¿Quiénes están operando en contra del rescate de la UABJO?

Con varios meses de anticipación, el Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Eduardo Bautista Martínez anunció que, de no atenderse, la crisis financiera por la que atravesaba la Máxima Casa de Estudios llegaría a una situación preocupante durante los meses de septiembre u octubre. Por eso, desde hace varios meses ha mantenido como uno de los temas prioritarios de la agenda pública universitaria, el apremio porque los gobiernos estatal y federal contribuyeran a evitar la quiebra financiera de la Universidad. Aunque no hay respuestas claras al respecto, hoy más que nunca debe considerarse la urgencia de que eso no ocurra.

En efecto, para comprender esta crisis, es necesario también reconocer que hoy en la UABJO están entrelazadas las agendas financiera, política, y de corrupción habida en la administración anterior. En el caso de la agenda política, ésta ha estado fuertemente dominada por la intención de la llamada ‘familia real’ —el viejo cacique Abraham Martínez Alavés, y su hijo el ex rector Eduardo Martínez Helmes— de preservar el pernicioso control que presumía tener en las facultades más importantes, y que a lo largo del año se ha demostrado que ya no es así. A pesar de todo, los Martínez Helmes se han dedicado a enrarecer el ambiente para tratar de sacar el mejor provecho de la incertidumbre que priva en ciertas escuelas universitarias.

En el aspecto financiero, también desde hace meses el rector Bautista Martínez estableció la necesidad de que todos los trabajadores y académicos de la Máxima Casa de Estudios tuvieran la capacidad y la disposición para asumir la crítica situación que permea en la Universidad, y tratar . Pues para nadie es un secreto que mientras la Universidad enfrenta serios problemas de inversión en aspectos académicos —e incluso en cuestiones de mera dignidad en la prestación de los servicios educativos—, también tiene una abultada burocracia que sin ningún miramiento ha tratado de avanzar en el cumplimiento de sus conquistas sindicales.

Muchas de esas prestaciones, implican una fuerte carga económica para las arcas universitarias, debido a que en su momento fueron concedidas con base en criterios políticos y no a cuestiones de merecimientos reales o de capacidad financiera para costearlas. De hecho, muchas de ellas fueron parte del clientelismo bajo el cual en buena medida se construyó el poder de grupos como la llamada ‘familia real’ de los Martínez Helmes. Por eso, mientras los oaxaqueños tenemos una Universidad pobre, la Universidad tiene una burocracia llena de privilegios.

Todo eso se entrelaza con los escandalosos señalamientos de corrupción que hoy pesan sobre el ex rector Eduardo Martínez Helmes. A éste se le señala, concretamente, de haber realizado una administración irresponsable, opaca y suntuosa de la cual habría salido ampliamente beneficiado. Incluso se señala que a través de despachos y prestanombres, Martínez Helmes habría tenido una “utilidad” —mal habida— que oscila en los veinte millones de dólares, evidentemente sustraídos de las arcas universitarias a través de diversos mecanismos e invertidos en bienes y empresas para tratar de diversificarlo y ocultar su origen.

¿Y EL RESCATE?

En todo eso, hay un ingrediente adicional: la convicción demostrada en la Secretaría General de Gobierno, de presionar al actual rector Eduardo Bautista, para que haga patente su sometimiento a la familia real. Lo han hecho desde que inició la administración, cuando Alejandro Avilés era titular de la Segego, y lo han continuado haciendo en la gestión de Héctor Anuar Mafud Mafud, con la intención de lograr la renuncia del rector Bautista y permitir el arribo de la actual Secretaria General a la Rectoría, Leticia Mendoza Toro.

Y es que Avilés, en su momento, intentó sortear el conflicto universitario sin generar una intervención a fondo, porque lo que intentaba era ver caer tanto a la ‘familia real’ como al rector Bautista, para que producto de ello ascendiera por ministerio de ley a la Rectoría, la actual Secretaria General Mendoza Toro. Luego, una vez que Avilés fue defenestrado de la Segego, llegó Mafud y en realidad su cambio de actitud hacia la Universidad se notó en el intento por reencumbrar a la ‘familia real’ como fiel de la balanza en la política universitaria.

Por eso, con la ayuda de Mafud desde la Segego, la familia real intentó descarrilar los conflictos en las facultades de Derecho y Contaduría, e inicialmente asumieron que el gobierno los respaldaría para retomar el control que habían perdido dentro de la gobernabilidad universitaria. Quién sabe en dónde quedó ese intentó de Mafud, pero lo que sí es cierto es que más pronto de lo que todos imaginaron, salieron a la luz detalles de la relación —sociedad de negocios a costa de las arcas universitarias— entre Eduardo Martínez Helmes y Jorge Castillo Díaz, y ello hizo insostenible la intención de la Segego de ayudar a la familia real a recuperar los hilos políticos con los que según el viejo cacique Abraham Martínez Alavés continuaría controlando la UABJO para beneficio del grupo gobernante.

Luego vino el anuncio del Gobernador, en agosto pasado, respecto al rescate de la Máxima Casa de Estudios. El gobernador Murat dijo en aquella ocasión que se había reunido con representantes de los seis sindicatos de la UABJO y con el rector Eduardo Bautista, y que ahí le habían planteado una reestructura administrativa de la institución. El Gobernador dijo que esta reestructuración fue aceptada por todas las fuerzas sindicales que confluyen en la Máxima Casa de Estudios, y que él como Gobernador del estado se declaró dispuesto a entrarle juntos para resolver los problemas, y a devolver a la UABJO al primer lugar de importancia en el país.

En aquella ocasión, dijimos en este espacio (Al Margen 23.08.2017) que dentro del mismo gobierno había quienes, en contra de la palabra del Gobernador, abierta y denodadamente intentaban proteger el poder y el cacicazgo ominoso de los Martínez Helmes. “Han cerrado los ojos a los conocidos actos de corrupción cometidos durante el rectorado de Eduardo Martínez; intentan, desde el gobierno, apagar las expresiones de inconformidad y disidencia al poder de los Martínez; y no sólo no cuestionan, sino que privilegian, la preservación del poder de Abraham Martínez, como si fuera él, y no el consenso universitario, el único y verdadero factor de gobernabilidad de la Máxima Casa de Estudios”, dijimos en aquella ocasión.

BOICOT

Por eso, hoy que la UABJO enfrenta una crisis financiera mayúscula, y que parece que sus finanzas están viviendo momentos de excepcionales presiones, deberíamos preguntarnos en dónde quedó todo ese apoyo que debería estar fluyendo luego de que el Gobernador hiciera patente su compromiso con la UABJO, y si ya tienen identificados a los funcionarios e instituciones estatales que, según dijimos en agosto pasado, siguen haciendo todo para remozarle el abollado trono de cacique a Abraham Martínez Alavés.