Seis años después, en Oaxaca PRD va por “gobiernos de coalición”

PAN-PRD-PT

+ Que las coaliciones se lleven a los hechos, con sus responsabilidades


Ya nadie lo recuerda, pero cuando la coalición PAN-PRD-PT ganó la gubernatura de Oaxaca en 2010, prometieron a la ciudadanía hacer un gobierno de coalición. Lo cumplieron, sólo en la medida en que partieron la administración estatal en parcelas que entregaron a cada uno de los partidos integrantes de la alianza electoral, pero sin formalizar nunca algún plan o programa relacionado con sus metas y sus responsabilidades. Sólo eso puede explicar que cinco años después, esos mismos partidos vuelvan a hablar de conformar una coalición, aunque aclarando que ahora sí quieren que sean coaliciones de gobierno y no sólo electorales. Esto es —valga la expresión— una burla a la ciudadanía.

En efecto, en declaraciones a Quadratín Oaxaca, el secretario de organización del CEN del PRD, Gelasio Montiel, dijo que la alianza que busca su partido en 2016 es para ser gobierno y no sólo electoral. Después de experiencias como la de Oaxaca, “donde el PRD fue excluido de las decisiones de gobierno”, dijo que se instalará una comisión específica para el análisis electoral y seguimiento a la política de alianzas. “Venimos a integrar un frente amplio, que dé resultados electores pero también a conformar un plan estatal de desarrollo en el que el PRD sea gobierno, con convenios de coalición mas claros (…) Ya no quedarnos en la alianza electoral, la idea es la de gobierno y funcionarios que realmente actúen bajo la premisa del PRD”, señaló.

Todo esto, lo está públicamente aceptando un representante del Comité Nacional del PRD frente a un gobierno en Oaxaca, que si alguna preferencia política ha tenido, esa ha sido justamente la perredista. Lo dice también respecto de un gobierno que, de más a menos, públicamente ha compartido las tareas del gobierno con personajes de las tres extracciones políticas que integraron la alianza electoral que les permitió conquistar la gubernatura en 2010.

Por esa razón, hasta hace algunos meses eran dos titulares de secretarías del gobierno estatal de extracción perredista. Y por eso mismo, en el gabinete diversas dependencias siguen entregadas, como auténticas parcelas con patente de corso, a integrantes de esa y otras fuerzas políticas para que ellos dispongan a placer de los recursos y deberes de dichas dependencias.

Quizá el caso más evidente es el del ex dirigente petista Daniel Juárez López, que desde el inicio de la administración detenta el cargo de Secretario del Trabajo (Setrao), y ni su inoperancia, ni sus nulos resultados, ni los reiterados señalamientos de corrupción que pesan sobre su desempeño, han sido suficientes para removerlo del cargo. Nadie sabe qué hace Daniel Juárez, en qué se invierte el presupuesto que anualmente tiene la dependencia a su cargo, ni qué resultados palmarios ha obtenido la Setrao a favor del empleo en Oaxaca. Sólo se sabe que nada ni nadie, salvo las bendiciones del “gobierno de coalición” al que se enquistó, es tan poderoso como para mantenerlo en su cargo.

Prácticamente ocurre lo mismo con Alejandro López Jarquín en Sedesoh, con Carlos Alberto Moreno Alcántara en la Secretaría de Vialidad y Transporte, o con Víctor Hugo Alejo Torres en la Consejería Jurídica del Gobierno del Estado. Cada uno de ellos tiene su isla en la administración estatal, gracias a su militancia petista, perredista, panista y de Movimiento Ciudadano, respectivamente.

Y el problema es que hoy, por esa misma indefinición, nadie asume la responsabilidad de un gobierno al que todos consideran “de otros”, a pesar de los beneficios de que han gozado y los espacios que han ocupado en el gobierno estatal de 2010 a la fecha.

NORMAR LAS COALICIONES

No está mal que un funcionario del CEN del PRD diga que es momento de normar las coaliciones rumbo a las gubernaturas que se disputarán el año siguiente; lo que más bien es inaceptable es que diga públicamente que en el caso de Oaxaca el perredismo ha sido marginado de las decisiones del gobierno. Reconocerlo es tanto como decir que su participación en esta coalición ha sido una caricatura o una burla. Y al tratar de hacerlo pasar por tal, entonces intentan un burdo engaño a la ciudadanía. ¿Por qué?

Porque el PRD ha participado de todas las decisiones trascendentes del Gobernador. Ha sido su aliado permanente en el Poder Legislativo, y de las diputaciones coalicionistas han salido varios de los titulares actuales de diversas dependencias estatales. Más bien, de lo que el CEN del PRD debe estar preocupado, es de que lo electoral no rebase a lo político, y de que lo político no rebase las responsabilidades y las metas específicas que deben tener las coaliciones en los años por venir.

Pues en el fondo, ese ha sido uno de los grandes problemas de los supuestos “gobiernos de coalición” en Oaxaca, y específicamente de la administración que el año que entra culmina sus funciones: que aquí se entendió por coalición un reparto de privilegios y de recursos, pero nadie asumió que las tareas de gobierno tienen también un costo político. Por eso, al evadir esa responsabilidad, y su propio deber de establecer parámetros de cumplimiento del gobierno al que se integraron, entonces los partidos se quedaron con todos los beneficios y le dejaron al Gobernador todo el deber de cargar con el costo político del gobierno y las funciones que en estos cinco años han tomado juntos, no únicamente una persona o una camarilla.

Por eso, qué bueno que en la misma Constitución ya están normados los límites y deberes de los gobiernos de coalición. Qué bueno, para que así el PRD y el PAN y todas las demás fuerzas que se integren a la alianza electoral tengan específicamente tareas que cumplir y responsabilidades por las cuales responderle a la ciudadanía. Hoy es muy fácil lavarse las manos frente a un gobierno del que también fueron parte, y echarle la culpa a otros, como si ellos no hubieran tenido ninguna participación en todas las decisiones que en estos cinco años se han tomado.

LES TOMARON LA MEDIDA

Quién sabe si hayan logrado su objetivo de presionar al gobierno para que instalara una mesa de diálogo urgente, pero la Sección 22 sí consiguió demostrar que puede seguir haciendo lo que se le pega la gana en días de labores. Ayer, con apenas un puñado de profesores, cumplió su promesa de cercar las oficinas centrales del IEEPO, y por la tarde hasta cerraron las calles aledañas. Todo, sin que alguien pusiera algún tipo de oposición. ¿Entonces? ¿Así de bien vamos con la reforma educativa?