Se despide Michael Bublé, el ‘crooner’ de la nueva generación

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace catorce años si la memoria no me falla, recuerdo que veía un especial por televisión de la soprano británica Sarah Brightman. En ese programa donde presentaba su álbum “Harem”, la entrevistadora de la BBC, le preguntó a qué artistas jóvenes admiraba y Brightman sin dudarlo demasiado contestó: “Me llama la atención el trabajo de India. Arie, Josh Groban y Michael Bublé”. En ese momento tomé nota de las recomendaciones que la legendaria soprano daba y me dediqué a buscar los álbumes de los cantantes a quienes mencionó. Así llegué a Michael Bublé. En ese entonces, aún en la época de gran popularidad de los discos compactos, conseguí el primer material homónimo de Bublé prácticamente sin conocer qué género cantaba o si me gustaría o no, en esos años, YouTube aún no existía y además, Michael todavía no era tan popular en nuestro país. Así, en una visita de reportero a la ciudad de México donde cubría yo otro evento, me di tiempo para visitar una plaza comercial que estaba cerca del hotel donde me hospedaba y ahí, en el MixUp encontré el disco del canadiense, recordando las palabras que Sarah Brightman había dicho en ese especial; por cierto, también en esa misma visita a la tienda, encontré uno de los discos de Josh Groban.

Fue hasta que regresé a casa que pude escuchar el material de Michael Bublé. Un disco que debo confesar, me cautivó por completo y me encantó de principio a fin. Desde entonces, me volví uno más de sus seguidores. En un principio no podía creer que un joven se dedicara a cantar swing, música que había perpetuado Frank Sinatra y que nadie, hasta Robbie Williams con su disco de 2001, “Swing When You’re Winning” se arriesgaba a apostar por el género que en ese entonces se creía pasado de moda o demasiado solemne. Así, en 2003, llegó y conocí el álbum debut del canadiense con temas clásicos como “Fever”, “Moondance, “For Once In My Life”, “Sway” o una versión estupenda de “Crazy Little Thing Called Love” de Freddie Mercury. Con eso, me había ganado como fanático.

La historia de superación del cantante de origen canadiense se remonta a sus años de infancia. Él mismo comenta que su más grande influencia para amar el swing como género fue Bing Crosby y su álbum navideño. Más tarde, también se interesó por el jazz y el blues, pero fue hasta los trece años de edad que su familia descubrió su talento para el canto, pues en una navidad, Michael se atrevió a interpretarles el tema “White Christmas” justamente en la versión de Crosby. Así supieron de su talento, pero en su familia, donde el oficio era ser pescador, nunca había habido un artista. Su adolescencia y parte de su juventud, la pasó en el bote pesquero de su padre, consiguiendo salmón para vender como su forma de vida. Para cuando Michael tenía 16 años, su abuelo materno, un plomero italiano, conseguía trabajo en empresas y hoteles a cambio de tiempo para que le permitieran a su nieto cantar en sus escenarios. Fue su abuelo quien además le pagaba las clases de canto y música. Así, un día en uno de los hoteles en donde su abuelo había prestado sus servicios y le había conseguido espacio en el escenario, llegó nada menos que David Foster, productor canadiense de artistas como John Lennon, Whitney Houston, Mariah Carey, Celine Dion, Barbra Straisand, Julio Iglesias o Luis Miguel y vio el potencial del chico y decidió presentarlo a varios sellos discográficos. La tarea fue de años de convencimiento y espera, hasta que en 2002, el sello Reprise Records lo contrató y le grabó su primer álbum.

