En el PRI, los futurismos rumbo a 2016 están más desatados que nunca

Sarabia

+ Sarabia reniega de sus padrinos políticos y, dice, va por la candidatura


Un escenario electoral tan complejo como el de 2016 en Oaxaca, puede hacer tambalear hasta al político más experimentado, y desbocar a los bisoños. Desde hace tiempo, los distintos grupos priistas en la entidad han tenido la percepción de que el desgaste del régimen gobernante y la división al interior de los partidos que formaron la coalición PAN-PRD-PT, puede ser su llave de retorno al gobierno estatal. Eso ha despertado todo tipo de pasiones y ambiciones, incluso las más inverosímiles. Tal es el caso del diputado federal electo, Carlos Sarabia, que sin haber asumido su cargo actual, es de los que ya piensa en el 2016.

En efecto, esta semana ocurrió el cambio de dirigencia en el Movimiento Territorial (MT) del PRI en Oaxaca. El MT, es una organización adherente al Partido Revolucionario Institucional que según sus propias bases busca “vincular la participación ciudadana con las tareas de combatir la desigualdad y pobreza, y promover la calidad de vida nacional”. Hasta la semana pasada, la dirigente fue la tristemente célebre Margarita Liborio Arrazola, quien siendo diputada federal saltó a la fama al golpear e insultar, frente a las cámaras de televisión, al ya extinto legislador panista Guillermo Zavaleta Rojas. Ello le valió para recibir todo tipo de críticas, descalificaciones, y hasta apodos. Pero desde entonces se refugió en el Movimiento Territorial como una forma de mantenerse dentro de los cargos de dirigencia del priismo en la entidad.

El relevo de Margarita Liborio Arrazola ocurrió esta semana en un marco de cierta discreción. Pues sin hacer mayor aspaviento, el cambio en la representación del Movimiento Territorial en Oaxaca fue negociado en la Ciudad de México por el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz, a través del senador Eviel Pérez Magaña, y avalado sostenidamente por el dirigente estatal, Héctor Anuar Mafud Mafud, que cada vez oculta menos su simpatía por la pervivencia de ese grupo político al interior del PRI oaxaqueño.

En ese sentido, resulta que el sigilo con el que hicieron todos los movimientos para lograr la sustitución de Liborio, y el nombramiento de Sarabia, se debió a que intentaron llamar lo menos posible la atención para evitar acciones de oposición por parte de los grupos contrarios de priistas locales. Y evidentemente, este movimiento no tenía como intención ser un premio para Sarabia, sino un paso más —según el ulisimo— en la construcción de la segunda candidatura a gobernador del senador Pérez Magaña.

¿Pero qué pasó? Que la aparente eficacia de la operación política realizada por el ulisismo oaxaqueño ante la dirigencia nacional del Movimiento Territorial, fue muy contrastante con el desbocamiento de su nuevo dirigente estatal. Quienes atestiguaron la toma su protesta de Sarabia como coordinador estatal del MT, sostienen que sin ningún pudor reconoció públicamente que desde esa posición él será uno de los que busque la candidatura a Gobernador del PRI el año siguiente.

Esa afirmación les causó risa a muchos de los asistentes —que independientemente de su experiencia política, entienden que lograr una candidatura a Gobernador reviste una complejidad mucho mayor a la de ganar un distrito o a ser un militante ferviente—, pero fue una verdadera sorpresa para quienes operaron su designación. A Sarabia, según parece, nadie le explicó que había sido ubicado en esa posición para ayudar al senador Pérez a reconstruir las posibilidades de su candidatura. Pero al mismo tiempo pareció que a Eviel Pérez Magaña nadie le dijo a qué clase de persona estaba apadrinando y, demostrando su ingenuidad, no le externó con qué razón operaba su nombramiento.

Al final el asunto no quedó sino en una de esas perlas del anecdotario priista, a pesar de lo bien que revela que las ambiciones y los futurismos se desatan sin ningún control en todos los niveles.

SARABIA

Carlos Sarabia no era el favorito para ser candidato a la diputación federal por el distrito 11, correspondiente a Santiago Pinotepa Nacional. En sus haberes políticos únicamente existía el antecedente de haber sido presidente Municipal de Pinotepa Nacional. Pero cuando fue ungido como candidato, también por la mediación del ulisismo, varios de los factores políticos priistas de aquella región se dijeron inconformes. ¿Quiénes? El ex diputado federal Antonio Yglesias Arreola, y el ex diputado local David Mayrén Carrasco, principalmente.

¿Qué hizo para ganar? Evidentemente utilizó la habilidad. Pues si bien Pinotepa Nacional es un municipio importante de la región de la Costa oaxaqueña, es claramente insuficiente para ganar. Por eso, por un lado afianzó una alianza con el diputado local Freddy Gil Pineda Gopar, que es líder natural de un sector amplio en la región chatina de su distrito; y para asegurar una participación electoral nutrida en la parte del distrito que corresponde a la sierra sur, y la zona de Puerto Escondido, buscó conquistar a las actuales autoridades municipales a través de la conquista de sus flancos débiles.

