Carnaval del placer


Carlos R. Aguilar Jiménez.

La religión cristiana católica que fue fundada como una institución conservadora, ortodoxa y opuesta a todos los placeres, goces y, contrapuesta a toda sensualidad que considera indecencia o pecado, desde el Original, que condena desde el nacimiento a todos sus fieles por culpa de Eva, mujer que se atrevió a disfrutar de la carnalidad y placeres, el carnaval se convirtió en la única oportunidad de disfrutar los placeres de la vida sin miedo al castigo en el infierno.

Para los creyentes cristianos, el tiempo de Carnaval son los días que preceden inmediatamente a la Cuaresma, período que transcurre desde el Miércoles de Ceniza hasta la víspera de Pascua, que establecía durante 40 días debía ayunarse, excepto domingos en memoria de los 40 días que se dice ayunó Jesús en el desierto, y que actualmente se ha convertido en una practica en extinción que solo condiciona a algunos conservadores a abstenerse de comer carne los viernes de cuaresma, porque el carnaval, que era veneración al dios Baal,- Carne para Baal- palabra semita que significa “Señor de la Fertilidad”, de los rebaños y fecundidad humana, desde la Edad Media ha sido ocasión de mascaradas, diversión, desenfreno, orgías y entrega a los placeres del cuerpo, de la carne, cuyo origen se remonta a antiguos festivales llamados lupercales y bacanales, oportunidad para liberarse durante unos días del resentimiento y oposición que los sacerdotes cristianos mostraban hacia los placeres y la sensualidad humana, en un doble discurso de falsedad, porque si bien entre los curas es ley sagrada el celibato o abstinencia sexual, todos sabemos que no existe mayor engaño en la religión cristiana que su oposición a los placeres corporales, dado que la pederastia, violaciones sexuales, homosexualidad y todos los pecados, son parte de la vida del clero, desde la obscena riqueza que ostentan hasta los lujos extremos que poseen y que como ejemplo de ostentación se pueden ver en el Vaticano o en cualquier lugar del mundo donde haya sacerdotes cristianos. Inicia el Carnaval y en consecuencia, quizá para algunos el tiempo de reflexión respecto de la vida, porque la vida es para disfrutarse. ¡Al diablo con eso que “bienaventurados los que sufren porque de ellos será el reino de los Cielos”, si la vida es corta y cada día que no se goce es un día perdido, dado que en el más allá, si es que existe, no hay placeres, no hay hormonas y sin eso no se es humano, no se es uno, se pierde la esencia y  atributos personales, por lo que el Carnaval, sin supersticiones, superando credos y amenazas religiosas medievales hoy política y éticamente incorrectos debiera ser siempre, todos los días del año, disfrutando del potencial sensual que biológica y evolutivamente tenemos para que la vida sea plena de felicidad y placeres en este mundo donde la injusticia, impunidad, inseguridad y corrupción es lo que domina, así que bienvenidos los placeres del Carnaval y la sensualidad que la iglesia cristiana se encargó de prohibir, pero que ahora en extinción ante el avance de la ciencia y la libertad de disfrutar las preferencias sexuales de cada quien, debe callar por obsoleta y anacrónica .

Mexicanos en el Oscar


Ismael Ortiz Romero Cuevas

No cabe duda que la nominación de Yalitza Aparicio en la categoría de Mejor Actriz en los premios de la Academia, hizo que la nobel actriz tuviera puestos los ojos del mundo de nueva cuenta. Ningún otro comité organizador de la temporada de galardones la tomó en cuenta, sólo los Oscars, situación que evidentemente la puso en un estatus de fama al que muchos actores y actrices han aspirado por décadas. No es demeritar el trabajo de gente con muchísima trayectoria y menos, la llamada “suerte de principiante” de Yalitza; simplemente, la oaxaqueña estuvo en la película indicada, con el director indicado y con la productora indicada.

