AL MARGEN || Oaxaca capital: el aparente progresismo municipal respecto a la mariguana, es un engaño 

Adrián Ortiz Romero Cuevas 

Sin preguntarle a nadie, y sin considerar la más mínima ponderación entre la estratagema del progresismo frente a los derechos de los habitantes de la capital oaxaqueña, el edil Francisco Martínez Neri decidió convertir el Paseo Juárez en un espacio “amigable” para la gente que desea fumar mariguana en la vía pública. Pensando en que esto lo ubicaba como un gobernante de avanzada, desdeñó no sólo a los niños y las familias oaxaqueñas que usan ese espacio público como zona de recreación y esparcimiento, sino también a la ley. 

En efecto, en abril pasado el Edil citadino emitió una autorización —que no hizo del conocimiento previo del Cabildo, y que por ende éste no avaló— para que en el parque El Llano se permitiera que las personas que desearan consumir mariguana lo hicieran libremente, con el único límite de que no afectaran a terceros. Esto, seguramente emulando al gobierno morenista de la Ciudad de México que también ha dado su anuencia para que en ciertos espacios abiertos se pueda consumir dicho producto sin restricción, a partir del hecho de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró que el uso lúdico de la mariguana no es ilegal, y que por ende las personas pueden hacerlo sin reserva alguna.

En todo esto, el problema es que tanto el Gobierno de la Ciudad de México como el municipal de la capital oaxaqueña, han malentendido el sentido de la resolución de la Suprema Corte. Pues si bien el Alto Tribunal consideró que el uso lúdico de la mariguana no contraviene la ley y que, por ende, las personas no pueden ser perseguidas ni criminalizadas por poseer la cantidad necesaria para su consumo o —literalmente— por fumarla, lo cierto es que con esa declaratoria la Corte no dijo que su uso está ajeno a la regulación y, a la luz de un concepto denominado “parámetro de control de regularidad constitucional”, queda claro que el derecho que tienen las personas a fumar mariguana, o cualquier otro producto como el tabaco, no los exime —ni a ellos ni a la autoridad— de considerar y respetar los derechos de los demás. ¿A qué nos referimos?

A que por un lado está la posibilidad libre de las personas para fumar mariguana, el cual se funda en el derecho al libre desarrollo de la personalidad; pero frente a ello se encuentran otros derechos como el de la salud, la recreación, el deporte y la cultura, así como con relevancia los derechos de la niñez —que están considerados como de interés superior para la sociedad, tanto en la legislación nacional como en la internacional— así como el derecho que tienen todas las personas a vivir y convivir en espacios libres de contaminantes.

Y es que, aunque pareciera que la disposición emitida por el Edil citadino para que el Parque El Llano fuera un espacio amigable con los consumidores de mariguana, y con ello envolverse en un halo de progresismo con el que intentan suplir y esconder diversas insuficiencias de la gestión municipal, lo cierto es que todo esto es una estratagema. La Corte definió como legal el consumo de la mariguana, pero con ello no le dio carta abierta para que su consumo sea libre en cualquier espacio.

Ello no ocurre hoy ni siquiera con el tabaco, que es el producto fumable más usado por la gente, y que además de ser cada vez más rechazado socialmente hoy su consumo está sujeto a fuertes regulaciones en espacios abiertos y cerrados en los que conviven más personas. Por ello, suponer que las regulaciones del tabaco no son de inicio equiparables frente a la mariguana, no sólo constituye un error, sino que deliberadamente es un desprecio a su propia figura como autoridad, y a la inteligencia e integridad de la ciudadanía.

LA AUTORIDAD, FUERA DE SÍ

Lamentablemente, el Parque El Llano hoy es zona de encuentro para fumadores de mariguana que han aprovechado la artimaña municipal de autorizarles ese espacio público para consumir dicho producto. Lo hacen, ejerciendo su derecho al libre desarrollo de la personalidad, pero en medio de niñas y niños que ocupan también ese espacio para aprender a patinar, para montar bicicleta, para bailar, o simplemente para jugar; lo hacen frente a familias y personas de la tercera edad que acuden a ese lugar a ejercitarse; o a familias que van a respirar aire fresco; a pasar la mañana o la tarde entre los árboles y las fuentes del parque o, lo que es tradicional, a comer un elote o un esquite.

Así, los fumadores de mariguana pueden hacerlo libremente en sus domicilios, pero la autoridad dio un brinco equivocado, precipitado e irreflexivo, y les autorizó la utilización de dicho espacio sin tener ninguna atribución para dicho efecto. ¿Quién regula el uso de la mariguana? La Corte dijo que el uso debe ocurrir previo a la obtención de un permiso emitido por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios; y que su uso estaba restringido a no causar ningún tipo de molestias a terceros. Y si bien la autoridad municipal es la constitucionalmente encargada de la regulación de parques y jardines, también es cierto que su potestad tiene como límite no causarle molestias o amenazar la integridad o los derechos de las demás personas.

