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Llama Infonavit a aplicar seguro de daños ante inundaciones en Tlacolula

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  • Las viviendas adquiridas con un crédito del Instituto están protegidas ante daños provocados por siniestros.

El INFONAVIT llama a las personas que tengan un crédito hipotecario vigente, cuyas viviendas pudieran ser afectadas por las inundaciones generadas por las fuertes lluvias registradas en el municipio de Tlacolula, Oaxaca, a hacer válida la cobertura del Seguro de Daños con la que cuenta su financiamiento.

Para hacer válido el seguro es necesario estar al corriente en los pagos a la fecha del siniestro. En caso contrario, se puede firmar un convenio para regularizarse. Además, deberán asistir de lunes a viernes, de 8:30 a 14:30 horas, a alguno de los Centros de Servicio INFONAVIT (CESI), ubicados en:

  • Huatulco: calle Guelaguetza, manzana 7, lote 4, sector L, en el interior de la Agencia Municipal de Santa Cruz Huatulco.
  • Juchitán: calle 2 de abril, esquina Álvaro Obregón, colonia Segunda Sección.
  • Oaxaca: Mártires de Tacubaya #400, colonia Santa María Ixcotel.
  • Salina Cruz: km. 6.1 carretera Transístmica Salina Cruz-Tehuantepec, colonia Aviación.
  • Tuxtepec: boulevard Benito Juárez #795, interior L-41, colonia Fraccionamiento Los Angeles.

Es importante recordar que las y los acreditados afectados cuentan con dos años a partir de la fecha del incidente para reportar el daño.

Además de las afectaciones causadas por inundaciones, el Seguro de Daños protege el patrimonio de los trabajadores ante tormentas, ciclones, sismos, huracanes, vientos tempestuosos, caída de árboles, granizo o nieve, erupciones volcánicas, explosiones o desplazamientos súbitos de terreno.
Para mayor información, las y los acreditados pueden llamar a Infonatel (800 008 3900) o ingresar a la página: https://bit.ly/SEGDAÑO


El mundo que está olvidando sus límites

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Alberto Benítez Tiburcio

La democracia constitucional nació para resolver una pregunta fundamental: ¿cómo impedir que el poder se convierta en abuso? Su respuesta fue sencilla en apariencia, pero revolucionaria en sus consecuencias: limitar el poder mediante leyes, instituciones y contrapesos, y garantizar al mismo tiempo una esfera de derechos humanos que ningún gobernante, partido o mayoría pueda vulnerar. Por eso la democracia constitucional y los derechos humanos forman parte de una misma arquitectura.

Nada de ello surgió por generación espontánea. Son conquistas construidas durante décadas a partir de algunas de las experiencias más traumáticas de la humanidad. Tras guerras mundiales, genocidios, persecuciones y dictaduras, el mundo llegó a un consenso básico: ningún Estado debe estar por encima de la ley y ninguna razón política justifica la negación de la dignidad humana.

El informe “La situación de los derechos humanos en el mundo 2026”, publicado por Amnistía Internacional, debe leerse precisamente desde esa perspectiva. No es un simple inventario de abusos actuales: es el retrato de una tendencia más profunda, la erosión progresiva de los límites que durante décadas contuvieron los impulsos más peligrosos del poder político.

Lo inquietante no es que existan gobiernos represivos; siempre los ha habido. Lo preocupante es que cada vez son más los líderes que han dejado de sentir la necesidad de disimularlo. Durante décadas, incluso los gobiernos más cuestionables procuraban justificar sus excesos con algún lenguaje de legalidad o democracia. Hoy muchos han descubierto que desafiar abiertamente esos principios produce réditos políticos. La transgresión se ha convertido en espectáculo; la confrontación permanente ha sustituido a la deliberación.

En distintas regiones del mundo se observa una misma lógica con distintos rostros. Desde el nacionalismo agresivo de Donald Trump, pasando por el autoritarismo expansionista de Vladimir Putin, hasta el modelo de concentración de poder y violación abierta de derechos impulsado por Nayib Bukele en aras de la seguridad pública, el mensaje de fondo es parecido: las instituciones son valiosas siempre que no estorben, y los contrapesos son aceptables mientras no limiten.

En ese contexto resulta imposible ignorar el papel de los populismos de distinto signo ideológico. Aunque suelen presentarse como movimientos de regeneración democrática, con frecuencia terminan debilitando aquello que dicen defender. La lógica es conocida: se proclama la existencia de un pueblo homogéneo y virtuoso; se identifica a un enemigo responsable de todos los males; se desacreditan las instituciones capaces de imponer límites; finalmente se afirma que la voluntad popular está por encima de cualquier restricción constitucional.

Ese deterioro suele presentarse como una ampliación de la democracia cuando, en realidad, implica su degradación. La democracia constitucional no consiste únicamente en ganar elecciones; consiste también en aceptar límites y respetar derechos. Cuando esa convicción desaparece, la democracia deja de ser un sistema de libertades y comienza a convertirse en una simple disputa electoral por el control del poder.

El informe documenta cómo esta lógica se manifiesta hoy en la criminalización de la protesta, la persecución de activistas, el uso expansivo de leyes de seguridad nacional, el debilitamiento de organismos internacionales y el deterioro de los derechos fundamentales en países con regímenes muy distintos entre sí. La erosión democrática ya no es una excepción; empieza a convertirse en una tendencia global.

