Lo que nos provocó la muerte de Luke Perry


Ismael Ortiz Romero Cuevas

Siempre he dicho que el gran negocio de estos días es la nostalgia. La repetición de varios programas o la compra de los derechos de los mismos en las plataformas en streaming siendo además, los que más vistas tienen es una prueba. Otra es el ‘revival’ de los materiales en formato de vinil que los artistas de la nueva generación y las reediciones de materiales emblemáticos de la era dorada del disco compacto a ese formato, es otro de los grandes éxitos y estrategias más redituables de las compañías disqueras. Y es que justamente es en esta época que todos quienes fuimos integrantes de la generación X, tenemos poder adquisitivo y nos encanta recordar todo aquello que nos hizo felices en nuestra etapa de adolescentes.

Y la semana pasada, uno de los golpes más bajos fue enterarnos del repentino derrame cerebral que sufrió Luke Perry y dos días después, de su deceso. Se fue uno de los galanes más emblemáticos de la generación X y símbolo del estilo, pues él fue uno de los protagonistas de una de las series insignia de aquellos gloriosos años 90: “Beverly Hills 902010”, ese culebrón con una súper producción que contaba la historia de unos adolescentes que vivían de la manera más acomodada y sofisticada en uno de los barrios más exclusivos de California. Así, es. Nos hacían soñar y fantasear con aquellas chicas con vestuarios tan sexys y vanguardistas como Brenda (Shannen Doherty), Valery (Tiffany-Amber Thiessen) o Donna (Tori Spelling), y soñábamos con ser tan populares como Brandon (Jason Priestley) y obviamente como Dylan McKay (Luke Perry). La serie además, trataba temas desde los más triviales, hasta complicados como adicciones, divorcios, sexualidad y violaciones. “Beverly Hills 902010”, se mantuvo a aire por una década, siendo una de las producciones más redituables para la cadena Fox y se transmitió en prácticamente todo el mundo.

Creo que no me equivocó cuando digo que estos actores se convirtieron en ídolos de casi todos los adolescentes noventeros, pues aunque en nuestro país y me atrevo a decir que incluso en nuestro continente, el contexto en el que se desarrollaba la historia era prácticamente inexistente, fue tal el impacto de los personajes y de las historias tan actuales para la época, que no tardaron en apoderarse de la audiencia juvenil y de algunas ya mayores. Fue en 1991, cuando “Beverly Hills 90210” adquirió muchísima popularidad, siendo Priestley y Perry dos de los grandes responsables de ese éxito, pues creo no existía en aquellos años por lo menos un cuaderno forrado de ninguna jovencita que no tuviera algún recorte con la imagen de cualquiera de estos dos actores que aparecía en la revista rosa juvenil de esos años llamada “Eres”. Jason y Luke además, llevaron una amistad que sobrepasó los sets de grabación y que conservaron de manera muy cercana por casi 30 años; por eso, la despedida de Priestley en su cuenta de Instagram a Perry es un texto que le rompe el corazón a cualquiera.

Pero ya sin tanto rollo con los recuentos de lo que pasó, la muerte de Perry nos impactó a todos quienes nos consideramos de aquella generación, porque no solo fue uno de los más grandes ídolos de la época; Perry marcó todo un estilo de vivir la juventud, impuso moda y fue el equivalente de popularidad y personalidad que todo adolescente busca en esa etapa de vida; se convirtió en una especie de ‘héroe de acción’ de carne y hueso, pues incluso los chicos no temían decir que lo admiraban por la fuerza del personaje que interpretaba o por el estilo que el mismo actor manejaba ante los medios, algo así como cuando nos enorgullecía decir que nos gustaba Kurt Cobain o Axl Rose. Fue lo más parecido a lo que cualquier chico quería ser, incluso por la euforia que causaba en las jovencitas; porque representaba el sueño, ideales y quizá algunas metas de muchos muchachos de todo el mundo de esa década. Incluso, muchos actores que comenzaban su carrera en aquellos años como Ryan Phililppe, Mark Wahlberg, Brendan Fraser o el mismísimo DiCaprio no tenían empacho en copiar el estilo único de Perry.

