Muy diferentes

Enrique Domville

Desde siempre el ser humano busca, en ese camino se encuentra con otros iguales con la misma intención de relacionarse, de encontrar puntos de unión entre los que participan, el ponerse de acuerdo ha sido una tarea milenaria de los todos los humanos. Lo primero es que somos seres que sienten, con este estímulo se produce una respuesta de nuestro cuerpo, automática, y ya que tenemos algún conocimiento sobre el estímulo, o reconocemos el hecho por tener una noción previa le podemos dar una explicación al suceso, y o lo razonamos o lo comunicamos, para llegar a esto. Fue necesario el desarrollo de un sistema que hoy en día es repetido, es muy simple, basado en un emisor, quien codifica la información que va a transmitir (por cualquier medio) la manera de transmitir el mensaje, el mensaje con la interpretación, el receptor procede a decodificación el mensaje con el deseo que el que lo recibe lo entienda (modelo de Shannon y Weber). De pequeños solo respondemos a estímulos sensoriales y avisamos que tenemos hambre frio o requerimos nos hagan caso.

El mundo complejo en que hoy vivimos, es producto de conocimientos e interpretaciones; estos conocimientos están asociados a puntos de vista diferentes, que tienen que ver con el espacio- tiempo, la naturaleza del evento, su origen, en que época, medio ambiente, el conocimiento personal de circunstancias parecidas, la opinión personal, el motivo, que nosotros interpretamos.

No podemos dejar de lado el conocimiento, el que se construye acumulando conocimientos, sensaciones, emociones y costumbres, dando forma a nuestra percepción (interpretación personal sobre hechos o personas). Tenemos experiencias en diferentes momentos de la vida, y cuando estamos con otros iguales, cada uno tendrá su versión de lo que vio e interpretó.

Cada uno tiene una cara interna (noción personal de quién soy), caras que pueden o son interpretadas por otros según su propia percepción. Cuando nosotros llevamos a cabo una tarea y somos juzgados por otros iguales pero con diferentes ópticas (personales) se forman una opinión de nosotros, y de estos juicios, nacen las etiquetas, de bueno, malo, agradable, desagradable y por la reputación de otros eventos; asociando nuestro actuar, nace la reputación de honesto, deshonesto, confiable, ético, moral, por lo que en interpretaciones podemos ser diferentes personas, pero solo nosotros sabemos cómo somos y nos aceptamos o tratamos de cambiar. Grandes nombres de la historia, nos invitan a buscar la perfección, siguiendo el camino de los valores como la honestidad. Para poder entendernos, la base es la interpretación del mismo. Ludwig Wittgenstein, filósofo (1889- 1951) del lenguaje nos dice: “Podemos entender nuestro lenguaje como una ciudad antigua; un laberinto de calles y plazas pequeñas, de casas viejas y nuevas y de casas con añadidos de diversas épocas; y ello rodeado por una multitud de barrios nuevos con calles rectas y uniformes”. El lenguaje se trata del significado, no de la de las palabras. Un filósofo contemporáneo, Saúl Kripke nos dice que el significado de algo no se encuentra en la descripción que de ello se hace, sino en sus propiedades esenciales. La interpretación personal agregada a la descripción nos da margen a repetir hechos que son ciertos. Este autor nos da una clave citando a Joseph Butler, “Todo es lo que es y no otra cosa”. Tendemos a agregar interpretaciones personales cuando usamos la palabra. Kripke nos da un ejemplo de alguien que existió, dejó un legado pero asocia a hechos no ciertos. Benjamín Franklin, no fue oficialmente director de correos, podemos descubrir que no inventó el lente bifocal pero existió. Lo cierto es que tenemos la posibilidad de ser alguien por el que hemos sido interpretados, el cual puede tener datos incorrectos o interpretados de forma personal.

Cada uno construye su imagen, cada quien decide qué cara dar o el qué hacer, cómo ser es importante pero el mundo es de todos; debemos tener pensamientos universales para todos, usar el lenguaje y no decir cosas falsas o denostando a alguien que es un mal uso del lenguaje, es momento de considerar el camino a seguir, ser dos caras o una simple, honesta, buscando el bien y la felicidad.

