La CNTE abre su juego: fustigando los foros, va por la derogación —sin diálogo— de la reforma educativa

Un abrazo fraterno a mi colega y amiga Carolina Espina, ante el fallecimiento de su señor padre. Respetuosamente.

Hoy queda claro que Andrés Manuel López Obrador no necesitaba ni al SNTE ni a la CNTE para ganar la elección presidencial, pero que se rodeó de ellos —a pesar de que son el agua y el aceite— para afianzar el consenso social que ya tenía a su favor. Lo hizo aduciendo la derogación de la reforma educativa. El problema es que no es lo mismo ser oposición que gobierno, y por eso hoy —que todavía no llega al poder, pero que ya cogobierna fácticamente con la administración federal saliente— cuando intenta dialogar con sus aliados electorales, está recibiendo sus primeras dosis de realidad. La reacción violenta de la CNTE en Guerrero no es sino preámbulo —anunciado— del enorme problema al que se enfrentará por el destino de la reforma educativa.

En efecto, el pasado domingo uno de los foros convocados por el Presidente Electo para recabar propuestas y definir la nueva política educativa del país, fue cancelado luego de que un grupo magisterial irrumpiera y se desataran hechos violentos, agresiones con sillas y otros objetos, en un centro de convenciones de Acapulco.

Maestros de la CETEG —organismo espejo de la CNTE en aquella entidad—, marcharon y llegaron al recinto, acusando que ahí había integrantes del “charrismo sindical”, que aprobaron la reforma educativa; esto, en referencia a maestros del SNTE. Los de la CETEG quitaron vallas, subieron al templete, y lanzaron gritos en contra del SNTE y la exdirigente Elba Esther Gordillo; en respuesta, maestros de la sección 14, comenzaron a corear el nombre de su organización, y de ahí pasaron a los insultos y luego a los golpes, por lo que dicho foro fue cancelado.

Para muchos esta fue una reacción inusitada. En la interpretación lineal, se pensaba que al haber una promesa y un eje discursivo concreto y aceptado —la cancelación de la reforma educativa— por los simpatizantes magisteriales de Morena tanto en la CNTE como en el SNTE, lo único que debían hacer es construir juntos las rutas para llegar a ese resultado, y luego establecer los mecanismos y las reglas bajo las cuales se va a regir el magisterio nacional luego de quedar cancelada la reforma educativa.

El problema es que nadie en Morena vio —porque no quiso ver— que el diálogo y la concertación entre las dos facciones magisteriales es imposible, y que sus diferencias son históricas. No había forma de prever entendimiento cuando las discordancias de la CNTE y la SNTE no tienen su origen en la reforma educativa y, acaso, ésta no ha sido más que una simple coyuntura de coincidencias.

De hecho, ayer el portal Diálogos Oaxaca reportaba que a pesar de que Oaxaca es de una las entidades dominadas por la CNTE, es de las que menos propuestas ha aportado a la plataforma de la consulta educativa denominada “Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación”, que promueve el gobierno electo de López Obrador. Hasta la fecha, indica la información, se han subido 48 mil 171 ideas a la página “Por un Acuerdo Nacional sobre la Educación” que, junto con los foros que se realizan en el país desde el 27 de agosto, tiene como objetivo la construcción de la política educativa que implementará el próximo Gobierno federal. Del total, Oaxaca registra sólo 50 propuestas, es decir el 0.1 por ciento, en el portal en las cuatro categorías: educación básica, educación media superior, educación superior y otros servicios educativos.

¿Cuál es la razón? La misma nota lo aclara: la Sección 22 acordó realizar un Congreso Político para integrar sus propuestas en la materia y remitirlas de forma directa al Gobierno electo y no a través de los foros organizados por el futuro titular de la SEP, Esteban Moctezuma. “El mecanismo no es exactamente los foros. En los foros lo que hemos ido a manifestar es nuestro posicionamiento político, sobre todo, sobre las consecuencias o los desastres que ha dejado la reforma educativa”, señala la nota, al tiempo de establecer que la disidencia considera que los foros impulsados por Moctezuma son insuficientes, pues una consulta tiene que abarcar la totalidad de los maestros, no sólo los que puedan llegar a los encuentros o registren sus propuestas en la plataforma.

Es decir, que para ellos los foros educativos ni son un mecanismo constructivo, ni son relevantes.

HOY, IGUAL QUE SIEMPRE, IRÁN POR TODO

La postura actual de la Sección 22 en Oaxaca, y de la CETEG en Guerrero —ambos, referentes de la CNTE— eran previsibles. Aquí escribimos el 4 de abril: “Si AMLO se convierte en Presidente, la Coordinadora y la Sección 22 no esperarán a que manifieste voluntad por la derogación de la reforma educativa, sino que desde el primer día de su gestión —y quizá desde antes, porque el cambio de la Legislatura federal ocurrirá desde el mes de septiembre, y posiblemente Morena llegue a tener mayoría— comenzarán a exigirle el cumplimiento de su palabra a través no de las vías institucionales, o las que llegara a plantear AMLO para lograrlo, sino como ellos mismos lo quisieran en forma y fondo.