Actualmente, Luke Perry tenía uno de los papeles principales en la serie “Riverdale” de la cadena Warner Bros., misma que ha tenido que suspender su rodaje por su repentina muerte. Esta serie, está basada en los personajes de “Archie Comics”, pero en un contexto mucho más oscuro. La serie ha tenido buenas críticas y aceptación del público. La muerte de Perry sucedió cuando prácticamente habían terminado de filmar la cuarta temporada próxima a estrenarse. En “Riverdale” Luke Perry interpretaba a Fred Andrews, padre de Archie (K. J. Apa), protagonista de la serie, siendo uno de los personajes principales. Así, Perry había atravesado la barrera de ser un ídolo adolescente de la generación X para ahora, conquistar a los extraños ‘millenials” que también aceptaron su personaje de forma inmediata, pues su carisma y calidad histriónica hizo que sufriéramos demasiado el final de la primer temporada donde supuestamente matan al personaje. También seamos honestos, así como Henry Thomas atrajo a un público más maduro a “La maldición de Hill House”, Perry hizo lo propio en “Riverdale”, pues muchos aplaudimos la decisión de que un ídolo adolescente de hace dos décadas, pasara la estafeta a nuevos chicos haciendo actuando a su lado.

Muchos comentarios en redes tanto de compañeros actores como de fanáticos, hablaron de la gran persona que fue Perry en vida. Todos tenían una palabra de aliento a su familia, incluso para su pareja, la actriz Wendy Bauer, que actuó con él en “Beverly Hills 90210”, relación que se mantuvo en secreto, hasta el día de su muerte. Así, queridos lectores, permítanme cerrar este Paréntesis de hoy con una frase que le dedicó su amigo, casi hermano, Jason Priesteley en su despedida, cuatro días después y según el mismo Jason, aún con su corazón destrozado: “Tu luz fue tan brillante, que la vela de tu vida se agotó demasiado pronto”.  

Termina Club de Cuervos, ¿buena o mala noticia?


Ismael Ortiz Romero Cuevas

A la memoria de mi papá, Ing. Ismael Humberto Ortiz Romero quien cumpliría hoy, 67 años.

En 2015, Netflix estrenó su primer serie en español llamada “Club de Cuervos”. Se auguraba un éxito seguro, pues tres años antes el mismo equipo de producción comandado por Gary Alazraki, había llevado a la pantalla grande “Nosotros los Nobles”; película basada en el guión original de “El gran calavera” que dirigiera Luis Buñuel en los años cuarentas; y que significó un gran éxito en las pantallas mexicanas convirtiéndose a los pocos días de su estreno, en la cinta más taquillera en la historia del cine nacional, lugar que luego le quitó el bodrio protagonizado y dirigido por Eugenio Derbez llamado “No se aceptan devoluciones”, pero esa es otra historia.

En ese año, Luis Gerardo Méndez ya se había integrado al equipo de Alazraki Entertaiment, pues también fue el personaje de Javi Noble el que le dio un estatus de súper estrella, por lo que no fue nada difícil hacerse socio de la empresa del joven director; por eso, ambos llevaron a la pantalla de la plataforma en streaming la serie de humor negro que tuvo gran aceptación desde su liberación. A muchos les gustó, a otros no, pero sin duda “Club de Cuervos” hizo que las series de manufactura mexicana, tomaran otro rumbo. Se cuidó mucho el guión y el desarrollo de los personajes en la primer temporada, aunque descuidaron algunas otras cosas como la edición, calidad de sonido o la iluminación en algunas tomas por citar algunos ejemplos, trabajos que fueron notablemente corregidos en la segunda entrega.

La serie, producida por Alazraki y Méndez, se ha convertido al paso de los años de transmisión en uno de los emblemas de Netflix latino, entregándonos además dos spin off estrenados el año pasado: una miniserie llamada “La balada de Hugo Sánchez” y la película corta “Yo, Potro”, asentados en los personajes que interpretan Jesús Zavala y Joaquín Ferreira respectivamente. Y fue eso, justamente la sobre explotación de personajes originales que se volvieron entrañables para el público lo que supongo, estiró demasiado la liga e hizo que ya no diera para más. Así, antes del estreno de la cuarta temporada, Luis Gerardo Méndez y Gary Alazraki, productores ejecutivos de todo lo que tenga qué ver con los Cuervos de Nuevo Toledo, anunciaron que ésta sería la última entrega.