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El salario más allá de los pesos

Pongamos todo en perspectiva con:

Carlos Villalobos

En un mundo en donde se nos presiona a producir y a consumir a velocidades olímpicas, el trabajo, la vida adulta, el aumento de los precios y la precarización de la vida nubla nuestra visión. Pasamos de vivir a existir.

Muchos tachan a esta generación por ser “de cristal” y “no saber trabajar”, que todo queremos “gratis” y que “no sabemos lo que es bueno”, sin embargo, algo que es muy claro, es que nos ha tocado un momento histórico en donde la psique colectiva no está bien. Para muestra un botón, el síndrome de desgaste profesional, mejor conocido como “Burnout”, afecta al menos a ocho de cada diez empleados en México de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Lo anterior sin duda es el reflejo que el sector laboral mexicano no está sabiendo cómo enfrentar la situación a la que nos enfrentamos.

En redes sociales, cuando desde mi cuenta personal de Twitter he tratado de abordar el tema, normalmente recojo respuestas como “es parte del jale” o “emprende si no quieres”, sin embargo, continuar sobre ese argumento seguiría siendo evadir el problema: los trabajadores mexicanos la están pasando mal en sus labores.

Si quienes buscan trivializar la conversación al respecto no entienden, valdría recoger lo que la Consultora AON ha encontrado. En México se pierden alrededor de 16 mil millones de pesos directamente por el desgaste laboral, provocando problemas en sus empleados que van desde dolores de cabeza, hasta la depresión crónica.

Aunque la labor no es sencilla y representaría una labor titánica, como empleados y empleadores, tenemos que apuntar a hacer mediciones internas para entender este problema en cada contexto, medirlos y actuar en función a lo que encontraremos, siempre privilegiando entornos que promuevan la mejora del bienestar y la vida de todas y todos.

Resolver no es sencillo y aunque hay gurús que promueven que “en tres simples pasos el problema desaparece”, lo cierto es que implica bastante disposición de todas las partes involucradas.

Recientemente he descubierto que existe el salario emocional, el cual es un paradigma que va más allá de la cantidad de ceros que abultan las nóminas de los trabajadores, este enfoque apunta a mejorar los entornos y a impulsar contextos en donde se privilegien los beneficios emocionales que los trabajadores obtienen “en la chamba”

“Vivir para trabajar” es algo que con el tiempo se ha derrumbado y celebro que muchas empresas en el país pongan de su parte para gestionar de mejor manera a su base trabajadora. La pandemia nos enseñó que existe una vida más allá y un mundo que sigue corriendo a pesar de todo.

Así como promovemos mejores entornos en el mundo físico, promovamos en el mundo emocional y personal entornos donde estemos más tranquilos y tengamos mayores y mejores oportunidades de crecimiento profesional.

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La basura que inunda la realidad

Pongamos todo en perspectiva con:

Carlos Villalobos

Actualmente el municipio de Oaxaca de Juárez, está viviendo una de las crisis más importantes a las que se ha enfrentado en el siglo XXI: una crisis por la gestión de la basura, en la capital del estado y zona metropolitana.

Pero antes, como dijera la chaviza, contexto: Oaxaca de Juárez y la zona conurbada (a la cual pertenecen 25 municipios) generan alrededor de 800 toneladas de basura al día de acuerdo con información expuesta por el Fondo Nacional de Infraestructuras, con fecha de 2021. Esas 800 toneladas de basura iban a dar al tiradero que se ubicaba a unos cuantos minutos en Zaachila, municipio que forma parte de esta zona metropolitana.

Sin embargo, de un par de años a hoy, en distintas ocasiones ambientalistas y vecinos del municipio habrían alertado constantemente que el tiradero estaba afectando a la población, al medio ambiente y, luego de más de 30 años, sería imposible continuar con su operación, a pesar de ello, no se realizaría acción alguna.

La pandemia por COVID-19 provocó que los pocos avances al respecto se fueran, en un tinte irónico, a la basura, hasta que un día autoridades municipales de Zaachila, con justa razón, se negaron a continuar recibiendo basura en su municipio, luego de que, en un par de veces, por periodo vacacional y por las fiestas de la Guelaguetza se extendiera el plazo de forma casi obligada.