‘¿Qué querría la CNTE y la Sección 22?’, nos preguntábamos en aquel entonces. Y la respuesta hoy, cobra puntual sentido: “Querrían lo que han dicho, como forma de derogación: es decir, la emisión de un decreto presidencial que deje sin efecto la reforma educativa. Pero además, como fondo del planteamiento, ellos asumirán la postura de que no quieren la reforma actual —por eso piden su derogación—, pero que además tampoco aceptarán cualquier otra forma de evaluación de la educación pública, que no sea las que ellos mismos establezcan.”

Esto es exactamente lo que estamos viendo: grupos políticos que están de acuerdo en la meta inicial (la derogación de la reforma educativa), pero que no están dispuestos a aceptar consensos y tampoco a negociar sus posturas. Ellos no quieren diálogo con el SNTE ni con el gobierno, siempre que uno u otro no estén dispuestos a plegarse a sus consideraciones. Por eso, el foro educativo que se supone que fue creado para recabar propuestas y construir la vía alternativa, para la CNTE no es sino un espacio de denuncia política en el que no caben las propuestas, porque éstas deben emanar de un proceso distinto en el que sólo ellos pueden dictar las condiciones.

DESTINO: EL CAOS

Evidentemente, ni el gobierno de López Obrador ni el SNTE querrán plegarse a las condiciones, o a la visión educativa o política de la CNTE. Unos y otros conocen el valor de sus respectivas porciones de legitimidad. Y por eso, la reforma educativa no parece tener otro derrotero que el del caos, la confrontación y la reiteración de escenarios violentos como el que vimos hace algunos días en Acapulco; o acciones legislativas impulsadas por los diputados federales de la CNTE, que más allá de su planteamiento político no son sino una invitación velada para que las autoridades de la SEP —las actuales y las próximas, obligadas a cumplir y hacer cumplir, mientras viva la actual legislación educativa— violen la ley.

Estado-magisterio: discusión sobre la reforma educativa, ¿comenzará a correr en carriles distintos?

Con la instalación de la LXIV Legislatura federal comenzó a correr la cuenta regresiva para conocer tanto el destino de la reforma educativa actual, como las nuevas directrices que marcarán el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y los grupos a los que están consultando, para sustituir la actual reforma por un proceso de evaluación distinto al actual. Aunque la consulta y los foros educativos están en proceso, el espacio vacío que está dejando la incógnita sobre el destino de la reforma educativa del gobierno saliente, ha comenzado a generar rutas distintas en los derroteros posibles, que muy probablemente terminen enrareciendo —o descarrilando— la posibilidad de una segunda reforma educativa aprobada y aceptada en consenso.

En efecto, desde hace algunos días comenzó la realización de los foros relacionados con la realidad educativa. Dichos foros, fueron convocados por el Presidente Electo para definir el rumbo de la política educativa del próximo sexenio que sustituirá a la reforma educativa. “El propósito de escuchar la voz y experiencia de los actores vinculados con la educación, en especial la del magisterio”, dijo el propio López Obrador, cuando habilitó una página web (http://porunacuerdoeducativo.com) en la que se establece que cualquier persona puede subir su propuesta sobre qué camino debe de tomar la siguiente reforma educativa, que será tomada en cuenta.

Según la convocatoria a dichos encuentros de discusión sobre el futuro de la educación en el país —uno de esos foros nacionales se realizará en las instalaciones de la UABJO, en Oaxaca—, esto ocurre por el compromiso de construir una verdadera transformación educativa, y argumentan que para ello es necesaria la participación de la sociedad; para escuchar ideas y propuestas para mejorar la educación y fortalecer su carácter laico, gratuito y plural”. Estos foros son organizados por el equipo de transición en coordinación con la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior; serán en total 32 (uno por estado) y se prolongarán hasta el 29 de octubre.

Esos foros han tenido el contenido esperado. Por ejemplo, según información del encuentro celebrado hace algunos días en Puebla, se dijo que los participantes –trabajadores de la educación— plantearon al próximo Titular de la SEP, Esteban Moctezuma Barragán, mejores condiciones laborales para los trabajadores de la educación, homologación de pagos para los docentes de los estados y evaluación apoyada por capacitación. Éste prometió que en la próxima administración federal habrá apertura a la participación social y no habrá más reformas educativas sin diálogo de todos los involucrados: maestros, tutores, alumnos y expertos.

De acuerdo con la información, Moctezuma Barragán también dijo que otras cuestiones que planea hacer la próxima administración, son un plan educativo incluyente, fortalecer las Escuelas Normales y la Universidad Pedagógica Nacional, revalorar al magisterio y respetar su autonomía, proveer de alimentos a las escuelas de educación básica marginadas, suspender cuotas para mantenimiento de las escuelas, garantizar que estudiantes no sean rechazados de las universidades públicas, brindar becas a estudiantes de nivel medio superior y superior de escasos recursos, entre otras estrategias.

