SEDESOL en Oaxaca

Carlos R. Aguilar Jiménez.


Desde que la capital del país dejó de ser DF, Distrito Federal, y se convirtió en uno más de los Estados Unidos Mexicanos,  la CDMX, deja de ser el distrito, la sede donde se concentraba el poder de la federación y control nacional y, en consecuencia, si es otro estado, sus atribuciones de concentrar dependencias federales han desaparecido, por lo que la idea de AMLO de descentralizar dependencias federales trasladándose a los estados, entre ellas, SEDESOL a Oaxaca, es una decisión lógica que beneficiará al resto del país al transferir recursos, empleos, servicios, transporte y todo lo que implica que una Secretaría de Estado y sus funcionarios convivan en provincia.

La CDMX ha sido un lugar privilegiado que siempre se ha beneficiado de todo lo que produce el país, porque en el territorio que es la ciudad de México no se produce ni un solo alimento consumido por sus 25 millones de habitantes, no se genera ni el 10 por ciento del agua que utilizan, no se produce ni un solo metal ni cualquier sustancia de la que se benefician los defeños, ni un solo litro de gasolina de los miles que consumen en sus autos, pero, disfrutan de todo el dinero, prerrogativas, servicios, bienes, bajos precios, entretenimiento, transporte colectivo, metro, uber y demás privilegios, gracias a los estados, porque la CDMX  es una ciudad parásita, como 25 millones de bacterias que consumen todo lo que produce el país, sin proporcionar más que servicios administrativos o burocráticos; es más, ni siquiera generan los millones de kilovatios diarios de electricidad que le suministran los estados, así que comenzar a descentralizar y quitar privilegios es una magnífica decisión, porque según dice AMLO, se acabarán los privilegios para quienes no se los merecen y, los chilangos han vivido desde la Conquista con privilegios que no han tenido el resto de los estados y, por algo se tiene que comenzar. Después también, en congruencia AMLO debiera llevarse Palacio Nacional a Macuspana o Tabasco, para que durante cada sexenio, los presidentes del país vivieran en cada estado, llevando los beneficios que eso implica y que hasta ahora únicamente los han tendido los chilangos Y NO El resto de la nación.

Cuando SEDESOL se transfiera a Oaxaca deberá tener su propio edificio y ojalá se construya en un lugar donde cuando se hagan manifestaciones y protestas no estrangulen la circulación de miles de automóviles, como sucede actualmente en la ubicación de la delegación de SEDESOL, a un costado donde se encontraba el IEEPO que cada semana es secuestrado por inconformes que bloquean la carretera. Como sea, lo cierto es que la idea de AMLO es óptima para estados que como Oaxaca se encuentran en el peor nivel de desarrollo social, donde los únicos ingresos son por turismo, así que esta transferencia federal podría traer dinero extra que gastarán funcionarios y burócratas que vendrán de CDMX, por supuesto, los que acepten la decisión; los que no quieran, que los indemnicen de acuerdo con la ley y contraten algunos de los miles de oaxaqueños desempleados.