¿Qué hizo? Sarabia buscó poner como su suplente en la candidatura a la diputación federal al hijo de alguna de las autoridades municipales. Intentó hacerlo con los líderes políticos de San Pedro Mixtepec, a pesar de que hoy el PRI es oposición; pero finalmente lo logró enganchando al hijo del Manuel León, presiente Municipal de Santa Catarina Juquila. En el fondo, en aquella región reconocen que fue por la combinación de esos dos factores (Freddy Gil y su innegable liderazgo en la región, por un lado; y Manuel León, interviniendo en la campaña para evitar que su hijo debutara en la política local, perdiendo una elección) que pudo ganar la diputación federal, pero no porque realmente él fuera un factor de liderazgo real en la región.

Así, menuda situación a la que se enfrentará el PRI ahora, con personajes como Carlos Sarabia que, ante el descontrol de su dirigencia, y su propia incapacidad para ubicarse en su contexto real, será uno más de los factores de división y no de suma para ese partido que sólo acumula incertidumbres rumbo al proceso electoral del año siguiente.

RETIRO VOLUNTARIO

El gobierno estatal le está dando una vuelta más a la tuerca de la segregación del magisterio: ayer Moisés Robles anunció que hay posibilidades de establecer un programa de retiro voluntario para los que no quieran regresar, o continuar, en labores frente a grupo. Están siguiendo, paso a paso, el “librito” utilizado en la extinción de Luz y Fuerza del Centro.

Nuevo IEEPO: los empleados de base no tenían por qué ser “notificados”

IEEPO

+ Al aducir incertidumbre, ellos mismos ponen en entredicho su tipo de plaza


Ayer que se reabrieron las instalaciones centrales del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO), un grupo de trabajadores pretendió ofrecer un foco más de resistencia al señalar que se encontraban en un estado de incertidumbre “al no haber sido notificados” sobre la reapertura y, según ellos, al no tener las garantías suficientes sobre sus derechos laborales. Con esa posición, inopinada y poco clara, pareciera que la Sección 22 intenta poner a sus propios agremiados en una situación riesgosa.

En efecto, el día de ayer se anunció la apertura de las instalaciones educativas bajo el nuevo régimen que gobernará la educación en la entidad. Desde el martes, directivos del IEEPO y de varias dependencias estatales y federales como la Secretaría de la Contraloría, la de la Función Pública, la Procuraduría Estatal y algunas otras, ingresaron a las oficinas centrales resguardadas desde la semana pasada por la Policía Federal, para certificar el estado físico en que se encontraban archivos e instalaciones, y para iniciar el proceso de entrega-recepción.

Ayer fueron reabiertas las instalaciones, pero un grupo de trabajadores —no todos los que laboran ahí— se negó a ingresar argumentando incertidumbre jurídica y falta de notificación sobre una posible nueva relación laboral. Teniendo al frente al secretario de Organización de la Sección 22, Francisco Villalobos, y a la activista magisterial Carmen López Vásquez, dicho grupo argumentaba que “no hay condiciones para reanudar sus labores, por la presencia de la Policía Federal y Estatal en las afueras de la dependencia”; además, sostenían que no habían sido notificados de la reapertura del IEEPO y que exigían respeto a sus garantías laborales. Bajo ese argumento se opusieron al ingreso de los mil 200 trabajadores a sus centros de trabajo y les pidieron a retirarse del lugar.

Esta situación solamente generó confusión y dividió más a los trabajadores de las tres delegaciones sindicales, lo que provocó que algunos se retiraran del lugar y otros insistieron en ingresar a sus áreas de trabajo, previo pase de lista e identificación correspondiente. Sin embargo, como refieren diversos medios informativos locales, horas después, previa consulta entre los inconformes y sus delegados sindicales, éstos finalmente accedieron a respetar el acuerdo tomado la noche anterior en su asamblea general e iniciaron masivamente su ingreso a su centro de trabajo de manera normal.

De esta manera, las delegaciones sindicales D-III-1, D-III-4 Y D-III-5, ya laboran desde este miércoles de manera normal en sus respectivos centros de trabajo, al igual que en la Dirección general del Instituto, directores, coordinadores, jefaturas de departamento y los demás mandos medios. Ya en las primeras horas de la tarde, se reportaba que salvo algunas resistencias, la gran mayoría de los trabajadores de base del IEEPO había ingresado al centro de trabajo y se encontraba a la espera de que se giraran instrucciones respecto a las funciones que a partir de ahora realizaría o que, en su defecto, continuara desempeñando sus mismas actividades cotidianas.

Evidentemente, con esto queda claro que, una vez más, deliberadamente la Sección 22 intenta manipular una situación para crear la percepción de que hay un problema jurídico y de derechos donde en realidad no lo existe, para abrir un foco de resistencia de índole política.