CAMINOS DISTINTOS

Lo hemos apuntado aquí, y es algo bastante claro: tanto el SNTE, como su expresión interna disidente, la CNTE, tienen un consenso claro respecto a qué se debe eliminar de la reforma educativa. Ambos sectores coinciden en que el problema central se encuentra en la evaluación al personal docente, y concretamente en el hecho de que la consecuencia de esa evaluación pueda llegar a ser el cese del trabajador cuando repruebe cierto número de evaluaciones en forma consecutiva.

A pesar de que parece haber cierta claridad en ese sentido, lo cierto es que la disipación que existe respecto al tono y las propuestas que se están socializando en los foros educativos —que hasta ahora no han dejado ver que el gobierno electo tenga un derrotero y una propuesta definidos para socializar con los sectores a los que se les está consultando, y que más bien parece que los foros serían una especie de “buzón de quejas y sugerencias” pero con formato de encuentro de la sociedad— en cualquier momento puede motivar que la radicalización de las posiciones, o de las “propuestas alternas”, marque un rumbo distinto al posible para la evolución de esa reforma.

Pues, tal y como lo hemos apuntado, lo único que no podrá ocurrir es la cancelación lisa y llana de la reforma actual, pero sin la sustitución de otra redacción que garantice constitucionalmente el derecho a la educación de calidad que ya tienen los niños y jóvenes mexicanos que se instruyen en escuelas gubernamentales.

En esa lógica, vale la pena repensar las posturas que han mantenido tanto el SNTE, como la CNTE, respecto a la “reforma de la reforma” en materia educativa, y los riesgos que implican las posiciones radicalizantes que eventualmente podrían tomarse en el camino rumbo a la modificación de la Constitución federal y las leyes que actualmente rigen la evaluación educativa.

A este respecto se ha referido el investigador en temas educativos Carlos Ornelas, quien recientemente apuntaba en Excélsior (https://bit.ly/2oyFBoy) lo siguiente: “parece que los militantes de la CNTE, que alguna vez estuvieron enojados con el presidente electo hoy le dan el sí, pero con ciertas condiciones. En el otro lado, sin quedarse atrás, el SNTE también quiere que se olviden sus mohínas y regresará al carril de subordinación corporativa ante el nuevo jefe; claro, con algún provecho.

En este punto es donde radica el peligro de que una discusión, aparentemente consensada sobre la eliminación de los efectos de la evaluación docente, se desvíe a otros temas que no podrían establecerse en la ley. Pues Ornelas apunta las exigencias de la CNTE: “Líderes representantes de varias facciones de la CNTE se reunieron en la Cuidad de México el sábado 25 de agosto. Tras horas de discusión, acordaron desplegar un “Manifiesto a la Nación”, en el que exigen al Presidente electo: 1) abrogar la matriz constitucional de la Reforma Educativa y sus leyes secundarias; 2) desaparecer el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación; 3) eliminar al Servicio Profesional Docente; 4) desechar el Nuevo Modelo Educativo; 5) frenar la Reforma en Normales; 6) acabar con la autonomía de gestión; 7) prescindir del Sistema nacional de información y gestión educativa; 8) desmantelar al Fondo de Aportaciones de Nómina Educativa y Gasto Operativo y regresar el control de la nómina a los estados; 9) finiquitar los programas de Escuelas al Centro, Escuelas al CIEN y Escuelas de Tiempo Completo; y, 10) que el próximo gobierno federal repare los daños, resuelva las consecuencias y costos provocados por la aplicación de la ley educativa.

DISCUSIÓN SIN VÍAS POSIBLES

El SNTE, por su parte, sostiene un conjunto de propuestas abstractas que más bien parecen encaminadas a que el nuevo régimen les permita seguir siendo el sindicato cogobernante que siempre han sido. Lo que preocupa, en el fondo, es la inconsistencia del gobierno electo, que no deja claro hacia dónde se pretende conducir la discusión. Ello permitirá la apertura de carriles paralelos en los que esta discusión podría terminar en las fauces del radicalismo o el detrimento de los derechos de quienes sí merecen —independientemente de cómo— educación de calidad en las escuelas de gobierno.

Elba Esther y CNTE, del brazo de AMLO: la ruptura en el SNTE los convertirán en aliados

El mismo día que Andrés Manuel López Obrador recibió su constancia como Presidente Electo de México, la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo fue exonerada de todos los delitos federales que se le habían imputado, y por los que estuvo cinco años presa. Luego, el mismo día en que López Obrador dijo, en presencia del presidente Enrique Peña Nieto, que al iniciar su gobierno cancelaría la reforma educativa actual, la maestra Gordillo apareció en un acto público, por primera vez desde su exoneración, para decir que al ser ella liberada la reforma educativa “se había derrumbado”. ¿Qué escenarios se prevén en este anunciado ajuste de cuentas relacionado con el SNTE, la reforma educativa, AMLO, la CNTE y la maestra Gordillo?

En efecto, hoy parece quedar claro el escenario en el que parece haber un consenso a favor de eliminar no la reforma educativa, sino las consecuencias de la evaluación docente. Al mismo tiempo, la liberación y ruidosa reaparición pública de la maestra Gordillo parece anunciar un reacomodo importante en el SNTE, a partir del aval dado por el Presidente Electo para que ella pueda continuar “ejerciendo sus derechos” como ciudadana, aunque negando que ella pudiera integrarse a su equipo de trabajo. En el telón de todo esto se encuentra la nada casual pasividad mostrada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, frente a estos importantes movimientos y mensajes enviados desde y hacia las más altas esferas del sector educativo nacional. ¿Qué ocurre?

