Hablemos de David Bowie (I)


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Rendirle homenaje a David Bowie resulta entre tantas cosas, una tarea bella, titánica y complicada. Simplemente por todo lo que representó al mundo de la música y las letras a lo largo de casi 50 años de carrera. Siempre pensar en festejar a Bowie que un día como hoy, 08 de enero, cumpliría 71 años me resultó en varios días de ponerme a pensar qué es lo que escribiría, qué diría, o si simplemente sería buen momento para hacer un recorrido por su vasta creación en el mundo de la música.

Y cuando hace unas semanas pasaba eso por mi cabeza al recordar que sería su aniversario, llegó a mis manos un regalo excepcional, el libro “Bowie” de Simon Critchley, un filósofo contemporáneo que ha dedicado su vida a la academia, al razonamiento y a la enseñanza, pero además, un fanático de David que descubrió que las letras de “su camaleónica majestad”, le habían contribuido de varias maneras para que él decidiera dedicarse a la filosofía.

Mi lectura comenzó en la noche descubriendo que,  el viaje sobre los distintos ensayos cortos que el filósofo hacía sobre Bowie eran simplemente fascinantes. Nos narra como llegó a su vida, lo que representó y cómo su madre tuvo mucho qué ver para que se enamorara de la personalidad y fuerza del cantante cuando lo descubrió en el programa “Top Of The Pops” de la BBC en 1972, cantando la memorable “Starman”.  Critchley tenía 12 años en ese entonces y describe que la experiencia de descubrir a Bowie encarnando a su alter ego, Ziggy Stardust esa noche: con su vestuario, androginia, letras y concepto era algo, dice, que se asemejaba a una experiencia sexual. A su primera experiencia sexual.

Así, es como vamos descubriendo a lo largo de la lectura, la forma en la que Bowie inspiró al filósofo y la importancia que además tenía en su vida; de los temas recurrentes que trata en sus canciones y su evolución como artista desde los conceptos, la plástica, su simbología o su dualidad hombre-mujer; la forma en cómo Bowie evoca la nostalgia, critica la guerra, se enamora del espacio, la ciencia ficción y la filosofía; así como sus relaciones idílicas con amigos como Iggy Pop, Mick Jagger o Andy Warhol o sus amores, son tomados en cuenta por el autor del libro que nos adentra en su experiencia y hace que miremos a Bowie desde su perspectiva. Y si lo amamos, terminaremos idolatrándolo por las emocionantes y emotivas líneas que plasma sobre el cantante.

“La clave es que durante los setenta, sobre todo de 1974 en adelante, Bowie fue capaz de poner en marcha una disciplina artística de una intensidad, de una audacia y un arrojo aterradores. Todo lo contrario a la complacencia de una estrella del rock. Es como si Bowie, de un modo casi ascético, casi eremítico, se hubiese adiestrado para convertirse en una nada, una nada fluida e inmensamente creativa que pudiera adoptar caras nuevas, generar ilusiones nuevas y crear formas nuevas.”, nos dice Simon Chritchley en el capítulo del libro titulado “Disciplina” y donde también concluye que el tema “la nada” es uno de los periódicos e toda la obra de David.

Entre vivencias y razonamientos, el autor nos hace un recorrido estupendo de las canciones más reconocidas e icónicas del cantante, así como el predominio que tuvo en otros cantantes y músicos; nos describe desde sus más gloriosos momentos, hasta los menos creativos. Menciona temas como “Heroes”; “Space Odity”, “Ashes To Ashes”, “Station To Station”, “Fame” o “Repetition”, marcando en muchas de ellas lo más sobresaliente de sus letras e ideas, hasta que llega a los años noventas, con el álbum “Heathen” como su carta de presentación y lo que considera un resurgimiento artístico y filosófico del cantante, describiendo a éste álbum como uno de los mejores de “Su camaleónica majestad”.

