Cuatro-teísmo

Carlos R. Aguilar Jiménez

La historia de la humanidad, sociedad y civilización según clasifican los antropólogos inicia con una especie de teísmo-socialista, método de gobierno que se convierte gradualmente en teocracia-feudalismo, capitalismo, comunismo y neoliberalismo, transcurriendo el tiempo y experimentando varios países: marxismo, leninismo, estalinismo, castrismo, maoísmo, porfirismo, priismo o chavismo, adoptando los nombres de sus respectivos dictadores a sus sistemas de gobierno, como ahora en México donde vivimos un obradorismo, si la ideología se refiere al apellido o “4 teísmo” si es a su ideología, coincidiendo la T de “transformación” con T de teísmo, con la ideología de adoración a Teo o Dios, y que en el caso de México puede aplicarse, con las proporciones debidas, a su imagen política, que para los seguidores de la 4T o teísmo, equiparan con una deidad o semidios; alguien capaz de transformar el país, como intentaron con el maoísmo, leninismo o nazismo en el peor de los casos. 

Existen miles de religiones en el mundo que sus devotos respectivos creen es verdadera, y las demás paganismo, herejía o infidelidad, tratándose respectivamente de exterminar o convertir, como hicieron cristianos contra moros, católicos contra protestantes o, musulmanes contra hindúes y está sucediendo entre cuatroteistas y adversarios, o chairos contra fifís, defendiendo cada quien su credo, asumiendo cada quien que el de uno u otro es verdadero, sin que ninguno tenga la verdad, porque en cuestión de ideologías, religiones, credos o política, los caudillos, sacerdotes o políticos, sabemos siempre mienten para ser populares, sin que importe la realidad, razón, lógica, ciencia o estadísticas, porque creer en alguien o algo como el cuatroteismo, no es asunto de realidad, datos o estadísticas, sino de dogmas y artículos de fe como los que se expresan cada mañana en el sermón de palacio nacional y que todos deben creer como fieles devotos o píos, no obstante, la prensa, columnistas, analistas, realidad de precios carísimos de canasta básica, ciento de miles de muertos, excesiva carestía en todo, ausencia de servicios de salud para pobres, un millón de muertos por la Covid-19, excesivo poderío e impunidad del crimen organizado, humillación al ejército por delincuentes, poner de rodillas a policías o asesinar mujeres, sea algo cotidiano del cuatroteismo y se soslaye, como el asesinato de miles de moros en las cruzadas cristianas o la masacre  de San Bartolomé, asesinato en masa de hugonotes durante las guerras político- religiosas de Francia del siglo XVI, matando a tres mil adversarios en París y 20 mil en Francia, y si bien, ojalá así NO sea, porque no estamos al nivel de una teocracia o feudalismo, casi o para allá pareciera vamos, porque los devotos creyentes del cuatroteismo se indignan, ofenden y enojan más, cuando se cuestiona su credo o a su líder, que si se insultara a sus padres o familia, conozco a alguien que se pelea por Facebook con comunicadores o con sus conocidos por defender a su deidad; por suerte aún no se pelea con amigos, pero así sucedió entre cristianos, islámicos, cristeros, protestantes, hindúes y devotos que creen tener por única y verdadera a su religión, papa, ayatola, tlatoani, presidente o infalible semidios cuatroteista.     