La misma lógica aparece en el terreno económico. Décadas de concentración de la riqueza, estancamiento salarial y pérdida de oportunidades han generado un profundo malestar social. Las democracias han dejado de generar bienestar para las mayorías y eso erosiona su legitimidad. La promesa de movilidad social se ha vuelto cada vez más distante.

Ese resentimiento tiene causas legítimas. El problema comienza cuando deja de traducirse en reformas y se convierte en combustible para proyectos políticos que ofrecen culpables en lugar de soluciones. Cuando la desigualdad se combina con la polarización y la pérdida de confianza institucional, la tentación autoritaria encuentra un terreno fértil para crecer.

A esa crisis democrática y económica se suma la emergencia climática, quizá el fracaso político más evidente de nuestra generación. Nunca habíamos entendido tan bien una amenaza global y, sin embargo, nunca habíamos reaccionado tan poco. Sabemos qué ocurre, conocemos sus causas y disponemos de buena parte de las soluciones; pese a ello, seguimos expandiendo la extracción de combustibles fósiles, financiando actividades contaminantes y posponiendo decisiones que debieron tomarse hace décadas.

Los costos ya son visibles en forma de sequías, incendios, inundaciones, desplazamientos humanos y pérdida de biodiversidad. Como suele ocurrir, los más pobres, quienes menos contribuyeron al problema, son quienes pagan la factura más alta.

Mientras tanto, la inteligencia artificial, la vigilancia digital y la concentración tecnológica crean herramientas de control que cualquier régimen autoritario del siglo pasado habría considerado inimaginables. Nunca antes gobiernos y corporaciones privadas habían tenido tanta capacidad para recopilar información, monitorizar comportamientos e influir en las decisiones individuales, incluso en procesos electorales.

La erosión democrática, el auge del populismo, la desigualdad económica, la crisis climática y la concentración tecnológica no son fenómenos independientes. Forman parte de un mismo proceso: la pérdida gradual de los límites al poder que sostienen una sociedad libre.

Cuando una sociedad deja de creer en los límites al poder, el problema no es quién gobierna; el problema es que, tarde o temprano, alguien gobernará sin ellos.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Poder Judicial de Oaxaca participa en encuentro nacional para fortalecer una justicia centrada en las personas

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Puebla, Puebla, 15 de junio de 2026.- La titular del Poder Judicial del Estado de Oaxaca, magistrada Erika Rodríguez, participó junto a presidentas, presidentes y representantes de los Poderes Judiciales de todo el país en el encuentro nacional “Construyendo Indicadores de Justicia Centrada en las Personas para la Mejora Institucional de los Poderes Judiciales”, iniciativa impulsada por la Comisión Nacional de Tribunales Superiores de Justicia de los Estados Unidos Mexicanos (CONATRIB).

La jornada, celebrada en el Poder Judicial del Estado de Puebla, reunió a destacadas autoridades, entre ellas el gobernador de Puebla, Alejandro Armenta; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Puebla, María Belinda Aguilar Díaz; el presidente del Consejo de la Judicatura de esa entidad, Pedro Artemio Martínez; el presidente de la CONATRIB, magistrado Rafael Guerra Álvarez; y la directora de Documenta/LabMex, María Sirvent Bravo Ahuja.

Durante el encuentro se presentó una herramienta nacional diseñada para evaluar la experiencia de las personas usuarias de los servicios de justicia, identificar áreas de oportunidad y fortalecer los procesos de mejora continua en los tribunales a partir de evidencia y datos objetivos.Las y los participantes coincidieron en que la legitimidad de las instituciones judiciales no depende únicamente de las resoluciones que emiten, sino también de la manera en que las personas viven y experimentan su acceso a la justicia. Con este esfuerzo, los Poderes Judiciales del país avanzan hacia la construcción de un nuevo estándar institucional, orientado a una justicia más cercana, accesible y humana, que además de resolver controversias, escuche a las personas, genere confianza y contribuya a transformar positivamente su relación con las instituciones

¿Estadio Azteca?

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Carlos R. Aguilar Jiménez

Hace unos días se inauguró el mundial de futbol en el estadio que, en su fundación, tuvo el nombre de Azteca y desde entonces se ha intentado cambiar, quedándose siempre en la opinión pública el nombre original, no obstante, las distintas denominaciones que se han intentado, imponer, el nombre de: “Estadio Azteca” se sigue utilizando, aunque hoy su nombre oficial sea de un banco, y durante el mundial sea “Estadio Ciudad de México”, lo cierto es que Azteca es un nombre de triste, cruel, despiadada y brutal historia.

Antes de que llegaran al valle del actual México, en la zona vivían pobladores que cruzaron el estrecho de Bering hace doce mil años y al avanzar al sur en busca de tierras prósperas o prometidas, los primeros en llegar se instalaron en la región, concentrando pobladores provenientes de diversas regiones, construyendo una civilización neolítica que únicamente utilizaba madera, hueso y pieles, sin metalurgia, vidrio y toda la tecnología que en la misma época ya se tenía en Eurasia.