En la historia de los premios y de esa categoría, solo dos mexicanas han estado en la terna: la primera fue Salma Hayek, en la septuagésima quinta entrega del Oscar en 2002 y compitió en esa misma terna por su actuación en la película “Frida”; estatuilla que se terminó llevando Nicole Kidman por su interpretación (o por una nariz, como dijo Denzel Washington) de Virginia Woolf en la cinta “Las horas”. Por cierto, hay quienes dicen que la nominación de Hayek fue en realidad un acuerdo entre los productores de “Frida” y la Academia, pues consideraron que su trabajo no estuvo a la altura de ninguna de la terna. En ese año, Salma compitió además que con Kidman, con Renée Zellweger, Juliane Moore, y Diane Lane. No la tenía fácil. La segunda actriz mexicana en estar en la terna en toda la historia de los premios es justamente Yalitza Aparicio, que compite nada menos que con Glenn Close (quien seguramente se estará alzando con la estatuilla), Lady Gaga, Melissa McCarthy y Olivia Colman. Nada, pero nada fácil.

La terna a la Mejor Película, se la han disputado siempre la triada mexicana en Hollywood, es decir: Alejandro González Iñarritu, Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro. “El Negro” Iñárritu y Del Toro han ganado la estatuilla en esta categoría con “Birdman” en 2014 y “La Forma del agua” el año pasado respectivamente; aunque, las cintas producidas por estos cineastas han estado presentes en la máxima categoría desde 2006 con “Babel”; vinieron después: “Gravedad” en 2013 de Alfonso Cuarón; “El renacido” en 2015; y este año “Roma”, también de Cuarón.

Caso aparte es la categoría de Mejor Director, donde también los tres cineastas mexicanos han tenido una destacada participación. En 2006, Iñárritu tuvo la suerte de ser el primer director mexicano en competir; sin embargo, ese año se lo llevó Martin Esorsese por “Los infiltrados”. Sin embargo, desde 2013, cuando Cuarón gana el premio por “Gravedad”, hemos visto casi cada año llevarse el galardón a uno de estos mexicanos: en 2014 lo gana “El negro” por Birdman, repitiendo el año siguiente cuando también lo consiguió por “El renacido”; en 2017 se lo embolsa Del Toro con “La forma del agua” y este año, Cuarón vuelve a ser el gran favorito por “Roma”.

En la terna a Mejor Actor, nunca un histrión mexicano ha conseguido la estatuilla al igual que ninguna actriz. En esta categoría han competido: Anthony Quinn en dos ocasiones, en 1957 por “Viento Salvaje” y en 1964 por “Zorba el griego”. Fue hasta 2011 que Demian Bichir fue candidato por su trabajo en “Una vida mejor”. Sin embargo, es justamente Quinn quien consigue dos veces la estatuilla a Mejor Actor de Reparto por “Viva Zapata” en 1952 y por “El loco del pelo rojo” en el ’56.

Como mejor Actriz de Reparto han competido Katy Jurado por “Broken Lance” en 1954 y no fue hasta 2006, que Adriana Barraza consigue una nominación en esta terna por su actuación en “Babel”. Luego Lupita Nyong’o lo gana en 2014, pero como que ningún mexicano se sintió identificado con ella y menos por las declaraciones que dio después. Este año, compite en esta terna Marina de Tavira quien contiende con Emma Stone, Amy Adams, Rachel Weisz y Regina King. Otra categoría muy complicada.

En Mejor Fotografía, aunque ha habido muchas nominaciones, han competido pocos mexicanos. Gabriel Figueroa fue el primero en 1964 cuando lo nominan por “La noche de la iguana” y de ahí, nos vamos hasta 1995 cuando Emmanuel “El Chivo” Lubezki alcanza su primera nominación justamente con una película dirigida por Alfonso Cuarón: “La princesita”. Pero el primer fotógrafo mexicano en ganar un Oscar fue Guillermo Navarro por las colosales imágenes de “El laberinto del fauno” en 2006. Sin embargo, es Lubezki el fotógrafo mexicano que más estatuillas se ha llevado a casa en tres años consecutivos: 2013 por “Gravedad”; 2014 por “Birdman” y 2015 por  “El renacido”. Tampoco olvidemos a Rodrigo Prieto que ha estado dos veces nominado por “Secreto en la montaña” en 2005 y “Silencio” en 2016.