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Mal de estos tiempos

Enrique Domville

Estamos viviendo tiempos difíciles, por un sin número de causas, que afectan nuestra manera de actuar, debemos reconocer que éstas nos afectan de manera individual y que cada uno tiene sus propias respuesta ante lo que considera una amenaza. Sabemos que la interpretación personal de los hechos, o de las dificultades nos origina una sensación, que psicólogos y psiquiatras han denominado como estrés. El ser y su apreciación de los tiempos que vive, siempre preocupado por una manera muy personal de percibir, con miedo a morir, sin pensar en que lo que debe dar miedo que es adaptarnos al mundo, que es lo que es, no lo que quisiéramos que fuera para cada uno. En tiempos en los cuales abundan las dificultades, donde día a día crecen nuestras frustraciones, que vemos lejana nuestra posibilidad de triunfo, que la esperanza no llena nuestra existencia vacía; en el que la desesperación por lo material, es lo que nos satisface. Sin considerar a los millones que no tienen que comer, es un mundo cambiante, por la voluntad de algunos y la obediencia de otros, las ideas fluyen, pero más las angustias, no consideramos lo afortunados que somos por tener algo. Pero si ese algo es demasiado poco para nuestras expectativas, la frustración nos invade y se asocia con la ira y de ahí nace ese sentimiento expresado, como refrán: “No busco quien me la hizo, sino quien me la pague”, esta frase se ve reflejada en muchos actos de la vida, de manera inconsciente. Además de la agresión verbal puede existir agresión física, preguntémosle a quienes la sufren, que siempre son los más vulnerables. Crece el descontento social y las relaciones entre nosotros los seres humanos se vuelven de alguna manera ineficientes y profundizan abismos entre padres e hijos o hermanos o simplemente entre los que tiene que convivir, Thomas Hobbes (1588- 1679) quién hablando de la civilización dijo: “ La vida es desagradable, brutal y breve”, pensamiento muy duro y crítico, para su época, pero sigue siendo vigente, ya que nosotros la hacemos de esa manera, cada vez que nos enfrentamos a situación de estrés nuestro organismo produce una substancia llamada cortisol, la que actúa sobre la función del organismo, desde muy diferentes maneras, puede subir la presión arterial, generar angustia, dolores inexistentes, o en algunos caso dolor en el pecho e incluso llegar a afectar al corazón y provocar un infarto. Imaginemos pues que para soportar el estímulo de una guerra, se requiere preparación de los que participan en batallas y los que han participado llegan a desarrollar un síndrome de estrés postraumático. Algunos psicólogos, han demostrado que en circunstancias de alta presión laboral, se puede presentar este fenómeno y el eje es el mismo, el ser adaptarse a la circunstancia. Ana Arendt, define las tres actividades humanas básicas de labor, trabajo y acción, labor: es la actividad de vivir, crecer y al final decaer, el trabajo es una actividad no natural que los humanos hacemos en un mundo natural al que pueden trascender, o al que pueden sobrevivir. La acción es la única que no requiere ni cosa ni materia es un acto del ser humano, nos dice esta autora que buscamos hacer cosas reconocidas por los demás. Julián Baggini afirma que el “Yo” es un libre albedrio que puede cambiar pero en esencia permanece a lo largo del tiempo con el conocimiento propio del ser reconociendo sus debilidades, con lo que la elección del camino se torna más fácil y con menos posibilidades de errar, o hacer daño. Todo depende de los deseos personales y sus alcances, asociado a cuanto es suficiente, de poder o gloria, alimentos malsanos del ego. Es momento de recordar a Marco Tulio Cicerón quien dijo: “Contribuir al bien general con intercambio de actos de bondad, dando y recibiendo y con nuestra capacidad, nuestra industria y nuestros talentos cimentar con mayor fuerza la sociedad humana hombre a hombre”. Recordemos a Harris quien dijo, hay elecciones de voluntad y de no voluntad en nuestro comportamiento. Sun Tzu dijo en su libro “El arte de la guerra”, sugiere cómo ganarse el respeto, como gobernante (o dirigente) y evitar la corrupción, así lo mencionó también Confucio, y es promover al hombre honrado, muy difícil en estos tiempos, donde como dijo Chomsky, la doctrina que manda es la económica. El consejo es adaptarse, tratar de hacer el bien y no buscar con palabras o actos quien te la pague, para aliviar tu ira.

enriquedomville@gmail.com

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Justificaciones claudicantes

Carlos R. Aguilar Jiménez

Han transcurrido más de tres años del actual gobierno que prometió cambiar el rumbo político de México y seguimos esperando cumpla, porque en lo que a mi respecta no veo cambio alguno dado que, según lo que se publica en prensa, cometarios de amigos, conocidos y demás, obviamente de mi círculo social, nada ha cambiado, excepto lo que es obvio para todos al momento de cargar el tanque de gasolina donde se debe pagar un miserable litro a 23 pesos, comprar pan, tortillas, carne, leche y todos los productos de la canasta básica que están carísimos, sin considerar el precio estratosférico de material de construcción, fierro, aluminio, vidrio, refrescos, cervezas, vinos y cualquier cosa que deseemos adquirir y que valen casi 25 por ciento más que hace tres años.

