Dirigente del Sindicato de burócratas se revela como agente patronal

Noel Cruz Pinacho

+ No quiere bases, justifica bajo incremento; ¿anunciará fin del gremio?


Vale la pena releer las aseveraciones de Felipe Noel Cruz Pinacho, dirigente del Sindicato de Trabajadores de los Poderes del Estado e Instituciones Descentralizadas de Carácter Estatal de Oaxaca, en el marco de las inconformidades que generó el acuerdo al que llegó con el gobierno estatal sobre el incremento salarial a la burocracia estatal. Las explicaciones que ofrece a sus agremiados, y a la ciudadanía, podrían entenderse, y hasta justificarse, si vinieran del sector patronal. Pero es inaudito que desde el propio sindicato, y en voz del dirigente, se intenten sostener argumentos abiertamente contrarios al interés de los trabajadores.

En efecto, en entrevista con TIEMPO, Cruz Pinacho sostuvo argumentos que no son inauditos en sí mismo, pero que sí son impropios de un dirigente gremial. Dijo, por ejemplo, que “las negociaciones con el gobierno estatal no fueron fáciles” debido a los ajustes presupuestales previstos a partir de este año. Reconoció además que “al sindicato de burócratas no le conviene aceptar más basificaciones, porque los trabajadores propuestos para obtenerlas son quienes laboran mediante contrato-contrato otorgado por directores administrativos del gobierno estatal, el cual controla la bolsa de trabajo. Únicamente estaríamos otorgando bases sindicales al personal de confianza del gobierno estatal, con lo que se reducen cada vez más nuestras condiciones de trabajo”, señaló.

Incluso dijo que a pesar de que con el aumento del 4.2 por ciento directo al sueldo base y 2.8 por ciento por concepto de Previsión Social Múltiple, el ingreso es 2.9 por ciento menos que en el 2014, cuando se obtuvo un aumento del 8.9 por ciento, “el incremento que tendrá cada trabajador es superior al de otros años”…algo inexplicable por donde se le quiera ver, pero suficiente como para ser esgrimido por el Secretario General del STPEIDCEO.

¿Por qué son insostenibles sus aseveraciones? Porque se supone que en cualquier lógica gremial, hasta en la más simple de la agrupación más pequeña, el sindicato está siempre para defender los intereses de los trabajadores y no para justificar las insuficiencias del patrón. Sin embargo, el solo hecho de que Cruz Pinacho salga a justificarse diciendo que las negociaciones con el gobierno fueron “muy difíciles”, es en sí misma una referencia por lo menos de una profunda debilidad que, además, incluye el intento por justificar tanto su fracaso en las negociaciones, como la victoria patronal.

Pues resulta que según la lógica de Cruz Pinacho, su gremio tendría que ser “comprensivo” con los problemas financieros que tiene el gobierno. Nadie le explicó que los problemas económicos del patrón son (aunque parezca una verdad de Perogrullo) problemas del patrón, y que su papel como dirigente sindical no se encuentra necesariamente en justificar o atender a esas estrecheces económicas, sino en luchar ante todo por las mejoras a su gremio.

Seguramente tampoco nadie le dijo que toda lógica sindical, hasta la más básica, siempre tiene como premisa la de hacer progresivas sus conquistas. Por eso, los argumentos sobre la dificultad de la negociación con el patrón más bien se presentan como un intento franco por justificar su sometimiento a la parte patronal, y su temprano fracaso como dirigente gremial.

¿NO MÁS BASES?

Si todo lo anterior lo revela como un dirigente poco entendido de sus funciones y fines, su argumento relacionado con su disposición a que ya no se otorguen más basificaciones, es verdaderamente inaudito. ¿Por qué? Porque todos los trabajadores basificados del gobierno estatal, o cuando menos una amplia mayoría, accedieron a una plaza definitiva luego de haber ocupado una plaza de confianza.

Esa es la ruta que marcó el mismo gobierno desde hace décadas, y que unilateralmente fue cerrando a través de figuras laborales alternas como los contratos por tiempo determinado, los honorarios asimilables a salarios y, más recientemente (y por lo que pesan importantes acusaciones sobre el secretario de Administración, Alberto Vargas Varela, que tiene amplia relación con fiscalistas como Sergio Castro y Eligio Hernández Carrillo), a través de la oficialización del llamado outsourcing, como forma de contratación sin posibilidad de acceder ya no a una base, sino a un contrato con prestaciones.

En ese escenario, es patético lo que está haciendo Cruz Pinacho. Al aceptar que “al sindicato de burócratas no le conviene aceptar más basificaciones, porque los trabajadores propuestos para obtenerlas son quienes laboran mediante contrato-contrato…”, lo que está haciendo es aceptar de facto las formas alternas de contratación que vulneran los derechos de los trabajadores e inhiben toda posibilidad de que pudiera acceder a una plaza definitiva, como la que ellos gozan.

Y si eso fuera poco, el dirigente Cruz Pinacho tendría que responderle otra pregunta a sus agremiados: ¿bajo qué razonamiento, el dirigente de un sindicato querría que su gremio fuera cada vez más pequeño, si lo que justamente hace fuerte a un sindicato es su capacidad numérica y la integración periódica de más agremiados?

Finalmente, lo que parece es que Cruz Pinacho es un agente del Estado dentro del gremio, que hoy está haciendo todo para minarlo desde dentro. O pareciera que es tan ingenuo que no ha terminado de entender qué rol le toca jugar dentro de la relación gobierno-trabajadores. O lo que podría estar ocurriendo es que ni siquiera es capaz de encontrar una forma decorosa para tratar de justificar su repliegue frente a la fuerza que le ha demostrado el gobierno, y contra la que no quiere o no puede luchar.

No parece haber más explicación. Pero si los burócratas tienen dignidad y visión de futuro, lo menos que deberían hacer es obligarlo a que rinda cuentas, y a que demuestre que verdad tiene algo de vocación sindical. Frente a estas aseveraciones, el incremento salarial obtenido —y por lo que está de veras enojada la burocracia del gobierno estatal— parece ser lo de menos. En realidad estas cuestiones relacionadas con la contratación y con la falta de entendimiento de su papel, pueden poner en riesgo mucho más que el tres por ciento de incremento salarial, que perdieron (y quizá para siempre) en esta negociación anual.

EL PLIEGO PETITORIO

Ahí viene la Sección 22 con su pliego petitorio. ¿Qué exigirán? Sería bueno —aunque improbable— que el gobierno comenzara por transparentar el contenido de las demandas magisteriales.