Tiempo después, otros pueblos salvajes de cazadores recolectores que no tenían nada que perder, llegaron del norte al hoy valle de México y, luego de establecerse en algunos de los islotes, rodeados de pobladores que habían llegado antes, con el transcurso del tiempo lograron imponerse, conquistar y someter a sus vecinos, fundando la civilización mexica o azteca, que se caracterizó por su crueldad y brutalidad al capturar y matar a miles de pobladores vecinos para desollarlos, extraerles el corazón y en sacrificio ofrendárselo a Tonatiuh aun sanguinolento y palpitante. Hace unos años se descubrió el Huey Tzompantli con miles de cabezas decapitadas

Al margen de la historia oficial con la que nos han adoctrinado desde la escuela primaria y después, lo que historiográficamente es un hecho, fueron los cientos de miles de muertos a quienes extraían el corazón o desollaban, además de exigir abusivos tributos a todos los pueblos que conquistaban y sometían, siendo los Aztecas, por lo que hoy sabemos, incluso perores que los nazis con los judíos o Stalin con su pueblo, por lo que debiera ser política, ética e incluso religiosa y nacionalmente incorrecto, que el estadio y todo lo que lleve el nombre de azteca se utilice, como se elimina y condena todo lo nazi o soviético.

Hernán Cortes encontró apoyo y alianzas con todos los pueblos sometidos por los aztecas, de tal forma que apenas unos 500 europeos y con la colaboración de cientos de miles de habitantes inconformes con el imperio azteca, al ver la oportunidad, apoyados por Cortes con su avanzada tecnología, estrategias de guerra, alfabeto, pólvora, caballos, armaduras e incontables cosas desconocidas para ellos, para liberarse del sometimiento, en alianza lograron la caída del cruel y bestial imperio Azteca, consiguiendo la caída de Tenochtitlan y en consecuencia, quitar el infame nombre de Estadio Azteca es correcto, porque sería como si el Estadio de Berlín tuviera por nombre: Estadio Nazi o Hitler. 

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

CONTRAFUEGO || Explosivos y pañuelos blancos

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Aurelio Ramos Méndez

Los radicales de la derecha y la izquierda deben estar tristes y desconsolados ante el arranque, en un ambiente de relativa paz y con saldo blanco, del Mundial de Futbol, que envió al orbe el mensaje ciertamente desmesurado y sin matices de que México es una fiesta. 

Deben estar abatidos, de modo más específico, por el fracaso de su larga, intensa y violenta acometida –artefactos explosivos incluidos—contra el gobierno federal, empecinados como han estado ambos polos en mostrarle al mundo la imagen de un país destartalado, en el caos, la violencia y el desorden, y con un gobierno mafioso, tiránico y corrupto.

Abatidos y, peor, desesperanzados, porque la presidenta Sheinbaum gambeteó con talento y habilidad la celada de dirigentes del conservadurismo, que exhibieron una torpeza lindante con la estupidez al presionarla durante meses y por todos los medios, para que acudiese a la inauguración en el Estadio Azteca; es decir, que se metiese en la boca del lobo y el lobo nomás cerrase la boca. 

Menospreciaron ya no la inteligencia sino el sentido común de la mandataria, a quien buscaron hacerle creer que ricachones con capacidad para erogar decenas y hasta centenares de miles de pesos por un boleto –¡828, 858 pesos!, costo máximo en la reventa registrado por la inteligencia artificial—la recibirían si no con simpatía al menos con elemental respeto y cortesía.

No se requiere el don de la profecía para calcular la dimensión del eventual abucheo y la estridencia de la rechifla, en un episodio que para nada habría sido indicativo de la aceptación popular de la presidenta –arriba de 70 por ciento, dicen las encuestas—pero sí altamente útil para perifonear urbi et orbi y sostener en el debate digital que su gobierno está cayéndose a pedazos. 

Los periodistas más prominentes y los medios más poderosos se desgañitaron gritando que resultaría inédita la inasistencia del gobernante del país anfitrión, que Sheinbaum le tuvo temor al abucheo, que sería descortesía no acompañar a dignatarios extranjeros, que el país estaba en total descontrol e incumplían compromisos de la FIFA, y que hasta se corría el riesgo de cancelar el Campeonato, entre otras babosadas.

En las columnas periodísticas del día después salió el peine. “A la entrada del estadio se estuvieron repartiendo pañuelos blancos que pedían que al cantarse el Himno Nacional, el “Cielito Lindo” y en cada ola, se acompañara por el grito de “¡saca el pañuelo!, ¡saca a Morena!”. No se vieron muchos pañuelos blancos ondeando en las gradas, pero desde el primer tiempo sí hubo muchos “¡fuera Morena!, ¡fuera Morena!”, en las gradas arriba de los palcos”.

Esta versión imprecisa, minusválida, salió de la pluma de un líder de opinión famoso por su confesión de que “la verdad es irrelevante”. Será por esto que, en un alarde de rigor profesional, escribió “se estuvieron repartiendo pañuelos blancos”, sin sentirse en la obligación profesional de precisar quién o quiénes los repartieron u ordenaron que fuesen repartidos.

Menos explicó cómo esta eso de que eran pañuelos “que pedían que al cantarse el Himno Nacional, el “Cielito Lindo” y en cada ola”, la gente gritara “¡saca el pañuelo!, ¡saca a Morena!”. 

¿Quién o quiénes estuvieron detrás de esta fallida embestida política? El sagaz periodista no les ofreció a sus audiencias ni el más leve indicio de ello. Al contrario, hizo de la anfibología envoltura del encubrimiento.

Cualquiera que haya sido la realidad, si los pañuelos se repartieron solos y si eran lienzos parlantes o que mostraban alguna inscripción indicativa de su uso político en el estadio, la chapucera crónica puso en evidencia que radicales de la derecha más opulenta pretendieron emboscar a la jefa del Ejecutivo. 

Desde la orilla izquierda y no se sabe por encargo de quién, si en tándem con el oficialismo o con la derecha más ultra, la CNTE se propuso conseguir la aprobación por las autoridades de un pliego petitorio incumplible –dinero, prestaciones, derogaciones, influencia pedagógica–, o impedir que el balón rodara. Fracasó.