Los mexicanos que han competido por Mejor Guión Original, otra de las llamadas categorías grandes han sido (para no variar), los tres mexicanos en Hollywood más Guillermo Arriaga. Las nominaciones van así: en 2002, Alfonso y Carlos Cuarón son nominados por “Y tu mamá también”;  en 2006 compiten juntos los dos “Memos”: Arriaga por “Babel” y Del Toro por “El laberinto del Fauno”. En 2014, Iñárritu consigue el primero por “Birdman” y en 2017, Del Toro vuelve a competir en la categoría pero se lo lleva Jordan Peele por “Huye”. Este año, Cuarón está nominado por “Roma”.

Los premios técnicos también han sido disputados por algunos mexicanos, pero sin ganar estatuillas, pero vale la pena recordar a José Antonio García nominado en 2012 en Mejor Sonido para “Argo” y a Fernando Cámara que compitió en 2006 en esa misma terna por “Apocalypto”. Asimismo, Martín Hernández, nominado por “Birdman” y “El renacido” a Mejor Edición de Sonido. Beatrice de Alba ganó el Oscar a Mejor Maquillaje en 2002, por “Frida”.

Y este, estimado lectores es un resumen muy (pero muy) breve del paso de los mexicanos por los premios de la Academia. Seguramente, algunos me hicieron falta, así que si recuerdan algunos, no duden en aportar.

Ambulantes y huachicol


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Con el actual esquema social o político de que las leyes u ordenanzas se pueden transgredir dependiendo de las circunstancias o necesidades de cada quien, especialmente ahora con el modelo gubernamental que estima se debe apoyar a la gente con necesidades para que no robe o viole; como si la decisión de cometer un delito o no, fuera asunto de necesidad, cuando en realidad se trata de educación, principios morales o ética; porque quien es honrado, respetuoso y honesto, aunque tenga necesidad nunca jamás robará, mientras que quien es deshonesto o inmoral cometerá cualquier delito creyendo que los fines justifican los medios, por lo que si roban gasolina de ductos para sustraer combustible, desvalijan camiones repartidores que se accidentan, bloquean calles para exigir cumplimientos al gobierno, secuestran trabajadores en oficinas o invaden calles y banquetas para instalar mugrosos puestos comerciales, no están robando ni violando leyes, sino que únicamente están haciendo “valer sus derechos” no los legales para exigir o comerciar y así no delinquir.

El mensaje del gobierno está dado, la pedagogía oficial del asunto está en marcha: Te daré dinero para que no vendas drogas o robes gasolina, becas para que no siembres mariguana, dádivas para que no secuestres o, lo que sea voluntad del gobierno para sobornar a delincuentes, que si fueran en verdad gente honesta e integra, aunque tuvieran necesidad nunca robarían, como seguramente sucede en los pueblos que ahora tienen denominación de origen DO “Pueblo Ladrón”, donde ha de haber familias honestas, honradas e integras, quienes ante la oportunidad de robar gasolina, de ninguna manera lo hicieron ni permitieron que familiares fueran a robar y, lo mismo aplica con los ambulantes, quienes ensoberbecidos y acostumbrados a que anteriores gobiernos municipales y el sistema político corrupto los apoyará, ahora se enfrentan violentamente a la policía municipal agrediendo para que no los quiten y el gobierno municipal, los ciudadanos recuperen las calles que expropiaron impune e ilegalmente para vender cosas robadas, baratijas o alimentos insalubres.

