Selección natural


Carlos R. Aguilar Jiménez.

La vida ha cambiado, evolucionado, y se ha adaptado a través del tiempo. Ninguna otra explicación podría explicar las relaciones entre las distintas especies del pasado y actuales. Toda la vida esta interrelacionada con uno o varios organismos que surgieron hace 3 mil 800 millones de años, desde los virus hasta Einstein, desde lo más simple a los seres más complejos e inteligentes, capaces de entender el mecanismo de selección natural o supervivencia diferencial de los que mejor se adapten a los cambios y sobrevivan a enfermedades.

Entender, trascender y aceptar la evolución de las especies es difícil porque la mayoría de gente poco informada respecto de biología, evolución y ciencia en general, sigue creyendo en el paradigma de la Creación Divina, que dice los seres vivos fueron creados de una vez y para siempre, ideología inamovible que conviene bien a las creencias religiosas y a una imagen de un orden político y de clases sociales establecido por Dios, también de una vez y para siempre, del que si se duda es acto de herejía o subversivo, no obstante en 1859 Carlos R. Darwin se atrevió y publicó uno de los libros más importantes de la historia: “Sobre el Origen de las Especies Mediante Métodos de Selección Natural”, siendo Darwin quien proporción un principio biológico estructural, el primer sistema de cambio y evolución, La selección Natural que se basa en las siguientes proposiciones: Los organismos producen más descendientes de los que pueden sobrevivir y reproducirse. Los descendientes que sobreviven tienden a ser los más fuertes. Los caracteres de los padres aparecen en sus hijos. De esta forma, generación tras generación, a través de miles de períodos, las líneas más fuertes sobrevivirán al heredar a sus hijos los rasgos que las han hecho fuertes, en un mecanismo biológico que explica que la fortaleza de plantas, animales y humanos radica en sus adaptaciones, los rasgos que los equipan para hacer el mejor uso de su hábitat y transmitir esa habilidad, como correr más rápido, digerir más eficientemente, resistir el frio o calor o ser inmune a enfermedades, como el caso del Coronavirus que en función del primer mandamiento de la vida: “Comeos los Unos a los Otros” trata de invadirnos y utilizarnos para alimentarse y reproducirse, y  no obstante le sea relativamente fácil transmitirse, siempre encontrara organismos a los que no pueda infectar, porque nadie es igual, todos tenemos resistencias inmunológicas y si no, tenemos inteligencia para aislarnos, ponernos en cuarentena y así impedir la proliferación de los virus, y además, tenemos medicina científica, sistemas, procedimientos de investigación y formas de atenuación de virulencia, que desde Louis Pasteur, cuando encontró la forma de hacer una vacuna contra la rabia, el sistema ha funcionado y es la opción que tenemos para evitar la enfermedad, porque de nada servirán rezos, estampitas con santos o remedios caseros y místicos con brebajes o pócimas para curarse o evitar el contagio. Lo único que vale es el aislamiento y la atención médica especializada de profesionales científicos; lo demás, son anécdotas o fabulas.

Ignominia de CODEP


Carlos R. Aguilar Jiménez.

En circunstancias de contingencia, inmersos en una situación de alto riesgo por infección viral mortal, cuando se espera la población se solidarice, proteja mutuamente y responsable procure el bienestar personal y salud de los demás, protegiéndose al no tocarse e incluso no salir de casa, suspendiéndose trabajos y actividades por riesgo de contagio, cuando se supone saldrá el lado humano de las personas, algún comportamiento noble frente a una pandemia que requiere del apoyo, ayuda, protección y solidaridad, de forma infame y cruel, integrantes del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo, CODEP, rompieron una mesa de diálogo con el gobierno y con diversos contingentes bloqueando la ciudad, agrediendo a viajeros y empleados de ADO, sin respeto ni consideración a la gente y las graves circunstancias que vivimos por pandemia, actuando bestial y agresivamente, en momentos en que debe haber respeto, civilidad, orden y autoridad.