Hay quien se alegró, pues he escuchado comentarios de gente que decía ya no soportar la serie y que incluso, no terminaron ni siquiera de ver la tercera temporada. Y en efecto, aunque en aspectos técnicos la temporada tres fue la mejor de todas, algunas situaciones se tornaron tan forzadas, que no acabaron de convencer a muchos. Mientras la campaña de Chava Iglesias (Luis Gerardo Méndez) a la gubernatura dio momentos interesantes y sumamente irónicos, la supuesta relación de amor y negocios con Isabel Cantú (Melissa Barrera) era de verdad de mucha flojera, aunque el giro argumental encaminado al final fue lo que la salvó.

Así, que esta cuarta temporada que ya está disponible en la plataforma, nos trae de regreso a personajes queridos de los dos primeras temporadas y algunos de la pasada, además hacen referencia a los spin offs y vemos a Los Cuervos en una etapa más consolidada. La producción trató de hacer una serie mucho más madura, aunque no menos graciosa, sin embargo, se extrañan los pleitazos entre Isabel (Mariana Treviño) y Chava; asimismo, hay situaciones que nuevamente parece, fueron metidas con calzador para hacerse una especie de auto homenaje; y aunque Alazraki y Méndez digan que fue pensada justamente así, eso hace que no les creamos del todo. Pienso que sin duda, la mejor decisión fue terminar la serie en esta entrega para que sea despedida aún con una popularidad respetable y los protagonistas sean recordados de manera cariñosa. Nuevamente vemos a Maryluz (Stephanie Cayo); a Aitor Cardoné (Alosian Vivancos); a Diego “El Potro” Romani (Joaquín Ferreira); a Ricky Lamas (Luis Fernández) y algunos otros que parece están ahí, solo para que la gente no olvide que alguna vez, formaron parte de la historia.

Hubo fans acérrimos que la terminaron de ver el fin de semana pasado. Hay otros que la disfrutan de a poco, pero lo que sí es verdad, es que la serie culmina como la primera en español que produjo la plataforma y que se convirtió en una historia entrañable para gran parte del público. Así, este ciclo es el último en el que Los Cuervos Negros Salvajes de Nuevo Toledo en Puebla, levanten el vuelo. Algunos entristecen y otros, dan las gracias.

“Excelente día para un exorcismo”


Ismael Ortiz Romero Cuevas

¿Escribir de una cinta de horror en plena temporada navideña? Pues claro. Pero no solo escribiré de una película de horror, sino de la gran película del género al paso de los años.

Resulta que ayer, 26 de diciembre se cumplieron 45 años del estreno de la obra maestra del cine de horror y creo yo, una del séptimo arte en general: “El exorcista”. El 26 de diciembre de 1973 arribaba a las salas de cine, la que es considerada la película más aterradora de todos los tiempos y fue en esa fecha, porque en la temporada entre septiembre y noviembre, después de los bluckbusters veraniegos, es cuando generalmente se estrenan las cintas de este popular género por la celebración de ‘halloween’ en los Estados Unidos, sin embargo, fue por un retraso en la edición que la Warner decidió estrenarla justamente en diciembre, cuando están en cartelera por tradición, las cintas que competirán en la temporada de premios o bien, las comedias propias de la temporada.

Así, un día después de Navidad, se encontraba ya proyectándose y apoyada con una potente campaña de mercadeo, la película que hasta la fecha sigue siendo un referente en el género y a la que mucha gente, aún consideramos insuperable. Esa campaña de mercantilización a inicios de los años setentas, incluía aterradores spots en radio y televisión que vendían la idea de lo que podía provocar la cinta, además, la colocación de ambulancias a las afueras de los cines donde se exhibía, posters y demás mercancía que les hacía desear al público joven de aquella época, ver la historia a toda costa. En efecto, la cinta provocó ataques de histeria y de ansiedad, desmayos, gritos y demás desfiguros dentro de las salas de cine, además de que en esos años, cientos de adolescentes aseguraron estar poseídos después de verla. En su momento fue aterradora, pero lo sigue siendo. Incluso conozco gente que ya en estos años, no se atreve a verla por ningún motivo.