Con respecto a la evaluación, algunos de los argumentos que ahora cobrarán fuerza para eliminar las sanciones, y reorientar el rumbo de la reforma educativa, ya los habíamos reseñado en este espacio desde el mes de abril pasado.

En aquel tiempo, apuntamos: “Existe una especie de coincidencia disimulada entre diversas expresiones magisteriales, respecto a la evaluación docente. Esa coincidencia, hasta ahora poco vista, apunta al hecho de que la evaluación fue confeccionada por el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto, sin considerar que son muchos factores sociales los que influyen en el aprovechamiento de los niños que reciben educación pública, y que al mismo tiempo de implementar procesos de evaluación, era necesario también impulsar mecanismos de regularización para los trabajadores de la educación en todo el país.

“Esto parece algo menos complejo de lo que es. Según esa visión, para lograr resultados verdaderamente aceptables en una evaluación docente es necesario que existan las condiciones mínimas de aprovechamiento para todos los niños y jóvenes que asisten a las escuelas públicas. Ello, dicen, no sólo implica que puedan acceder a clases todos los días, sino también que cuenten con alimentación mínima, un entorno familiar y comunitario seguro, y una infraestructura educativa que les permita cubrir sus necesidades básicas.

“El problema, señalan, es que a lo largo y ancho del país hay miles de escuelas que no tienen ni la infraestructura indispensable. Es decir, no tienen pisos de cemento firme, no tienen muros y techos sólidos, no tienen agua potable, energía eléctrica, drenaje, sanitarios y áreas mínimas de esparcimiento. Si muchas escuelas del país no tienen eso, muchas más no cuentan con lo necesario para potenciar el aprovechamiento de los educandos a través de materiales educativos, tecnología, e incluso los libros y los materiales que son indispensables para las actividades cotidianas.

“Si todo eso está del lado social, también reconocen que el Estado debería considerar más las condiciones en que se ha formado el magisterio desde hace años. En las escuelas normales del país se han anidado vicios que hoy impactan en la preparación mínima de los maestros. Por esa razón, no todos los profesores del país son capaces de aprobar dignamente la evaluación, y a muchos de ellos ni siquiera les son suficientes los cursos de actualización que se les ofrecen para poder superar una primera calificación reprobatoria.

“En el fondo, sostienen, es positivo que el Estado quiera evaluar la calidad de la educación. Pero debería hacerlo no en un escenario fantasioso, sino considerando la realidad de la educación en el país. Esa realidad debe considerar que hay millones de niños que llegan a la escuela con hambre; que las condiciones en las que reciben instrucción son inadecuadas, riesgosas e insalubres, y que los profesores —no todos, pero sí muchos— tienen también deficiencias estructurales en su formación como docentes, que primero deben ser corregidas antes que evaluadas.” (Al Margen 24.04.2018).

ESCISIÓN MAGISTERIAL

Quién sabe si Elba Esther Gordillo vaya por el SNTE o tenga objetivos más ambiciosos. Le declaró la guerra a los traidores, pero las circunstancias la ponen en una posición más cercana a la CNTE, que a la estructura formal del sindicato que antiguamente presidió. Esa línea parecía también ya trazada desde meses antes del día de la elección presidencial, y era ya también independiente del triunfo o derrota de López Obrador en las urnas. De haber perdido la elección el tabasqueño, el escenario sería más complicado; pero siendo ya Presidente Electo las cosas parecen clarificarse.

Al respecto hubo también señalamientos oportunos. El 11 de junio —tres semanas antes de la jornada electoral— apuntamos en este espacio: “Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.”

El cisma (casi) irremediable vendrá a partir del ajuste de cuentas que debe estar preparando la maestra Gordillo al interior del SNTE, con el aval del nuevo régimen. Ello podría provocar, o una ruptura al interior del Sindicato por el control de su dirigencia, o una escisión de agremiados para la formación de una nueva agrupación sindical. Junto a ello, vendrá una nueva discusión —política, ideológica y de rumbo gremial— sobre qué tipo de reforma educativa se pretende, a partir de la cancelación de la actual, a manos de López Obrador.

Evidentemente, la CNTE pujará por el reconocimiento —nacional, incluso— de su Plan para la Transformación de la Educación (PTEO, como es conocido en Oaxaca); el magisterio aliado a Elba Esther irá por su propia versión de una nueva reforma. Al final, todos se sentirán ganadores —al menos parcialmente— cuando se derogue la disposición que establece que la sanción por reprobar las evaluaciones, sea la destitución del trabajador docente. Una vez logrado eso, tendrán que ir a definir si el rumbo nacional del magisterio se cristaliza en la formación de una nueva organización, ya que en las circunstancias actuales esto parece también algo posible.

Reforma educativa y gobernabilidad: ¿qué debemos esperar para después del 1D?