CODEP como la mayoría de agrupaciones de gente con resentimiento social, fracasados que no consiguieron triunfar en su vida ya sea en lo académico o negocios ni en nada, envidiosos del éxito de los demás, egoístas y llenos de odio, sin ninguna consideración, igual que taxistas, normalistas, Secta 22, sindicatos de la UABJO, CTM, camioneros y los que se acumulen, si para mal la opción para conseguir sus mezquinos o particulares intereses es bloquear la ciudad, secuestrar oficinas o funcionarios: esto lo han hecho cuando las condiciones de vida son normales y, aunque no se justifica, podría decirse es inofensivo lo que hacen, no obstante, en condiciones de pandemia, cuando se pide aislamiento, tranquilidad, cuarentena y solidaridad social, lo que hicieron el jueves en la noche y ayer líderes de CODEP y brutales sicarios que con palos y violencia bloquearon la ciudad, fue una infamia, unida al gobierno, que en condiciones de excepción, de emergencia, debió aplicar la ley utilizando la fuerza del estado para liberar cruceros., y no lo hizo, porque de rodillas, humillados, los pusilánimes gobernantes prefieren dejar que quien sea cometa cualquier delito o afrenta para evitar los clasifiquen como represores o déspotas, siguiendo la política pusilánime del gobierno federal que afirma mejor abrazos o rezos antes que balazos, y si bien no se esperan balazos, si la aplicación de la ley para restablecer el orden y convivencia en condiciones de excepción, de pandemia, cuando el gobierno debe asumir toda la responsabilidad y autoridad para garantizar seguridad y confianza a la población intimidada por contagios, temerosa de desabasto de víveres, combustibles y hasta de muerte, esperando que los gobernantes hicieran su trabajo y aplicaran la ley a los infames líderes de Codep a quienes que no les importan los demás aun en condiciones de gravedad, privilegiando sus intereses ante un gobierno miedoso al que cualquiera pone de rodillas, incluido los virus y bacterias. En contingencias y condiciones de excepción es cuando no se pueden tolerar abusos ni crueldad.   

Virus contra humanos


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Infestado el mundo por virus denominados Covid-19 que con su posibilidad de contagio han colapsado el mundo, obligando a sus habitantes humanos en algunos países y quizá pronto en México y Oaxaca a mantenerse forzosamente recluidos, aislados, en cuarentena, resulta interesante saber que los virus no son más que unas especies de seres casi vivos, de muy pequeñas dimensiones, muchas veces menor de 0.2 micras, que a diferencia de las células o demás seres vivos, no son capaces de reproducirse por si mismos y para lograrlo han de ser capaces de parasitar una célula, a la que al final matan liberando millones de nuevos virus.

Los virus como el Covid-19 o cualquier otro, existen bajo dos formas: cuando no se encuentran parasitando una célula, el virus es una partícula de estructura bien definida llamada Virón; en cambio, cuando esta en el interior de una célula a la que ha infectado, incluido en este caso la persona enferma, el virus es más bien un fragmento de ácido nucleico, comparable en todo a los ácidos nucleicos celulares, y aún más, capaz de integrárseles, es decir, de parasitar, dominar el patrimonio genético de la célula. Los virones tienen una estructura sencilla bioquímicamente. Los más simples únicamente se componen de un ácido nucleico (ADN o ARN) y de algunas proteínas, otros disponen de una cubierta, la Cápside, cuya forma varía según el virus. La Cápside puede ser icosaédrica, de veinte lados triangulares en el caso del adenovirus o del bacteriófago o bien helicoidal como sucede con el virus del mosaico del tabaco o, de forma esferoidal con puntas de diversas formas como el Covid-19, siendo cierto que cualquier tipo de células pueden ser infectadas por virus para que estos se reproduzcan, ya que no lo pueden hacer solos o entre ellos y siempre necesitaran de una célula, siendo responsables estos virus de muchas enfermedades, epidemias y pandemias que han afectado a la especie humana, como poliomielitis, viruela, herpes, gripe, sarampión y ahora Covid-19, como parte de la lucha biológica por sobrevivir bajo el imperativo del primer mandamiento: “Comeos los Unos a los Otros”, porque de eso se trata todo en la vida, ya sean virus, bacterias, plantas, animales o humanos, quienes para vivir tenemos que alimentarnos y eso requiere matar a otros, desde herbívoros que matan plantas para comer hasta carnívoros y omnívoros, comenzando con los virus y bacterias que también tratan de comernos paras vivir y reproducirse a nuestra expensa, circunstancia de la que no nos vamos a dejar ni permitir porque teniendo ciencia y sabiendo de que se trata, los biomédicos ya están buscando la vacuna, el antídoto correspondiente para matar a los virus antes que nos maten a nosotros, haciendo tiempo para conseguirlo mientras nos aislamos, recluimos o mantenemos en cuarentena para evitar que los virus se propaguen alegremente entre seres humanos, convirtiendo esta pandemia en un desastre mundial incalculable. 