Alguien alguna vez tiene que hacer algo para detener la plaga maligna de vendedores ambulantes que están convirtiendo la ciudad em grotesco mercado, y ese alguien amparado en la 4T (Cuarta Transformación), podría ser el presidente OGJ, quien aplicando única y exclusivamente las ordenanzas municipales, las leyes, rescataría el Centro Histórico para sus habitantes y turistas de la plaga perniciosa que son los ambulantes, quienes piden mesas de dialogo, pero las leyes no se discuten; eso hacen los legisladores, no las autoridades, así que el municipio únicamente debe aplicarlas y así rescatar lo que nunca debió ser despojado, como sucede con la gasolina que roban, igual que roban calles, banquetas y, obviamente los portales del zócalo, que también expropiaron para convertirlos en cantinas.  La 4T está en marcha y el mejor ejemplo de anticorrupción, honestidad y transparencia municipal será extirpar el cáncer que son los vendedores. callejeros que antes amparaba el PRI, partido político en vías de extinción según los resultados de MORENA.

Plan Municipal de Desarrollo


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Entendiendo que el desarrollo, progreso o perfeccionamiento de cualquier persona, empresa, sociedad, institución oficial o ciudad depende del conocimiento de las circunstancias o contexto y, que no obstante la intuición y experiencia de los gobernantes como políticos sean determinantes, cierto es que más allá de decisiones por visión política o ideología, también es fundamental se gobierne y decida en función del conocimiento y erudición de expertos, especialistas y hasta científicos, porque si bien a la hora de decidir se puede innovar y acertar, siempre habrá circunstancias en las que deben opinar los expertos, principalmente cuando se trata de asuntos técnicos, académicos, educativos, urbanísticos o científicos, donde aunque haya consenso, aprobación, mayoría, epifanía, libro sagrado o Potestad, lo único que funciona o vale es la ciencia, economía o estadística, no lo que quiera el gobernante aunque tenga toda la autoridad y legitimidad.

Los gobernantes saben gobernar, pero no son omnímodos ni omniscientes; para gobernar bien requieren asesores, letrados, consejeros expertos para que les ayuden a tener un buen gobierno para la gente, y precisamente esto comienza a hacer bien  el Presidente municipal Oswaldo García, quien con fundamento en el artículo 27 de la Ley Orgánica Municipal del Estado de Oaxaca y el artículo 47 de la Ley de Planeación, Desarrollo Administrativo y Servicios Públicos Municipales y la Participación Ciudadana como derecho ciudadano y mecanismo para incorporar inquietudes, opiniones, demandas y propuestas de la población, para incorporarlas en la Visión del Plan Municipal de Desarrollo 2019 – 2021, ha convocado a profesionales, especialistas y a los actores más representativos de los diferentes sectores de la sociedad, para conocer sus perspectivas y propuestas, esperando encontrar coincidencias y esquemas que, lógica y objetivamente sean aplicables en el municipio de Oaxaca de Juárez para el bienestar general de la población, sin falsas expectativas ni intereses creados, que populista o ideológicamente tengan visión electorera o de partido, sino objetividad, integridad y conocimiento de causa o contexto para que, con la opinión de expertos versados en cada uno de los problemas de la ciudad, se tomen decisiones políticas fundadas que beneficien a todos, no a elites ni camarillas, como sucedía antes cuando se beneficiaba a unos poco en perjuicio de muchos, por ejemplo como sucede el Libramiento Norte, que no obstante ser necesario para agilizar la circulación de vehículos, no se utiliza porque los pudientes de san Felipe y ecologistas, advierten que de usarse el camino se agotará el oxígeno y moriremos asfixiados. Si así es o no, quienes deben opinar son los expertos, no ecologistas que tienen gran corazón pero poco cerebro, y en asuntos de gobierno si bien los sentimientos, credos y buenas intenciones son opiniones, primero deben estar las de expertos, que para eso consiguieron con estudios, conjeturas y refutaciones, sus licenciaturas, maestrías o doctorados, porque puede opinar el ecologistas, pero no es un ecólogo profesional para que se le tome en serio, y así con los demás asuntos y problemas del municipio de Oaxaca de Juárez.     