EMPLEADOS DE BASE

El instituto educativo ha sido enfático en qué trabajadores son a los que se les desconoció el nombramiento respectivo. El IEEPO, se dijo, sólo recuperaría las plazas que deben ser de naturaleza “de confianza”. Esta calidad de empleo de confianza, según la Ley del Servicio Civil para los Empleados del Gobierno del Estado (que no es la que propiamente regiría las relaciones laborales de los empleados magisteriales con el Estado, pero que nos sirve de referencia en las definiciones), la tienen en general todos los que desempeñan funciones de dirección, vigilancia y trabajos personales al servicio de funcionarios y los empleados cuyos sueldos se cubran con cargo a partidas globales del presupuesto de egresos. “Los empleados no incluidos en la enumeración anterior —dice la Ley referida en el párrafo anterior, en su artículo 4—, serán de base y por ello inamovibles. Los de nuevo ingreso serán de base, después de seis meses de servicios sin nota desfavorable…”.

Estas definiciones nos sirven como una referencia bastante cercana para entender el tratamiento que el propio IEEPO intenta darle a los trabajadores, incluso a los que tenían un nombramiento y desempeñaban funciones como empleados de confianza, y que ahora serán devueltos a actividades docentes.

El IEEPO, en términos sencillos, está asumiendo que esos trabajadores son de base y por ello inamovibles respecto a su plaza y salario, pero que deben quedar supeditados a los funcionarios de confianza que se nombren para encabezar las distintas tareas que desempeña el Instituto. Lo paradójico es que son los propios trabajadores quienes, influenciados por la Sección 22, intentan desconocer esa calidad de inamovibles que el Instituto les reconoce, con tal de asumir su nueva realidad laboral.

En el gobierno estatal, por ejemplo, a los empleados de base no se les notifica ningún cambio en la estructura gubernamental; no se consensa con ellos el nombramiento o la destitución de un empleado de confianza; pero en contraparte, no se les puede trastocar la estabilidad que les concede su plaza laboral, a menos que se les llegara a iniciar un procedimiento por responsabilidad administrativa, o alguno similar al haber cometido una falta.

Nada de eso parecen —o quieren— entender los trabajadores del IEEPO, que se resisten a reconocer la nueva realidad del Instituto. Nada los está separando de su función ni de su salario. A menos que ellos decidan poner a prueba el mecanismo de destitución recientemente avalado como constitucional por la Suprema Corte.

CONTRASTES

Los que se ven entre los elementos de las policías Federal y Estatal. Los primeros vienen bien vestidos, armados y pertrechados. Los segundos, con el respeto que merecen, dan lástima. Afuera del IEEPO, los primeros tienen escudos, cascos y equipos antimotín —se nota— de reciente adquisición. Los segundos llevan equipos y pertrechos que por lo menos deben datar del conflicto magisterial de 2006. ¿No que la invisible SSP, y su invisible nuevo Titular, ya había atendido esos rezagos básicos?

MARTILLO EN OAXACA

Carlos R. Aguilar Jiménez


En exhibición pública de la biblioteca de Burgoa en el ex convento de Santo Domingo, considerable fue mi sorpresa al encontrarme este domingo al recorrer el magnífico lugar, disfrutando de sus muestras artísticas, arquitectura y exposición bibliográfica de la biblioteca de Burgoa, con el hallazgo entre sus vitrinas del libro más perverso y maligno que haya escrito la religión cristiana, el Malleus Malleficarum o “Martillo de las Brujas”, la obra más infame que avaló la Iglesia Católica y autorizó el Vaticano para identificar herejes y sobre todo torturar y castigar a las mujeres que clasificaba con cualquier pretexto o imputación, brujas o hechiceras aliadas del demonio.

Melleus Maleficarum

El Malleus Maleficarum es el más célebre manual para la caza de brujas. Data de 1486 y tuvo muchas ediciones durante el siglo siguiente a su primera edición, de las que una de las más antiguas es la que se exhibe en estos días en el Museo de Santo Domingo, en la Biblioteca Burgoa. Los autores fueron los sacerdotes dominicos H. Kramer y J. Sprenger. El primero decía tener experiencia directa en la caza de brujas pues había asesinado decenas de “brujas” en poblados de los Alpes, donde desarrolló eficaces métodos para la convicción de las inculpadas, por ejemplo, un ayudante sacerdote se escondía dentro de un horno fingiendo ser el diablo e iba llamando por sus nombres a las sospechosas del pueblo, y entonces Kramer mandaba detenerlas y las torturaba hasta que confesaban ser brujas y luego las quemaba en hogueras de leña verde, siendo apoyado en sus métodos por el papa Inocencio VIII quien emitió la Bula de 1484 en la que excomulgaba a quienes negaran su colaboración a los inquisidores. Esta bula papal es la introducción del Malleus Maleficarum. El libro se divide en tres capítulos. El primero dedicado a demostrar la peligrosidad de la brujería. En el segundo se indica en qué consisten los maleficios de las brujas, y en el último se da una guía de como conducir los procedimientos contra las hechiceras utilizando los “juicios“ de Dios”, siendo así el libro que más vergüenza deba dar a la humanidad y que vale mucho acudir a verlo en la exhibición del ex convento de Santo Domingo, para certificar directamente la existencia del libro más infame escrito por la Iglesia Católica y del que tenemos una valiosa edición en Oaxaca, que afortunadamente para las mujeres ya no tiene efecto alguno en su contra.