Tres años después, la inseguridad de mujeres, periodistas, empresarios o comerciantes en su nivel más alto de peligrosidad, los servicios de salud al desaparecer el Seguro Popular, obligando a los enfermos, especialmente a los más pobres, a comprar medicamentos y servicios médicos que antes ofrecía el gobierno, becas para estudiantes, apoyos a instituciones científicas, educativas culturales y ONG han desaparecido, así como guarderías, escuelas de tiempo completo y lo que se acumule en vías de extinción, resultando lo que va del sexenio en total decepción desde la perspectiva de la razón, estadísticas y lógica, no así de la religión morenista que explica todo con justificaciones claudicantes o  alegatos insistentes que la culpa de todo lo tiene el pasado, que por culpa de los españoles durante la Conquista y Colonia, los franceses con Maximiliano, Diaz en el Porfiriato, luego el PRI, el PAN, los capitalistas, neoliberales, la nefasta clase media “aspiracionista”, los médicos pudientes, mujeres feministas, niños enfermos de cáncer y su complot contra el gobierno, es que el México Moreno no se puede componer y todos los esfuerzos que hace el gobierno son imposibles, por lo que con justificaciones claudicantes, casi resignado ante la realidad, renunciando ante lo imposible, culpando a quien sea del fracaso, echándole la culpa próximamente a los extraterrestres o signos zodiacales, al final la realidad en base al contexto que vivimos, los altos precios de las cosas, elevada inflación, miles de mujeres muertas, desaparecidas, homicidios, empoderamiento del crimen organizado, abrazos a delincuentes, militarización del país, casi un millón de muertos por la Covid-19, sabiendo que a este gobierno únicamente le queda un año y medio; el ultimo no cuenta porque es de “Hidalgo” la alternativa es claudicar, pretextar, colorar de moreno y seguir, como al principio, culpando del fracaso a los demás y al pasado, desde el Cretácico hasta 2022, introito de un gobierno malogrado, que si bien pudiésemos aceptar tuvo la mejor intención, lo cierto es que a tres años de fiascos incrementa sus justificaciones claudicantes y aumentará sus pretextos para el fracaso con apologías a lo concretado, soslayando más de diez millones de nuevos pobres y cinco paupérrimos, quienes con su dádiva bimestral seguirán creyendo como fieles y devotos en un cambio que únicamente se ve en el precio de las cosas, polarización social, ricos más ricos, empoderamiento del crimen y lo que penosamente se acumule.  

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Salvaguardar a inhumanos

Carlos R. Aguilar Jiménez

Los únicos que por función legal de su profesión pueden reglamentariamente defender a criminales, son los abogados, profesionales, juristas que utilizando las leyes en juicios o frente a jurados y fiscales como autoridades, ya sea abogados de oficio o contratados por acusados, mientras no se demuestre su culpabilidad, se consideran inocentes, no así el presidente de México, quien por su investidura, lo que significa y trasciende, no debiera defender a secuestradores, asesinos, narcos, sicarios, matones, extorsionadores, asaltantes, feminicidas, homicidas, patibularios y demás inhumanos que han enlutado o arruinado a millones de mexicanos al asesinar a niños y familias completas, incluso muchas que votaron por Morena.