Y lamentablemente pareciera que el gobierno de la capital está aprovechando el desánimo ciudadano frente a la propia autoridad. Los oaxaqueños hemos visto cómo la ciudad continúa en un franco proceso de deterioro sin que nada ni nadie pueda o quiera detenerlo; que la connivencia —la complicidad, pues— entre autoridades y exautoridades municipales es a tal nivel, que los antecesores dejaron a la capital desfondada y desmantelada, y la autoridad actual no ha movido un dedo para perseguirlos, que por eso pareciera que los oaxaqueños ya perdieron la confianza en la autoridad y en la ley.

Pues cometer tal despropósito como convertir en un espacio recreativo y familiar para los niños y las familias, en un espacio “friendly” para el consumo de mariguana, implica diversos riesgos y afrentas que la autoridad municipal debía ver con más seriedad. La posesión de mariguana y su consumo son legales, pero no la venta. Y el riesgo que corre la ciudadanía es tener que convivir no sólo con consumidores sino también con vendedores del producto que, ellos sí, realizan una actividad ilegal. Y a nadie le gustaría que luego de batallar tanto para que sus hijos o familia dejaran de ser fumadores pasivos de tabaco, ahora lo sean inopinadamente, pero de mariguana.

Francisco Martínez Neri debería ver con seriedad este asunto y tomar medidas para evitar que este espacio público deje de ser familiar y recreativo. Debe ponderar por encima de sus engañosos anhelos progresistas, los derechos de los niños y de las familias. 

Quizá el Edil no lo sabe o deliberadamente no lo recuerda, pero el octavo párrafo del artículo 4 de la Constitución federal dice a la letra: “En todas las decisiones y actuaciones del Estado se velará y cumplirá con el principio del interés superior de la niñez, garantizando de manera plena sus derechos. Los niños y las niñas tienen derecho a la satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano esparcimiento para su desarrollo integral.” 

Por encima de cualquier suposición, es obligación del Edil de la capital oaxaqueña cumplir con este mandato constitucional.

EPITAFIO 

La ciudadanía se quedó sola ante la sinrazón. Y si la autoridad municipal está mal, queda claro que el Gobierno del Estado y la Federación están igual o peor, porque simplemente han esquivado el tema, cuando debía ser su obligación —igualmente constitucional—, exigirle a la autoridad municipal, incluso a través de una controversia ante la Corte, que revoque dicha autorización que pisotea los derechos de la niñez oaxaqueña.

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Oaxaca de Juárez: Francisco Martínez Neri no tiene tiempo de sobra

Adrián Ortiz Romero Cuevas

Francisco Martínez Neri llegó a la presidencia municipal de la capital oaxaqueña con el tiempo encima. Hoy culmina su primer mes de trabajo, y parece inminente que las inercias y las gelatinosas expectativas sobre su experiencia de gobierno, comiencen a jugarle en contra. Todas y cada una de las dolencias —administrativas y de gobierno— de la Verde Antequera siguen ahí. Y el Presidente Municipal parece más sometido y apesadumbrado por la rutinaria cotidianidad, que por verdaderamente alcanzar a demostrar que existe un antes y un después de la malograda gestión de su antecesor y compañero militante de su mismo partido.

En efecto, por lo menos hay tres temas que son botón de muestra de lo compleja que será —y que ya es— la gestión de Martínez Neri al frente de la capital oaxaqueña. El primero es el ambulantaje, que no sólo continúa creciendo sin forma ni límites, sino que además la naciente gestión nerista ha demostrado no poder controlar. El segundo de esos temas, que es inminente, es la lucha electoral al interior de las agencias municipales que la gestión nerista corre el riesgo de perder —a manos del PRI— por falta de una correcta gestión política. Y el tercero, será demostrarle fehacientemente a la ciudadanía que su administración no repetirá los errores y los excesos de corrupción que cometió el gobierno del —en mala hora electo— exedil Oswaldo García Jarquín. Vayamos por partes.

Martínez Neri recibió una administración municipal en estado crítico, al menos por dos cuestiones que iban corriendo en paralelo. Por un lado, la profunda crisis financiera que García Jarquín sumió al ayuntamiento citadino, lo cual generó un problema amplio de gobernabilidad con sus propios trabajadores; y por el otro, con un problema de ambulantaje que también fue estimulado y determinado por la corrupción, y que simplemente no encuentran cómo resolver. 

Hay evidencias muy claras de que el enorme quebranto financiero que enfrentan las arcas citadinas no tuvo su origen en desvíos directos de recursos, sino más bien en que la administración de García Jarquín estimuló el ejercicio de cobros que nunca llegaron a las arcas municipales. Por todos lados existen versiones de constructores, empresarios, comerciantes, proveedores y demás —incluso de gente que necesitaba tramitar una licencia de funcionamiento de un comercio, de una construcción o remodelación, etcétera—, a los que se les pedía que el costo de las autorizaciones, licencias, anuencias —o simplemente de que voltearan hacia otro lado, para no ver lo que se ejecutaba— fuera entregado directamente a una persona en concreto, y con dinero en efectivo, y no depositado a las cuentas bancarias o en las cajas de cobro del Ayuntamiento.