El gran problema que enfrentamos hoy, es uno que nuestras autoridades dejaron crecer por más de 30 años: la gestión de residuos sólidos. En presente, así como lo comenté en la emisión semanal del resumen noticioso “La Hora del Silencio”, creo que el presidente municipal de la capital, Francisco Martínez Neri, está siendo atacado de más, y no es por defenderlo, pero ¿En dónde están los otros 24 municipios de la zona metropolitana? y sobre todo ¿Qué están haciendo durante esta crisis? Eso sí, Martínez Neri así como los municipios, autoridades estatales y federales deben hacerse responsables de su papel en esta crisis de residuos.

En el muy corto plazo, muchos municipios en Oaxaca han optado por tirar la basura en predios descampados; sin estudios, sin estrategia, sin idea alguna de lo que podría generarse en un futuro, justo como hace 30 años. 

 Y no soy sólo yo, de acuerdo con el Colectivo de Organizaciones Ambientales de Oaxaca (COAO) la alerta sobre la crisis de la basura es grave y podría escalar a convertirse en una crisis que contamine el agua e impulse infecciones en la población en el corto plazo, mientras que en el largo plazo provoque escasez de agua en 20 años, en el mejor de los casos.

¿Hacia dónde tendríamos que apuntar? La solución no es sencilla, ni única, pero debería de apuntar a que en primer lugar se hagan estudios de factibilidad, para que autoridades locales y federales, de la mano de los municipios metropolitanos, apunten a la misma solución ¿Es un tema de recursos financieros? Probablemente, pero con los diversos fondos que cuentan los municipios impulsados por la federación y algunos proyectos impulsados por la sociedad civil organizada se puede salir adelante.

Un ejemplo claro es el caso del municipio Dr. Mora en Guanajuato, en donde con la colaboración y la mezcla de recursos públicos, entre las autoridades municipales y la organización oaxaqueña Congregación Mariana Trinitaria, lograron acceder un camión para el servicio de limpia del municipio. Con esto se devela que las soluciones no están restringidas a las autoridades y que, con trabajo en equipo, gobierno y sociedad civil, podemos enfrentar la crisis por residuos y basura que se avecina en los municipios de nuestro país.

El caso de Oaxaca de Juárez tiene que servir de ejemplo para el resto de zonas metropolitanas en el país, hay que prever siempre y estar listos para responder en equipo, sin importar el color de tu partido o el apellido de quien encabeza el municipio colindante; el trabajo por el planeta comienza desde lo local hacia lo global.

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Basura orgánica: caldo de cultivo

Carlos R. Aguilar Jiménez

La población de las urbes respecto de lo relativo a ciudad, cuando exceden cierto número de habitantes y no cuentan, en proporción con servicios públicos municipales, estatales o federales convenientes, cuyas autoridades cumplan sus compromisos, en el caso de Oaxaca de Juárez y municipios conurbados, para garantizar seguridad o retirar la basura, además de gobernar con lógica, en principio heredan conflictos, corrupción y deudas de la administración municipal anterior, que si para bien o mal conocían o desconocían, lo cierto es que cuando aceptan cargos públicos, es a nivel de “paquete completo”, no únicamente las partes deseables o de reconocimiento social, sino todo, con todas sus consecuencias o secuelas.

La administración municipal actual recibió una deuda inmensa derivada de la colosal corrupción de Oswaldo García Jarquín y sus cercanos funcionarios, quienes felizmente pasean sin condena alguna, sabedores que impunidad y abrazos les salvaguardan, desentendiéndose luego de abandonar el cargo que nefastamente ocuparon tres años, de los perjuicios que causaron a la ciudad, como se evidenció con el problema de la basura que incluso llevó a barrenderos a tirar desechos en Plaza de la Danza y la mansión del expresidente municipal, a quienes después no pagó sueldos ni aguinaldos, heredando el grave e insalubre problema de la basura a esta administración, que al margen de antecedentes, debiera resolverse buscando un nuevo basurero que cumpla estándares y requisitos de salubridad, ambientales, ecológicos y de reciclaje sin afectar derechos sindicales de los combativos barrenderos, y que, mientras se encuentra solución a la basura, principalmente residuos biológicos, durante el tiempo que se mantienen en casa, serán criaderos de insectos, gérmenes, bacilos, bacterias y viveros de todo tipo de fauna nociva que proliferara en caldo de cultivo, en lo que el municipio encuentra solución. Los políticos están acostumbrados a resolver todo con política y diálogo, no obstante, construir un edificio, puente o carretera, no es asunto únicamente de políticos, sino de especialistas, ingenieros, arquitectos o científicos, de la misma forma que la eliminación o procesamiento de basura debe encargarse a expertos a quienes se debe respetar sus diagnósticos.