Equinoccio interrumpido


Carlos R. Aguilar Jiménez.

En medio de crisis epidemiológica, entre virus mortíferos y bacterias deletéreas, la vida sigue y el universo funciona como debe sin que los seres humanos, igual que las hormigas, tengamos protagonismo en la naturaleza, que ni es buena, ni mala, simplemente ‘es’; sobreviviendo los organismos que se adaptan a los cambios del ambiente, en una lucha por la persistencia determinada por la supervivencia diferencial de los más aptos, en periodos geológicos en que la existencia de especies, como la humana, es intrascendente y, así como vivieron millones de años distintas especies de dinosaurios, todas se extinguieron, igual que sucederá con los humanos, mientras arriba, en el cielo, seguirán sucediendo los fenómenos celestes al margen que sean irreales para animales o importantes para seres pensantes, como los astrónomos o quienes ilusamente dicen cargan de energía en zonas arqueológicas, sucediendo estaciones, equinoccios, solsticios y días ascios. 

Hoy 20 de marzo a las 03:50 ocurrió el equinoccio de primavera para quienes vivimos en el hemisferio norte y otoño para quienes viven en el sur, ubicándose el sol en el ecuador celeste, iniciando a partir de esta ubicación en la bóveda celeste el desplazamiento del sol hacia latitudes boreales, incidiendo toda la radiación solar verticalmente y toda su energía generando temperaturas extremas, exceso de calor y evaporación de miles de kilómetros cúbicos de agua del mar, dándose condiciones naturales para la formación de huracanes, por lo que los dos meses posteriores al equinoccio: abril y mayo, serán de calor extremo, sol ardiente, bochorno y proliferación de vida, insectos, gérmenes, VIRUS y todo tipo de vida invisible pero existente, cumpliéndose los cambios estacionales, ciclos de vida y ciclo hidrológico, que esperemos este año luego que el termómetro alcance 40 grados y en el valle 35, comience la temporada de huracanes y haya lluvias abundantes para recargar mantos freáticos, escorrentías, arroyos y ríos, cumpliéndose el ciclo estacional en Oaxaca de lluvias y sequía, mientras el sol seguirá su curso al norte alcanzando el meridiano de Oaxaca, el día ascio, sin sombra, el 8 de mayo, el día más importante y venerado por nuestros antepasados, como está indicado en Monte Alban con la alineación cósmica entre el observatorio, edificio J, P y el horizonte, para indicar el día en que entre calor, el sol llega a bendecirnos, iluminarnos, encendernos y anunciar la temporada de lluvias y con ellas la siembra, rituales y ceremonias de veneración solar. Maña estaremos en equinoccio y, por primera vez en 40 años, las zonas arqueológicas donde llegan místicos y supersticiosos a dizque “cargarse de energía” estarán vacías, de la misma forma que el Observatorio Astronómico Municipal, que debió cancelar “El Festival de Equinoccio de Primavera”, para cumplir con protocolos de salud evitando contagios..

Selección natural antivirus


Carlos R. Aguilar Jiménez.

No obstante, la creencia popular religiosa sin fundamentos respecto de el origen de la vida y la humanidad que afirma fuimos creados por un capricho divino luego de que un Dios (que, si fuera perfecto, no podría cambiar porque perdería la perfección de inmediato. Lo que cambia no es perfecto, es perfectible), decidiera hacer un Hombre y luego de su costilla a una mujer, lo demostrable es que los actuales seres vivos somos organismos que hemos evolucionado y adaptado de acuerdo a la selección natural, que se rige por la supervivencia diferencial de los más aptos a cambios ambientales, extinguiéndose los que no lo hacen y sobreviviendo, dejando más hijos, los que si, especialmente en esa guerra contra depredadores que quieren comernos y para eso hay que matar, desde los virus más diminutos hasta los grandes animales.