Valdría la pena revisar: durante el tiempo de pandemia, ¿cuántos inmuebles sólo en el Centro Histórico de la capital oaxaqueña, fueron remodelados; ¿en cuántas de esas construcciones —incluso una que aún se desarrolla frente al atrio del Templo de Santo Domingo de Guzmán— los trabajos se realizan a puerta cerrada, y todo el movimiento de materiales, escombro y demás, se da únicamente después de la media noche? ¿Cuántas nuevas construcciones aparecieron? ¿Cuántos nuevos salones de eventos sociales existen en plenas calles citadinas, y permanecen en operación a pesar de la molestia de las personas que viven en los alrededores, y de que violan todos los reglamentos sobre el uso del suelo —que es evidentemente habitacional y comercial, pero no para ese tipo de giros—, contaminación visual y auditiva, y el tipo de actividades que realizan?

La cuestión es que todo eso continúa ocurriendo libremente, sin que pareciera que ya hubo cambio de autoridad municipal. Lo mismo pasa con el ambulantaje. A pesar de las maniobras que realizó la nueva administración, de todos modos los ambulantes mantienen sitiada toda la zona sur del Centro Histórico, y no fueron capaces de frenar las oleadas incontrolables de ambulantes como la que ocurrió en el tianguis del Día de Reyes, en donde hubo hasta conatos de violencia, y en donde los comerciantes informales irremediablemente tomaron con toda libertad varias calles para realizar su vendimia, sin que la autoridad municipal pudiera hacer algo para impedirlo.

Evidentemente será imposible tener el zócalo y la alameda limpios de ambulantaje, a punta de operativos policiacos. Lo que tendría que haber es un ejercicio político y de gobierno eficaz que eventualmente lograra frenar a los ambulantes. El problema es que parece que nada ha cambiado.

LA INMINENTE LUCHA POLÍTICA 

Francisco Martínez Neri enfrentará dentro de algunos días su primera aduana política. La elección de los 13 agentes municipales será una prueba determinante de la capacidad que tengan sus delegados en las tareas de gobierno. Se enfrenta nada menos que al ex edil de referencia de la capital oaxaqueña, y figura política del PRI Javier Villacaña Jiménez. Éste fue el último gran gestor político de la ciudad y sigue siendo determinante en la política citadina. Ganarle, o perder frente a él, hoy cobra un significado especial porque Martínez Neri es un símbolo de esperanza frente a la rapacidad del pasado reciente, pero Villacaña hoy es nada menos que el presidente del PRI en todo el territorio oaxaqueño.

¿De verdad los encargados de las tareas políticas y de gobierno del Alcalde citadino, se han preparado para la misión que representa ganar las agencias municipales? Nada indica que esto haya sido hecho, e incluso registrado. Sin embargo, lo cierto es que política y emocionalmente, el resultado de cada una de las elecciones de agentes municipales será importante para entender si verdaderamente Martínez Neri está logrando gobernar, o si continúa anclado en la agenda de la cotidianidad sin haberse metido de fondo en la labor de reconquistar la capital oaxaqueña para el régimen de eso que hoy se conoce como la 4T. 

Neri tiene enfrente a un adversario que entiende las labores de gobierno, de política, y de acción electoral, que no le allanará el camino para hacerse de uno de los últimos bastiones —grandes o menguados— del priismo estatal, y que entiende que si él pierde los rescoldos de la capital frente a Morena, difícilmente podrá mantener su legitimidad como dirigente del partido tricolor en la entidad.

EPITAFIO

Al final, Martínez Neri tendrá que dar un golpe de timón si quiere mantener la legitimidad, que hoy sólo le da la imaginación y la esperanza de la ciudadanía citadina sobre un mejor porvenir. Si mantiene la tibieza en el pronunciamiento de condena a la corrupción, y permite que el tiempo lave la deplorable imagen que dejaron sus antecesores, se convertirá en cómplice de lo que la gente espera que rechace. Se le hace tarde para presentar denuncias en contra de quien lo antecedió en el cargo, y se le acaba el tiempo para demostrarle a la ciudadanía que puede ser algo distinto, y mejor, de la administración que sólo dejó una enorme estela de impunidad y corrupción como legado.

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UABJO: Helmes sigue siendo Rector; Bautista, entre dos fuegos

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+ Martínez Neri chantajeó para ganar la mitad de la administración


Desde el arranque de su gestión, Eduardo Bautista está prácticamente solo en la rectoría de la UABJO. Al verse obligado a ceder posiciones administrativas a los factores de poder que permitieron su arribo al máximo cargo universitario, Bautista no logró acomodar a ninguno de los que pudieran considerarse como sus aliados. Por eso, a partir de ahora vivirá entre el fuego cruzado de los ex rectores Eduardo Martínez Helmes y Francisco Martínez Neri, y con la espada de Damocles pendiendo permanentemente sobre su gestión. Vale la pena revisar por qué.