Reconstituir la APPO: una decisión equivocada de la Sección 22

APPO

+ El magisterio no ha reparado en cuántas alianzas sostiene Gabino Cué


Con mucha determinación, pero sin bases, la dirigencia de la Sección 22 del SNTE anunció formalmente la reactivación de la Asamblea Popular del Pueblo de Oaxaca, “en apoyo a la gremial y la creación de una red de medios”. Quizá por la vorágine de acontecimientos, pareciera que el magisterio sigue sin reconocer que la situación política actual de la entidad no es ni siquiera parecida a la del 2006; y que el decreto de extinción del IEEPO no es la agresión que ellos quisieran para levantar al pueblo de Oaxaca. En esas condiciones, su anuncio de una nueva APPO, está destinado al fracaso.

En efecto, prácticamente desde el inicio de las acciones de rescate del IEEPO de las manos de la Sección 22, ésta previó que una de las acciones que tomaría sería la de la reconstitución de la Asamblea Popular. Dicho anuncio pareció de inicio una de las tantas ideas al aire que barajó la dirigencia magisterial en su intento por encontrar un argumento lo suficientemente fuerte que detuviera las acciones que ya había emprendido el gobierno de Oaxaca para quitarle de las manos el control del IEEPO.

Ayer, la dirigencia magisterial formalizó el anuncio de la reconstitución de la APPO, aunque de entrada reconoció —sin ofrecer nombres— que sólo son 70 organizaciones las que apoyarían este nuevo conglomerado, y que como no tienen aún definida ninguna acción formal de lucha, ocuparán su tiempo en hacer recorridos por el interior del estado para invitar a que más grupos se sumen a su lucha, y a realizar foros (sin detallar exactamente con qué objetivo). Incluso, más pareciera que el anuncio hecho este martes por sólo 10 personas en una escueta rueda de prensa en el edificio sindical, fue más en respaldo a la convocatoria lanzada el lunes por el dirigente Rubén Núñez, que porque haya certeza de que pueden lograr la reconstitución de la APPO.

Junto a esto, también parece quedar claro que el magisterio pasa por alto que hoy los equilibrios de fuerzas entre el gobierno estatal, el grupo que gobierna, y las más de 500 organizaciones sociales que existen en la entidad, son diametralmente distintos a los que existían en 2006 con el régimen del gobernador Ulises Ruiz.

Concretamente, si bien la APPO no fue producto de la generación espontánea, tampoco fue una creación pura de la Sección 22. Pues en la APPO se conjuntaron agravios comunes de grupos sociales organizados —a los que el gobierno de Ulises Ruiz les había cortado, de tajo, los llamados “techos financieros” para la manutención de sus estructuras—, una artera agresión policiaca del gobierno hacia el magisterio, un inusitado apoyo social a la causa magisterial y popular y, como ingrediente clave, una enorme permisividad del gobierno federal frente a la crisis social inminente, y frente al uso de estaciones radiofónicas para la propagación de sus mensajes y el llamado a la revuelta.

Hoy la situación no pasa por ese conjunto específico de circunstancias. En Oaxaca hay una fuerte presencia policiaca, pero no ha habido un solo conato de enfrentamiento entre éstas y el magisterio. Mucho menos ha ocurrido una agresión violenta unilateral por parte del gobierno a un movimiento pacífico. A la par de ello, la gran mayoría de las organizaciones sociales tiene una relación más o menos fluida con el gobierno estatal, ya que éste ha mantenido permanentemente abiertas las llaves del presupuesto estatal, para la compra y manutención de la paz social. Esto se enmarca en el milimétrico acompañamiento que el gobierno federal ha demostrado estar dando al gobierno estatal, en la toma de la decisión de recuperar el IEEPO, y en su implementación.

Y finalmente habrá que ver qué destino tiene una de las primeras acciones anunciadas por la Sección 22 en el marco de la aparente reconstitución de la APPO, respecto a “la creación de una red de medios”. Esa red de medios tendría que ver con la articulación de varias estaciones radiofónicas de las comunidades del interior del Estado, y quizá hasta de las instaladas en la zona conurbada a la capital oaxaqueña.

Y quién sabe si en las condiciones actuales, los mismos operadores de esas estaciones estén dispuestos a ofrecerle apoyo a la Sección 22, en un movimiento que sólo involucra sus intereses al tratar de defender sus posiciones en el IEEPO. Pues hoy muchas de esas estaciones se encuentran en medio de un largo y complejo proceso para la obtención de permisos de transmisión por parte de la autoridad federal en materia de telecomunicaciones; y las que no están intentando regularizarse, han evitado involucrarse en conflictos para no darle motivos a la PGR para la requisa de sus instalaciones y equipos.

¿QUIÉNES SON LOS

ADVERSARIOS DE GABINO CUÉ?

Es una pregunta que, con seriedad, tendrían que hacerse los maestros al repensar la construcción de una nueva APPO. Gabino Cué, es cierto, tiene muchos adversarios luego de cinco años de gobierno. Pero la parte fina que el magisterio parece no ver es que muchos de esos detractores, el Gobernador los ha venido forjando justamente por su resistencia a dar por terminados los pactos políticos con los grupos que lo ayudaron a allanar su ruta rumbo a la gubernatura.