Con la benevolencia de AMLO para el crimen organizado y el desorganizado, los mexicanos que nunca creyeron lo que prometió el presidente, ahora preguntan: ¿por qué defiende a los criminales y narcos sabiendo tanto daño causan a la población que no se puede defender de ellos?, incluyendo al Ejército, Guardia Nacional y policías a quienes han puesto de rodillas u obligado a huir al no poder resistir balazos con abrazos, porque al final saben que los que serán castigados será la tropa o guardias y policías, porque con la liberación el 17 de octubre del 19 de Ovidio Guzmán, el afectuoso saludo del Presidente a la madre del criminal más infame de México, el Chapo, a quien le pidió no se bajara de su vehículo, porque el presidente fue fraternalmente a saludar, los soldados, policías y mexicanos, sean devotos seguidores del presidente o no, lo cierto es que el mensaje, la política federal, es defender y salvaguardar a los integrantes del crimen organizado, argumentando que son seres humanos, (Inhumanos debe ser) soslayando 115  mil brutales ejecuciones, más de 100 mil desaparecidos durante lo que va de este sexenio, miles de feminicidios, masacres semanales, impunidad de casi el 100 por ciento, porque en función de estadísticas y registros oficiales, este sexenio será el más violento de la historia, y aún faltan casi tres años, en los que esperemos no sean próximas víctimas de inhumanos criminales, no secuestren a un familiar, desaparezcan una hija, madre o hermana, asalten su casa o le roben su moto o automóvil violentamente, a quienes aún siguen defendiendo la ideología protectora de criminales, individuos que si anatómicamente son seres humanos, su comportamiento no es de Humanos, ¡es de póngidos o bestias!,  porque ser Humano significa pertenecer a la humanidad y esto implica ser civilizado, educado, honesto, respetuoso, condiciones de humanidad, sensibilidad o compasión que no tienen los criminales y, tampoco los políticos, lo que quizá pueda explicar de alguna forma las alianzas y acuerdos que establecen los dos bandos, protegiéndose mutuamente y dejando en el desamparo a los ciudadanos: Humanos, quienes ya no tienen quien los defienda, porque para el gobierno primero están los delincuentes sanguinarios, crueles, bestiales: póngidos- inhumanos.     

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Inflación en aumento

Carlos R. Aguilar Jiménez

Como no había sucedido en lo que ha transcurrido de este siglo, principalmente en los últimos tres años, los precios de todas las cosas, incluso los servicios, están cada vez más caros, más altos respecto de toda comparación al percatarnos que en una misma semana los precios de la canasta básica, especialmente carne, huevos y leche aumentan sin control y, aunque la Secretaria de Hacienda afirma, tratará de controlarla, lo cierto es que no sucede porque no se refleja en los bolsillos de compradores, principalmente porque en la dinámica de oferta y demanda al subir los precios de los insumos, aunque el presidente AMLO haya pedido a consorcios comerciales y dueños de empresas departamentales: Bimbo, Walmart, Chedraui, o Soriana, lo cierto es que el efectivo apoyo al combate a la inflación debe comenzar bajando el precio de la gasolina, como mintió cínicamente el presidente al anunciar que no subiría su precio, porque la realidad es que todo está más y más caro cada día, no obstante su fantástico Plan de Contención Amistosa de los Precios