En efecto, ayer en un comunicado, la administración universitaria anunció que el rector Bautista hizo los primeros nombramientos. Según la información, como secretaria General fue ratificada la maestra Leticia Mendoza Toro; como secretaria Particular, fue designada María del Refugio Caballero Merlín; como abogado General fue nombrado Héctor López Sánchez; como Contralor fue designado el contador Hilarino Aragón Matías, y el arquitecto Enrique Mayoral asumirá el cargo de Secretario Técnico.

Asimismo, se anunció que el doctor Aristeo Segura Salvador fue confirmado en la Secretaría de Planeación; que Amilcar Sosa Velasco es el nuevo Secretario Administrativo, y que la contadora Esther Jiménez Ochoa será la nueva encargada de la Secretaría de Finanzas. Para todo aquel que conozca los intríngulis universitarios, es evidente que cada uno de esos nombres revela la magnitud y el resultado de la negociación que debió entablar —con el respaldo oficial— el ex rector Martínez Helmes para permitirle el arribo a Bautista, pero también el peligro que ronda sobre él por el cruce de intereses incompatibles.

En ese sentido, de entrada se confirma lo que apuntamos en este espacio el pasado 16 de mayo, cuando apuntamos que Eduardo Bautista tendría un rectorado particularmente supeditado a demasiados ‘liderazgos’. Para lograr su triunfo —apuntamos entonces—, Abraham Martínez Alavés se vio obligado a pactar con un grupo demasiado extenso de liderazgos universitarios. Ahora tendrá que pagarle, con posiciones y recursos de la Universidad, a grupos incompatibles entre sí que querrán compartir el poder. El problema no será para los Martínez —Abraham, y su ‘familia real’— sino para Eduardo Bautista, que tendrá un gabinete no plural, sino internamente irreconciliable. Ahí no habrá política que logre conciliar intereses tan heterogéneos como los que permitieron su arribo a la rectoría. Pero esa será su realidad.

Todo esto se confirma a partir del evidente reparto que hicieron de la administración universitaria. ¿De qué hablamos? De que, para generar estabilidad, Eduardo Martínez Helmes pactó con Francisco Martínez Neri —y su nuevo aliado, Rafael Torres Valdés— la entrega de al menos cinco de las posiciones clave de la administración universitaria. Por la sola ascendencia de los nombres, es claro que las secretarías Académica, de Finanzas, de Planeación y la Administrativa, además de la Contraloría, fueron cedidas a Martínez Neri. Helmes, a su vez, sólo se habría quedado con la Secretaría Particular de la Rectoría, y con la posición del Abogado General.

¿Por qué es relevante esto?

AYUDA OFICIAL

En primer término, resalta el chantaje del que Neri hizo objeto a Martínez Helmes, pero con el que terminará siendo su cómplice, o su socio. ¿Por qué? Porque a partir del millonario quebranto financiero que tiene la Universidad —unos 250 millones de pesos, por lo menos— Neri habría exigido posiciones a cambio de no atizar las revisiones que realiza la Auditoría Superior de la Federación a las cuentas universitarias.

Neri, no lo perdamos de vista, es coordinador de la bancada perredista en la Cámara de Diputados, y la ASF es el órgano técnico de fiscalización de la Cámara baja, y por ende un órgano dependiente de San Lázaro. Así, la negociación habría sido “posiciones de control, a cambio de impunidad”. Cuestión a la que claramente cedió Martínez Helmes, aunque hipotecando el futuro de su sucesor.

En la otra parte de la negociación, Helmes se quedó con posiciones clave dentro de la Universidad, como lo es el cargo que él mismo ostentó durante dos rectorados: la Secretaría Particular, que es la puerta de entrada —y la garantía de control— de cara al Rector. Así, Helmes tendrá la certeza de conocer cada movimiento de Bautista.

Todo esto —y la denodada negativa a entablar diálogo con Silviano Cabrera y Miguel Ángel Reyes Franco— fue avalado por el gobierno estatal, que en esta ocasión no entabló diálogo a través de la Secretaría General de Gobierno sino que, por órdenes de Jorge Castillo Díaz, habría actuado a través de la Fiscalía General del Estado —llevando además de por medio, la amenaza de la integración de averiguaciones previas en contra de los inconformes con el resultado de la elección.