Es público y notorio que una de las alianzas que más le generaba costos políticos al régimen gobernante, era justamente la que mantuvo durante cinco largos años con el magisterio, a cambio de nada. En estas condiciones, es lamentable que hoy en día la CNTE repudie de la forma que hemos visto, a un gobierno que estuvo dispuesto siempre a darle todo y que no recibió ningún beneficio a cambio.

La alianza con el magisterio, al gobernador Cué nunca le reportó un superávit en términos políticos. Y eso, de hecho, opacó siempre la relación de claroscuros que su gobierno ha mantenido con las demás organizaciones sociales que, en la sombra creada por el propio magisterio, se han dedicado como nunca a explotar la industria del chantaje.

EL DINERO HABLARÁ…

Al final, los recursos económicos provenientes del presupuesto público son los que determinarán las alianzas que pueda tener la Sección 22 para este nuevo intento de reconstitución de la APPO. ¿Quiénes serán sus aliados? Todos aquellos a los que el gobierno no los haya incluido en sus “inversiones sociales”. Será, de nuevo, una medición de fuerzas y de intereses, y no una lucha por la democracia y por “el pueblo de Oaxaca”, como deliberadamente el magisterio ha intentado presentarla para involucrar a los incautos que quieran intervenir en esta nueva aventura.

En puerta, la requisa de la educación pública en Oaxaca

Gabino-Cué-Monteagudo+ Cué: si la S22 no inicia ciclo escolar, habrá despidos y reemplazos.


Si el anuncio de la extinción del IEEPO magisterial fue abrupto y sorpresivo, la advertencia sobre el arranque del próximo ciclo escolar en Oaxaca se está enviando un mes antes para que los trabajadores de la educación tomen sus propias decisiones. El gobernador Gabino Cué Monteagudo advirtió el fin de semana que si hay profesores oaxaqueños que decidan no iniciar el ciclo escolar el próximo 24 de agosto, habrá despidos y reemplazos con docentes de otras entidades.

En efecto, esta es una clara advertencia sobre la posible segunda utilización del remedio que la administración federal anterior aplicó con los trabajadores del SME, al extinguir la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, en octubre de 2009. Sólo que a diferencia de aquel anuncio, lo que hoy sostiene el Gobernador del Estado —y reforzado ayer en entrevistas radiofónicas ofrecidas en la capital de la República por el titular de la SEP, Emilio Chuayffet— es parte de una estrategia que ahora los trabajadores de la educación en Oaxaca deben sopesar perfectamente, para no terminar enredados en este tiro envenenado que les están lanzando desde los dos niveles de gobierno involucrados en la refundación del IEEPO.

¿De qué hablamos? De que esta parece ser una versión “tropicalizada” de la extinción de la Compañía de Luz y Fuerza, en 2009. En aquel tiempo, el presidente Felipe Calderón tomó la decisión de no continuar negociando con el Sindicato Mexicano de Electricistas, debido a que éste representaba una carga económica por demás onerosa para el presupuesto federal, a través de la compañía encargada de administrar el suministro de energía eléctrica a varias entidades de la región centro del país. El presidente Calderón emitió un decreto de extinción de la Compañía de Luz, generando una división entre los trabajadores a través del ofrecimiento de un atractivo plan de retiro, y de una eventual recontratación en la Comisión Federal de Electricidad.

¿Qué ocurrió? Que de los 44 mil trabajadores que tenía la Compañía, 16 mil se resistieron a aceptar cualquier forma de liquidación y/o recontratación en la Comisión Federal de Electricidad; pero cuatro años después (en octubre de 2013), el propio dirigente del SME, Martín Esparza Flores, firmó un acuerdo con la Secretaría de Gobernación para que sólo mil 400 de esos 16 mil fueran beneficiados con una pensión vitalicia de alrededor de 15 mil pesos mensuales. A los demás, les prometió la creación de una sociedad cooperativa nutrida con fondos sindicales para incursionar en la industria generadora de energía eléctrica, que hasta ahora no ha ocurrido.

¿Cuál es la lección en todo esto? Que ni siquiera en un movimiento tan cohesionado como el de los electricistas, hubo cohesión y resistencia cuando de lo que se involucró fue la relación laboral y los ingresos económicos, aún en el complejo panorama de la extinción de 44 mil fuentes de trabajo al mismo tiempo.

Para no perder operatividad, el gobierno federal diseñó la sustitución de los trabajadores de Luz y Fuerza por los de la Comisión Federal de Electricidad; y finalmente un porcentaje importante de trabajadores de la compañía extinta optó por la liquidación —que por el decreto de extinción de CLyFC era muy superior a lo establecido en las leyes laborales— y por considerar su recontratación en CFE (que abrió unas 10 mil nuevas plazas, ex profeso para quienes quisieran reincorporarse), frente a un número reducido que optó por la resistencia, y que terminó también aceptando una liquidación cuatro años después a través de un pacto político.

EL GARLITO

Frente al anuncio de la extinción del IEEPO dominado por integrantes del magisterio, la Sección 22 estableció como su moneda de cambio para negociar con el gobierno, el amague de no arrancar el ciclo escolar 2015-2016, que inicia el próximo 24 de agosto. Frente a esto vino el anuncio del Gobernador del Estado, de que cada profesor que no inicie el ciclo será sometido a las sanciones establecidas en la reforma educativa (es decir, al despido luego que acumule tres faltas en un periodo de treinta días) y sustituido por profesores de otras entidades de la República.