La carrera de Michael Buble ha sido una de las más exitosas de la industria y ha vendido en el mundo más de 80 millones de discos con siete álbumes de estudio grabados; posicionando en el gusto de una nueva generación el swing, blues y jazz, convirtiéndolo en el cantante de ese género más exitoso sólo después de Frank Sinatra. Sin embargo, una noticia devastadora alarmó al cantante a finales de 2016, su hijo Noah, de tan solo tres años padecía cáncer. En su momento no se dieron más detalles, sin embargo, él y su esposa, la modelo y actriz argentina Luisana Lopilato, ponían una pausa a sus carreras para atender la situación. En un comunicado, Michael agradecía a sus fans y a la prensa, permitieran ese momento de privacidad en sus vidas. Sin embargo, unos meses más tarde un portal argentino daba la noticia, afirmando que el hijo de Bublé padecía de cáncer de hígado, pero además, informaban también que una de las hermanas de Luisana, había pedido respeto a la privacidad de la familia asegurando que su hermana (Luisana) no la estaba pasando bien, ya que se encontraba en Buenos Aires recuperándose de un padecimiento psicótico, pues había intentado quitarse la vida. La oficina de Bublé no confirmó pero tampoco desmintió la noticia.

«Quiero una       
vida normal»    

Hace unos días, nos sorprendimos muchos, pues se anunciaba que Michael estaba de vuelta con un nuevo material discográfico que se titularía “Love” y apareció el video del primer single titulado “Love You Anymore”, para la prensa y fanáticos, fue un momento de alivio pues se sabía entonces que el pequeño Noah, había superado con éxito el tratamiento. Pero no contábamos con una declaración que el sábado cimbró a la industria: Michael anuncia su retiro definitivo de la música y menciona que “Love”, será su último álbum. Las razones fueron simples pero de intrínseca importancia, Bublé afirmó que la enfermedad de su hijo que se superó, le dio una perspectiva diferente de la vida, y que también, apreciaba ahora los momentos de familia y que se avergonzaba de su ego o de ocuparse de cosas sin importancia, queriendo ya privacidad e intimidad; dijo también, ya no tener humor para la vida pública. “Llegó un momento en que me quise morir. Hoy, ya no tengo estómago para la fama ni para el narcisismo de las celebridades; quiero una vida sencilla. Quiero una vida normal”, dijo.

Las razones de Michael para su retiro todos las entendemos y quizá, veíamos venir. Pero esto, no deja de ser una noticia triste, pues re direccionar su vida con justísima razón, nos hará perder a uno de los más grandes talentos de la música. Siempre hará falta un cantante con un gran oficio y carisma como el de Bublé. Sin duda, se le va a extrañar.

El beso de despedida

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Si alguien me preguntara: “¿cuál es el primer disco que consideras significativo en tu vida?”, sin dudarlo contestaría Dynasty de Kiss. Aquél disco que se editó en 1979 y que conocí algunos años más tarde, cuando yo tendría quizá unos tres o cuatro años de edad, y que entre su track list de nueve temas contiene el legendario “I Was Made For Lovin’ You” que seguramente es la canción más exitosa y conocida de la banda, además de “Sure Know Something”, “Dirty Livin’” y “Hard Times” entre otros éxitos.

Contar la historia de la legendaria banda estaría demás, pues con más de 40 años en la escena musical, los éxitos, anécdotas y desastres deben ser innumerables, además de que tienen una legión interminable de fanáticos en el mundo que se hacen llamar Kiss Army (ejército Kiss) que seguramente conocen historias con más detalle. Lo que sí es seguro, es que al anunciar Kiss su despedida, se proscribe también el que puede ser el grupo más representativo del hard rock en el mundo.

Es imposible hablar de Kiss sin que nos imaginemos a sus característicos y famosos personajes: Gene Simmons personificando a The Demon (El demonio), aquél que en el escenario escupe sangre, devora pollitos, exhala fuego y hace un espectáculo tétrico y fabuloso con su bajo en forma de hacha. Paul Stanley quien es Starchild (el niño estrella), vocalista principal de la banda y autor de muchos de sus más grandes éxitos junto con Simmons; su personaje se caracteriza por ser andrógino y la estrella en el ojo derecho, además, porque destruye su guitarra al finalizar sus presentaciones en vivo. Simmons y Stanley son los líderes de la agrupación. La alineación original estuvo conformada también por Ace Frehley y su personaje de Sapace-Ace o Spaceman (el hombre del espacio), el guitarrista principal de la banda y su integrante más carismático, pero que tras el éxito y saberse el miembro que más gustaba a la gente, se hundió en las adicciones y fue prácticamente expulsado de la banda en 1982. Y Peter Criss maquillado como Catman (el hombre gato), baterista y ocasional cantante de las baladas de la banda y que la abandonó en 1980 después del disco “Unmasked”. Dos músicos más se caracterizaron con personajes pero poco les duró el gusto, Eric Carr que sustituyó a Peter Criss fue “The Fox” (el zorro) y Vinnie Vincent que sustituyó a Ace Frehley fue “The Wizard” (el mago). En la década de los 80’s y parte de los 90’s otros integrantes pasaron por la batería y la guitarra principal de Kiss como Mark St. John, Bruce Kullick, Tommy Thayer y Eric Singer, hasta el reencuentro de los integrantes originales en 1995, cuando grabaron el MTV Unplugged.  