FUTURO INCIERTO

Sí, futuro incierto para el atribulado Eduardo Bautista, que no sabe en la que se metió. En la administración universitaria está en medio de dos fuegos: el de Martínez Neri que tiene en sus manos dos terceras partes de la estructura administrativa; y el de Martínez Helmes, que conservará espacios de control político y económico como la Dirección de Redes. No podrá aliarse más con uno que con otro; si lo hace con uno, será blanco del otro. Por eso, a menos que demuestre las virtudes políticas que aún pudiera tener escondidas, no tiene hacia dónde moverse. Y por eso mismo no le quedará más que ser un “Rector fachada”.

Martínez Neri quiso ser el Aureoles oaxaqueño… pero no podrá

Neri

 

+ El PRD tiene mucho que definir, y Neri no tuvo tanto para crecer


Cuando en los últimos días de agosto, el diputado federal por Oaxaca Francisco Martínez Neri, fue súbitamente ungido como Coordinador de la bancada del PRD en la cámara baja, hubo una idea —entonces creíble— de su partido, o las circunstancias, lo habían metido en la carrera sucesoria de Oaxaca. A Neri se le vio —y él mismo así lo asumió— como una posible reedición de Silvano Aureoles, que desde esa misma posición brincó a la candidatura a Gobernador de Michoacán, y hoy es mandatario de aquella entidad. Sólo que los hechos indican que nada de esto será así, justamente porque Martínez Neri no es Silvano Aureoles.

En efecto, en su edición de ayer domingo, la columna Bajo Reserva Express, del periódico El Universal, daba cuenta de una desesperación que no debiera ser propia de un político bien plantado en su cargo. “El coordinador parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados, Francisco Martínez Neri, está dispuesto a prometer lo que sea necesario para que el partido le de la candidatura al gobierno de Oaxaca, nos comentan. Nos explican que aún sabiendo que los números no le alcanzan al interior del partido, ha alzado la mano debido a que asegura cuenta con el respaldo de los profesores que conforman la CNTE.

“Además don Francisco, quien fue rector de la UABJO, ha dicho a los perredistas que de obtener la candidatura irá en una alianza con todas las fuerzas de la izquierda, incluida Morena. El problema, nos dicen, es que ni Morena, ni su máximo líder, Andrés Manuel López Obrador, no quieren saber nada del PRD y la CNTE. Así, Martínez Neri tiene un camino complicado, no solo para lograr que el PRD le de la candidatura, sino para juntar agua y aceite”, remataba la publicación (http://eluni.mx/1P0zWQ4).

Más allá de si Martínez Neri podría ser un interlocutor válido en la posible reunificación de las izquierdas (al menos) en Oaxaca, lo que esta publicación revela es lo que ya muchos han visto en los corrillos de la política nacional: que a Martínez Neri se le cumplió la profecía de ser un coordinador parlamentario sólo de membrete, y que además él no fue capaz de acreditarse —ni siquiera entre sus correligionarios—, para poder contar con un capital propio que le abriera el margen para disputar válidamente la postulación del PRD a la candidatura a Gobernador de Oaxaca.

Sobre el arribo de Neri a la coordinación, vale recordar lo que apuntamos en este espacio el 1 de septiembre: que al oaxaqueño lo propuso Jesús Valencia (el cuestionado delegado con licencia en Iztapalapa) y lo respaldó el grupo de Miguel Mancera. Valencia, que es vicecoordinador, vio en el oaxaqueño al adecuado para ocupar temporalmente la coordinación, hasta que fuera nombrado (según él) como candidato a la alcaldía de la capital oaxaqueña en 2016, y él pudiera subir a la coordinación. Sólo que ahí se atravesaron nuevamente los perredistas al mando de Acosta Naranjo.

¿Qué pasó? Que la parte de Nueva Izquierda afín a Naranjo, apuntamos en aquel entonces, vio bien a Martínez Neri, y empujó el acuerdo con Zambrano para que éste fuera Presidente de la Mesa Directiva. Fueron a votación, y lograron que Neri obtuviera el mayor número de votos y se colocara como coordinador. Acosta Naranjo quedó estratégicamente en segundo lugar, y se ubicó como vicecoordinador, y “cuña” de Neri al interior de la bancada. Hoy saben que el encargado de manejar los recursos de la bancada, y el negociador al interior será Acosta, y el rostro público será Neri.

LAS PIFIAS DE NERI

Asimismo, queda claro que al margen de la negociación entre las tribus perredistas para definir a su coordinador, en estos 100 días que lleva Martínez Neri como Coordinador, no logró construir algo sólido a partir de la oportunidad que el perredismo le dio, y a estas alturas ya no podrá hacerlo. En lugar de generar condiciones para tratar de ubicarse como un verdadero factor de respeto y decisión al interior del PRD, Neri prefirió abrazar sus prácticas acaparadoras y egocéntricas de siempre, pero apenas le duró unos días su creencia de que verdaderamente era el mandamás entre los perredistas.

Apenas una semana después de haber asumido como coordinador, vinieron los primeros cuestionamientos por el uso de los recursos de la bancada, y por la intención del oaxaqueño de desplazar a todos los que no fueran estrictamente de su equipo, para hacer el manejo presupuestal, técnico y administrativo de la fracción perredista.

