo cerrado que pretende impulsar una candidatura en base a intereses políticos y no a competitividad electoral, en el perredismo nacional parecen estar muy claros que la ruta hacia los años siguientes, debe ser la de la búsqueda de triunfos, y no necesariamente la de la satisfacción de caprichos de grupos políticos estatales.

Esta situación tiene un elemento adicional que, con el paso del tiempo y el avance del proceso electoral, incrementará el nivel de complejidad en la toma de la decisión final de quién será el candidato a Gobernador. Pues por un lado, Cué tratará de hacer valer su posición y su fuerza política al interior del PRD como uno de sus gobernadores que más triunfos electorales le ha reportado al perredismo; y por el otro estará la posición delineada por Agustín Basave —inminente dirigente nacional de ese partido— que ha establecido la necesidad de que sea la competitividad quien determine las candidaturas.

Y todo esto se enmarca en el hecho de que las definiciones relacionadas con la conformación de coaliciones y todo lo relacionado con ellas —incluyendo lo relacionado con la definición del Candidato a Gobernador— está definido estatutariamente como una facultad exclusiva del Consejo Nacional del PRD, sin injerencia de los grupos locales, las llamadas tribus, los consejos estatales o los factores materiales de poder en ese partido.

PUEBLA Y OAXACA

En Puebla el gobernador Rafael Moreno Valle llegó al cargo gracias a una coalición de partidos similar a la que impulsó a Gabino Cué al gobierno de Oaxaca. La diferencia entre Moreno Valle y Cué es que mientras éste último se ha definido como un Gobernador de izquierda, y específicamente del PRD, Moreno Valle está claramente definido como un Gobernador del PAN, que se entrevera con las fuerzas de izquierda de acuerdo con las circunstancias.

En Puebla, el gobernador Moreno Valle tiene claro que la ruta del establecimiento de su sucesor será a través del PAN. Por esa razón, desde hace meses impulsó al ex gobernador de Oaxaca, Diódoro Carrasco, como representante de Puebla en la Ciudad de México, no necesariamente como una forma de representación institucional del gobierno poblano, sino como el impulso abierto de quien es su interlocutor político con el panismo. En esa ruta tan delineada en la preferencia del gobernador Moreno hacia el PAN, parece que al PRD no le quedará otro camino que secundar la decisión que ellos tomen de cara a la coalición.

En Oaxaca, las cosas van en un rumbo distinto. Aquí, por la definición de la candidatura a Gobernador, hay una clara disputa entre el senador Benjamín Robles Montoya y el grupo que aparenta ser el respaldado por el grupo gobernante. El primero tiene el soporte de su competitividad electoral, y del respaldo que le han manifestado diversos sectores del perredismo nacional; los segundos, se sienten respaldados por el apoyo institucional del gobierno oaxaqueño y por la influencia del Gobernante oaxaqueño, que intentará hacer valer su posición frente al perredismo nacional.

Al final, será el CEN del PRD quien tenga la definición sobre Oaxaca. Entregarán la candidatura a Gobernador de Puebla al PAN, a cambio de que éste no cuestione la definición perredista en el caso de Oaxaca. Y si la ruta marcada por el consenso perredista nacional, apunta a que debe ser la competitividad electoral lo que determine las candidaturas, entonces lo que se espera en Oaxaca es un fuerte choque de trenes entre lo que quiere el perredismo local, y lo que finalmente decida el Consejo Nacional del PRD.

UNA PERLA

Se lee en un comunicado enviado por el diputado federal Oscar Valencia: En el marco del “Día de la Raza”, Valencia (…) dijo: “con la conquista de los españoles en 1492, hace más de 500 años, los pueblos de México, muchos de ellos aún siguen sin alcanzar su desarrollo integral”. ¿Notan por qué se dice que la educación básica es tan deficiente en Oaxaca? Al diputado Valencia nunca le enseñaron en la primaria —o nunca lo aprendió— que en 1492 sólo ocurrió el descubrimiento de América, y no la conquista de México, que se dio en 1521 a través de la expedición comandada por Hernán Cortés; por esos mismos años ocurrió la conquista de otras civilizaciones en nuestro continente. ¡Pero en 1492 España no conquistó nada!