Y en ese recorrido llegamos a “Blackstar”, su último disco de estudio y que presentó un 08 de enero de 2016, el día de su cumpleaños 69. Presenta también a su último alter ego, llamado “Lazarus”, personaje central del álbum; quizá el más oscuro de su carrera. El mundo aclamó el trabajo y fue noticia mundial al entender que el paso de los años le habían dado una madurez inusitada al ya de por sí dotado artista, pero algo devastador estaba por llegar… (continuará)

Eufemismos para gobernar


Carlos R. Aguilar Jiménez

Los temas que interesan a la nación, los asuntos que son de interés público, las decisiones de gobierno que afectan nuestra economía y muchos otros temas se pueden y deben decir con la verdad, especialmente si se ha declarado en campaña que durante el gobierno habrá transparencia, honestidad y autenticidad, dejando atrás las costumbres de la mafia del poder con toda su corrupción, no obstante, la verdad ahora se maquilla, disfraza, y utilizando eufemismos se declara lo mismo que hacían gobiernos anteriores, pero con insinuaciones o indirectas para que parezca diferente, pero es igual, tal como sucedió con los gasolinazos, incrementos al precio de la gasolina, disfrazados hoy como: “Consecuencias inflacionarias que reflejan la economía de todos los años”.

Dice eufemísticamente el Secretario de Hacienda que “No es un gasolinazo, es la inflación general que habrá en 2019” por lo que la gasolina sube de 19.99 el litro a 20.66 pesos y en ese misma proporción se incrementará la gasolina premium y el Diesel, maquillando así lo que obviamente es un gasolinazo, aunque para los defensores de AMLO, no obstante tengan que pagar unas decenas de pesos más para llenar los tanques de sus vehículos no lo sea, de la misma forma que otras acciones que ha realizado y las que sucederán durante el sexenio, dado que es fácil engañar a peje zombis, utilizando subterfugios o eufemismos, como acaba de ocurrir en CDMX donde, no obstante MORENA afirmó no subiría ningún impuesto, acaban de hacerlo, así que del dicho al hecho, como dice el refrán, no cumplen y hay incrementos, si bien no todos son indeseables, como el salario mínimo que fue incrementado sin ningún eufemismo y beneficiará relativamente a la población, No hay desayunos gratis y como en todo, habrá consecuencias, porque dueños y empleadores nunca pierden, porque así es el sistema capitalista y, si tienen que pagar más por cada empleado, simplemente despiden personal para equilibrar finanzas, sin eufemismos, sino en función de la economía y mercado de sus negocios, porque el dinero es suyo, no lo obtienen de impuestos, así que para los políticos todo es fácil, simple, porque nunca utilizan su propio dinero, como sucede con AMLO, que si bien dice que su sueldo es tope salarial, lo que eufemísticamente no dice es que, nunca jamás pagará nada, porque todo se lo paga el mismo gobierno, desde sus alimentos, transportación, viajes, mítines, electricidad, gas, impuestos y todo lo que se nos ocurre lo tiene pagado y eso equivale a millones de pesos, así que el eufemismo es que solo ganará, creo 108 mil pesos al mes, pero, de esa cantidad debería pagar todo los gastos que tiene, siendo así que su sueldo será un ahorro durante seis años, lo que nos lleva a contabilizar que se embolsará libres.

H. Ayuntamiento2019-2021


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Con el beneficio de la duda propio de escépticos informados, la ilusión necesaria de creyentes en MORENA, el espejismo de los enojados con el sistema y la incertidumbre de los decepcionados por lo que se ha dado en llamar viejo régimen, el Municipio de Oaxaca de Juárez inicia una Nueva Era, deseando todos que con perspectiva de la Cuarta Transformación, las condiciones, circunstancias y ambientes de la capital mejoren y tengamos una mejor calidad de vida.

El reto para el presiente municipal Oswaldo García Jarquín y Cabildo es complicado, porque la inercia social y política de décadas en el poder de gobiernos que arreglaban todo conflicto o inconformidad repartiendo dinero, licencias o permisos a lideres venales de vendedores ambulantes o grupos de inconformes, constructores, concesionarios y todo aquel que pretendía hacer o conseguir algo ilícito, será difícil de eliminar pretendiendo que únicamente con la aplicación de ordenanzas municipales se realice, no obstante, si el presidente municipal con determinación aplica la ley, con la autoridad que le otorga el alto cargo que ostenta y el apoyo de sus colaboradores y regidores,  seguramente