Oaxaca no es una urbe pequeña. Oaxaca y municipios conurbados están cerca del millón de habitantes, por lo que sus problemas son directamente proporcionales a su población e inversamente al cubo de su basura, y debe estar también en la misma ecuación, la solución de problemas. La tramitación al inconveniente de la basura deben solucionarlo expertos. Juntos, en equipo, especialistas y políticos deberán tomar la decisión respecto qué corresponde y proporcionar los recursos, el dinero. Si no hay solución inmediata, la urbe oaxaqueña y cada casa será fuente de infección, un agar para gérmenes, hongos, parásitos, microbios e insectos que enfermarán a oaxaqueños por infección de cólera, disentería, dengue, hepatitis o martirios gastrointestinales que se incuban en los caldos de cultivo que proliferan en cada casa que guarda cívicamente su basura orgánica, extendiéndose el agar nutritivo oaxaqueño.    

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Historias

Enrique Domville

Cada segundo se modifica nuestro planeta, por algún evento que está sucediendo, por nacimientos o muertes de seres que durante su permanecía como entes vivos tenemos la capacidad de pensar, de elegir, ser testigos de los eventos en lo que participamos o de los que conocemos. Desde que somos integrantes de un mundo complejo y cambiante, dominado por cada uno de los humanos de este planeta, cuya voluntad se hace presente, de manera positiva construyendo o de manera negativa destruyendo, pero siempre de manera personal o en grupos, dejamos una huella de nuestras acciones, lo que llamamos historia, de manera personal, íntima, tomamos decisiones que afectan nuestros recuerdos de manera agradable o desagradable, con las obvias consecuencias de nuestra elección y queda por siempre como un hecho en el que usé mi albedrio y se vuelve una parte de mi biografía personal que sólo yo decido darla a conocer, o no (depende del motivo que yo elija). De lo que estamos seguros, es que los eventos naturales o los provocados por nosotros tendrán consecuencias, no a todos nos va igual ni tenemos la misma resistencia y mucho menos la capacidad para regresar a lo que fue antes del evento.

Michael Sandel, filósofo nacido en el siglo XX, autor de numerosos libros y catedrático de la Universidad de Harvard, en una de sus conferencias, habla del comportamiento del ser ante un fenómeno natural (hecho histórico) como lo fue el huracán Charley en el 2004 en Florida; cómo fue la escalada de precios y como consecuencia, la ira, el enojo, ante la ambición de los que vendían, pero de manera injusta hicieron un escalada de precios de todos los servicios. La pregunta es, ¿hacemos lo que debemos? Mencionado por grandes como Aristóteles, Bentham, Mill, Rousseau y el jurista J. Rawls (1921- 2002) cada uno de estos autores expone la importancia de la justicia, lo que significa y lo que es para el ser. En la historia, se nos habla de cambios en nuestra vestimenta, conocimientos, y otros cambios diversos, pero lo que no ha cambiado es el ser en sus ambiciones personales; hemos cambiado el pensamiento místico, social, religioso, por el mercantilista asociado al poder económico que es lo que prevalece ya comentado por Peter Drucker en su libro “Las Nuevas Realidades”. Es importante recordar que Adam Smith (1723- 1790) y quien es conocido como padre de la economía moderna, predicó la ética en la economía de Estado para evitar inequidades e injusticias (que al parecer se nos ha olvidado). En el sistema económico actual, en el que la primera premisa es la acumulación de las riquezas y con ello el poder político y social de que se acompaña, nos lleva a la biografía personal, la historia que cada uno construye cada día, en el que nuestro pensamiento místico cambió a materialista, con la pérdida de valores, el respeto y la empatía ya qué no todos somos iguales en capacidades, habilidades y recursos, sobre todo, al acceso del conocimiento y la salud. La idea actual, como menciona también Noah Chomsky, es el poder económico individual o sumado en un gobierno no totalitario, aunque se considere que tal vez pudiera haber menos injusticias, la realidad es que muchos no tienen lo suficiente, solo una casta de poder económico y político. Considero que con las enseñanzas de Aristóteles, Jesucristo, Confucio, Buda y la mística personal de hacer el bien, es un excelente camino y no abusar de nuestros iguales.