La —en apariencia— sorpresiva exoneración de la ex lideresa nacional del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales, ha sido vista desde la perspectiva de la derrota que esto significa para la administración del presidente Enrique Peña Nieto y su reforma educativa, aunque en realidad parece que ha sido poco dimensionada desde la perspectiva del futuro de la evaluación docente y de la gobernabilidad que, en buena medida, se encuentra en las manos del magisterio nacional. El nuevo régimen parece aglutinar a los dos polos magisteriales, aunque hasta ahora no ha quedado claro hacia dónde irá el cambio que parece inminente en la relación maestros-Estado respecto no a la evaluación, sino a sus consecuencias.

En efecto, parece estar lejos de ser una coincidencia el hecho de que la maestra Gordillo anunciara su exoneración de todos los procesos judiciales que se le iniciaron hace cinco años y medio para mantenerla en prisión, el mismo día en que Andrés Manuel López Obrador recibió su constancia que lo acredita como Presidente Electo del país. La lectura política inmediata, apuntó a que La Maestra habría sido parte del proceso de distensión entre los dos regímenes, una vez que vencedores y derrotados admitieran constitucionalmente —a través de la declaratoria del Tribunal Electoral— el resultado electoral y el cambio de rumbo del país, en el que pareciera que ocurrirán muchas cosas, menos una persecución judicial o política entre los presidentes saliente y entrante.

Más allá de eso, lo que queda claro es que de nueva cuenta la profesora Gordillo estableció coordenadas de negociación política desde prisión desde antes de los tiempos de campaña, y que una vez más son los resultados electorales los que influyen en la situación que la determina. La maestra Gordillo fue a prisión a partir de su oposición a ciertas disposiciones de la reforma educativa, que tenían que ver no necesariamente con el proceso de evaluación, sino con las consecuencias de dicho proceso, las cuales apuntan, en casos específicos, a que el trabajador de la educación —adherido al SNTE, por definición, y quizá también identificado con la CNTE— pueda llegar a perder su empleo al no aprobar cierto número de evaluaciones de manera consecutiva.

De hecho, así lo señalaba el periodista Roberto Rock en su columna Retrato Hereje, de El Universal, el pasado 12 de agosto: “Los testimonios recogidos coinciden en que la lideresa Gordillo se opuso centralmente a que un profesor pudiera ser removido de su puesto en caso de no ser aprobado en las evaluaciones determinadas por la autoridad. El riesgo sobre la permanencia de los mentores (como se describe en la normatividad aprobada ese 2013), no las evaluaciones mismas, fue lo que desató lo que vendría después.”

Lo que vino después fue la cárcel para la maestra Gordillo, y la reforma educativa, a la que los enemigos históricos también se opusieron paradójicamente a partir del mismo argumento. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, movimiento disidente del SNTE con amplia presencia en el sureste del país, calificó a la reforma educativa como punitiva, y denunció que en realidad esa era una reforma laboral y administrativa disfrazada de educativa.

De hecho, la Coordinadora rechazó tajantemente la evaluación docente y sus consecuencias, y ese fue el pivote de la alianza que luego trabaron con el movimiento de Andrés Manuel López Obrador, que quién sabe si para ganar adeptos, o por una convicción en concreto, también se declaró en contra de la reforma a los artículos 3 y 73 de la Constitución federal y desde hace años anunció que, de ganar la elección presidencial, abrogaría la reforma educativa.

POCAS LUCES

Hasta el momento ni el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, ni la Coordinadora, han dado luces en concreto sobre qué harán para lograr el cumplimiento de la promesa de campaña de López Obrador, ahora que se prepara para convertirse en Presidente y que está respaldado por una amplísima mayoría legislativa tanto en el ámbito federal, como en la mayoría de las entidades federativas.

El ahora Presidente Electo también ha sido escueto en sus dichos sobre este tema, al decir que derogará el texto constitucional relacionado con la reforma, pero estableciendo la salvedad de que mantendrá sus funciones el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación que, de hecho, es el órgano constitucionalmente autónomo que se encarga de aplicar la evaluación docente y de establecer los criterios de estímulo o sanción para los profesores del país, a partir de los resultados de sus valoraciones.

En esta perspectiva, antes de la elección se preveía un escenario más complejo: hasta pocos días antes de la elección del 1 de julio, parecía clara la victoria de López Obrador en la carrera por la Presidencia, pero no se preveía que el Partido Movimiento de Regeneración Nacional fuera a obtener la victoria legislativa que finalmente consiguió. En dicho escenario inicial, lo que era previsible —y quizá por eso así lo dijo el ahora Presidente Electo— es que el Ejecutivo federal enviara al Congreso una iniciativa de reforma constitucional que contuviera su promesa de intentar derogar las disposiciones señaladas, pero que la pluralidad legislativa —y el proceso rígido para reformar la Constitución, establecido en su artículo 135— dificultara el proceso de conseguirlo.