a la ciudad y sus habitantes nos ira bien, porque todo es cuestión de don de mando y principio de autoridad dado que las leyes existen y únicamente es cuestión de aplicarlas, suprimiendo a los miles de vendedores ambulantes, invirtiendo honestamente el dinero en obras, servicios municipales e infraestructura urbana, ordenando el transporte, seguridad, salud, cultura, vialidad, barrido y muchas otras acciones que competen al H. Ayuntamiento, que si realiza serán excelente  ejemplo de la Cuarta Transformación a la que se ha sumado el Presidente Municipal OGJ, iniciando quizá, con el rescate de los portales del zócalo expropiados para usar como cantina y que si los dueños pueden argumentar tener permiso para ocupar como bar en vía pública, lo cierto es que los obtuvieron por corrupción, contexto que sirve de argumento lógico para para los vendedores ambulantes al argumentar ¿por qué a ellos exigen su retirada de la vía pública y no a los invasores de los portales?, pero, como sea, lo cierto es que inicia una nueva administración municipal que ilusiona a los oaxaqueños porque OJG probablemente cumplir sus promesas al tener apoyo de AMLO y quizá del gobernador, aunque sea del partido en extinción, por lo que quienes votaron a favor de MORENA y OGJ con esperanza que la ciudad Patrimonio Cultural sea digna de esa distinción, cuente también

Gran eclipse de luna el 21


Carlos R Aguilar Jiménez.

Inicia un nuevo año en todos los sentidos, porque si bien existen años dedicados a determinadas circunstancias sociales, culturales o políticas, los años importantes son los relacionados con fenómenos naturales, especialmente con el cielo nocturno visible a simple vista y sus eclipses espectaculares, como el próximo Eclipse Total de Luna visible en Oaxaca el 21 de enero desde el inicio de la noche, cuando la sombra de la Tierra al obstaculizar la luz del sol que incide en la Luna Llena, progresivamente la oculte, la eclipse hasta hacerla desaparecer totalmente del cielo.

Todos los años suceden cuatro eclipses de Luna y dos de Sol, que no son totales porque hay parciales y penumbrales y no todos se observan en ciertas regiones del planeta al mismo tiempo, circunstancia astronómica que este 21 aplica a todo Oaxaca donde desde las 19 horas y hasta después de medianoche podremos observa distintas fases del primer Eclipse Total de luna, desde plenilunio o Luna Llena, el primer contacto cuando la Luna entra en la penumbra y comienza a opacar, el segundo contacto al entrar en la sombra y comienza a desaparecer, la totalidad, después la luna que le dicen de “sangre”, su ocultación total durante quince minutos y posterior reaparición en el cielo, hasta volver a alcanzar su plenitud y brillo total de Luna Llena.

El Eclipse Total de Luna es un fenómeno astronómico espectacular que se puede ver a simple vista o con binoculares, pero la mejor forma de contemplarlo y disfrutarlo es utilizando un telescopio, y si son los del Observatorio Astronómico Municipal, mejor, porque con instrumentos ópticos adecuados e información astronómica acertada, además de contemplar el eclipse a simple vista con el paisaje majestuoso de la ciudad desde la cima del Cerro del Fortín, la posibilidad de apreciar el eclipse con distintos telescopios convierte la experiencia en un espectáculo cultural y cósmico, porque no es lo mismo disfrutar de la naturaleza como simple espectador, que con información y contextos respecto de lo que vemos, porque podemos ver, por ejemplo, un arcoíris y extasiarnos estéticamente, pero si demás sabemos porqué sucede, que es refracción, dispersión, espectro luminoso y hasta teoría de los colores, disfrutamos el doble o más, igual que con el Eclipse Total de Luna del 21 que, si bien podemos disfrutar en la calle o azotea donde vivimos o en otro lugar, lo ideal es experimentarlo y vivirlo en el mejor lugar de la ciudad de Oaxaca para la observación del cielo, comprensión y disfrute de fenómenos celestes: el Observatorio Astronómico Municipal con sus potentes telescopios, atención gratuita, profesional y amable. La invitación es para el 21 de enero. Ahí nos vemos entre lunáticos, astrónomos, conferencias, café cósmico y el Eclipse Total de Luna oaxaqueño.   

La temporada de premios y su relación con el éxito de algunas películas (buenas y no tanto)


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Recuerdo hace más o menos un año, por estas fechas, se exhibía en las salas de cine una película monumental: “Tres anuncios por un crimen” (Three Billboards Outside Ebbing, Missouri), la cual se proyectaba en la sala de arte de los complejos cinematográficos. En la primer semana, nadie fue a verla. Recuerdo estar en el recinto de cine acompañado si mucho, por cuatro o cinco espectadores más que nos emocionábamos con el soberbio trabajo de Frances McDormand en su papel de la justiciera Mildred Hayes y la tragicómica interpretación, pero no menos monumental de Sam Rockwell como Jason Dixon.