Es posible que haya muchos que quieran ver si el anuncio del Gobernador es real, e intenten apoyar a la Sección 22. Finalmente, lo que va a terminar pasando es que cuando vean que la sustitución de profesores esté ocurriendo, y que se inicien los procedimientos sancionadores, habrá muchos que regresen a las aulas.

¿Quiénes se van a resistir acompañando a la dirigencia de la CNTE? Quienes de por sí no tienen asignada una plaza de trabajo y fungen como “comisionados” a tareas sindicales. El gobierno federal tiene particular interés en ubicar a esos trabajadores que cobran sin trabajar, para ir por ellos de la forma que sea posible: ya sea regresándolos a que realicen alguna actividad productiva dentro del sector, o cesándolos.

Por ese solo hecho, los trabajadores de la educación ahora tienen la posibilidad de continuar dando una lucha civilizada e inteligente, buscando las formas de no exhibir a sus fuerzas de base para las movilizaciones, y resistiendo a los anuncios hechos por el Mandatario. No extrañaría que optaran por agredir a los profesores sustitutos, por tomar centros educativos o intentar resistir de varias formas. La diferencia entre una lucha irracional y una estratégica, radicará en qué mecanismo utilicen para protestar y resistirse sin poner en peligro sus plazas de trabajo. Si hacen lo primero, irán directo al fracaso; si hacen lo segundo tendrán amplias posibilidades de al menos generar un margen de negociación.

En la experiencia con Luz y Fuerza, también hubo resistencia; hubo también agresiones violentas a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad que sustituyeron a los de Luz y Fuerza; hubo sabotaje y hasta hostigamiento. Pero al final no lograron revertir la decisión tomada por el gobierno de sustituir a quienes intentaran esas prácticas.

Al final, quizá por eso el anuncio se está haciendo con tanta antelación: para que nadie se diga sorprendido, pues de lo que se trata es de tomar el control del IEEPO, y no que los profesores pierdan su trabajo.

EL DENUESTO

El gobierno federal insiste en seguir desgastando a Rubén Núñez, como si de verdad él fuera el líder del magisterio oaxaqueño, a través de la filtración de grabaciones telefónicas y su estratosférico salario. No entienden que la verdadera victoria estará en no ceder en el control del IEEPO frente a la Sección 22.

Irrelevante señalar quién benefició a S22: siempre hubo corresponsabilidad

Seccion 22

+ La CNTE creció por la mezquindad y cálculos de ambos niveles de gobierno


Está a punto de cumplir una semana el anuncio de la refundación del IEEPO, y en diversos círculos no terminan de hacer el recuento de quién fue el responsable de haberle dado tanto poder y canonjías a la Sección 22 en Oaxaca. Más allá de los nombres, las épocas y el grado de responsabilidad que hubo, lo que queda es el hecho de que fue la corresponsabilidad —y la irresponsabilidad— de los dos ámbitos de gobierno —estatal y federal— lo que en veintitrés años formó y alimentó a este monstruo político, al que finalmente parecen haber descabezado el martes pasado con la extinción del llamado “viejo IEEPO”.

En efecto, en Oaxaca y en la capital del país han corrido ríos de tinta en preguntas y respuestas relacionadas con qué gobernador, y en qué contexto, se creó el IEEPO para entregárselo a la Sección 22 del SNTE. En esa búsqueda de responsables han abundado los nombres de los tres últimos ex gobernadores de Oaxaca, dos Presidentes de la República, varios ex titulares de la SEP, y un sinnúmero de circunstancias.

Dependiendo del interés, se ha dicho que el responsable es uno u otro, y lo mismo ha pasado cuando se intenta ubicar a un ámbito de gobierno en específico como el responsable de haber alimentado a la Sección 22 hasta los niveles actuales. Evidentemente, no hay un solo nombre de autoridad estatal o federal con atribuciones relacionadas, que en estas últimas dos décadas pueda excluirse de algún tipo de responsabilidad. Por eso, es evidente que el repaso de nombres y circunstancias es útil para ubicar el contexto pero en la actualidad ya no para depositar en él, o ellos, la responsabilidad por la medusa en que se convirtió el IEEPO en manos del magisterio.

¿Qué queda? Que hoy en día lo que vale la pena remarcar, en el ánimo ya no de revisar el pasado —y alimentar la ferocidad de la búsqueda de responsables— sino de prever las soluciones de fondo, es que en esta larga historia de corrupción, complicidades y excesos, hubo siempre corresponsabilidad e irresponsabilidad en el manejo del sector educativo entre los gobiernos estatal y federal.

Pues aunque las responsabilidades institucionales y las atribuciones legales se repartieron de distintos modos a lo largo de los años, es evidente que por mezquindad y la búsqueda de intereses de corto plazo, fue que, entre los propios niveles de gobierno, se desentendieron del problema, o lo manejaron de tal manera que lo que alimentaban era una bomba de tiempo que explotó desde el 2006 pero que hasta ahora se vieron en la necesidad de resolver de fondo.