Prácticamente medio año después fue estrenada en nuestro país, justo en el verano del ‘74, cuando “El exorcista” ya había acumulado un gran número de críticas positivas y diez nominaciones al premio Oscar que incluían Mejor Película, Mejor Director (William Friedkin), Mejor Actriz (Ellen Burstyn), Mejor Actriz de Reparto (Linda Blair) y Mejor Actor de Reparto (Jason Miller) entre otros; de los cuales obtuvo solo dos estatuillas: Mejor Guión Adaptado para William Friedkin y Mejor Edición de Sonido para Robert Kundson y Chris Newman. Así, ya que tenía un camino de reconocimientos y se había hecho de una gran reputación, se proyectó en nuestro país; eso sí, comenta la gente que fue testigo de su estreno (mi madre entre ellas) que solo se programaba en función de media noche y era dirigida únicamente a adultos. También a las afueras de los cines nacionales, incluyendo el Cine Oaxaca, donde se proyectó en nuestra bella ciudad, se situaron ambulancias y paramédicos, pues su campaña pedía a quien padeciera enfermedades cardiacas, asma o epilepsia, abstenerse de verla. Aún así, fue un éxito.

A mí, me tocó la experiencia de descubrir la cinta en el ya descontinuado formato del VHS (o quizá Beta), a mediados de los años ochentas, cuando yo tendría unos cinco o seis años de edad y obviamente la vi a escondidas de mis papás. Debo confesarles también que me pasé más de un mes durmiendo sumamente mal por recordar el horroroso rostro de Regan McNeil (Linda Blair) poseída. Sí, no fui un niño normal y lo acepto. Al paso de los años, se convirtió en una de mis películas indispensables y favoritas. En el año 2000, me tocó verla por primera vez en el cine en su reestreno, siendo para mí, una de las mas grandes experiencias. Déjenme contarles también estimados lectores que en ese estreno con “escenas nunca antes vistas”, creo que fui el único que terminó muy, pero muy emocionado al terminar la proyección. De verdad, nunca había imaginé que pudiera presenciar en una sala de cine una de las más grandes obras maestras del horror y una de mis películas predilectas. Regresé tres veces más a verla.

Y por estrenarse un día después de Navidad en los Estados Unidos, es ese diálogo al que hoy le llamaríamos ‘easter egg’, algo que evidentemente se entendía únicamente en su fecha de estreno: la escena sucede entre el demonio dentro del cuerpo de Regan McNeill (Linda Blair) y el Padre Karras (Jason Miller), quien pone una cinta para grabar lo que le expresará y le dice: “excelente día para un exorcismo”.

Desde este espacio, un humilde homenaje a una de las más grandes películas en la historia del séptimo arte y a la obra maestra del cine de horror por su 45 aniversario. Por seguir siendo referente y no perder su vigencia, por seguir siendo crítica y actual en su contenido y porque su nombre, se sigue pronunciando con una especie de respeto, que en el mundo del entretenimiento, solo lo pueden hacer las grandes obras o los grandes personajes. Por eso, al paso de los años, la grandeza de “El exorcista” seguirá acumulando experiencias que continuarán erigiendo su leyenda.

Entre avances nos veamos


Ismael Ortiz Romero Cuevas

El pasado fin de semana, hubo dos sorpresas del agrado de muchos. Sin demasiado alarde, el sábado Marvel nos sorprendió con el primer tráiler de “Avengers: Endgame” y la gente, bueno, realmente todos nos emocionamos de ver el épico avance que nos hace suponer que las cosas van mucho más complicadas después de lo sucedido en “Avengers: Infinity War”. Vemos a un Tony Stark desolado y quizá grabando su último mensaje perdido en el espacio, a una Black Widow portando un querido artefacto de Steve Rogers, o sea, Capitán América y a ambos quizá tramando un plan; a Thor prisionero; a Hawkeye convertido en el sanguinario Ronin con una espada en vez de su característico arco y a Scott Lang, es decir, Ant-Man, que no sabemos cómo pero ha salido del reino cuántico y siendo algo así como la última esperanza para la destrucción de Thanos, aquél poseedor de las gemas del infinito y que con un chasquido de sus dedos, destruyó a la mitad de los seres vivos en la Tierra. Por cierto, al menos a mí me quedó la duda de cuál será el papel que Capitana Marvel jugará en esta entrega; sé que no pueden adelantar mucho, pero ni una pista nos dieron. Será porque sus dos avances no han causado el impacto que se esperaba.