Excedemos toda posibilidad de convivencia sana y en algunas ciudades se vive de forma inhumana, como en CDMX donde casi 30 millones de personas hacinadas interactúan todo el tiempo entre detritus, gases tóxicos, bacterias, gérmenes, olores pestilentes, insectos, fauna nociva y todo tipo de dificultades sociales, económicas y de transporte, en una especie de caldo de cultivo ideal para bacterias y virus, que de no ser por la ciencia, especialmente la medicina, bioquímica, química, farmacología, médicos especialistas, instrumental médico y procedimientos hospitalarios en que se utilizan vacunas, antibióticos, inmunizaciones, anticuerpos, hormonas sintéticas y ahora en el caso de la pandemia del coronavirus: aislamientos, cuarentenas, suspensión de clases y actividades, los virus podrían proliferar libremente y sin control, tal como sucedió en la Antigüedad y Edad Media cuando nadie sabia de microbios patógenos, hasta Louis Pasteur, quien demostró su poder mortífero y venenoso y, también benéfico, así que hoy, cuando sabemos que esta pandemia no se debe a un castigo divino, calentamiento global o corrupción del país, la opción única que tenemos es acatar medidas de prevención, cumplir con protocolos que determinan médicos y evitar el contagio, en la perspectiva que la selección natural, tratará de exterminar a los menos aptos, que si bien ahora podemos defendernos gracias a la medicina científica, siempre existe posibilidad que no, porque así es la vida, la supervivencia diferencial, la evolución de las especies, extinguiéndose unas y proliferando otras, sin que existan juicios de valor de bondad, maldad o castigos, porque la naturaleza ni es buena ni mala, simplemente es, y en la lucha por la supervivencia siempre sobreviven los que se adaptan, tal como sucederá en esta pandemia en la que no nos dejaremos vencer por los virus, porque los médicos y autoridades responsables están haciendo lo que les corresponde para evitar contagios y disminuir la posibilidad de infecciones, en lo que se inventa el antídoto adecuado o vacuna para inmunizarnos, como ya sucedió con decenas de enfermedades antes epidémicas o pandémicas.

Vacaciones extremas


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Determinación oficial condiciona y manda a estudiantes y profesores a vacaciones extremas al extender el período vacacional normal de Semana Santa, hasta un período que podría extenderse aún más tiempo en caso de que el aislamiento, cuarentena o separación de la gente no funcionara como se espera para evitar contagios o contaminación del virus en la perspectiva de que, con un solo individuo que esté enfermo de Covid-19 en algún espacio público donde asista o esté presente mucha gente, como puede suceder en escuelas, el contagio sería exponencial, porque cada uno de los infectados transmitiría a más el virus en forma geométrica, expendiendo la pandemia.

Se aproximan importantes eventos públicos y privados, el primero es la Samaritana, vienen después el Equinoccio de Primavera, fiesta que se realiza hace décadas en el Observatorio Astronómico Municipal asistiendo cientos de personas, habría también en la Plaza de la Danza el festival de la Cosmonáutica, además de conciertos en el Auditorio Guelaguetza y otras actividades, que por dictámenes oficiales y de salud, ya no se realizarán, como sucedió con un Maratón, como parte de una estrategia que evitará la proliferación de una enfermedad que hasta el momento no tiene posibilidad de remitir por medio de medicamentos, y si bien ni es tan mortífera como otros padecimientos, de cualquier forma es vital e importante evitar contagios estableciendo a tiempo aislamientos y evitando concentración de multitudes, porque en la carrera de armamentos que tenemos contra virus y bacterias, estos siempre mutan y se adaptan para sobrevivir a medicamentos o antibióticos, así que, mientras los médicos europeos, estadounidenses o chinos encuentran el antídoto, nosotros en México, donde no existe posibilidad alguna que algún departamento de Salud investigue y busque un medicamento contra el virus, porque el sistema Nacional de Investigadores del Conacyt y los departamentos de investigación de universidades que funcionaban con becarios fueron derogados por la 4t o redujo el presupuesto, ahora mismo podrían estar buscando algún remedio, pero no, no es así, por lo que la alternativa para Oaxaca y México es el aislamiento forzado, extendiendo vacaciones, suspendiendo conciertos y toda actividad pública, si bien no lucrativa, de no tomarse medidas podría incluso suspenderse la Guelaguetza e incluso prohibirse el acceso a playas públicas y espacios de entretenimiento donde vacacionistas acostumbren concentrarse en la llamada Semana Santa, cancelándose el Viacrucis, la visita a Iglesias y toda ceremonia luctuosas o festiva que se acostumbra en Semana Santa, porque es un hecho que por muy poderoso y omnímodo que crean algunos es Dios, tal divinidad no hará nada para proteger a sus fieles devotos, como ha sucedido en todas las pandemias, siendo únicamente la ciencia herética, la que puede darnos soluciones y curas a las enfermedades contagiosas en pandemias, como al final será, gracias a la ciencia.