Su accionar mediante choques con la policía, petardazos, pintas en comercios, destrozos de la ornamentación y el mobiliario urbano, y bloqueos de calles y avenidas, entre otras expresiones de barbarie, se topó con el hartazgo de los ciudadanos y los afectados directos de tales acciones. 

Comerciantes del primer cuadro tomaron la decisión de enfrentar al monstruo en varios puntos de la CDMX. Impidieron la extensión hasta el Zócalo de un plantón con carpas y tenderetes, y el día D los docentes debieron despejar el camino hacia esa plaza corazón del país a una multitud dispuesta a educarlos y enseñarles, a la mala, un comportamiento civilizado. 

¿Fue la CNTE aliada del gobierno federal y operó con toda anticipación para impedir que activistas de la derecha dura y pura se posesionaran de espacios públicos y, ellos sí, empañasen la fiesta mundialista? Enigma.

Lo cierto por ahora es que la violencia desplegada por los profesores trastornó la vida de la capital y, para todos los efectos prácticos, tuvo las mismas consecuencias que el activismo de la derecha y la izquierda aún más trogloditas, las cuales desde los medios se adjudicaron sordas sospechas y acusaciones.

Vaya uno a saber si para borrar huellas y zambucar sus propios artefactos explosivos, tras el hallazgo de 59 cartuchos caseros en un autobús procedente de Ayotzinapa, medios identificados con el salinato hablaron de terrorismo y prototerrorismo, de guerrillas y narcoguerrillas, y afirmaron que normalistas disponían de mil sofisticados canutos explosivos más potentes que petardos.

Ni cómo ayudar a los señalados por la repulsiva derecha. En busca de visibilidad en la inauguración del Mundial estudiantes y padres de normalistas desaparecidos se congregaron la víspera en el llamado antimonumento +43; estrangularon el céntrico cruce de Paseo de la Reforma y Bucareli, en la capital del país.

Enterados de que fuerzas de seguridad incautaron los referidos 59 artefactos, y que por consiguiente en la caseta de cobro de Tlalpan fue frenado el paso hacia la CDMX de un convoy de 16 camiones, hacia allá enrumbaron los manifestantes para bloquear la autopista y destruir por completo la caseta.

El episodio pareció burla: mientras impedían el paso invocaban la libertad de tránsito. “Tenemos derecho al libre tránsito”, dijo Mario González, padre del joven Cesar Manuel. Ni una palabra acerca de la libertad de tránsito por ellos denegada a decenas o centenares de miles de automovilistas durante doce años de movilizaciones…

Al final, la jornada futbolera se desarrolló sin contratiempos. Quedó probado que México no es el paraíso, pero tampoco el infierno que a diario y a punta de violencia bosquejan los adversarios del régimen.

BRASAS

La presidenta Sheinbaum acusó de manera directa y con toda razón al empresario Ricardo Salinas Pliego de promover mediante TV Azteca –canales Uno, 7, ADN 40, A Más y unas 300 estaciones locales-la violencia en contra de su gobierno. Le faltó parafrasear el dicho según el cual “no tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre”. 

Desde mediados del sexenio del presidente López Obrador el gobierno federal ha estado en grave falta, instalado en la prevaricación, actuando en contra de la ley al omitir el cumplimiento de sus responsabilidades con respecto a la supervisión y control del título de concesión de TV Azteca, el cual hace tiempo debió haber sido revocado.

Envalentonado ante la tolerancia gubernamental frente a la descarada utilización de esa televisora no sólo como medio de manipulación informativa y arma de combate contra el gobierno, sino como instrumento mercantil al servicio de particulares, grupos y personas, en primer lugar, el concesionario, Salinas Pliego ha recrudecido peligrosamente su pugnacidad. 

La semana pasada llegó a extremos inadmisibles, cruzó una línea roja que debe llevar al gobierno a marcarle el alto sin consideración de ninguna índole. Dijo que en la lucha contra la 4T lo que sigue “va a tener que ser otra cosa más ruda… A lo mejor es necesario hace una huelga…” 

Más aún, “a lo mejor es necesario hacer presencia física y bloquear los accesos, nada de que manifestación de blanco y pacífica, vale madre, Ya la hicieron, no sirve para nada. Tiene que ser más rudo”.

También dijo que no se debe pagar impuestos a gobiernos reprobables, e insistió: “Necesitamos una actitud de desafío, de rebeldía, y de no conceder nada frente a estos ineptos, corruptos y mentirosos”

Como para que nadie tenga dudas acerca de lo que viene, dijo que por su experiencia y lo que ha visto en otros países –no necesitó mencionar la cleptocracia argentina de Javier Milei— “estos desgraciados zurdos de mierda no se van por la buena. Entonces, se van a tener que ir por la mala”.

En descargo del patético emulo de Milei, debe decirse que sobre advertencia no hay engaño. 

Del gobierno depende que este usufructuario de un servicio de telecomunicaciones propiedad de todos los mexicanos continue desde la pantalla chica instigando la violencia; manejando a sus anchas, como patrimonio personal, una concesión del Estado mexicano. 