¿Qué pasa? Que en todos estos años, el gobierno federal se lavó las manos diciendo que en virtud del convenio de descentralización del sector educativo, el responsable de lidiar con la situación política de los trabajadores de la educación, era el gobierno estatal. Durante años, la Federación se hizo la desentendida frente a las decisiones tomadas por al menos tres Gobernadores de Oaxaca, en el sentido de ensanchar las prestaciones económicas de los trabajadores de la educación, sus privilegios y su injerencia en el manejo institucional de la educación.

A lo largo de dos décadas, al gobierno federal no le importó que su par de Oaxaca (el gobierno estatal) se comprometiera con los salarios y prestaciones de los maestros, sobrepasando su capacidad financiera y hasta de costear endeudamiento; durante años, al gobierno federal no le importó que un sindicato magisterial creciente en número y fuerza en Oaxaca, pusiera de rodillas al gobierno estatal, y visto el problema ya no como un tema educativo sino de gobernabilidad, obligara al gobierno estatal a continuar pactando privilegios desproporcionados.

¿Cuándo le interesó? Muchos, muchos años después, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca escaló al nivel de la violencia, y entonces el ya agonizante gobierno del presidente Vicente Fox “descubrió” que en Oaxaca había un grave problema con el manejo político de la educación. ¿Su solución? Lo resolvió agravándolo: de nuevo, cayó en la zona de confort magisterial apaciguándolo —según— al volverles a dar todo.

UN LARGO CONFLICTO

En 2006, el entonces gobernador Ulises Ruiz intentó tomar una medida similar a la tomada la semana pasada por el gobernador Gabino Cué: reformar el IEEPO. Sólo que a diferencia de ahora, intentó hacerlo con el magisterio ya alebrestado por el desalojo del 14 de junio; y trató de consolidar la medida ya con la carga del descrédito por la absurda decisión de haberles enderezado a la fuerza pública sin tener certeza de que podría contener al magisterio.

Hubo un acuerdo general para sacar, en ese año, a la estructura de la Sección 22 incrustada en las posiciones de mando en el Instituto. Pero paradójicamente, quien regresó a los maestros a su posición de autoridad fue nada menos que la Secretaría de Gobernación, que para apagar el conflicto dobló a su par de Oaxaca y pactó con el magisterio la paz de Oaxaca a cambio de la continuidad del reinado sindical en el instituto educativo, con todas las implicaciones que eso tenía.

Pasado eso, de nuevo al gobierno federal no le importó el problema magisterial. Volvió a verlo como un tema local, en una entidad que —para ellos— no era importante. Y mientras eso pasaba, en Oaxaca hubo también gran irresponsabilidad y enormes omisiones en la contención del problema educativo. El propio gobierno actual no se puede apartar del hecho de que llegó al poder de la mano del magisterio, pero en un contexto en el que la Sección 22 ya tenía casi veinte años dominando por completo el sector educativo, y la cuestión de gobernabilidad que éste traía aparejado.

Al final, vale más la pena apostar porque los dos ámbitos de gobierno aprendan del pasado, y no porque se pongan a ver quién fue el culpable de lo que ya pasó. Finalmente, fueron ambos. Lo que Oaxaca y la educación necesitan es a dos ámbitos de gobierno comprometidos con su función y verdaderamente dispuestos a replantear el manejo político y técnico de la educación, para no dejar latente la tentación de revivir el pasado.

¿Y RUBÉN NÚÑEZ?

En las últimas movilizaciones del magisterio, no se vio al dirigente Rubén Núñez. ¿Estará escondido, temiendo que le hagan efectiva las órdenes de aprehensión que dicen que existen en su contra? ¿O está preparando una despedida similar a que tuvo Enrique Rueda Pacheco hace algunos años, cuando fue acusado de traidor por parte de su propio gremio?

@ortizromeroc


Está a punto de cumplir una semana el anuncio de la refundación del IEEPO, y en diversos círculos no terminan de hacer el recuento de quién fue el responsable de haberle dado tanto poder y canonjías a la Sección 22 en Oaxaca. Más allá de los nombres, las épocas y el grado de responsabilidad que hubo, lo que queda es el hecho de que fue la corresponsabilidad —y la irresponsabilidad— de los dos ámbitos de gobierno —estatal y federal— lo que en veintitrés años formó y alimentó a este monstruo político, al que finalmente parecen haber descabezado el martes pasado con la extinción del llamado “viejo IEEPO”.

En efecto, en Oaxaca y en la capital del país han corrido ríos de tinta en preguntas y respuestas relacionadas con qué gobernador, y en qué contexto, se creó el IEEPO para entregárselo a la Sección 22 del SNTE. En esa búsqueda de responsables han abundado los nombres de los tres últimos ex gobernadores de Oaxaca, dos Presidentes de la República, varios ex titulares de la SEP, y un sinnúmero de circunstancias.