Como no había sucedido antes al subir a precios estratosféricos los combustibles, costando más de 22 pesos un miserable litro de gasolina, ahora no se dice son gasolinazos ni se protesta por el incremento, porque los que antes rezongaban de todo lo que hacían gobiernos anteriores, hoy son sumisos y devotos creyentes que, de la inflación tiene la culpa el pasado capitalista y neoliberal, no los pésimos manejos de la economía, falta de seguridad, medio millón de muertos por la Covid-19, maligna política internacional, construcción de elefantes blancos: refinería de Dos Bocas, central avionera y su tren local, acabando con las inversiones extranjeras, que en vez de apoyar, desde sus mañaneras que realiza en el palacio donde vive en lujo y boato obsceno, limitó, satanizó y, como a Iberdrola, persiguió, además de condenar a millones de enfermos pobres a pagar consultas médicas privadas y comprar medicamentos al desparecer el Seguro Popular, arruinando aún más su economía, porque si antes podían comprar determinada cantidad de productos, quizá los sigan comprando con las dádivas que regala el Presidente de los impuestos de quienes trabajan, pero ya no pueden adquirir otros productos que antes consumían, ya sea para entretenimiento, educación o estabilidad mental, porque al aumentar la inflación, lo que la gente pobre, casi 70 millones de mexicanos, incrementando en este año 23 millones más, 1366 nuevos pobres por hora, lo que en consecuencia hacen, es marginarse de lo inaccesible a su poder adquisitivo, en una movilidad social y económica que de clase media se van a clase baja y de pobres a paupérrimos, aunque reciban su dadiva oficial en el Banco del Bienestar donde siempre habrá largas filas, porque cada vez se suman más y más pobres, porque la inflación es el “impuesto” más pernicioso para la población, porque antes de este gobierno la economía crecía, los precios se mantenían relativamente estables, y todo esto se acabó porque el poder adquisitivo de los ingresos de las clases pobres han conducido al desabasto de las alacenas y vacío en los bolsillos, no así los de los políticos como ya saben quién, quien en lo que va del siglo nunca ha trabajado ni compra nada. 

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La brecha digital también es una brecha de desigualdad

Carlos Villalobos

La brecha digital, de acuerdo con Ático34 se refiere a “la diferencia en el acceso y conocimientos de uso de las nuevas tecnologías”. Con esta definición nos queda claro que acceder al servicio de internet, no garantiza el goce de este y justo ahí radica la importancia del combate en la disminución de esta brecha que lacera al país.

De acuerdo a cifras entregadas por la Asociación de Internet MX y por The Competitive Unit (The CIU), al cierre de 2021, 89.5 millones de mexicanas y mexicanos cuentan con conexión a internet y que el servicio habría alcanzado al menos al 75% de la población mayor a seis años; lo anterior en el marco por el día del internet 2022.

Para la edición 2022 del “Estudio sobre los Hábitos de las Personas Usuarias de Internet en México” se devela que el 35% de quienes no están conectados, se encuentran en esta situación debido a que “no saben usar esa tecnología”, mientras que por otro lado el 23.5% considera el servicio de internet como caro, o en su defecto, que no puede pagar. Donde se pone más interesante el análisis, es en el 18.3% de personas que aseguran que no les interesa usar este servicio.

Hoy no solo se deben combatir la falta de acceso, ya que tan solo en un año el país pasó de 84.1 millones a 89.5 millones de usuarios; hoy nos tiene que (pre) ocupar lo que The CIU identifica como la Brecha Digital 2.0, la cual se caracteriza por ser una brecha de acceso por el tipo de dispositivos con acceso a internet a los que se cuentan en los hogares mexicanos.

El aumento tan abrupto de usuarios de internet de acuerdo con la Asociación de Internet MX se explica por la recuperación del poder adquisitivo (muy entrecomillado desde mi punto de vista por la inflación que enfrenta el mundo y México), por la reconfiguración de los gastos en los hogares mexicanos y el vuelco que dio la vida hacia la red derivado del confinamiento por la crisis sanitaria provocada por la COVID-19.

Aunque muchos al comienzo de la aceleración de la vida en internet vimos con buenos ojos el que se mudara todo al ciberespacio, lo cierto es que la emergencia, la poca disposición gubernamental e institucional, la poca capacidad de respuesta de organismos públicos y privados, pero especialmente las desigualdades estructurales del país solo develaron que hace mucho por trabajar aún. Dos años no son suficientes para condensar avances que expertos, como Andrés Oppenheimer en “Sálvese quien pueda”, apuntaron en el pasado. 

Prácticamente una cuarta parte de la población en México sigue sin tener acceso a internet, lo cual resulta innegable relacionar por la pérdida de poder de compra de las familias, por la falta de capacidades para sacar el mayor provecho de la red y la deficiente infraestructura en algunas comunidades en el país; la cual resalta especialmente en un México en donde se presume que ya “va a llegar el 5G” y muchas comunidades siguen completamente incomunicadas.

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