Oaxaca: aquí ocurre elección no de Estado, sino “de Estados”

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+ Comicios decisivos para 2012, por afinar esquema electoral

En los últimos días, se han incrementado de modo sustancial los señalamientos respecto a que en Oaxaca ocurre lo que se conoce como “una elección de Estado”. Desde las trincheras del PRI, se señala el activismo y la utilización de recursos públicos por parte de agentes del Partido Acción Nacional, que trabajan electoralmente desde el gobierno federal. Lo aparentemente paradójico, es que desde la Coalición opositora, acusan al Gobierno del Estado, exactamente de lo mismo. ¿Qué ocurre entonces?

Aquí en Oaxaca se libra una de las batallas electorales más importantes de los últimos tiempos. Esta, como se ha dicho, es una elección a partir de la cual se establecerán diversos parámetros respecto a las posibilidades de triunfo de cada una de las fuerzas políticas en los comicios presidenciales, a ocurrir en el mes de julio de 2012. Aunque no lo parezca, esa circunstancia se liga estrechamente con las acusaciones sobre malversación de recursos y utilización de los mismos para fines electorales.

¿Por qué? Porque en Oaxaca no ocurre una elección de Estado. En todo caso, ésta podría ser una elección “de Estados”, o más bien, “de gobiernos”. Es decir, que tanto el priismo, como Acción Nacional, y el PRD en menor medida, están viniendo a Oaxaca a medir sus potencialidades en la ingeniería electoral, y en la manipulación de recursos y votantes a su favor. Así, nada tiene que ver en estos comicios la lucha electoral, la alternancia o la transición democrática. Aquí lo que ocurre es una simple y pura medición de fuerzas, que inicia en lo legal y termina en lo inconfesable.

Oaxaca es el escenario perfecto de esa elección “de Estados” o “de gobiernos”. Aquí, nos guste o no reconocerlo, prevalece uno de los regímenes políticos más autoritarios y menos evolucionados de todo el país. La nuestra, es una de esas raras entidades federativas en las que el poder de un solo partido, y del grupo que gobierna, resultan ser avasalladores; en las que, mientras se tiene el poder, se ejerce a plenitud y con un bajísimo nivel de competencia; es una de esas entidades, en donde los contrapesos democráticos son solamente aparentes, y con altísimos niveles de acotación y limitaciones.

Sin embargo, es evidente que el partido que gobierna a nivel federal, no ha demostrado mejores prácticas que las antes dichas. A pesar de que el proyecto y la bandera electoral que llevó a Acción Nacional hace diez años a la Presidencia de la República, fue justamente el del cambio y la transición a la democracia, los blanquiazules no sólo han demostrado haber aprendido a ejercer las mismas prácticas antidemocráticas e inconfesables del priismo para la manipulación electoral. Sobre todo, han demostrado haber aprendido mal a llevar a cabo ese tipo de acciones.

Así, en esas condiciones, es como están llegando esos dos bloques a las elecciones previas a las presidenciales. Oaxaca ha sido un territorio permanentemente disputado, no por razones de gobierno o democráticas, sino porque nuestra entidad representa un polo fundamental para el activismo político y electoral, y porque éste ha sido uno de los escenarios en donde mejor se pueden poner en práctica las estrategias de manipulación y aventajamiento de tipo electoral.

Es decir, que aquí, a lo que vienen los partidos es a demostrar quién tiene una mayor capacidad de movilización, cooptación y manipulación de los electores. No importa cuánto cueste, ni cómo tenga que aplicarse, con tal de ganar. Y se están enfrentando bloques económicos, estructuras electorales, y programas sociales utilizados con fines electorales. Todo, construido desde y gracias a los recursos del Estado. Por eso, aunque teóricamente no encaja por completo en el término de “elección de Estado”, aquí sí ocurre, y en toda la extensión de la palabra, una elección conducida por dos ámbitos de gobierno.

GOBIERNOS INJERENCISTAS

El lunes pasado, representantes del PRI presentaron algunas denuncias en contra del presidente Calderón, por estar entrometiendo activistas y empleados públicos para la promoción del voto a favor de la Coalición opositora. La paradoja, en todo esto, es que el día previo había estado en Oaxaca el gobernador priista del Estado de México, Enrique Peña Nieto, haciendo franco proselitismo a favor del abanderado del tricolor a la gubernatura, Eviel Pérez Magaña.

¿No son, de algún modo, equiparables los señalamientos? Tal parece que sí. Porque a diferencia de un empleado público cualquiera, el cargo y la responsabilidad que ejerce un gobernante no disminuye o se suspende en ningún momento del día, ni frente a las vacaciones y mucho menos durante los fines de semana. En esto, los priistas se quejan por la presencia de personajes ampliamente ligados al panismo, pero aún ante el intento de guardar ciertas formas políticas, ellos incurren exactamente en las mismas prácticas que no son del todo claras, ni del todo legales.

Algo similar ocurre con los recursos públicos. Nadie se escandaliza cuando en la prensa, o en los corrillos políticos, se apologiza la comisión de delitos al afirmar que algún personaje, independientemente del partido al que pertenezca, “le va a poner recursos” a una campaña electoral. ¿A poco creen que el presidente Calderón, el gobernador Peña, o cualquier otro personaje, “le va a poner” de su dinero a las campañas? Por favor. Es una disposición grosera y abierta de los recursos del Estado, sobre los cuales a nadie le interesa responder.

De este modo, seguiremos viendo de todo en Oaxaca. Los comicios, con la injerencia directa, ocurrirán con aparente normalidad. Y seguirán apareciendo las acusaciones sobre injerencismos o elección de Estado. Todos ven la paja en el ojo ajeno. El “referente” que es Oaxaca para el 2012, se entiende sólo en el perfeccionamiento de la alquimia y la ingeniería electoral. No en la democracia.

¿Y EL EDIL?

Parece que ya nadie se acuerda. Pero hace tres años, José Antonio Hernández Fraguas prometió concluir su gestión como presidente Municipal, y no dejarse llevar por las efervescencias electorales. Deberíamos recordar eso, para también exigir el cumplimiento de aquella promesa de acabar con el ambulantaje. La capital es un caos. Y aquellas promesas —que ahora volveremos a escucharlas, en una voz femenina— duermen el sueño de los justos.

almargen@tiempoenlinea.com.mx

almargenoaxaca.wordpress.com

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