Desaparici贸n de eperristas, parte no olvidada de la agenda de la impunidad

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Ayot

+ 10 a帽os de desapariciones; 43 de Ayotzinapa, y miles m谩s, ampl铆an su lucha


La detenci贸n-desaparici贸n que durante 10 a帽os ha denunciado el Ej茅rcito Popular Revolucionario de dos de sus integrantes, hoy en d铆a se inscribe en una dolorosa agenda en la que las desapariciones son un problema nacional, y en el que el Estado se ha visto completamente rebasado en la contenci贸n de este fen贸meno de tanto dolor e incertidumbre continuados. Aunque a la luz de las circunstancias actuales, la desaparici贸n forzada de los dos eperristas parece algo lejano, esto bien puede ejemplificar la indolencia gubernamental para atender integralmente los casos de esta naturaleza.

En efecto, en el caso de la detenci贸n-desaparici贸n de estos dos militantes eperristas, existe una amplia documentaci贸n del posible contexto en que ocurri贸 su posible aseguramiento por parte de elementos de alguna corporaciones policiaca. Distintas versiones sostienen, por ejemplo, que fueron aprehendidos en el Hotel del 脕rbol, en la Calzada Madero de la capital oaxaque帽a; y otras, que en realidad fueron detenidos en un sitio no identificado espec铆ficamente, pero de ese mismo rumbo, de la ciudad de Oaxaca de Ju谩rez.

De hecho, en lo 煤nico en lo que s铆 hay coincidencia entre las versiones, y que ha sido aceptado p煤blicamente por el EPR, es que tanto Edmundo Reyes Amaya como Gabriel Alberto Cruz S谩nchez hab铆an tenido participaci贸n en el conflicto magisterial y popular ocurrido en Oaxaca el a帽o previo; y dentro de las versiones, se sostiene que en realidad al momento de su detenci贸n, estos dos individuos no se encontraban en el Hotel del 脕rbol, sino que momentos antes hab铆an sido dejados en un sitio cercano al Hotel del Magisterio, y que se dirig铆an a ese lugar para sostener una reuni贸n con personas ligadas al magisterio y a la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, que a煤n se manten铆an activos en temas relacionados con el conflicto popular del a帽o previo.

En ese sentido, el eperrismo denunci贸 la desaparici贸n de sus militantes, apenas unos d铆as despu茅s de que ocurri贸 su detenci贸n. Seg煤n los comunicados de la 茅poca, lo hizo luego de poner en marcha sus mecanismos de verificaci贸n y de consultar a las comandancias regionales del EPR sobre la posibilidad de que tuvieran noticias de ellos. Fue entonces que aceptaron p煤blicamente la participaci贸n de los dos desaparecidos en el conflicto magisterial en su calidad de luchadores sociales (ver, por ejemplo, el comunicado que emiti贸 la Comandancia del EPR en Hidalgo el 12 de junio de 2007, donde aceptan ese hecho de forma expresa). Y fueron enf谩ticos, desde el principio, en acusar tanto al gobierno del Estado de Oaxaca, como al federal, de haber participado, en una especie de 鈥渃olaboraci贸n鈥, en la detenci贸n-desaparici贸n de sus militantes.

Luego vinieron los actos de sabotaje, que en el segundo semestre de 2007 lanzaron en contra de instalaciones estrat茅gicas de Pemex. Ante la respuesta gubernamental de que los buscar铆an y detendr铆an, el EPR propuso una tregua unilateral que permitiera abrir un espacio de di谩logo con el gobierno federal. 脡ste acept贸, pero reiteradamente dio largas al asunto.

Hoy han pasado diez a帽os de la detenci贸n-desaparici贸n de los dos eperristas, y llama la atenci贸n que ninguno de los dos 谩mbitos de gobierno parezca no terminar de entender dos circunstancias que son fundamentales en este tema: primera, que la detenci贸n y desaparici贸n de esas dos personas est谩 m谩s documentada de lo que parece, sin que hasta el momento haya una conclusi贸n concreta por parte del Estado sobre qu茅 pas贸 con ellos, as铆 como se sabe concretamente qu茅 ha pasado con los miles de desaparecidos m谩s que se han acumulado de entonces a la fecha a lo largo y ancho de amplias regiones del pa铆s.