Termina Club de Cuervos, ¿buena o mala noticia?


Ismael Ortiz Romero Cuevas

A la memoria de mi papá, Ing. Ismael Humberto Ortiz Romero quien cumpliría hoy, 67 años.

En 2015, Netflix estrenó su primer serie en español llamada “Club de Cuervos”. Se auguraba un éxito seguro, pues tres años antes el mismo equipo de producción comandado por Gary Alazraki, había llevado a la pantalla grande “Nosotros los Nobles”; película basada en el guión original de “El gran calavera” que dirigiera Luis Buñuel en los años cuarentas; y que significó un gran éxito en las pantallas mexicanas convirtiéndose a los pocos días de su estreno, en la cinta más taquillera en la historia del cine nacional, lugar que luego le quitó el bodrio protagonizado y dirigido por Eugenio Derbez llamado “No se aceptan devoluciones”, pero esa es otra historia.

En ese año, Luis Gerardo Méndez ya se había integrado al equipo de Alazraki Entertaiment, pues también fue el personaje de Javi Noble el que le dio un estatus de súper estrella, por lo que no fue nada difícil hacerse socio de la empresa del joven director; por eso, ambos llevaron a la pantalla de la plataforma en streaming la serie de humor negro que tuvo gran aceptación desde su liberación. A muchos les gustó, a otros no, pero sin duda “Club de Cuervos” hizo que las series de manufactura mexicana, tomaran otro rumbo. Se cuidó mucho el guión y el desarrollo de los personajes en la primer temporada, aunque descuidaron algunas otras cosas como la edición, calidad de sonido o la iluminación en algunas tomas por citar algunos ejemplos, trabajos que fueron notablemente corregidos en la segunda entrega.

La serie, producida por Alazraki y Méndez, se ha convertido al paso de los años de transmisión en uno de los emblemas de Netflix latino, entregándonos además dos spin off estrenados el año pasado: una miniserie llamada “La balada de Hugo Sánchez” y la película corta “Yo, Potro”, asentados en los personajes que interpretan Jesús Zavala y Joaquín Ferreira respectivamente. Y fue eso, justamente la sobre explotación de personajes originales que se volvieron entrañables para el público lo que supongo, estiró demasiado la liga e hizo que ya no diera para más. Así, antes del estreno de la cuarta temporada, Luis Gerardo Méndez y Gary Alazraki, productores ejecutivos de todo lo que tenga qué ver con los Cuervos de Nuevo Toledo, anunciaron que ésta sería la última entrega.

Hay quien se alegró, pues he escuchado comentarios de gente que decía ya no soportar la serie y que incluso, no terminaron ni siquiera de ver la tercera temporada. Y en efecto, aunque en aspectos técnicos la temporada tres fue la mejor de todas, algunas situaciones se tornaron tan forzadas, que no acabaron de convencer a muchos. Mientras la campaña de Chava Iglesias (Luis Gerardo Méndez) a la gubernatura dio momentos interesantes y sumamente irónicos, la supuesta relación de amor y negocios con Isabel Cantú (Melissa Barrera) era de verdad de mucha flojera, aunque el giro argumental encaminado al final fue lo que la salvó.

Así, que esta cuarta temporada que ya está disponible en la plataforma, nos trae de regreso a personajes queridos de los dos primeras temporadas y algunos de la pasada, además hacen referencia a los spin offs y vemos a Los Cuervos en una etapa más consolidada. La producción trató de hacer una serie mucho más madura, aunque no menos graciosa, sin embargo, se extrañan los pleitazos entre Isabel (Mariana Treviño) y Chava; asimismo, hay situaciones que nuevamente parece, fueron metidas con calzador para hacerse una especie de auto homenaje; y aunque Alazraki y Méndez digan que fue pensada justamente así, eso hace que no les creamos del todo. Pienso que sin duda, la mejor decisión fue terminar la serie en esta entrega para que sea despedida aún con una popularidad respetable y los protagonistas sean recordados de manera cariñosa. Nuevamente vemos a Maryluz (Stephanie Cayo); a Aitor Cardoné (Alosian Vivancos); a Diego “El Potro” Romani (Joaquín Ferreira); a Ricky Lamas (Luis Fernández) y algunos otros que parece están ahí, solo para que la gente no olvide que alguna vez, formaron parte de la historia.