Eso le generó, desde el inicio, un enorme descrédito, que se ha venido profundizando por su incapacidad de tomar el timón en los asuntos importantes. Se dice, incluso, que Neri quiso imponer la práctica de que las reuniones con diputados federales —sus pares— las encabezaran sus asesores. Eso tampoco le fue permitido; y por eso, en las tareas de coordinación, se terminó fortaleciendo la figura de Guadalupe Acosta Naranjo, que había entrado como “guardián” pero ha fungido cada día más como el coordinador de facto.

Al final, Martínez Neri también vio que su antecesor inmediato era Silvano Aureoles y que él había construido, desde la coordinación de la diputación perredista, su candidatura al gobierno de Michoacán. Creyó, básicamente, que el cargo hacía su labor casi en automático, sin considerar que el trabajo político es determinante. Pero se ha llevado una amarga sorpresa, al corroborar, en estas semanas, que no es más que un coordinador de membrete pero ya sin capacidad de generar ningún tipo de sinergia o presión entre sus compañeros, o frente a la dirigencia nacional del PRD, que le sigue dando su lugar como coordinador y como negociador aparente, e incluso como una carta posible a la candidatura a Gobernador de Oaxaca, pero sin concederle ninguna posibilidad real de alcanzarlo.

DE RELLENO

Al final, Neri no tiene nada de lo que se necesita en el PRD para buscar sólidamente una candidatura de ese tamaño: no es un político con los avales políticos de los poderes federales; no tiene el apoyo político del régimen estatal (eso lo trae José Antonio Estefan Garfias); no es un personaje con presencia o capacidad de crecimiento electoral; y ni siquiera podría usar, en las condiciones actuales, el liderazgo entre los diputados federales perredistas para verdaderamente se considerado. Así, Martínez Neri parece más un material de relleno para legitimar la intrincada y enredada carrera perredista por la definición de su candidato, que alguien con auténticas posibilidades de convertirse en candidato.

¿Qué implica el arribo de Martínez Neri a la coordinación perredista?

Martinez Neri

+ El PRD de Oaxaca tendrá que reacomodarse en el panorama nacional


Todavía la mañana del 25 de agosto, el entonces diputado federal electo Francisco Martínez Neri no tenía de que esa misma noche sería ungido como coordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados. Este resultado fue más producto de los desencuentros propios de la nueva correlación de fuerzas al interior del partido del Sol Azteca, pero tendrá un impacto importante en varias decisiones y momentos políticos que están en vísperas de vivirse en Oaxaca.

En efecto, hace exactamente una semana Martínez Neri fue nombrado coordinador de la bancada de su partido, en medio de una de las peores crisis políticas ocurridas al interior del PRD en los últimos años. Pues desde el inicio quedó claro que no era por sus méritos políticos, sino por una circunstancia, que el ex Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca accedería a esa importante jerarquía dentro de la cámara baja federal. Lo verdaderamente interesante del asunto, es que a pesar de que esa decisión ocurrió en aras de no enturbiar más las aguas del perredismo nacional, aquí en Oaxaca sí tendrá sus propias y particulares implicaciones que ahora deben comenzar a sopesar diversos personajes y grupos de la vida política de la entidad.

La historia de este episodio es más o menos la siguiente: la tribu Nueva Izquierda, también conocida como “los chuchos” fue el bloque más fuerte del PRD desde hace varios años, el cual incluso aguantó la salida del partido de Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas. Dicho grupo comenzó a fracturarse cuando desde hace tiempo Miguel Barbosa, coordinador de la bancada perredista en el Senado, se escindió de dicho grupo; luego vino la estruendosa crisis del perredismo nacional; y finalmente los chuchos vivieron una nueva fractura con el alejamiento de Guadalupe Acosta Naranjo y Carlos Navarrete, que hoy intentan ser considerados ya como otra corriente del perredismo.

En ese contexto, ocurrió la disputa por el reparto de las posiciones en la cámara baja. Básicamente había dos posibles coordinadores del grupo parlamentario: uno era Jesús Zambrano Grijalva (uno de los dos “chuchos” que siguen integrando Nueva Izquierda) y el otro era Guadalupe Acosta Naranjo. Ambos estaban en la puja pero ninguno reunía la votación necesaria para sobreponerse a los demás. Entonces entraron varios márgenes de negociación, entre los cuales se barajó la posibilidad de considerar a un tercero que destrabara el diferendo entre Zambrano y Acosta Naranjo.

Éste último propuso que a Zambrano se le cediera la presidencia de la Mesa Directiva en el año que le tocara encabezarla al PRD, a cambio de que no insistiera en la coordinación de la bancada. El gobierno federal vio esto con buenos ojos, por dos razones: primera, porque a éste le urgía que se renovara la mala apariencia que los chuchos le dan al PRD (como fuerza de oposición, colaborativa con el gobierno federal) como interlocutores orgánicos; y segunda, porque una carta no conocida podría ser la solución a la urgencia de relegitimar el diálogo con un PRD que si bien está disminuido, sí sigue siendo indispensable para la construcción de acuerdos en la cámara baja.