El teaser de este juego final, de verdad que resultó una sorpresa inesperada y rompió récords de vistas en YouTube, pues superó los 289 millones de reproducciones el día de su estreno, superando al de “El rey León” en su versión live action de la misma casa Disney, que el día de su estreno reportó 225 millones de reproducciones, incluso superó al de “Avengers: Infinity War” que el día de su liberación obtuvo 230 millones de vistas. La gran esperanza de Marvel-Disney es que la película supere los dos mil millones de dólares que obtuvo “Infinity War”, pues el tráiler tuvo una mejor acogida que el de “Capitana Marvel”, el avance anterior de su próximo estreno que más bien pasó desapercibido y fue superado por “Shazam” de DC-WB que fue exhibido esa misma semana.

No es por nada, pero “Avengers: Endgame” pinta para ser algo más que épico a estrenarse en abril de 2019, aunque como lo he mencionado en entregas anteriores, siempre hay que tomar los trailers de estas películas con mucha reserva, pues hemos aprendido a lo largo del tiempo, que eso no necesariamente significa una gran historia y Marvel también lo sabe, como ejemplo citemos a “Venom” o “Thor: Ragnarok”, cintas donde las historias fueron algo desastrozas pese al derroche de producción y efectos especiales.

Y el domingo todo corría de maravilla hasta la media tarde. No sé cómo recibieron la noticia, pero a mí me llegó un mensaje en Facebook que decía “En 1985, la aventura continúa”. Y se trataba nada menos que del segundo anuncio de la tercera temporada de “Stranger Things”. No sabemos con exactitud si algún monstruo nuevo aparecerá en la tercera entrega de la que ahora se ha vuelto una de las series emblema de Netflix.

El avance a diferencia del anterior (que tampoco revela gran cosa), no contiene ninguna imagen, solo descubre algo sumamente importante: el número de episodios y el título de cada uno de ellos:

  1. “¿Me copias, Suzie?”
  2. “Ratas de centro comercial”
  3. “El caso de la guardavidas perdida”
  4. “La prueba del sauna”
  5. “La fuente”
  6. “Día de la independencia”
  7. “La picadura”
  8. “La batalla de Starcourt”

Nuevamente contendrá ocho episodios al igual que la primer temporada y aunque no presenta ni una sola imagen, más que la música de identificación y la tipografía propia, fue suficiente para que quienes hemos seguido la serie nos emocionáramos al por mayor. No se estableció fecha de estreno, pero se sabe que será en el verano de 2019.

Así, este fin de semana fue de emociones extremas con dos avances llenos de emociones y esperanzas para millones de fanáticos.

Netflix complace a sus usuarios y le cuesta 100 millones de dólares


Ismael Ortiz Romero Cuevas

La vida apresurada de estos tiempos, nos ha hecho a muchos de nosotros ya no poder ajustarnos a los horarios de la televisión y se ha perdido la costumbre también de llegar a casa corriendo a una hora determinada para sintonizar nuestro programa predilecto. Por eso, las plataformas en streaming se han vuelto una parte casi esencial en cualquiera de nuestros dispositivos móviles, ya sea un smartphone o una tableta; casi todos tenemos la aplicación de Netflix en el celular justamente porque en cualquier instante que tengamos libre, podemos ver nuestra serie o película favorita, además que tiene un costo bastante accesible.

Y entonces queridos lectores, déjenme contarles mi experiencia. Al pasar gran parte del día fuera de casa, ya sea cumpliendo obligaciones o por cualquier motivo, Netflix se ha vuelto un compañero inseparable en mi móvil, porque no solo puedo ver series originales en la plataforma, sino algunas otras que me hacían recordar aquellos años de adolescencia cuando mi única preocupación era aprobar exámenes, tener amigos, ver MTV y mis series favoritas. Así, pude revivir series como “La niñera”, que creo que la vi unas tres o cuatro veces, “El príncipe del rap”, “That 70’s Show”, “Gilmore Girls”, “Dr. House”, “Lost” o “Grace Anatomy”. Todas, haciéndome pasar momentos de nostalgia increíbles, sin la presión de horarios establecidos por la programación de la televisión. Creo que para muchos, Netflix se ha vuelto la gran opción de entretenimiento precisamente por su portabilidad. Y justamente eso me pasa con “Friends”, una serie que sin temor a equivocarme, a todos los de la generación X, nos marcó de una manera importante y que disfruto demasiado casi en cualquier lugar.