Dependiendo del interés, se ha dicho que el responsable es uno u otro, y lo mismo ha pasado cuando se intenta ubicar a un ámbito de gobierno en específico como el responsable de haber alimentado a la Sección 22 hasta los niveles actuales. Evidentemente, no hay un solo nombre de autoridad estatal o federal con atribuciones relacionadas, que en estas últimas dos décadas pueda excluirse de algún tipo de responsabilidad. Por eso, es evidente que el repaso de nombres y circunstancias es útil para ubicar el contexto pero en la actualidad ya no para depositar en él, o ellos, la responsabilidad por la medusa en que se convirtió el IEEPO en manos del magisterio.

¿Qué queda? Que hoy en día lo que vale la pena remarcar, en el ánimo ya no de revisar el pasado —y alimentar la ferocidad de la búsqueda de responsables— sino de prever las soluciones de fondo, es que en esta larga historia de corrupción, complicidades y excesos, hubo siempre corresponsabilidad e irresponsabilidad en el manejo del sector educativo entre los gobiernos estatal y federal.

Pues aunque las responsabilidades institucionales y las atribuciones legales se repartieron de distintos modos a lo largo de los años, es evidente que por mezquindad y la búsqueda de intereses de corto plazo, fue que, entre los propios niveles de gobierno, se desentendieron del problema, o lo manejaron de tal manera que lo que alimentaban era una bomba de tiempo que explotó desde el 2006 pero que hasta ahora se vieron en la necesidad de resolver de fondo.

¿Qué pasa? Que en todos estos años, el gobierno federal se lavó las manos diciendo que en virtud del convenio de descentralización del sector educativo, el responsable de lidiar con la situación política de los trabajadores de la educación, era el gobierno estatal. Durante años, la Federación se hizo la desentendida frente a las decisiones tomadas por al menos tres Gobernadores de Oaxaca, en el sentido de ensanchar las prestaciones económicas de los trabajadores de la educación, sus privilegios y su injerencia en el manejo institucional de la educación.

A lo largo de dos décadas, al gobierno federal no le importó que su par de Oaxaca (el gobierno estatal) se comprometiera con los salarios y prestaciones de los maestros, sobrepasando su capacidad financiera y hasta de costear endeudamiento; durante años, al gobierno federal no le importó que un sindicato magisterial creciente en número y fuerza en Oaxaca, pusiera de rodillas al gobierno estatal, y visto el problema ya no como un tema educativo sino de gobernabilidad, obligara al gobierno estatal a continuar pactando privilegios desproporcionados.

¿Cuándo le interesó? Muchos, muchos años después, cuando el conflicto magisterial en Oaxaca escaló al nivel de la violencia, y entonces el ya agonizante gobierno del presidente Vicente Fox “descubrió” que en Oaxaca había un grave problema con el manejo político de la educación. ¿Su solución? Lo resolvió agravándolo: de nuevo, cayó en la zona de confort magisterial apaciguándolo —según— al volverles a dar todo.

UN LARGO CONFLICTO

En 2006, el entonces gobernador Ulises Ruiz intentó tomar una medida similar a la tomada la semana pasada por el gobernador Gabino Cué: reformar el IEEPO. Sólo que a diferencia de ahora, intentó hacerlo con el magisterio ya alebrestado por el desalojo del 14 de junio; y trató de consolidar la medida ya con la carga del descrédito por la absurda decisión de haberles enderezado a la fuerza pública sin tener certeza de que podría contener al magisterio.

Hubo un acuerdo general para sacar, en ese año, a la estructura de la Sección 22 incrustada en las posiciones de mando en el Instituto. Pero paradójicamente, quien regresó a los maestros a su posición de autoridad fue nada menos que la Secretaría de Gobernación, que para apagar el conflicto dobló a su par de Oaxaca y pactó con el magisterio la paz de Oaxaca a cambio de la continuidad del reinado sindical en el instituto educativo, con todas las implicaciones que eso tenía.

Pasado eso, de nuevo al gobierno federal no le importó el problema magisterial. Volvió a verlo como un tema local, en una entidad que —para ellos— no era importante. Y mientras eso pasaba, en Oaxaca hubo también gran irresponsabilidad y enormes omisiones en la contención del problema educativo. El propio gobierno actual no se puede apartar del hecho de que llegó al poder de la mano del magisterio, pero en un contexto en el que la Sección 22 ya tenía casi veinte años dominando por completo el sector educativo, y la cuestión de gobernabilidad que éste traía aparejado.

Al final, vale más la pena apostar porque los dos ámbitos de gobierno aprendan del pasado, y no porque se pongan a ver quién fue el culpable de lo que ya pasó. Finalmente, fueron ambos. Lo que Oaxaca y la educación necesitan es a dos ámbitos de gobierno comprometidos con su función y verdaderamente dispuestos a replantear el manejo político y técnico de la educación, para no dejar latente la tentación de revivir el pasado.

¿Y RUBÉN NÚÑEZ?

En las últimas movilizaciones del magisterio, no se vio al dirigente Rubén Núñez. ¿Estará escondido, temiendo que le hagan efectiva las órdenes de aprehensión que dicen que existen en su contra? ¿O está preparando una despedida similar a que tuvo Enrique Rueda Pacheco hace algunos años, cuando fue acusado de traidor por parte de su propio gremio?

@ortizromeroc