¿Qué implica el arribo de Martínez Neri a la coordinación perredista?

Martinez Neri

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Todavía la mañana del 25 de agosto, el entonces diputado federal electo Francisco Martínez Neri no tenía de que esa misma noche sería ungido como coordinador del grupo parlamentario del PRD en la Cámara de Diputados. Este resultado fue más producto de los desencuentros propios de la nueva correlación de fuerzas al interior del partido del Sol Azteca, pero tendrá un impacto importante en varias decisiones y momentos políticos que están en vísperas de vivirse en Oaxaca.

En efecto, hace exactamente una semana Martínez Neri fue nombrado coordinador de la bancada de su partido, en medio de una de las peores crisis políticas ocurridas al interior del PRD en los últimos años. Pues desde el inicio quedó claro que no era por sus méritos políticos, sino por una circunstancia, que el ex Rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca accedería a esa importante jerarquía dentro de la cámara baja federal. Lo verdaderamente interesante del asunto, es que a pesar de que esa decisión ocurrió en aras de no enturbiar más las aguas del perredismo nacional, aquí en Oaxaca sí tendrá sus propias y particulares implicaciones que ahora deben comenzar a sopesar diversos personajes y grupos de la vida política de la entidad.

La historia de este episodio es más o menos la siguiente: la tribu Nueva Izquierda, también conocida como “los chuchos” fue el bloque más fuerte del PRD desde hace varios años, el cual incluso aguantó la salida del partido de Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Cárdenas. Dicho grupo comenzó a fracturarse cuando desde hace tiempo Miguel Barbosa, coordinador de la bancada perredista en el Senado, se escindió de dicho grupo; luego vino la estruendosa crisis del perredismo nacional; y finalmente los chuchos vivieron una nueva fractura con el alejamiento de Guadalupe Acosta Naranjo y Carlos Navarrete, que hoy intentan ser considerados ya como otra corriente del perredismo.

En ese contexto, ocurrió la disputa por el reparto de las posiciones en la cámara baja. Básicamente había dos posibles coordinadores del grupo parlamentario: uno era Jesús Zambrano Grijalva (uno de los dos “chuchos” que siguen integrando Nueva Izquierda) y el otro era Guadalupe Acosta Naranjo. Ambos estaban en la puja pero ninguno reunía la votación necesaria para sobreponerse a los demás. Entonces entraron varios márgenes de negociación, entre los cuales se barajó la posibilidad de considerar a un tercero que destrabara el diferendo entre Zambrano y Acosta Naranjo.

Éste último propuso que a Zambrano se le cediera la presidencia de la Mesa Directiva en el año que le tocara encabezarla al PRD, a cambio de que no insistiera en la coordinación de la bancada. El gobierno federal vio esto con buenos ojos, por dos razones: primera, porque a éste le urgía que se renovara la mala apariencia que los chuchos le dan al PRD (como fuerza de oposición, colaborativa con el gobierno federal) como interlocutores orgánicos; y segunda, porque una carta no conocida podría ser la solución a la urgencia de relegitimar el diálogo con un PRD que si bien está disminuido, sí sigue siendo indispensable para la construcción de acuerdos en la cámara baja.

En ese entuerto, el grupo perredista afín al jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera, barajó el nombre de Francisco Martínez Neri. Éste bien podría ser el tercero en discordia entre ambos grupos, y tenía los antecedentes que necesitaba el gobierno federal de un coordinador perredista como interlocutor público válido.

De hecho, la promoción de Neri la hizo Jesús Valencia, el ex delegado en Iztapalapa, quien vio en el oaxaqueño al adecuado para ocupar temporalmente la coordinación de la bancada, hasta en tanto sea nombrado como candidato a Presidente Municipal de la capital oaxaqueña en 2016, y —según sus cálculos— él pudiera subir a la coordinación. Sólo que ahí se atravesaron nuevamente los perredistas al mando de Acosta Naranjo.

¿Qué pasó? Que la parte de Nueva Izquierda afín a Naranjo vio bien a Martínez Neri, y empujó el acuerdo con Zambrano para que éste fuera Presidente de la Mesa Directiva. Fueron a votación, y lograron que Neri obtuviera el mayor número de votos y se colocara como coordinador. Acosta Naranjo quedó estratégicamente en segundo lugar, y se ubicó como vicecoordinador, y “cuña” de Neri al interior de la bancada. Hoy saben que el negociador al interior será Acosta, y el rostro público será Neri.

LAS VARIABLES EN OAXACA

Toda esta historia nos da una idea de que la ascendencia real de Martínez Neri al interior de su bancada es relativa. Acosta será el operador y, dicen, el encargado de manejar los recursos de la bancada. Sin embargo, eso no significa que Neri no acumule poder o que no lo use para incidir en la vida política de la entidad.

Pues contrario a lo que muchos piensan, no hubo apoyo institucional hacia Neri desde el gobierno de Oaxaca, y de hecho algunos de los diputados afines al grupo gobernante habían manifestado abiertamente su apoyo a los chuchos y a Zambrano Grijalva. Lo interesante será ver cómo la recomposición de grupos al interior del PRD, y la cómoda posición en la que quedó Neri, mueve algunas de las variables con las que se está trabajando la ruta sucesoria en la entidad, en la que nuevamente el PRD aparecerá como el partido del gobierno, aunque hoy ya no queda claro con cuál de los posibles prospectos.

Otra de las variables que habrá que considerar es la relativa a que Neri también será nuevamente un factor de poder en la sucesión de la Universidad, que también ocurrirá el año próximo. A todos les quedaba claro que Neri ya no era un factor de decisión y negociación al interior de la Universidad. Pero hoy no hay un solo motivo para descartar que éste pueda recuperarse como factor de negociación a partir de la facilidad que tendrá para apretar o beneficiar a un grupo por el control presupuestal de la UABJO directamente desde el presupuesto de egresos de la federación que se aprueba en la cámara federal, de la que él es una de las cabezas principales.

REACOMODOS

Además, no hay ninguna certidumbre de que el perredismo oaxaqueño tenga una verdadera buena relación con el grupo que quedó mejor posicionado en el PRD nacional. La gran incógnita es qué tan perjudicados, o beneficiados, en realidad fueron los grupos oaxaqueños de cara a este enredado panorama nacional del perredismo. Puede haber muchas sorpresas.