Sin embargo, los contratos de Netflix con las compañías productoras de las series caducan y al ver la gran audiencia que tienen, cada vez exigen más dinero para que puedan ser exhibidas en la plataforma. Así, hace poco más de dos años, Sony terminó el contrato y Netflix dejó de tener entre sus opciones a “La niñera”, que había reportado más de 100 millones de usuarios viéndola, una audiencia que nunca tuvo en televisión ni siquiera en este tiempo, que se sigue transmitiendo en TV por Comedy Central los domingos por la mañana, incluso en Claro Video que ahora la tiene, pero con una audiencia muchísimo menos numerosa. En noviembre pasado, NBC también retiró de la plataforma a “El príncipe del rap”, sitcom que llevó a la fama a Will Smith y que también es sumamente entrañable para quienes fuimos chavos en los noventas. Al retirar ambas series, muchos seguidores protestamos porque de alguna manera, teníamos la seguridad de tener la serie guardada en nuestra lista y volver a verlas en el momento en que quisiéramos o pudiéramos. Y hace unos meses, estuvo a punto de suceder una tragedia (sí, y no exagero), AT&T, el emporio de medios que es dueño de Warner, anunció que “Friends” estaría nada más hasta este año en la plataforma. ¡No!, de verdad que muchos lanzamos protestas enérgicas en las redes sociales, casi exigiéndole a Netflix que si ya se había atrevido dejar ir a “La niñera” y “El príncipe del rap”, no lo hiciera con “Friends”, otro icono de nuestra generación y que los millennials nunca entenderán aunque les expliquemos con manzanas los motivos.

Se generó demasiada polémica. Incluso Netflix contestó en su cuenta oficial de Twitter, que trataría de negociar con la compañía dueña de la sitcom y llegar a un acuerdo que beneficiara a ambas partes. Sin embargo, se supo también que hasta este año, AT&T, había vendido la serie al emporio de programación por internet en 30 millones de dólares y que para dejarla por lo menos un año más, exigía mucho más del doble. Y ayer miércoles corrió como reguero de pólvora que “Friends” se queda en la plataforma para complacer a sus fans; pero que tal hazaña le había costado 100 millones de dólares. Sabemos que si Netflix pagó esa cantidad a la compañía dueña de los amigos, es porque ha reportado más de 140 millones de espectadores y sabe también, que muchos de sus suscriptores la seguimos por las series originales, que algunas son brillantes y otras no tanto, pero también por el gran negocio de este tiempo: la nostalgia. Por ello, Netflix percibe que “Friends” es muy importante para el grueso de su mercado, que somos precisamente quienes fuimos adolescentes noventeros y que ahora tenemos poder adquisitivo.

Gracias al éxito de Netflix, compañías como Disney, Warner, Fox o HBO han lanzado o planean lanzar sus respectivas plataformas y es por ello, que le suben el precio de sus producciones a la corporación pionera con el fin de que ésta rechace las series por los altos costos y así, cada productora pueda tener los derechos de su programación y vender sus contenidos por internet. Por ello, Disney ha anunciado ya Disney +, y pronto Warner hará lo propio. Así también Fox Premium y HBO Plus se han vuelto un negocio redondo, además de que la competencia con Amazon también se ha vuelto casi feroz. Con todo y eso, Netflix sigue empeñándose en hacer series y películas originales buenas o malas, pero que hacen que su popularidad siga en ascenso.

Pero por lo pronto, podremos ver todavía a Chandler Bing, Phoebe Buffay, Monica y Ross Geller, Rachel Green y Joey Tribbiani en Netflix. Al menos en 2019.

Y ya lo último. ¡Que ni se le ocurra a Netflix quitar “Breaking Bad”!, porque entonces sí, vendría el caos.