En ese entuerto, el grupo perredista afín al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, barajó el nombre de Francisco Martínez Neri. Éste bien podría ser el tercero en discordia entre ambos grupos, y tenía los antecedentes que necesitaba el gobierno federal de un coordinador perredista como interlocutor público válido.

De hecho, la promoción de Neri la hizo Jesús Valencia, el ex delegado en Iztapalapa, quien vio en el oaxaqueño al adecuado para ocupar temporalmente la coordinación de la bancada, hasta en tanto sea nombrado como candidato a Presidente Municipal de la capital oaxaqueña en 2016, y —según sus cálculos— él pudiera subir a la coordinación. Sólo que ahí se atravesaron nuevamente los perredistas al mando de Acosta Naranjo.

¿Qué pasó? Que la parte de Nueva Izquierda afín a Naranjo vio bien a Martínez Neri, y empujó el acuerdo con Zambrano para que éste fuera Presidente de la Mesa Directiva. Fueron a votación, y lograron que Neri obtuviera el mayor número de votos y se colocara como coordinador. Acosta Naranjo quedó estratégicamente en segundo lugar, y se ubicó como vicecoordinador, y “cuña” de Neri al interior de la bancada. Hoy saben que el negociador al interior será Acosta, y el rostro público será Neri.

LAS VARIABLES EN OAXACA

Toda esta historia nos da una idea de que la ascendencia real de Martínez Neri al interior de su bancada es relativa. Acosta será el operador y, dicen, el encargado de manejar los recursos de la bancada. Sin embargo, eso no significa que Neri no acumule poder o que no lo use para incidir en la vida política de la entidad.

Pues contrario a lo que muchos piensan, no hubo apoyo institucional hacia Neri desde el gobierno de Oaxaca, y de hecho algunos de los diputados afines al grupo gobernante habían manifestado abiertamente su apoyo a los chuchos y a Zambrano Grijalva. Lo interesante será ver cómo la recomposición de grupos al interior del PRD, y la cómoda posición en la que quedó Neri, mueve algunas de las variables con las que se está trabajando la ruta sucesoria en la entidad, en la que nuevamente el PRD aparecerá como el partido del gobierno, aunque hoy ya no queda claro con cuál de los posibles prospectos.

Otra de las variables que habrá que considerar es la relativa a que Neri también será nuevamente un factor de poder en la sucesión de la Universidad, que también ocurrirá el año próximo. A todos les quedaba claro que Neri ya no era un factor de decisión y negociación al interior de la Universidad. Pero hoy no hay un solo motivo para descartar que éste pueda recuperarse como factor de negociación a partir de la facilidad que tendrá para apretar o beneficiar a un grupo por el control presupuestal de la UABJO directamente desde el presupuesto de egresos de la federación que se aprueba en la cámara federal, de la que él es una de las cabezas principales.

REACOMODOS

Además, no hay ninguna certidumbre de que el perredismo oaxaqueño tenga una verdadera buena relación con el grupo que quedó mejor posicionado en el PRD nacional. La gran incógnita es qué tan perjudicados, o beneficiados, en realidad fueron los grupos oaxaqueños de cara a este enredado panorama nacional del perredismo. Puede haber muchas sorpresas.

Trifulca en el Palacio Municipal: por ambiciones políticas

En la sesión de Cabildo del pasado miércoles, ocurrió un enfrentamiento verbal, y potencialmente violento, que protagonizaron integrantes de la Unión Campesina Oaxaqueña y la asociación civil Juntos Resolvamos (JR). Dicha inconformidad tenía como reclamo aparente la falta de respuestas por parte de la autoridad municipal de Oaxaca de Juárez a varias de sus demandas. Sólo que, en el fondo, este hecho no es más que parte de una feroz disputa electoral entre las tribus perredistas que integran la coalición Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca.

¿Qué ocurrió exactamente la mañana de anteayer en el Palacio Municipal? Que, justo cuando iba a iniciar la sesión semanal del Cabildo citadino, comenzaron a aglutinarse integrantes de las dos organizaciones antes citadas. Apenas había comenzado el orden del día y se habían desahogado los primeros puntos de la sesión, cuando el regidor de Gobernación y Reglamentos, Geovany Vásquez Sagrero increpó al encargado de la Presidencia Municipal, Miguel Ángel Bustamante Underwood, haciendo eco de diversos reclamos relativos a la falta de cumplimiento a compromisos que, según lo decía, se habían pactado desde hace varios meses.