En aquel momento, particularmente la respuesta de la CNTE, que al parecer tampoco estaba segura de un resultado holgado a favor de Morena en las elecciones legislativas, fue exigirle a Andrés Manuel López Obrador que cumpliera su promesa a los maestros del sureste del país, y que ya siendo Presidente emitiera un decreto derogatorio de la reforma educativa, a pesar de ser claro que esa acción sería no sólo inconstitucional sino el inicio de una abierta crisis constitucional, por la intromisión del Ejecutivo en la estabilidad y solidez de las disposiciones constitucionales.

Fuera de eso, hasta ahora hay dos cuestiones que siguen siendo una incógnita: una, es la postura que asumirá el SNTE frente al futuro de la reforma educativa y el nuevo Presidente, ahora que la maestra Gordillo —su indiscutible lideresa moral— está en libertad; y qué proyecto tendrá López Obrador respecto a este asunto, que dentro de no mucho tiempo comenzará a ser prioritario para su gobierno por ser un elemento de gobernabilidad importante.

FUTURO INCIERTO

Hasta ahora, ha dejado ver que su prioridad será la procuración de justicia y la reconfiguración del esquema de seguridad pública federal, y por eso hasta pidió a su antecesor el envío al Congreso de sendas iniciativas sobre esos temas, con calidad de preferentes. Lo cierto es que a partir del 1 de diciembre, AMLO tendrá que hacer algo para dar luces sobre el cumplimiento de su promesa. De no hacerlo, tendrá al CNTE y a la SNTE en las calles exigiendo que cumpla con el punto central de dejar subsistente, si quiere, la evaluación docente, pero derogar las disposiciones que sancionan con la pérdida del empleo a quien no apruebe tres evaluaciones de manera consecutiva.

Se cumple la previsión: advierte CNTE que la crisis magisterial escalará más allá del 1 de julio

Hay quienes, con cierta candidez, creen que las acciones de presión emprendidas en Oaxaca por el magisterio agremiado en la Sección 22 del SNTE, y a nivel regional a través de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, tienen como fondo demandas salariales o relacionadas con sus planteamientos políticos ordinarios, pero no con el proceso electoral. Lejos de eso, la Coordinadora ya aceptó públicamente —cuestión que ha sido sabida, pero pocas veces reconocida— que sus movilizaciones tienen como causa el proceso electoral, y anunciaron que irán más allá. Es la constatación de un vaticinio largamente anunciado.

En efecto, el pasado martes al manifestarse en el Zócalo de la Ciudad de México, profesores adheridos a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación advirtieron a los candidatos presidenciales que no creen en “varitas mágicas”, y que las cosas no cambiarán a partir del 2 de julio. “Desde aquí les decimos (a los candidatos presidenciales) que ninguno tiene propuesta educativa. Más allá de la coyuntura electoral, la Coordinadora está antes, durante y después del proceso electoral. No creemos en varitas mágicas ni que todo va a cambiar a partir del 2 de julio”, dijo Víctor Manuel Zavala Hurtado, dirigente de la sección 18 de la CNTE en Michoacán.

Luego lanzaron otras advertencias: “No creemos en el proceso electoral, estamos con la independencia política de gobiernos y de partidos y a pesar de eso, vamos a presentar nuestras propuestas a quien llegue al gobierno”, agregó el dirigente michoacano. En sus propuestas de campaña, los candidatos se han referido a generalidades pero no han tocado aspectos centrales del tema educativo: como la didáctica, la pedagogía, y los libros de texto que se tienen que utilizar para lograr que los niños aprendan.

“Están hablando de lo general porque no conocen en qué condiciones trabaja el magisterio. No nos han escuchado de cómo debe ser el trabajo en las aulas y las condiciones de las escuelas. Por eso decimos que desconocen y no van más allá (…) La CNTE se ha mantenido independiente de cualquier partido político, dijo, “no está a favor de ningún candidato ni del Pacto por México ni de los que están contendiendo ahora. Mantiene su independencia y por eso decimos que cada quien podrá hacer lo conducente”, dijo Enrique Enríquez, dirigente de la Sección 9 de la Ciudad de México, también identificada con la Coordinadora.

Hasta ahora, ninguna de las representaciones del magisterio disidente ha sido recibida en la Ciudad de México por representantes de la Secretaría de Gobernación, y ellos mismos reconocen que no han tenido acercamiento alguno con el gobierno federal. Eso les ha servido para mantener su advertencia de que en las entidades federativas donde tiene presencia la Coordinadora —Oaxaca, entre ellas— mantendrán el paro indefinido de labores así como la resistencia en las calles, independientemente de cuánto tiempo se mantengan movilizados, hasta lograr que se cumpla “su derecho de audiencia”.

PREVISIÓN CUMPLIDA

Aunque parece larga la cita, vale la pena releer lo asentado aquí el pasado 11 de junio: “el 28 de mayo la Asamblea Estatal de la Sección 22 anunció el comienzo de su jornada anual de lucha. Lo hicieron con la intensidad propia de una lucha enmarcada en la elección presidencial y por eso, desde el inicio, establecieron coordenadas relativas a que su intención era participar —a su modo— en el proceso democrático, independientemente de si conseguían o no las respuestas exigidas a sus demandas salariales, políticas y sindicales.