RESCOLDOS

Por cierto, a su llegada al Estadio Azteca Salinas Pliego recibió una muestra de la honda simpatía popular que inspira sus anhelos presidencialistas. Aficionados que no pudieron entrar dado el precio prohibitivo de los boletos, le gritaron de todo: corrupto, ladrón, vividor… Le enviaron saludos a toda su genealogía y hasta formularon hipótesis sobre el oficio de su progenitora. Protegido por media docena de escoltas, el concesionario de TV Azteca avanzaba a paso veloz rumbo a los más confortables espacios del estadio, el aire acondicionado y las viandas apetitosas. ¡Y pensar que este personaje, que ha hecho de la tarea empresarial una actividad que roza lo delictivo, está apenas en el arranque se su campaña!

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

Poder Judicial atiende denuncias ciudadanas y ordena cambios de adscripción

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Oaxaca, Oax., 13 de junio de 2026.- Derivado de la detección de presuntas irregularidades a partir de denuncias presentadas por usuarios, el Poder Judicial del Estado ordenó dos cambios de adscripción de personal jurisdiccional como medida inmediata para fortalecer los mecanismos de control, supervisión y cumplimiento de las obligaciones laborales.

Uno de los movimientos corresponde a un secretario judicial que fue reasignado a un órgano donde el registro de asistencia se realiza mediante reloj checador digital, luego de advertirse faltas relacionadas con el cumplimiento de su jornada laboral. En tanto, continúan las revisiones administrativas respectivas.

A través de la Visitaduría General del Consejo de la Judicatura, la institución mantiene una vigilancia permanente sobre la actuación del personal judicial, garantizando que toda denuncia sea investigada y que cualquier conducta contraria a la disciplina institucional sea atendida conforme a los procedimientos y normatividad establecida.

Las acciones emprendidas tienen carácter preventivo y buscan garantizar la adecuada atención a la sociedad.

A diez años de la Ley Nacional de Ejecución Penal, analizan logros y desafíos en Oaxaca

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  • El especialista en derechos humanos y ejecución penal, Miguel Sarre, impartió una conferencia magistral en la sede del Poder Judicial del Estado

Oaxaca, Oax., 12 de junio de 2026.- El Poder Judicial del Estado en coordinación con Documenta, Análisis y Acción para la Justicia Social, A.C., llevó a cabo la conferencia magistral “Ley Nacional de Ejecución Penal a diez años: logros, desafíos y oportunidades para una justicia efectiva en Oaxaca”, impartida por el especialista, Miguel Sarre Iguínez, reconocido por su labor a nivel nacional e internacional y contribución al fortalecimiento de los mecanismos de protección de los derechos de las personas privadas de la libertad.

El evento contó con la presencia de la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura, Erika María Rodríguez Rodríguez; de la defensora de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca, Elizabeth Lara Rodríguez; el director de la Defensoría Pública del Estado, Marcelo Merino García; la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso del Estado, diputada Eva Diego Cruz y el coordinador de Empoderamiento Jurídico de Documenta A.C., Juan Morey. 

Al dar la bienvenida, la titular del Poder Judicial del Estado enfatizó en la importancia de las alianzas estratégicas y redes de colaboración con organizaciones de la sociedad civil, como Documenta, Análisis y Acción para la Justicia Social, con la cual se promueven espacios de formación, reflexión y fortalecimiento institucional en materia de ejecución penal, orientados a garantizar una justicia más humana, incluyente y respetuosa de los derechos de las personas.

En sus intervenciones, representantes de diferentes instancias coincidieron que la Ley Nacional de Ejecución Penal representó un cambio trascendental y pese a los avances alcanzados en la última década, persisten desafíos relacionados con el acceso a la justicia, la difusión de los derechos de las personas usuarias del sistema, la eliminación de barreras institucionales y la consolidación de políticas públicas que garanticen condiciones dignas durante el cumplimiento de las penas.

Durante su ponencia, el doctor Miguel Sarre destacó que la Ley Nacional de Ejecución Penal significó una transformación profunda al colocar al Poder Judicial como garante de los derechos de las personas privadas de la libertad y fortalecer el control judicial sobre la ejecución de las penas. Asimismo, llamó a continuar impulsando mecanismos que consoliden una justicia penitenciaria basada en el respeto a la dignidad humana, la reinserción social y el Estado de Derecho.

La pigmentocracia mexicana

Alberto Benítez Tiburcio

Durante mucho tiempo, México se mostró cómodo con una idea de sí mismo que hoy resulta difícil de sostener. Nos repetíamos que éramos una sociedad mestiza, una nación que había resuelto sus fracturas raciales mediante la mezcla, una república donde las diferencias de origen tendían a diluirse con el paso de las generaciones. Esa narrativa tenía una virtud política evidente: permitía imaginar una comunidad nacional homogénea y relativamente igualitaria. También tenía un inconveniente: era falsa.

No hacía falta mirar con demasiada atención para advertir que los puestos directivos de las empresas y el gobierno, las figuras más visibles de los medios y gran parte de los grupos que ocupaban posiciones privilegiadas compartían rasgos similares: el tono de piel y el origen social.

Las últimas décadas han aportado abundante evidencia sobre una realidad que durante mucho tiempo se prefirió ignorar. El color de piel sigue siendo un factor relevante para explicar oportunidades educativas, ingresos e incluso percepciones de confianza y autoridad. Dicho de otro modo: la pigmentación continúa operando como un criterio informal de jerarquización social.

No estamos hablando solo de racismo, ni exclusivamente de clasismo. La discusión pública suele presentar ambos fenómenos por separado, como si fueran problemas distintos. En realidad, en México funcionan como piezas de un mismo mecanismo. El origen socioeconómico, el color de piel y el nivel educativo suelen reforzarse mutuamente.