Es sabido también de la gran influencia de Kiss en otros artistas que les han homenajeado y grabado sus propias versiones de los éxitos de la agrupación, además de que toda la pirotecnia, excentricidades y teatralidad en el escenario han dejado un referente en todas las agrupaciones que buscan tener un espectáculo en vivo de calidad. Se dice que fue Kiss, la primer banda que utilizó todos esos elementos arriba del escenario, lo que enmarcaba perfecto su aspecto, música y misterio.

Kiss a pesar de ser extensamente reconocidos e influencia de grandes agrupaciones de rock/pop y cantantes, nunca han ganado un Grammy, tampoco pertenecen al Salón de la Fama del Rock por extraño que parezca y tampoco han tenido un número uno en el conteo de canciones exitosas, sin embargo, eso no demerita su legado dentro de la música y su importancia como agrupación por los aportes a la elaboración de un entretenimiento más rebuscado. Sus canciones de  estructura sencilla y sumamente pegajosas, los convirtieron en emblemas de la rebeldía de la juventud de los setentas y de los primeros sonidos del metal utilizados dentro del rock. Sin Kiss, no hubiéramos conocido el sonido poderoso de la música, la tecnología en el escenario y las más metaleras guitarras en la música.

44 años de trayectoria pueden ser desgastantes para cualquier artista, pero no para Kiss, que aunque no han grabado un material inédito desde 2012, siempre tuvieron el talento para mantenerse dominantes y en el gusto de la gente. Hace un año, Gene Simmons decía que ya no tenía interés de grabar un disco con la banda por la forma en cómo ha evolucionado la industria de la música, pues siempre se ha pronunciado en contra de plataformas como Spotify o iTunes. Así pues, argumentaba que si la banda se reunía para trabajar en un nuevo disco, sería en las condiciones que ellos le pusieran a la disquera y si no, Kiss se acabaría. Y lo cumplió.

No se ha anunciado aún la fecha de la gira de despedida que ya se sabe llevará por título “The End Of The Road” (El final del camino), ni tampoco se ha dicho cuáles son los países que visitarán. Sin embargo y a pesar de la edad de los miembros que actualmente la conforman, Paul Stanley con 66 años; Gene Simmons de 69 años; Eric Singer de 60 años y Tommy Thayer de 57 años; no deja de ser una despedida que todos los admiradores de la banda sentimos en el corazón. El principio del fin de Kiss está por llegar.

Cuando David Bowie unió la música y la ciencia ficción

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Quienes me conocen saben que muchos cantantes me han inspirado y admiro por algo que me llame la atención. Quienes me conocen saben también que para mí, David Bowie es un sensei, es un maestro, es más que un artista, es un ídolo en toda la extensión de la palabra. Así, la semana pasada recordé que justo el 09 de septiembre pero de 1971, David Bowie comenzó a grabar el que creo, ha sido el álbum conceptual más espectacular (sí, para mí aún más que “El sargento Pimienta” de The Beatles”) que se haya comercializado: “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (El ascenso y caída de Ziggy Stardust y las arañas de marte). Un disco donde Bowie pone de manifiesto toda su genialidad y nos entrega un álbum protagonizado precisamente por Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual y andrógino. Y así comienza el álbum, con un track llamado “Five Years”, una canción donde Ziggy nos dice que nuestro planeta tiene los días contados y que en cinco años, la vida se acabará gracias a los excesos de los humanos. Y para eso llega Ziggy, para ayudarnos.