Y segunda, que a pesar de todo lo que ha pasado, el EPR no ha vuelto a optar ni por la violencia ni por el sabotaje para tratar de presionar al Estado para que responda por sus desaparecidos. 驴Por qu茅? Porque parece claro que ese grupo tiene una estrategia perfectamente delineada, que hoy en d铆a lo que busca es que por medio de la denuncia este asunto contin煤e vigente, y al final eso termine impactando en la forma en c贸mo la comunidad internacional ve a M茅xico frente a hechos incalificables como el permitir, tolerar o promover la detenci贸n arbitraria, y la desaparici贸n forzada de personas.

En ese rubro, parece que en una misma medida, la lucha eperrista de los 煤ltimos a帽os ha sido discreta pero eficaz.

LA RUTA DE LA DENUNCIA

Hoy se cumplen 10 a帽os de la desaparici贸n de los dos eperristas, y durante todo este tiempo el EPR 鈥攋unto con otras organizaciones que, por su lado y a trav茅s de sus propios m茅todos, hacen lo mismo鈥 se ha limitado a la denuncia. Ellos m谩s que nadie, parecen tener claro que el 煤nico camino posible en este caso es la denuncia reiterada. Saben que la posibilidad de encontrar vivos a sus compa帽eros es cada vez menor, pero tambi茅n parece quedarles claro que ante lo irremediable de esos hechos lo menos que pueden hacer es permitir que el tema se olvide, o que se quede archivado en los expedientes de la burocracia.

Por eso no es raro que todas las personas que desde la vida p煤blica est谩n encargadas de la defensa de los familiares de los desaparecidos, insistan en continuar actuando frente a las autoridades judiciales, para que una vez agotados todos los procedimientos vayan ante las instancias continentales en materia de derechos humanos.

As铆, el camino que seguir谩 este asunto es llegar 鈥攖arde o temprano鈥 a la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, y despu茅s ir谩 a la Corte Interamericana. Ah铆 resultar谩n las responsabilidades que hasta ahora el gobierno federal y el local han querido evadir, y finalmente el Estado Mexicano se ver谩 obligado a enfrentar este tema, que hasta ahora ha intentado ser minimizado por los gobernantes en turno.

Si esa posibilidad, vista por muchos como remota pero no imposible, se entrelaza con el drama nacional por las miles de desapariciones cometidas por diversos agentes p煤blicos y privados 鈥攓uiz谩 algunos cometidos por el propio Estado, pero muchos otros cometidos por particulares aunque con la aquiescencia del Estado鈥 y tambi茅n por otros temas que, en otras v铆as, intentar谩n tambi茅n se llevados a los tribunales continentales en materia de derechos humanos, espec铆ficamente para enjuiciar a los 煤ltimos dos presidentes por sus acciones relacionadas con el combate a la delincuencia organizada que pudieran derivar en responsabilidad internacional por hechos il铆citos y por violaciones a la legislacion internacional en materia de derechos humanos.

Si se recuerda, al ex presidente Felipe Calder贸n se le ha intentado llevar a tribunales internacionales bajo acusaciones de haber cometido cr铆menes de lesa humanidad; y hay organizaciones que, en su momento, intentar谩n hacer lo mismo con el presidente Enrique Pe帽a Nieto con temas como la conformaci贸n de las autodefensas en Michoac谩n 鈥攇rupos de civiles a los que el propio Estado arm贸 y toler贸, para que combatieran a otros civiles aparentemente identificados con la delincuencia organizada鈥, la desaparici贸n de los normalistas de Ayotzinapa, y much铆simos otros casos de desapariciones que han ocurrido en los 煤ltimos seis a帽os a lo largo del pa铆s.

DOLOR

En el fondo, es claro que la lucha eperrista actual nunca ha perdido los derroteros; para mal del pa铆s, una d茅cada despu茅s las propias circunstancias le dan la raz贸n en medio del dolor y el horror que se vive en amplias zonas del pa铆s tanto por la violencia desbordante, como por la incapacidad del Estado por cumplir con sus responsabilidades.

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