Periodismo latinoamericano: de nuevo, ¿hacia dónde vamos?

+ “Crear sociedad”, vs idea de que sociedad civil no existe

Por naturaleza, el periodismo es uno de los vínculos esenciales entre el ciudadano común y el mundo que lo rodea. No es raro que el común de las personas se entere no sólo de los acontecimientos diarios a través de los medios de información, sino que también busque en ellos algunos de los elementos más importantes para la reflexión, la crítica y el debate. Tampoco debería ser excepcional que los medios informativos contribuyeran a fomentar ciertos valores y condiciones indispensables para la sociedad. Sin embargo, el dicho al hecho existe un enorme trecho.

¿Por qué hablar de esto? Porque tal pareciera que hoy, en general, los medios de información, no sólo locales o de circulación nacional, sino de gran parte del continente, se encuentran —nos encontramos— inmersos en una serie de vicios que deberían ser erradicados, como una de las condiciones para la construcción de una mejor sociedad. Aunque pudiéramos considerar que la prensa tiene como único deber el de informar, deberíamos también preguntarnos cómo debería materializarse ese deber, y si existe algo más allá de eso.

Esto viene a colación por lo siguiente. Por lo menos en México, los medios informativos han transitado de un marco de amplia censura y control de lo publicado, a otro de libertad casi total. Podría suponerse que la eliminación de la censura y las presiones que en el pasado se ejercían desde el poder hacia los medios, trajo como consecuencia el ejercicio de un periodismo que contribuyera más con la sociedad. ¿Ha sido todo esto así?

A nivel interno, —es decir, entre los mismos trabajadores de la información— debemos ver este asunto con pulcritud, responsabilidad y tolerancia. Porque la respuesta absoluta en todo esto es “no”. Es harto complicado afirmar o suponer que por la eliminación de esas barreras del pasado, hoy se ejerce un periodismo más profesional, más constructivo, más libre y menos comprometido con el poder. Esta es una condición a la que, en poca o gran medida, no escapa ningún medio de información de México, y seguramente del Continente Americano.

¿Por qué? En primer término, porque ha existido una voluntad mínima para comprender que, si bien todo medio de información es una empresa y que por tanto su manejo debe ser empresarial y no basado en los romanticismos de la prensa, también es cierto que la empresa que sostiene a un diario, a una estación de radio o a un canal de televisión, es también una empresa de interés público. Es decir, que su actividad importa a toda la sociedad.

Como esta no ha sido una idea que haya permeado entre los medios, en muchas ocasiones éstos ejercen su actividad como empresas privadas, y no en base al interés público que, por ética, debía regirlos. Esto lleva al oficialismo, las excesivas dependencias económicas, la combinación de intereses políticos en el ejercicio periodismo y, lo que es peor, la incursión que aún hoy sigue siendo marcada, de grupos políticos en empresas editoriales para buscar, a través del periodismo, de conseguir fines que no son propios del oficio informativo.

Esto es algo que existe en todos los niveles, y que tiene al periodismo en un nivel bajo que, al parecer, no tiene muchas vías de superación y crecimiento. Nos parece extraño y hasta sorpresivo, que existan voces que digan que el periodismo debe ser más constructivo, más propositivo y más responsable. Esas ideas se miran con extrañeza porque al parecer muy pocos creen que, desde los medios, pueda hacerse algo más allá de informar.

CREAR SOCIEDAD

Hace unos días, de visita en México, el periodista español Miguel Ángel Bastenier, aseguraba que la crisis económica en América Latina ha llegado en un momento en que es posible que la prensa no llegue nunca ha ejercer el papel de socialización política que ha ejercido en Europa y Estados Unidos; pero además no sabe sí lo logre el periodismo digital.

Y señalaba: “Cuando digo socialización política digo fabricación de sociedad, fabricación de estado, conocimiento del medio, de quiénes somos y dónde estamos. La prensa no creaba, pero sí facilitaba los medios para el conocimiento, para la ascensión de todas esas cuestiones; yo no digo que en América Latina eso no haya comenzado, claro que sí, pero no ha llegado ni remotamente al momento de madurez”.

Ante un señalamiento de esta naturaleza, tendríamos que preguntarnos con seriedad si desde los medios se puede construir sociedad, o si sólo debemos quedarnos en el simple papel de informar y generar ciertos tipos de crítica y análisis. La respuesta, en el ideal, tendría que apuntar no sólo a la necesidad, sino a la urgencia, de que tanto los medios de información como muchos otros factores sensibles de la población, se dedicaran a “hacer sociedad”.

¿Qué entender por ello? Que al fomentar la sociedad, hubiera la posibilidad de que los ciudadanos que no tienen intereses de orden político o económico para unirse, lo hicieron en torno a causas que verdaderamente le benefician a la colectividad. ¿Por qué quejarnos, por ejemplo, de la falta de representatividad y legitimidad que tienen los partidos políticos? Mientras la sociedad se siga manteniendo en la desorganización, vicios como esos continuarán ocurriendo.

Pero no vayamos tan lejos. En México, y en muchos países de América, los gobiernos hacen lo que quieren, y las concentraciones de poder existen a niveles inimaginables, justamente porque no existe la cultura de la sociedad, y de la organización que ésta debe tener para saber proponer, comprender y también oponerse razonada y civilizadamente.

El periodismo, en todo esto, podría jugar un papel fundamental justamente porque es el vínculo entre los sectores sociales más sensibles pero también más determinantes, como lo son la población y el poder. Su función habría de ser la de aportar la información, pero también más elementos sustanciales para la construcción de esos intereses en común a toda la sociedad.

ÉLITES

Sin embargo, aquí son meras élites las que tienen acceso a los medios, y éstos tienen serias deficiencias cuando intentan contribuir a la sociedad. ¿Proporcionalmente, en México qué porcentaje de la población tiene acceso a un diario? Poquísimos ¿Y cuántos de esos diarios contribuyen a crear sociedad? Muchos menos. Y la radio y la televisión, que son los medios de comunicación de masas, tienen un compromiso escasísimo con este asunto. No vamos bien.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

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