El disco, conocido entre los fanáticos y la prensa especializada únicamente como Ziggy Stardust, se ha convertido en un álbum emblema del glam rock y que es catalogado por diversas publicaciones especializadas, como uno de los mejores discos del rock y uno de los más grandiosos de la historia de la música, además, gracias a este trabajo, inspiró a grandes leyendas del género que hasta hoy siguen siendo figuras respetadas.

El concepto del disco, también es un elemento a destacar y se llena de muchas anécdotas alentadas por el mismo David y otras, forjadas como leyendas urbanas. Se dice que el nombre de “Ziggy”, Bowie lo eligió por la semejanza en la pronunciación al de uno de sus grandes amigos: Iggy Pop, también se sabe que fue inspirado por Marc Bolan, amigo de Bowie igualmente y quien de no haber alcanzado el éxito con el grupo T. Rex, adoptaría el nombre de Zinc Alloy para relanzar su carrera; entonces se dice que “Ziggy” es la fusión de Iggy y la “z” de Zinc. El apellido “Stardust” (polvo de estrellas) tiene una referencia más directa al cantante de country Norman Carl Odmon, que se hacía llamar “The Legendary Stardust Cowboy”; y pues vamos, Ziggy es un extraterrestre, no podía tener un apellido más descriptivo. La androginia de Ziggy fue ideada por el mismo David al ver escenificaciones del kabuki, donde se utilizaban melenas leonesas para sus personajes; para eso, la discográfica EMI contrató al artista japonés Kansai Yamamoto para crear toda la imagen del personaje; nuca pensaron que estaban erigiendo un icono de la música que sería eterno, además de un símbolo del estilo. Bowie también cita a Vince Taylor y su teatralidad como moción directa en la creación de su alter ego, pues le llamaba la atención su imagen y desenvolvimiento escénico; se sabe también que Taylor conoció a David en los años en que su adicción a las drogas lo tenían casi acabado y solo hablaba de que él conocía los lugares precisos dónde llegarían los alienígenas y afirmaba en sus conciertos que era la reencarnación de Jesucristo. Y a partir de esas alucinaciones, fue concebido este disco sin precedentes. Un álbum donde el artista quiso adaptar el concepto de los montajes escénicos de Broadway con todo y la falsedad de los histriones que se suben al escenario, por eso, creó a este extraterrestre que viene a cautivar a la juventud al convertirse en estrella de rock y que es víctima de la vorágine de su propia fama y víctima letal de su repentina celebridad.

Es así, como a través de una fuerte carga ideológica y canciones elaboradas e instrumentadas de forma elegante y delicada, Bowie deja uno de tantos legados de su ingenio al mundo, “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, nos lleva a un viaje único a través del espacio, las estrellas, la ciencia ficción, naves espaciales y la música en once canciones soberbias, pues en el álbum somos testigos de las intenciones de Ziggy y de su decadencia, pues el mesías del rock cae en un abismo de excesos al darse cuenta que en realidad buscaba la conquista de gente más que el bien común. Así lo escuchamos en el track “Starman”, quizá una de las canciones más conocidas de “su camaleónica majestad”, en la que un extraterrestre contacta con los jóvenes de aquél lejano 1972, a través de la música en la radio y les propone salvación, aunque también argumenta que la Tierra no está preparada para su mensaje. Años más tarde, el mismo Bowie dijo que ese mensaje que Ziggy difundió en su canción, no eran más que una retahíla de mentiras para tener seguidores en este planeta.

Y en ese disco que nos lleva a viajar creando imágenes en nuestra mente y endulzando los oídos con sus sofisticados sonidos, vemos a Ziggy encumbrarse, travestirse, hablar de los tipos de amor, hacer una versión del tema “It Ain’t Easy” de Ron Davies y que deja patente de lo tormentoso que puede ser el camino hacia el estrellato, somos testigos como Ziggy disuelve a Las Arañas de Marte por su ego además de hacer una referencia directa a Jimi Hendrix (que Bowie nunca aceptó pero tampoco negó), en el tema “Ziggy Stardust” al referirse que el personaje es un guitarrista zurdo, egocéntrico y adicto.

