Candidatos: s贸lo garant铆a de lealtad, pero no de gobierno

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+ Democracia: 驴Qui茅n es responsable por atraso prolongado?

A nadie sorprende hoy que los grupos pol铆ticos y los partidos, definan a sus candidatos a cargos p煤blicos en funci贸n de su popularidad, o de aspectos como la lealtad, la cercan铆a o los intereses en com煤n. Pero en realidad, existe una preocupaci贸n m铆nima porque las garant铆as de continuidad y triunfo en las urnas, sean tambi茅n certezas relacionadas con el ejercicio del poder. Mientras predominen los intereses personales, ser谩 imposible que, en el futuro cercano, una democracia como la de Oaxaca evolucione.

Hasta hoy, la historia ha sido repetitiva en cuanto al modo en c贸mo se definen los candidatos a cargos p煤blicos. Es una pr谩ctica com煤n, que la designaci贸n de abanderados est茅 determinada s贸lo por dos aspectos: las definiciones propias de los grupos dominantes en los partidos pol铆ticos, y los n煤meros que arrojan los sondeos de opini贸n. En esto, como puede verse, quedan fuera todos los dem谩s factores. Y lo riesgoso de todo este asunto, es que un candidato con altos niveles de popularidad, o arropado por los grupos de poder, no necesariamente garantiza que ser谩 un buen gobernante.

驴De qu茅 hablamos? De que, es cierto, todo representante popular 鈥擯residente, Gobernador, Mun铆cipe o Legislador鈥, tiene como punto de partida el aspecto estrictamente electoral. Sin embargo, es evidente que m谩s all谩 de lo que dictan las urnas, todo aquel que presta un servicio al Estado debe de garantizar mucho m谩s que votos o aceptaci贸n del electorado. Debe haber, por lo menos, certeza m铆nima de que 茅ste contribuir谩 de buen modo al desarrollo, al gobierno incluyente y sensible, y a consolidaci贸n de la democracia.

Para m谩s de uno, esto es un idealismo. Dicha consideraci贸n, podr铆a sostenerse si vemos el ejercicio de la pol铆tica a ras de tierra. Este, en Oaxaca y en el pa铆s, lejos de ser un escenario en el que se debaten argumentos y proyectos de gobierno, es m谩s bien una aut茅ntica arena pol铆tica, en la que las preocupaciones primordiales se centran en la construcci贸n y sostenimiento econ贸mico de las estructuras electorales, en el convencimiento al electorado a trav茅s de ideas fatuas, y en los mecanismos a trav茅s de los cuales podr谩n tomar ventaja de modo indebido en el proceso electoral.

驴Alguien se ha preguntado si en realidad los candidatos que hoy tenemos ante nosotros, y los que tendremos, tanto para la gubernatura del Estado, como para las Alcald铆as y diputaciones locales, son los mejores prospectos de los partidos? La pregunta puede ser contestada, desde ahora, afirmativamente, si todo se mira desde la simple l贸gica electoral. Pero m谩s all谩 de eso, 驴existe cierta presunci贸n de que los actuales e inminentes abanderados son, de a de veras, lo mejor que se puede proponer?

La respuesta es incierta. Y es as铆 porque el mismo sistema democr谩tico, y la predominancia de los intereses de grupo, han impedido que se valoren m谩s aspectos que los estrictamente relacionados con los intereses y con las encuestas. Es imposible saber si, en esto, los candidatos, Gabino Cu茅 Monteagudo o Eviel P茅rez Maga帽a son en realidad las mejores cartas con las que sus respectivas fuerzas pol铆ticas pretenden acceder o mantenerse en el poder.

Es imposible porque, independientemente de que hayan sido ellos, o cualquiera otros los postulados, se habr铆a tomado en consideraci贸n alg煤n otro aspecto que no fueran los estrictamente relacionados con los aspectos de grupo, o los eminentemente electorales. As铆, podemos tener expectativas positivas en muchos aspectos. Pero no necesariamente en lo que tiene que ver con la modificaci贸n, para bien, de la pr谩ctica del poder.

驴DEMOCRACIA IMPOSIBLE?

Podr铆a argumentarse que estamos esencialmente equivocados, y que se peca de ingenuidad o idealismo, cuando se habla de la democratizaci贸n del poder. Frente a cualquier se帽alamiento de esa naturaleza, tendr铆amos que comenzar por preguntarnos si hoy es igual el ejercicio del poder p煤blico a nivel federal, a como era hace dos d茅cadas. En la pregunta misma, est谩 la respuesta.

Evidentemente, el ejercicio del poder hoy no es el mismo que el de hace 20 a帽os en el 谩mbito federal. Hoy podemos corroborar que no existe un presidente omnipotente que ejerce su poder ilimitadamente; que controla por completo al Poder Legislativo; o que es el factor determinante en las definiciones pol铆ticas respecto a su propia sucesi贸n.

M谩s bien, hoy vemos casi todo lo contrario: existe un partidismo fuerte, que ha limitado el marco de acci贸n del Jefe del Poder Ejecutivo; las c谩maras legislativas tienen una pluralidad cambiante, y grupos opositores fuertes. Y, en el contexto hist贸rico, y a煤n con las enormes fallas que representan hoy las concentraciones de poder en manos de los partidos, 茅stos han contribuido de manera determinante a la democratizaci贸n de muchas de las instituciones y procesos pol铆ticos del pa铆s.

驴Qu茅 necesita ocurrir, entonces, en un escenario como el de Oaxaca? Primero, que exista la voluntad para comprender que las concentraciones 鈥攜 ambiciones鈥 actuales de poder, no pueden ser eternas (porque esto s贸lo conduce a los estallidos sociales). Teniendo esta visi贸n, habr铆a de ser previsible el comienzo de un proceso paulatino de apertura democr谩tica y b煤squeda de equilibrios en las tareas de gobierno.

Para esto, sin embargo, es necesario lo mismo la actuaci贸n inteligente de quienes ejercen el gobierno, como de quienes encabezan las fuerzas de oposici贸n. En una l贸gica real, nadie cede el poder s贸lo porque s铆, como tampoco se logra algo sustancial cuando se tiene una voluntad opositora que s贸lo es aparente.

As铆, 驴tienen claro esto quienes detentan el poder en Oaxaca? Tal pareciera que no. Por eso, todo lo centran en el aspecto electoral y en la preservaci贸n de los grupos de poder. 驴Y en la oposici贸n? Tampoco. Porque 茅sta ha sido una aut茅ntica desgracia, que nunca ha podido ubicarse en un sitio medianamente digno. En gran medida, las concentraciones de poder son tan altas, porque los que tienen la legitimaci贸n pol铆tica para oponerse, son en realidad comparsas y t铆teres de sus contrapartes.

ASPECTO OLVIDADO

Con toda seguridad, si el electorado tomara en consideraci贸n aspectos como estos, razonar铆a mucho m谩s su voto. El problema es que la situaci贸n es tan adversa en lo econ贸mico y social, que una parte importante de los electores, prefiere cambiar cualquier razonamiento por unos pesos, por una despensa, o por una promesa inalcanzable.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

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