El resultado es una estructura social notablemente rígida para un país que durante décadas se pensó a sí mismo como una sociedad abierta.

Las élites mexicanas, por supuesto, nunca se percibieron a sí mismas como élites cerradas. Ninguna élite lo hace. Suele atribuir su posición al esfuerzo, al talento, a la disciplina o a la preparación. Desde esa perspectiva, el éxito aparece como consecuencia natural del mérito individual. La explicación tiene una ventaja considerable: permite justificar privilegios sin reconocerlos como tales.

Por otro lado, la meritocracia neoliberal terminó por convertirse en una especie de religión secular. La idea parecía sencilla y razonable: quien trabaja más progresa; quien posee talento asciende; quien fracasa probablemente no hizo lo suficiente. Durante años ese relato resultó extraordinariamente eficaz porque transformaba problemas estructurales en asuntos de responsabilidad individual.

Al final, lo que observamos fue una experiencia prolongada de exclusión de la gran mayoría de la población con tonos de piel morenos y de origen indígena. No necesariamente pobreza extrema ni carencias materiales absolutas. Más bien la sensación persistente de que ciertas posiciones permanecen reservadas para otros. La impresión de que el reconocimiento, el prestigio y las oportunidades circulan dentro de circuitos relativamente cerrados y están relacionados con el tono de piel y con el origen socioeconómico previo.

Ese sentimiento resulta políticamente explosivo porque erosiona la legitimidad de las instituciones. Una democracia puede tolerar ciertos niveles de desigualdad económica. Lo que le resulta mucho más difícil soportar es la convicción generalizada de que la movilidad social se ha detenido.

Cuando amplios sectores de la población llegan a la conclusión de que el esfuerzo no basta, la promesa meritocrática pierde credibilidad. Cuando esa pérdida coincide con estructuras sociales que reproducen privilegios heredados, surge el resentimiento.

Buena parte de las turbulencias políticas de los últimos años, en México y en otras democracias, están relacionadas con este proceso. No son solo una reacción contra gobiernos, élites o partidos concretos. Expresan algo más profundo: el agotamiento de un orden democrático que prometió movilidad social y, en cambio, produjo estancamiento para millones de personas.

Las élites suelen sorprenderse al descubrir la magnitud del descontento. Desde su perspectiva, el país avanzó: la economía se modernizó, aumentó la cobertura educativa y se ampliaron numerosos derechos. Todo eso es relativamente cierto. Lo que con frecuencia no alcanzan a ver es que la experiencia cotidiana de amplios grupos sociales siguió marcada por barreras que nunca desaparecieron del todo.

La pigmentocracia mexicana no es únicamente un problema de discriminación. Es un mecanismo de reproducción de privilegios. Su efecto más corrosivo no consiste solo en limitar oportunidades individuales; consiste en restringir la pluralidad efectiva de la vida pública y debilitar la confianza en las promesas igualitarias de la democracia. La meritocracia, en tanto discurso legitimador, está entremezclada con esa pigmentocracia: celebra el mérito mientras naturaliza ventajas que, en la práctica, favorecen a quienes ya poseen privilegios asociados a la blanquitud y al origen socioeconómico.

Quizá por eso algunas de las heridas más importantes de nuestra vida colectiva siguen siendo tan difíciles de nombrar. Durante décadas preferimos pensar que vivíamos en una sociedad abierta porque la alternativa resultaba incómoda. Reconocer que el color de piel, el origen social y étnico siguen condicionando el destino de millones obliga a revisar creencias muy arraigadas.

Las desigualdades mexicanas no son únicamente económicas. También son históricas, culturales y simbólicas. Han moldeado la distribución del prestigio, del poder y de las oportunidades durante generaciones. Constituyen la consecuencia acumulada de una sociedad que habló constantemente de igualdad mientras aprendía, en silencio, a convivir con jerarquías que nunca desaparecieron.

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista.

Poder Judicial lleva diálogo, orientación y atención a Santa María del Tule

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• La estrategia “Justicia Más Cerca de Ti”, acercó a magistradas, magistrados, juezas y jueces a la población de municipios de los Valles Centrales

Para gran parte de la población, la justicia ha sido sinónimo de trámites complejos detrás de escritorios, expedientes y edificios públicos. Este sábado, en una dinámica distinta orientada a acercar a quienes administran justicia a las personas que la necesitan, magistradas, magistrados, juezas y jueces del Poder Judicial de Oaxaca se reunieron con habitantes de Santa María del Tule y municipios vecinos para escuchar sus inquietudes y dar seguimiento a diferentes casos.

Encabezada por la magistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura, Erika María Rodríguez Rodríguez, la jornada formó parte de los recorridos del programa “Justicia Más Cerca de Ti”, que se ha realizado en las regiones de la Costa, la Sierra Juárez, el Istmo de Tehuantepec y la Mixteca, y que busca romper las barreras históricas entre las instituciones y la ciudadanía, fortaleciendo una justicia más cercana, accesible y participativa.

Acompañada por el presidente municipal de Santa María del Tule, Fabián Santiago Bautista, integrantes del Cabildo y servidores públicos judiciales, la magistrada presidenta destacó que el objetivo es transformar la forma en que la ciudadanía se relaciona con el sistema de justicia, mediante un diálogo directo y horizontal que permita conocer de primera mano las necesidades y preocupaciones de la población.

Explicó que el Poder Judicial no puede limitarse a esperar que las personas acudan a juzgados y tribunales, sino que debe acercarse a las comunidades para conocer los obstáculos que enfrentan quienes buscan resolver conflictos o ejercer sus derechos. “Escuchar a la sociedad también es una forma de democratizar la justicia”, afirmó.