David Bowie fue un artista demasiado adelantado a su época. Un talento apreciado pero poco entendido hasta la fecha. La fuerte carga artística y filosófica en toda su obra, sigue sorprendiendo por mucho que conozcamos su trabajo. Y qué mejor que recordarlo escuchando y disfrutando uno de los más gloriosos discos que se han grabado en toda la historia de la música: “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, por esas mujeres fatales que emergieron de las sombras y que seguramente, su más que amigo Andy Warhol y el genio de Lou Reed fueron corresponsables de esa inspiración que nos dejó este disco a prueba de tiempo.

“Abrázame que Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”: Juan Gabriel.

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Parece mentira que justo hoy, se estén cumpliendo dos años del fallecimiento de Juan Gabriel. Estoy seguro que casi todo México recuerda con exactitud lo que estaba haciendo justo el 28 de agosto de 2016, cuando se enteró de la noticia. En la radio, pese a que fue domingo y en prácticamente todas las estaciones casi siempre en ese día no hay conductores sino solo la programación de música y publicidad, se interrumpieron transmisiones para anunciarnos el acontecimiento, fatídico para la gran mayoría de los mexicanos. El internet y los portales de noticias se llenaron de recuerdos, fotos, videos, semblanzas y demás del conocido divo de Juárez. Decía Facundo Cabral que cuando su abuela se enteró de la muerte de Gardel dijo: “¡Vaya! Ahora sí somos pobres”, refiriéndose a Argentina. Supongo que algo así nos pasó en México.

Es que no hace falta rememorar toda la carrera de Juan Gabriel para saber que fue uno de los artistas más respetados de México y a quien lo mismo admiraba el taxista, la vendedora de fruta, la empleada doméstica que la señora ricachona, el empresario exitoso, algún ejecutivo o un político. Todos en muchas partes de México y en América Latina, nos sabemos por lo menos una canción de Juan Gabriel, miente quien me diga que no. Apuesto que hasta se sabe alguna canción aquél intelectual que se quiso ver demasiado docto y sofisticado días después de que murió el divo de Juárez y que escribía que: “me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada”; y entonces, el autor de aquella columna llamada Fuera de Registro, es decir, Nicolás Alvarado, se despedía diciéndonos que escucharía una canción de Boris Vian. Las redes se le fueron encima y hasta fue despedido de TV UNAM. Criticar a JuanGa le costó demasiado caro y hundió su carrera, lo bueno que le venía guango. Ojalá al menos haya aprendido que a la gente le caen mal los fanfarrones.

Elegir la mejor canción de Juan Gabriel es una tarea titánica. Vamos, es imposible. Todas son especiales por algo; por su letra, por el ritmo, por el contexto o por quien las hizo éxito. Así, vimos a Pandora tener el disco más vendido de su carrera hasta la fecha, cuando grabaron el ya legendario “…Con Amor Eterno” a principios de los años noventas, vimos también a Rocío Dúrcal convertirse en su intérprete de cabecera durante dos décadas o a Isabel Pantoja triunfar en México y América Latina cantando esa especie de novela llamada “Así Fue”, a Daniela Romo llegar al primer sitio de las listas con “De mí enamórate”, a Thalía grabar el tema “Gracias a Dios” en el disco que le produjeron Emilio Estefan y Óscar López o a José José pedir un aplauso para el amor en “Lo pasado, pasado”. Juan Gabriel fue también el responsable de uno de los discos en español más grandiosos que se han grabado, titulado El Circo y que puso a La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio en un plano enteramente internacional. Para ese material Juan Gabriel contrató a Gustavo Santaolalla como productor, muchos años antes de que ganara dos Óscares.