En un primer momento, casi solo los conocedores y más fervientes seguidores del séptimo arte, sabíamos que esta película tendría grandes posibilidades de ser una de las más sobresalientes entregas del año pasado (permítanme aclarar que yo estoy en el grupo de los seguidores, no de los expertos) y no dudamos en estar pendientes de su estreno que además, fue con un número de copias limitado. Sin embargo, la siguiente semana al estreno de “Tres anuncios por un crimen”, llegaron los Golden Globes, los premios con los que la esperada temporada de galardones abre sus puertas y como fue; la película resultó premiada con la estatuilla a Mejor Película de Drama, Mejor Actriz de Drama (Frances McDormand), Mejor Actor de Reparto (Sam Rockwell) y Mejor Guión para Martin McDonagh, quien además, la dirige. Y entonces, todo el mundo volteó a ver la película y se dieron cuenta de que estábamos ante una historia como pocas veces se estampa en el cine. Es cierto; la culpa fue de Guillermo del Toro que nos embobó y enloqueció con “La forma del agua” que no solo es buena… ¡es bellísima!

Después de su triunfo en los Golden Globes y también, que me dediqué a hablar increíblemente bien de la película y de lo poderoso de la historia a algunos amigos y familiares, regresé a verla a la semana siguiente que la había visto por primera vez y la historia en la taquilla ya fue otra; la sala estaba prácticamente llena y mucha gente salía emocionada de ver tan monumental trabajo y una historia con una fuerza sin precedentes. Con el respeto (y admiración además, y mucha) que le tengo a Guillermo del Toro, para mí, la gran triunfadora la noche del Oscar, debió haber sido “Tres anuncios por un crimen” y no “La forma del agua”, aunque tampoco me disgustó en nada el triunfo del cuento de Del Toro; pero vamos, hablo como fanático, no como experto.

Y comento esto, porque más o menos lo mismo está pasando con una película que al contrario de “Tres anuncios por un crimen”, está siendo un éxito en taquilla, pero ésta no por buena, sino por la nostalgia que representa en mucha de la audiencia, comprendiendo así el motivo por el que hay muchos más adultos que niños en las salas donde se exhibe, y porque se dice, puede ser una gran rival en la temporada de premios: “El regreso de Mary Poppins”, la cual resultó con cuatro nominaciones en los Golden Globes incluyendo la de Mejor Película de Comedia o Musical, que además competirá con “Bohmian Rhapsody”. Quienes ya conocemos la primer cinta estelarizada por la icónica Julie Andrews evidentemente no encontraremos ninguna novedad en la nueva entrega, pues es prácticamente la misma estructura y secuencias, solo que con canciones inéditas y una nueva intérprete de la nana mágica, pero sin demasiadas primicias, eso sí, pequeños guiños al gran musical de Disney de 1964. Pero nada que no sepamos ya. Hay secuencias con dibujos animados conviviendo con actores de carne y hueso; eso fue muy novedoso en el año de estreno de la original, en éste, no; hay una secuencia perfectamente trazada con bailarines que supongo, hace homenaje a la fascinante escena del danza de los deshollinadores que comandaba Bert (Dick Van Dike) y algunas otras; además de que ver bailar al legendario Dick Van Dike en un cameo, nos hace (o al menos a mí) emocionarnos hasta que la piel se puso chinita. Pero vamos, “El regreso de Mary Poppins” no es nada que no hayamos visto ya en la primera.

Sin embargo, he escuchado a algunas personas decir que van a verla, porque piensan o suponen que al igual que la original, tendrá un cúmulo de premios que la convertirán al paso de los años en una cinta tan emblemática como la primera. No es mala, pero creo que hay una distancia abismal entre “Mary Poppins” y su regreso. Y eso que Emily Blunt está estupenda en su interpretación.

Humildemente, creo que aunque “El regreso de Mary Poppins” puede suponer un éxito en taquilla y pueda ser nominada a algunos premios, no la pondrán nunca a la altura de la primera, que sigue emocionándonos a miles de personas en el mundo con la historia, o con la simple nota de cualquiera de sus emotivas canciones. No sé a ustedes, pero a mí, me quedó demasiado corto este regreso que tardó 54 años. Aún así, seguramente estará compitiendo en importantes categorías técnicas y artísticas esta temporada de premios.