En realidad, esos acuerdos tenían que ver con compromisos que la Asociación Juntos Resolvamos, que encabeza el diputado local por el PRD, Jesús Romero López, había hecho a la ciudadanía desde el año pasado, como parte de una campaña de posicionamiento con marcados tintes electorales. ¿De qué hablamos? De que, a finales de 2009, JR anunció que ellos, a nombre propio, realizarían trabajos de bacheo y algunas otras acciones de mejoramiento de las vialidades de la capital oaxaqueña, siempre que éstos le fueran solicitados por la sociedad civil.

En realidad, lo que Juntos Resolvamos estaba haciendo era prometer obras que luego habría de ir a pactar con el gobierno municipal. La intención de quedar ellos como los realizadores de dichas acciones, era la del evidente posicionamiento electoral que el diputado Jesús Romero ha buscado permanentemente, para tratar de involucrarse en la repartición de candidaturas al interior de su partido. Al igual que su pariente cercano Lenin López Nelio, la intención inicial del diputado Romero era la de conseguir el abanderamiento de la coalición opositora para disputar el gobierno citadino.

Esa es, en realidad, la razón por la que se desató una trifulca al interior del Palacio Municipal, que muy pocas veces se había visto durante la presente administración. Los conductores de la sesión (es decir, el encargado de la Presidencia y el Secretario Municipal), en realidad, demostraron tener muy poco oficio político, pues no fueron capaces de evitar los gritos y jaloneos que ocurrieron apenas iniciada la actividad de la Comuna, y tampoco encontraron el momento adecuado para dar por terminada la sesión antes de que los ánimos se desbordaran.

El resultado de todo esto, fue el desastre que ayer reportaron los medios electrónicos y escritos. Y todo por una ambición eminentemente política que explicaremos líneas adelante.

TIRAR A NERI

Apuntábamos que las inconformidades de Juntos Resolvamos y la Unión Campesina Oaxaqueña, fueron llevadas a la sesión se Cabildo por la voz del concejal Vásquez Sagrero. ¿Por qué él? Y sobre todo, ¿para qué encabezar ahora una discordancia tan poco clara y explicable como la que aquí se menciona? Todo tiene respuesta en los tiempos políticos actuales.

Como bien se sabe, el Regidor de Gobernación y Reglamentos pudo acceder al Ayuntamiento citadino por haber formado parte de la planilla del candidato a Presidente Municipal por Convergencia, Humberto López Lena Cruz. Ante la derrota, la primera minoría se integró con los candidatos a concejales por el Partido Naranja, Margarita García García, Bárbara García Chávez y Geovany Vásquez Sagrero.

De todos éstos, quien era la representación pura y total de los intereses del ex Abanderado y empresario radiofónico, era justamente Vásquez. Sólo que hace apenas unos meses, éste último tuvo un rompimiento fuerte con su hasta entonces mecenas, mentor político y patrón en el ámbito laboral, por lo que se declaró regidor independiente y abandonó el noticiero que encabezaba en una de las frecuencias de López Lena. Es decir, que quedó en un estado evidente de orfandad política.

Hasta antes de dicho rompimiento, la postura de Vásquez Sagrero era de choque total con la administración municipal, de extracción priista. Cuando se separó del interés político de Humberto López Lena, el grado de oposición, y hasta de acidez e impertinencia, que había demostrado en todas sus intervenciones dentro de las sesiones de Cabildo, disminuyó notablemente. Hubo, entonces sí y como nunca antes, votaciones favorables al priismo que él apoyó, considerando que eran “de beneficio” para la ciudadanía.

Si todo esto era así, ¿entonces por qué reactivar su postura de opositor total? Porque hoy, el regidor Vásquez Sagrero pretende trascender a su cargo actual, y lograr una postulación dentro de la Coalición opositora. Su objetivo es lograr la candidatura que prácticamente tiene en la bolsa el ex rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Francisco Martínez Neri, como abanderado de la Coalición, para buscar la diputación por el distrito I, con cabecera en Oaxaca Centro.

Para lograr dicho objetivo, tal parece que el regidor Vásquez trabó alianza con el diputado Romero López. Por ello, el pasado miércoles, fue aquel quien encabezó las exigencias de la supuesta “organización ciudadana” que encabeza el Legislador local, y fue él quien se ubicó nuevamente como el opositor y denunciador de todos los excesos que comete el gobierno de la ciudad.

En realidad, todo tiene como telón de fondo la efervescencia electoral. Y las ambiciones de dos personajes —Vásquez Sagrero y Romero López— que buscan lograr, a través de la turbiedad y el escándalo, lo que limpiamente no tienen posibilidad de disputarle al ex rector Martínez Neri.

¿LA COORDINADORA?

Aseguran que desde que asumió la secretaría General en el Comité Estatal del PRI, María del Carmen Ricárdez Vela se volvió presa del descontrol, y hoy busca involucrarse y decidir en todas las tareas del partido y la campaña, sean o no de su incumbencia. Y luego se quejan de que en las tareas partidistas, todos quieren ser capitanes. Ahí, una muestra.

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