Por mucho más tiempo, pienso que Alberto Aguilera Valadez, conocido como Juan Gabriel seguirá siendo un icono de la cultura nacional. Más allá de gustos musicales o convencionalismos, Juan Gabriel llegó a tocar las fibras mas hondas de la gente en muchos aspectos, pues tenía el talento de hacer canciones sencillas, entendibles, sumamente comerciales (por eso se hicieron muy exitosas), además de poner cada palabra o frase en el sitio justo en la canción para hacernos sentir emociones y reír, bailar o de plano romper en llanto. Se convirtió en una especie de poeta del pueblo y vocero del sentimiento de masas, porque hasta quien se sentía el “hombre fuerte” o “macho alfa” muchas veces terminaba llorando a moco tendido con “La Diferencia”, “Abrázame muy fuerte”, “Costumbres” o “Inocente pobre amigo”; o bien bailando y hasta imitándolo con “El noa noa”, “Debo hacerlo” o “Hasta que te conocí”.

Juan Gabriel pudo gustarnos o no, pero lo que sí es seguro, que así como José Alfredo Jiménez o Agustín Lara, tiene ya un lugar privilegiado en la historia de la música en México. Gracias JuanGa por tanto y tanto amor. Gracias por los sentimientos y la música; gracias por “Amor Eterno”, “Se me olvido otra vez” o “La muerte del palomo”. Gracias por enseñarnos que lo que se ve, no se pregunta.

Las más grandiosas bandas sonoras

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace algunas semanas, en tertulia con los amigos, a alguien se le ocurrió preguntar (y aclaro porque no sólo a mí, sino fue como una pregunta que se puso sobre la mesa), qué banda sonora considerábamos de las más simbólicas dentro del cine mundial. Obvio, entre todos mencionaron algunas que merece la pena no pasarlas desapercibidas, sin embargo hay que aclarar algunos puntos:

Cuando hablamos de banda sonora, hablamos de la que comúnmente llamamos música incidental o música de fondo. Y aunque algunos de quienes estábamos en la mesa, mencionaron temas como Over The Rainbow de El Mago de Oz; Beauty And The Beast de La Bella y la Bestia, I Just Call To Say I Love You de La Chica de Rojo o As Time Goes Bye de Casablanca, esas son canciones y no banda sonora. Obviamente entré al juego a mencionar algunas canciones, sin embargo, creo que no es por demás destacar algunos de los más grandes compositores de bandas sonoras, es decir, de partituras originales o lo que en inglés llaman Score y aquí trataré de poner algunas de las canciones y algunos de los compositores, obviamente estimados lectores, esperando también puedan mencionar a alguno que se me haya pasado o que consideren también, valdría la pena citar.

Creo que comenzaré con nada menos que Ennio Morricone, músico, compositor y director de orquesta italiano. Sin él, no concebiríamos el cine y algunos clásicos. Desde cintas que han marcado toda una época como “El Bueno, El Malo y El Feo” de 1966, de donde se desprenden quizá dos de las partituras más famosas en la historia del séptimo arte, el tema que da nombre a la película y el extraordinario The Ecstasy Of Gold, que los mismísimos grupos Metallica o The Ramones la utilizaron para abrir y cerrar sus conciertos respectivamente. Incluso, Metallica fue nominado a un Grammy por su versión de esta gran composición.

Sin Morricone, no entenderíamos la grandeza del cine, pues su música no solo ha contextualizado, sino que ha embellecido más la pantalla de plata. Otras grandes cintas que ha musicalizado son “Días de Gloria”, “Cinema Paradiso”, “Lolita” y “¡Átame!”, por citar algunas (y que quede claro el “algunas”). Morricone recibió su primer Oscar honorífico hasta 2006 y el segundo, por la partitura de “Los 8 Más Odiados”, en 2016.

Otro grande las partituras y créanme, de quien cuesta trabajo elegir una sola, igual que con Morricone es nada menos que Henry Mancini, que aunque por el apellido, muchos piensan que es italiano no lo es; es estadounidense. Mancini le puso música a cintas de gran influencia como “Desayuno con Diamantes” o “Victor Victoria”, pero sin duda, es “La Pantera Rosa”, hecha para la película de 1963, por la que Mancini será eterno.

Si hay una banda sonora que al menos a mí, me emociona hasta la médula es la que compuso el gran Nino Rota para la que es, para gusto de muchos (y me incluyo), la mejor película de todos los tiempos: “El Padrino”. Coppola le encargó este score a Rota dándole indicaciones precisas sobre la personalidad y sonido con el que Don Corleone debía identificarse, quedando un vals nostálgico, elegante y oscuro. Rota fue nominado al Oscar por esta memorable partitura, pero no lo ganó sino hasta la segunda parte.