Desde el principio de los tiempos, somos diferentes en capacidades, habilidades y conocimiento, pero deberíamos ser iguales en el respeto entre nosotros y ayudarnos con economías que sean éticas, sin abuso a aquellos a quienes usamos pero debiéramos respetar para poder aspirar a que nos respeten; juntos pensando como un objetivo para la historia que todos somos iguales y todos merecemos trato con honestidad, respeto y sin abusos. Regresar a este pensamiento ideal es difícil pero cada quien con su albedrío puede lograrlo, solo falta ese poder especial que tenemos y es la libertad de hacerlo, cuando desde hoy hagamos historia. “El Trabajo en equipo es la habilidad para trabajar juntos hacia una visión común” (Andrew Carnegie).

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El paso a la ciber-resiliencia, necesario

Pongamos todo en perspectiva con:

Carlos Villalobos

La ciber-resiliencia, así como la resiliencia, busca poder anticipar, preparar, resistir y recuperarse de todas las amenazas a las que se pueda enfrentar, en este caso a amenazas y escenarios que se desarrollan en internet y que rápidamente cambian, poniendo constantemente a usuarios en peligro. Además, lo anterior obliga a profesionales en el área a profesionalizarse y actualizarse constantemente y promover y comunicar la importancia de su labor.

En México nos ha quedado claro que las amenazas en internet son un riesgo que pasa de los monetario, a lo geopolítico.

De acuerdo con el informe “Building Cyber Resilience: Threats, enablers and anticipation” realizado por el AXA Research Fund, se encontró que a raíz del aumento de la digitalización de la vida por la pandemia de la COVID-19, se ha registrado a nivel mundial un incremento significativo en los ataques cibernéticos, casos de phishing y ataques coordinados críticos dirigidos a organizaciones grandes, gobiernos y empresas. 

Dentro de los principales problemas detectados, se encuentran las violaciones a datos personales y ataques a infraestructuras de gobierno sensibles, como lo sucedido hace tan solo un par de semanas a la Secretaría de la Defensa Nacional.

Para poner en perspectiva la importancia de la ciberseguridad y la implementación de la ciber-resiliencia, el informe realizado por AXA Research Fund ha revelado que el número de correos electrónicos maliciosos subió 600% en 2020, y el año pasado el costo anual de los delitos cibernéticos a nivel global fue de 5.5 mil millones de dólares.

Los números no mienten, aún si consideramos las cifras que la propia Cámara de Senadores entregaba antes de la aparición pública de Guacamaya, tan sólo para el primer semestre de 2021 se registraron al menos tres mil 100 millones de intentos de ciberataques en contra de empresas, organismos públicos y privados en México; siendo que sus principales formas de amenazas las encuentran en el robo de cuentas de correo electrónico, el robo de credenciales de perfiles de redes sociales y el aumento del rompimiento de servicios de Wifi, sin embargo, lo que más preocupa es el aumento de campañas de phishing.

Hoy se necesita urgentemente que las organizaciones y los ciudadanos mexicanos, demos el siguiente paso para poder blindar nuestra seguridad en internet.

Finalmente el  reporte “Ciberseguridad – Riesgos, avances y el camino a seguir en América Latina y el Caribe” emitido por la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) menciona a México como uno de los 12 países que , en la región, cuenta con una estrategia nacional de ciberseguridad, sin embargo, la realidad nos ha abierto los ojos, estamos expuestos y urge que en nuestras empresas y organizaciones al menos se comience a conocer de la ciber-resiliencia.


¿Estamos listos para enfrentar un mundo en donde el internet se ha vuelto nuestra plaza pública y que además ya se libran guerra en ella?

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