Hubo fans acérrimos que la terminaron de ver el fin de semana pasado. Hay otros que la disfrutan de a poco, pero lo que sí es verdad, es que la serie culmina como la primera en español que produjo la plataforma y que se convirtió en una historia entrañable para gran parte del público. Así, este ciclo es el último en el que Los Cuervos Negros Salvajes de Nuevo Toledo en Puebla, levanten el vuelo. Algunos entristecen y otros, dan las gracias.

Premiar a delicuentes


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Delito, infracción o violación es todo aquello considerado ilegal por las leyes establecidas por la sociedad, aceptadas por todos y consignadas en reglamentos o legislaciones, de tal forma que todo aquel que viole los códigos u ordenanzas comete un delito, que puede ser secuestrar, violar, agredir, asaltar o robar, siendo robo incluso hurtar una simple manzana, tijeras, un automóvil, los bienes de una casa o lo que sea no nos pertenezca y sustraigamos o expropiemos sin haberlo comprado o pactado con el dueño, de tal forma que los huachicoleros o ladrones de gasolina, aunque roben únicamente un litro o cien, sigue siendo un robo, porque no se trata de la cantidad o el objeto en cuestión, sino la acción, que es la que se condena y tipifica legalmente, de tal modo que, no obstante, alguien robe por hambre o necesidad, de todas formas es un delito llamado robo.

La gente que perfora gasoductos para sustraer gasolina está robando, son delincuentes, ladrones que deberían ser castigados por las autoridades, fichados por las agencias del ministerio público y encarcelados para castigar, de acuerdo a la ley, el delito cometido, pero no será así, en la Cuarta Transformación, los ladrones en lugar de ser encarcelados, serán premiados, incentivando a quienes no roban, para que ahora lo hagan, porque  esa es la enseñanza: roba para que el gobierno te de dinero, 8 mil pesos cada mes para que no robes. Después te darán 10 mil para que no vendas drogas, 15 mil para que no asesines y eso, es corrupción extrema, porque se esta enseñando que los delitos no se castigan, sino que, en función de la ideología populista actual de no aplicar la ley para no se calificado como represor, se premia a los delincuentes.

En los primeros años de la vida los niños no tienen noción de pertenencia, de lo que es de él, lo que pertenece y lo que es de otros, lo ajeno; como niño todo es potencialmente suyo, pero conforme crece y gracias a la educación, formación moral incluso religiosa, la disciplina que aprende en casa o la escuela, gradualmente asimila y diferencia lo que es propio y ajeno, y aunque quiera todo, aprenderá que debe pedir y, si no se lo dan porque no es suyo, tiene que quedarse así porque si no es un delito, aprendiendo entonces que si toma lo ajeno, aunque sea la torta que el amigo o compañero lleva a la escuela para comer, comete un robo. Juárez, el más ilustre mexicano lo dijo: El Respeto al Derecho Ajeno es la Paz” y si no se respeta lo ajeno se deben pagar las consecuencias, no obstante ahora la Cuarta Transformación implica que los delitos no se castigan, sino que se premian, y así miles de familias de ladrones de combustible, que deberían ser enjuiciados y condenados según las leyes, ahora serán premiados por AMLO al regarles dinero que no es suyo, es de los impuestos, para que no roben, para que no cometan delitos. Interesante transformación y enseñanza: Para que no robes te doy dinero. Esta acción se parece a la extorsión que hacen delincuentes con negocios.