Hablemos de John Williams. “Tiburón”, “La guerra de las galaxias”, “E. T. El extraterrestre”, “Superman”, “Indiana Jones”, “Parque Jurásico”, “Salvando al Soldado Ryan”, “La lista de Schindler”, “Mi pobre angelito” o la saga de Harry Potter. Todas un icono de la música y el cine. ¿Cuál les gusta más?

La banda sonora más terrorífica es sin duda para “Psicosis”, esta cinta de Alfred Hitchcock y que arregló Bernard Herrmann. Y aunque el compositor también le puso música a películas perpetuas como “El Ciudadano Kane”, “Fascinación”, “El hombre que vendió su alma” o “Taxi Driver”, pienso que por “Psicosis”, se ha ganado un lugar no solo en el cine, sino en la historia.

Las películas de superhéroes siempre han tenido un lugar especial para la música incidental o partituras, pero creo que “El Caballero de la Noche”, merece una mención especial, por esa partitura llamada “Why So Serius?”, y que acompañó a El Guasón interpretado por Heath Ledger. Hans Zimmer es el responsable de esa espeluznante e insólita composición, tocando el cello nada menos que con navajas de afeitar para lograr el característico sonido.

Ya sé estimados lectores que faltaron muchos compositores, muchas partituras y muchas películas, pero dejémoslo hasta aquí por esta entrega. Prometo hacer una segunda y hasta una tercera parte hablando de la música en el cine, pero también me gustaría saber su opinión, así que ojalá puedan dejar un comentario.

Aretha Franklin. Rindiendo homenaje a la gran dama de la canción.

Ismael Ortiz Romero Cuevas.


La mañana del lunes 13 de agosto, amanecimos con la noticia de que Aretha Franklin, la reina del soul, se encontraba en lo que muchos portales describieron como: “sus últimos momentos”. Leímos que se encontraba gravemente enferma, rodeada de su familia y se esperaba su inminente deceso. Por supuesto que todos quienes amamos la música, nos pusimos en alerta para estar al pendiente de quien es considerada por la revista Rolling Stone, como “La mejor cantante de todos los tiempos”.

Y es que, si nos ponemos a hacer un recuento de la carrera de esta legendaria cantante, honestamente no terminaríamos en una sola entrega, pues su solo nombre es legendario. Una mujer revolucionaria, magnánima y con un talento sin igual; alguien que repudió ser una cantante de jazz del montón en la que su disquera, Columbia Records, quería que se convirtiera a mediados de la década de los sesentas. Una mujer que representa la lucha racial y alguien que reclamó Respeto, en el tiempo en el que las mujeres debían quedarse calladas. Parte de los logros en la carrera de Aretha Franklin, la reina del soul. Una mujer que supo evolucionar a las nuevas tendencias musicales, una mujer a quien no le dio miedo innovar, crear y producir nuevas formas de hacer música; lo que también es innegable, es que con su voz nos conquistó a muchos en el mundo entero.

Y quizá las personas de aquellos años, recordarán con nostalgia a la artista, que por cierto, tuvo una década de estancamiento en los setentas y un regreso impresionante en los ochentas, cuando entendió que sin traicionar a su género de música, podía fusionarlo con sonidos vanguardistas y así, la escuchamos cantar también disco, pop y rock. En 1987, fue la primera mujer en ingresar al Salón de la Fama del Rock And Roll y en el 2005, fue la segunda mujer (la primera fue Madonna) en ingresar también al Salón de la Fama de Reino Unido. En los ochentas también, Aretha tuvo dos temas sumamente exitosos: I Knew You Were Waiting (For Me) a dúo con George Michael y el cual fue número uno en Billboard; y Freeway Of Love.