“A nivel regional, la CNTE inició acciones una semana después, quedando claro hasta ahora que ni la Sección 22 en Oaxaca, ni la CNTE como movimiento regional, tienen intención alguna de detener sus respectivas acciones hasta que no lleguen al día de la jornada electoral. Esa es la razón por la que, en la entidad, a pesar de que el magisterio ha entablado diversas mesas de trabajo con el Gobierno del Estado, y ha dialogado directamente con el Gobernador, siguen sosteniendo que las respuestas gubernamentales son “mínimas e insuficientes”, y eso les ha servido de justificación para sostenerse en la idea del paro indefinido de labores —cuestión que no ha sido homogénea, ya que en la entidad hay muchas escuelas laborando con normalidad.

“En ambos casos —la 22 en Oaxaca, y la CNTE como expresión regional del magisterio, ambos interesados en mantenerse presentes en este proceso electoral—, podría suponerse que hay claridad entre sus agremiados, y que todo terminará con la jornada electoral del próximo 1 de julio.

“En ninguno de los casos es así: tan no hay claridad, que en Oaxaca las acciones impulsadas por la Sección 22 han sido duramente cuestionadas por sus propios agremiados —por eso hay escuelas abiertas—, aunque la dirigencia magisterial se ha valido de sus incondicionales (que no pasan de ser un puñado de personas frente al universo de trabajadores, que rebasa los 80 mil agremiados sólo en Oaxaca) para mantener acciones como el plantón en el primer cuadro de la capital, y los bloqueos a diversos puntos carreteros, terminales de autobuses y el aeropuerto.

“Lo más grave es que todo esto podría no terminar el 1 de julio. No hay razones para suponer, ni en lo lineal ni en la interpretación política que ellos mismos hacen de las acciones presentes, que el magisterio detenga sus actos de hostigamiento. Gane o pierda Andrés Manuel López Obrador la elección presidencial, ellos tienen ya delineada una agenda política para los meses siguientes en donde está incluida la presión para la abrogación de la reforma educativa y, posiblemente, la formación de un nuevo movimiento sindical producto del cisma nacional que parece irremediable en el SNTE.”

Y luego apuntamos lo que hoy se confirma: “Si gana López Obrador la Presidencia de la República, la 22 y la CNTE no esperarán a que tome posesión, para comenzar a exigir el cumplimiento de los compromisos. Esto se explica por el hecho mismo de que la naturaleza política del magisterio es opositora.

“Ellos no serán aliados de Andrés Manuel, sino que serán los primeros en encararlo y exigirle lo que él mismo prometió. Si llega a cumplirlo, de todos modos el movimiento magisterial no quedará apaciguado y, al contrario, establecerá nuevas coordenadas de lucha para mantenerse vigente e interactuando con el gobierno federal en un marco de tensiones y presiones, no de complicidades ni de alianzas.”

PALABRA ¿CUMPLIDA?

No hay razón para suponer que no será así: la CNTE no se está engañando, y tampoco está engañando a quienes creen que habrá más gobernabilidad con un Presidente aliado con ellos. Las pautas están dadas. Lamentablemente, esto podría ser sólo cuestión de tiempo.

CNTE impulsa un juego de espejos entre las apariencias y sus intereses

Hoy más que nunca, la Sección 22 del SNTE, en Oaxaca, y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, como movimiento magisterial del sureste del país, juegan intereses trascendentales en la elección presidencial. Lo hacen porque ahora más que nunca, se encuentran en la posibilidad de que uno de sus aliados llegue a la Presidencia. No obstante, como ellos son expertos en engañar con la verdad, ahora impulsan un abierto pero enmascarado doble discurso, para mantener a salvo sus posiciones de fuerza como opositores, incluso en el escenario del triunfo de su aliado, Andrés Manuel López Obrador.

En efecto, desde hace más de una semana la Sección 22 en Oaxaca, y a partir de ayer todas las secciones magisteriales que conforman la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, impulsan un paro indefinido de labores y protestas regionales y en la Ciudad de México, como una forma de exigir el cumplimiento de un pliego petitorio presentado a los gobiernos estatales y a la Secretaría de Gobernación, pero también como una forma de mantener activa su presencia durante el último tercio de las campañas presidenciales. Hemos apuntado en este espacio que la agenda magisterial no es laboral ni educativa, sino eminentemente electoral. De entre todo eso, destaca el hecho de que además están ante un interesante juego de espejos de cara al nuevo Presidente.

¿De qué hablamos? De que, al menos en Oaxaca, la Sección 22 ha dado muestras palmarias de cómo se puede mantener en paralelo dos líneas de trabajo distintas: en una, están apoyando decididamente al candidato presidencial del partido Movimiento de Regeneración Nacional y están haciendo activismo a su favor; pero en la otra mantienen a salvo los principios rectores que los guían como sección sindical, respecto a que como organización de esa naturaleza son apartidistas y por ende no pueden apoyar a ningún candidato o partido, en proceso electoral alguno. ¿Cómo lo logran?