En su mensaje, el presidente municipal destacó que la presencia del Poder Judicial en la comunidad representa una muestra de que las instituciones están saliendo de las oficinas para caminar junto a la gente. Señaló que “Justicia Más Cerca de Ti” representa una visión moderna, humana y empática del derecho que genera confianza.

Además de las exposiciones sobre las funciones de juezas, jueces, magistradas y magistrados, durante la jornada se instalaron mesas de atención para brindar información sobre asuntos civiles, familiares, penales, agrarios, entre otros, así como mecanismos alternativos de solución de controversias y medidas de protección para mujeres víctimas de violencia.

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CONTRAFUEGO || Coscorrón a la oposición

Aurelio Ramos Méndez

Una de dos: El gobierno de Estados Unidos ha pretendido hacer de México no una piñata sino una víctima en su infame diversión de jugar al policía bueno y el policía malo –lo habitual en su política exterior–, o más bien le asestó un duro zurriagazo no al gobierno de la presidenta Sheinbaum sino a la obcecada oposición a la 4T.

Es decir, le habría propinado un duro golpe a los núcleos partidistas, asociaciones civiles, organizaciones sociales, medios de comunicación y demás yerbas de la derecha, que son quienes han politizado hasta la necedad y, peor, hasta el obstruccionismo, la eficaz colaboración binacional contra el narcotráfico.

No ha sido gratuito el regreso desde las catacumbas de Vicente Fox y Felipe Calderón, ya sin García Luna, ni de lo más fétido del salinato, con todo y Raúl, Mr. ten per cent o El hermano incómodo.

Durante meses políticos antigobiernistas y la robusta prensa afín a estos, tanto mexicana como gringa, han saturado la atmósfera con información supuestamente deslizada desde las más altas esferas del gobierno de Trump, según la cual militares y policías de EU ya vienen en camino para llevarse a gobernadores, líderes de Morena, secretarios de Estado y al expresidente López Obradaor, el ejemplar cinegético más codiciado.

Los “sustraíbles” a lo Maduro son todos acusados de narcos, sin pruebas, sólo por las pistolas del Tío Sam, algunos ya dizque despojados de su visa y otros sin siquiera un permiso de entrada adelantado (parole) para ir a Disneylandia.

Si semejante persistencia en la mentira no ha sido politizar hasta la náusea y sospechosamente estorbar la lucha contra el narco, cuyos buenos resultados han sido notables aquende el Bravo, ¿qué nombre tiene entonces tal actitud de los adversarios del régimen, más allá de ser acabada muestra de desnacionalización y traición a la Patria?

En la muy probable hipótesis de que estemos ante un tremendo tatequieto a la oposición, el policía bueno –paradójicamente– habría sido el embajador, exagente de la CIA y exboina verde Ronald Johnson, quien por lamentable malentendido ha sido considerado el policía malo, metiche como pocos, obstinado en entrar hasta la cocina donde se sancochan los asuntos internos de nuestro país.

Más que enigmático, Johnson fue maliciosamente vacilante:

“La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos. Las personas en ambos lados de nuestra frontera desean vivir con seguridad y en paz. Merecen vivir libres de la intimidación, la corrupción y el miedo que generan los cárteles. Cada momento que dedicamos a convertir este desafío compartido de seguridad en una discusión política, es una oportunidad perdida para fortalecer nuestra cooperación y proteger a las personas a las que servimos”. Así dijo.

El mensaje del embajador no fue formulado en una comunicación oficial de gobierno a gobierno como para presumir, sin lugar a dudas, un destinatario específico. Se trató de un tuit por X, para todos y para ninguno en el universo tuitero. 

El saco, sin embargo, parece sobremedida de la oposición. O, ¿quién o quiénes se han dedicado a convertir en discusión política el desafío compartido de seguridad, haciéndolo por añadidura con la actitud y persistencia del que, llegado el caso, aspiraría a ser verosímil y convincente?

¿Será que la furibunda andanada contra los cuatroteístas y el claro afán de estorbar la cooperación con EU, en realidad previenen la posibilidad de, si viniese al caso, buscar zafarse del anzuelo diciéndose víctima de represalias por la pasión empeñada en las denuncias contra el “narcogobierno” de izquierda?

O, ¿no hay traficantes de drogas entre la oposición? ¿Son los adversarios del régimen políticos labrados en una madera distinta del resto de los mexicanos? ¿García Luna es apenas una ensoñación?

El policía bueno en este escenario, sin resquicio alguno para la duda, es el secretario de Seguridad Nacional de EU, Markwayne Mullin, quien reconoció sin regateos y hasta con entusiasmo la colaboración de México con su país, así como los sorprendentes resultados, y llegó al punto de decir que los mexicanos creemos en la soberanía nacional y que esto es algo que su gobierno debe respetar. 

A la luz del tono no se sabe si sincero y respetuoso o sólo condescendiente de Mullin –revolotea la duda– el lance intervencionista de Johnson se difumina y aparece más bien como merecido coscorrón a la oposición, que durante meses duro y dale, ha propalado la politiquera especie de militares, policías y la parafernalia bélica gringa listos para invadir nuestro país.

Se agradecen las flores, obvio, pero desde cuando el canciller John Foster Dulles se pirateó el ideario del inglés Lord Palmerston, los mexicanos y el mundo entero sabemos que “los Estados Unidos no tienen amigos, tienen intereses”.