Pero quizá, el recuerdo más emblemático que muchos amantes más jóvenes de la música (jóvenes en el sentido de que estamos hablando de una carrera de más de 50 años), lo tenemos por la transmisión del primer concierto titulado Divas Live que en 1998, creó la cadena VH1 y que reunió a cantantes sumamente exitosas; ahí, Franklin compartió el escenario con Gloria Estefan, Shania Twain, Mariah Carey y Celine Dion. La actuación de Aretha en solitario en ese concierto, se limitó a interpretar únicamente dos temas: A Rose Is Still A Rose, corte que estaba promocionando del álbum que en ese año lanzaba y que se lo produjo nada menos que Sean P. Diddy y Lauren Hill, donde además, experimentaba por primera vez con ritmos más urbanos como el hip hop; y Chain Of Fools, uno de sus emblemáticos éxitos que interpretó a dueto con Mariah Carey. Solo esos temas bastaron para que se adueñara del escenario y supiéramos, quienes habíamos visto pocas veces actuar a Franklin (en esos tiempos no existía YouTube) saber que era una artista descomunal. Al final del show, el más visto por televisión de paga ese año por cierto, se hizo acompañar de las cuatro divas restantes, además de la compositora y cantante Carole King y cerrar el espectáculo cantando (You Make Me Feel) A Natural Woman, tema de la autoría de King y que Aretha había hecho su éxito décadas atrás. A pesar de verlo por televisión y a muy altas horas de la noche, nos emocionamos y la piel se nos puso chinita al ver en el escenario a las más grandes cantantes de la década, pero además, rindiendo una especie de homenaje a Aretha Franklin, que ponía de manifiesto que era de verdad, una de las más grandes cantantes e intérpretes que el planeta ha visto.

Y nuevamente, Aretha Franklin entraba pisando fuerte al nuevo milenio. Seguía vigente, seguía siendo poderosa, seguía cantando como nadie y mostraba un carisma natural sin precedentes. Aretha ha sido galardonada con 18 Grammys, es Doctora Honoris Causa por la Universidad de Berklee y la Universidad de Yale; el presidente Bill Clinton le otorgó la medalla nacional de las artes y George W. Bush le concedió la medalla de la libertad; asimismo, el estado de Michigan declaró su voz como “Patrimonio Natural”.

El año pasado, Aretha anunció su retiro, pues lo rumores de su delicado estado de salud eran cada vez mayores; nunca dijo si eran ciertos o no, pero expuso que se retiraba de los conciertos, aunque seguiría grabando discos mientras su salud se lo permitiera. Esa noticia, le dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos.

Así, esta semana supimos que los bisbiseos sobre su salud eran ciertos, la cantante, la gran, la proverbial, la revolucionaria, la diva Aretha Franklin se encuentra delicada de salud y rodeada de su familia. Artistas de la talla de Stevie Wonder, Beyoncé, Usher, Mariah Carey y Celine Dion entre otros, piden orar por quien fue su inspiración y su influencia. Por todo lo que representa Aretha para la música, para las artes y para el empoderamiento de las mujeres. La cantante que no teme decir sus preferencias políticas y ha cantado en la toma de posesión de tres presidentes emanados del partido demócrata: Jimmy Carter, Bill Clinton y Barak Obama; además de apoyar abiertamente a la ex candidata presidencial de ese partido Hillary Clinton; así de valiente siempre ha demostrado ser Aretha Franklin.

Y como todos, lo único seguro que tenemos en la vida es que nos vamos a morir, Aretha se debate y lucha por estar aún con sus seres queridos; y por eso, es pertinente recordar todo lo que ella es y representa no solo para el género de la música afroamericana, sino en general. Así que aunque su vida quizá (y quiero ser enfático en el “quizá”) se está apagando, la primera mujer afroamericana en aparecer en la portada de la revista Time, nos deja un legado de música, arrojo, vanguardia y talento. Aretha Franklin vivirá por siempre.

Y quiero culminar esta primera entrega de “PARÉNTESIS”, agradeciendo a todo el equipo de Columna Al Margen, y en especial al creador de este espacio, mi hermano Adrián Ortiz Romero, (sí, es mi hermano) por invitarme a compartir con ustedes algo de lo que me apasiona. Así que si ustedes lectores y las circunstancias me lo permiten, por aquí apareceré los martes y los jueves a partir de hoy. Agradezco comentarios y de antemano, gracias por leerme.