Muere Stan Lee y le roba cámara a Douglas Rain

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Ayer, como a medio día más o menos, nos enterábamos de la muerte de Stan Lee, creador de los personajes de Marvel y fundador de la compañía que ha generado hasta este momento, miles de millones de dólares en ganancias y más, cuando Disney se apropió de ellas.

Sin duda, la muerte de Stan Lee fue una noticia trágica. Nadie nos la esperábamos a pesar de la avanzada edad del dibujante y autor. Así, el Capitán América, el Hombre Araña, Thor, Hulk, Los cuatro fantásticos, Daradevil, X-Men, Iron Man y demás personajes propiedad del estudio y marca que él creó, se quedaban sin autor y sin los famosos cameos que acostumbraba a realizar en las exitosísimas películas protagonizadas por sus creaciones. Incluso aunque fueran malas.  Stan Lee sin duda, marcó toda una época en la industria del cómic y fue una pieza fundamental para que la compañía diera el gran paso al cine, donde se ha convertido en una franquicia muy exitosa tanto en ganancias como en crítica, a pesar de que a muchos de los más vehementes especialistas de cine, las películas de Marvel les parecen una caricatura sin ningún mérito cinematográfico. Yo estoy de acuerdo en esa postura, pero lo que este humilde ser humano piense, no importa demasiado.

Stan Lee es una figura influyente y sumamente importante en toda la cultura popular a lo largo de más de 50 años de trayectoria. La característica de sus personajes es que siempre se les enaltecía la condición humana y representan valores universales, por eso, es una regla que deben tienen una debilidad. También es por ese motivo que las versiones humanas de sus súper héroes o villanos, siempre tienen nombre y apellido por cierto, con la misma letra inicial en la mayoría de los casos como: Peter Parker; Stephen Strange; Bruce Banner; Susan Storm; Otto Octavius; Reed Richards; Green Goblin; Pepper Potts; J. Jonah Jason o Fantastic Four por ejemplo, pero con Tony Stark rompe ese criterio.

Stan Lee sin duda, fue un personaje influyente y emblemático en varios aspectos de la industria del entretenimiento.





Adios “HAL9000”

Pero, también me veo en la necesidad de mencionar algo a riesgo de parecer aquél meme que dice: “Como no soy Maluma, te avergüenzas de mí por eso no me compartes”. Y como no se trató de Stan Lee, nadie hizo comentarios emotivos al respecto. La situación es que ayer también, unas horas antes del fallecimiento de Lee, me enteraba de la muerte de Douglas Rain. Entiendo que quizá, la mayoría de la gente no conocía como tal a este actor por su nombre o por algún trabajo memorable a pesar de que sí los tuvo. Douglas Rain fue quien prestó su voz al que quizá fue el primer personaje de inteligencia artificial en la historia del cine moderno: HAL9000 en “2001: Odisea en el espacio”. Un personaje tan sugerente como espeluznante, además de una parte medular en la narrativa de la obra de Kubrick.

Douglas Rain fue un actor canadiense que se desempeñó más en el celuloide y televisión de su país de origen, siendo su voz una pieza fundamental en su trabajo actoral, pues fue como personaje de narrador en algunas piezas, que se hace conocido y donde lo descubre Stanley Kubrick para ponerle voz al célebre personaje.  Asimismo, Rain participó también en la película de 1973, “Sleeper” (El dormilón) de Woody Allen, una comedia donde también le pone voz a una computadora con planes malévolos; y como narrador en el documental de 1975, ganador del Oscar, “The Man Who Skied Down Everest” (El hombre que esquió en el Everest) que cuenta la hazaña del alpinista japonés Yuichiro Miura, que esquió en la montaña más alta del mundo.

Pero sin duda Rain, también será memorable siempre por estremecernos del miedo con su deslumbrante interpretación de IA: HAL9000 en “2001: Odisea en el espacio”. Y recordemos al icónico personaje con el que quizá, es uno de los diálogos más aterradores en la historia del cine, vamos, me atrevo a decir que tan solo estas líneas, inspiraron a James Cameron para crear su obra “Terminator” y rezaba así:

“– Sé que usted y Frank están planeando desconectarme y es algo que no puedo permitir que pase…”

“– ¿De dónde sacaste esa idea HAL?”

“– Dave, aunque tuvieron muchas precauciones en la cápsula para impedir que los oyera, pude ver el movimiento de sus labios…”