Así las cosas, que los marines podrían entrar a capturar mexicanos al estilo americano, todos con pistola en mano, ¡claro que podrían!; lo han hecho. El pretexto y la licencia se los da su inmenso poder económico y armamentístico, y su vocación expansionista.

En esa tesitura, no obstante, ni el más influyente y pretendidamente enterado de los periodistas de la oposición, que toman como si fueran el Verbo Divino los cuentos y retazos de expedientes judiciales que les lanzan desde Washington, podría vanagloriarse con un “se los dije”. Lo de ellos es choro destinado a enardecer las galerías.

Y, por lo visto, a irritar también al ocupante de la Casa Blanca, que habría decidido asestarle un manotazo a la oposición. A menos, claro, que Mullin se mande solo.

BRASAS

En medio de las tensiones entre México y EU, en la embajada estadunidense –se afirma en círculos vinculados con ámbitos diplomáticos– se perfilan cambios importantes; una verdadera limpia en el área de Comunicación. 

Se desconoce si ante el conflicto generado con México por Ron Johnson y enmendado por el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, la aspiradora pasará por el despacho principal de la embajada.

Se antoja improbable el cambio de embajador. Johnson fue designado hace apenas un año. 

Y tampoco se sabe si el exboina verde será merecedor al menos de una sanción política, algo que asimismo se descarta, pues implicaría darle la razón en sus reclamos al gobierno mexicano.

Cualquiera que sea el alcance de los cambios, no sobrevendrá ningún desastre para el Tío Sam… Abundan candidatos para sustituir a Johnson.

Con decir que, en son de guasa, corre la especie de que será nombrado embajador de Estados Unidos el periodista Raymundo Riva Palacio, de cuyo servilismo con el imperio no existe ni la menor duda.

Saldrán de la embajada, en principio, tres funcionarios que trabajaron con Ken Salazar; uno de estos, David Arizmendi, quien fue vocero del exembajador.

Tampoco pasará nada. En relevo de Arizmendi podrían llegar otros periodistas de la misma calaña que el columnista de El Financiero, entre quienes es firme candidato Jorge Fernández Menendez.

El colaborador de Excelsior, ya se dijo aquí, pasó de la lista de amenazados de muerte de la ultraderechista Triple AAA argentina, a la lista de colaboradores del ultraderechista Ricardo Salinas Pliego. Y, qué duda cabe, a la de lacayos de Washington.

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Demoró cuatro días para hacerlo, pero así y todo merece reconocimiento el firme rechazo del Comité Ejecutivo Nacional del PAN a la conducta del alcalde de Metepec, Estado de México, Fernando Flores Fernández, y su exigencia de investigación a fondo.

Al frente de media docena de hombres armados –uno del comando con arma larga–, no se sabe si policías, escoltas privados, sicarios o gimnastas pendencieros, ese angelito irrumpió en un club deportivo para golpear a un hombre y –según dijo– resolver así un conflicto entre particulares.

El hecho desnudó la prepotencia, conducta violenta, abuso de autoridad y, en suma, las pulsiones más primitivas que rigen el comportamiento del munícipe, llegado al poder y hasta reelecto merced a una alianza de PAN-PRI-PRD.

Cualquier persona que incurra en conductas contrarias al marco legal o abuse de la responsabilidad conferida en el servicio público debe asumir las consecuencias jurídicas de sus actos, sin importar su cargo, posición o afiliación política, señaló el CEN panista.

Le asiste por completo la razón a la dirigencia panista, por más que hechos recientes prueban que dentro de ese partido no ha sido éste un criterio común sino selectivo. ¿Podría negarlo sin mentir la gobernadora Maru Campos?

Del alcalde y jefe de asaltantes FFF han empezado a conocerse actitudes sencillamente inadmisibles, que requieren inmediata investigación y sanción. Van de un talante violento irrefrenable a un impulso discriminador y clasista decimonónico, amén de la propensión a violar los derechos humanos y meterle mano a las arcas públicas.

Hizo bien el PAN al soltarle la mano. Y sería una lástima si, llevado por su tradicional maniqueísmo y so pretexto de que en Morena no se actúa en contra de supuestos narcos acusados por EU, retomase su inveterada costumbre de defender a pillos de siete suelas.

El asunto avanza hacia el juicio político y la destitución, promovidos entre otros por el diputado morenista Paulo García.

En el congreso local Morena reúne con creces los votos necesarios para mandarlo a casa o a la cárcel. 

De 75 legisladores el partido guinda tiene 38, el PVEM 8 y el PT 7, en total 53 curules, tres veces más que el bloque PRI-PAN-PRD, que tienen 9, 7 y 2, en total 18. Y MC apenas cuenta cuatro.

De modo que ni Dios podría extender la vida política de FFF y mal harían los valedores del todavía alcalde, si intentasen defenderlo. 

En modo alguno puede tolerarse esta muestra palmaria de delincuencia hecha gobierno

RESCOLDOS

No hay plazo que no se cumpla y la cuatrianual fiesta futbolera ya está entre nosotros. Todo indica que, a despecho de la CNTE, este miércoles el balón empezará a rodar sin contratiempos. Son legión quienes quisieran malograrla, con tal de llevar agua a su molino. Es de esperarse que, de ser necesario, el gobierno federal –que tiene un envidiable 72 por ciento de favorabilidad popular– deje de confundir con represión el uso legítimo de la fuerza. Lo importante es llevar la fiesta en paz…

aurelio.contrafuego@gmail.com

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