El magisterio oaxaqueño ha sorteado la circunstancia, argumentando que la dirigencia seccional —es decir, la delegación del SNTE en Oaxaca, electa democráticamente— es una sola, y que es totalmente apartidista; y que el movimiento magisterial en general, representado por la Asamblea Estatal, es un ente que sí tiene intereses políticos, que sí tiene derroteros electorales, y que sí está participando en el proceso electoral a partir de objetivos concretos. A partir de eso debemos comprender también las acciones magisteriales, pues en ellas está gran parte del fondo que en apariencia resulta —y es— contradictorio. Veamos este interesante juego de espejos.

JUEGO DE ESPEJOS

Por un lado, la Asamblea estatal y el movimiento magisterial sí simpatizan con Andrés Manuel López Obrador. Por eso han dado cobertura a sus mítines políticos en Oaxaca y por eso le profesan abierto respaldo como movimiento. En contraposición, a la dirigencia seccional la han obligado a mantenerse marginada de cualquier acción de índole electoral, y por eso sus movimientos con fines electorales —el paro indefinido de labores, por ejemplo— se han enmascarado de acciones para forzar el cumplimiento de un pliego petitorio presentado ante las autoridades estatales y federales.

Otra expresión de ese doble juego, radica en el hecho de que como movimiento magisterial —como Coordinadora, o simplemente como “el magisterio democrático oaxaqueño”— sí apuestan de manera abierta al triunfo no sólo de Andrés Manuel López Obrador, sino de los candidatos a diputados federales y senadores de Morena, porque ello facilitaría la discusión de ciertos proyectos políticos y legislativos que ellos están impulsando.

Sólo que en el espejo, ellos han obligado a la sección 22 a mantenerse marginada de cualquier forma de participación electoral, aún cuando varios dirigentes —activos y del pasado— están participando como candidatos, por una razón que forma parte de otra expresión de ese mismo juego de espejos. En ello están, entre otros, Azael Santiago Chepi, Ezequiel Rosales Carreño, Irán Santiago Manuel, e incluso una hermana del actual dirigente, Eloy López Hernández. Todos, con ligas políticas de fondo no con la Asamblea Estatal sino con el Comité Ejecutivo Seccional en Oaxaca.

La razón por la que parecen apostar, pero al mismo tiempo apartarse de los intereses electorales de Morena, tiene otra razón de ser. Como Sección 22, el magisterio oaxaqueño tendrá como finalidad presionar a un eventual gobierno de Andrés Manuel López Obrador, igual que como hoy lo hacen con el de Enrique Peña Nieto y antes lo hicieron con todos los demás. Sin embargo, como movimiento sí apuestan al triunfo morenista porque ello les permitiría incidir en discusiones y proyectos, a los que se le ha vedado completamente el camino de la participación a lo que hoy pudiera entenderse como Sección 22.

Siguiendo esa lógica, en los objetivos hay otro juego de espejos. Pues como movimiento magisterial —oaxaqueño y regional—, los mentores le apuestan a la posibilidad de una segunda generación de la reforma educativa, que surja del consenso entre el gobierno federal obradorista y de los maestros del país. Como movimiento asumen que la evaluación es necesaria, pero sostienen que ésta debe dejar de tener los elementos punitivos y sancionadores que hoy tiene, para recoger la impronta de cada región del país, un país desigual, en el que no es lo mismo brindar instrucción a niños provenientes de familias acomodadas en zonas urbanas, que a los menores que nacieron y están creciendo en zonas de amplia marginación, desnutrición, violencia y pobreza.

Sobre eso mismo, ¿qué plantean como Sección 22? Únicamente, la derogación de la reforma educativa. Hábilmente, el magisterio sacó a su dirigencia de la discusión social de la educación, y los limitó a plantear la sola exigencia de la eliminación de la reforma educativa, al margen de cualquier matiz o consideración relacionada con qué debería hacerse con el espacio vacío que dejaría la eliminación de la reforma educativa. Así, queda claro que como gremio sí pretenden incidir, pero como sección magisterial no.

Por eso mismo, como movimiento magisterial sí están participando en el activismo e incluso están impulsando a varios de sus integrantes como candidatos a diputados, aunque como Sección 22 mantienen el apartidismo. Saben que necesitan tener representantes directos ante las cámaras legislativas, porque ello permitirá que existan diputados y senadores que entiendan los planteamientos magisteriales, e impulsen los consensos que sean necesarios. Por eso, a pesar de que hay varios dirigentes, ex dirigentes y familiares directos de integrantes de la Sección 22, la Asamblea se ha limitado a emitir algunos pronunciamientos de deslinde sobre ellos, aunque en realidad nada dice que ellos no sean sus potenciales representantes ante el gobierno de López Obrador.

JUEGO DEL BUENO Y EL MALO

Es a lo que van a empezar a jugar, si el próximo Presidente no entiende su juego. Hasta ahora, han sido un gremio más o menos unificado —aun por la fuerza— y eso mismo parece ponerlos en la disyuntiva de crear un ente malo y un ente bueno. Los malos serán quienes marchen, se planten, griten y den la cara; y los buenos serán quienes, desde la Asamblea, impulsarán decisiones de fondo para calmar la beligerancia de la Sección 22, aunque en realidad todos sepamos que es un mismo movimiento jugando en dos canchas distintas, al mismo tiempo.