Robles y Gurrión: depredadores de las candidaturas independientes

Benjamín Robles Montoya

+ Tentación por congraciarse con la gente los lleva a lanzarse al vacío


Fue hasta burlona la escena en la que el senador Benjamín Robles Montoya se desmarcó del grupo gobernante, al anunciar que presentó una denuncia penal en contra de Jorge Castillo Díaz “por cometer actos fuera de la ley”. Esto ocurrió justo al día siguiente en que su grupo político —nacional— quedó definitivamente relegado de las decisiones importantes del PRD, pero también en el contexto de que él, y otros como el priista Samuel Gurrión Matías, están invadidos por la tentación de convertirse en candidatos independientes a la gubernatura en 2016. Los ciudadanos debemos estar alertas ante este temprano intento de depredación de las candidaturas ciudadanas.

En efecto, la mañana de ayer el senador Robles ofreció una conferencia de prensa para anunciar la presentación de una denuncia penal, pero también para demostrar su distanciamiento con el régimen asegurando que “el gobierno estatal se extravió y sucumbió ante las medidas del gobierno federal”. Y como para que no quedara duda de su posición de rebeldía frente al grupo que lo llevó a la posición que hoy ocupa en la cámara alta federal, Robles remarcó que “la pobreza en Oaxaca se ha agudizado”, y que “hay más corrupción y faltan de oportunidades de desarrollo en todos los sectores”.

Evidentemente, todas esas declaraciones, y el artificial desmarque del gobierno actual, ocurre a menos de un año de la jornada electoral para renovar la gubernatura, y en un contexto de profundos reacomodos en el PRD nacional, en donde las cosas han sido por demás adversas al grupo que cobijó a Robles Montoya desde que en 2012 se integró a ese partido.

¿Qué busca el senador Robles? Evidentemente, no es justicia ni resarcimiento para Oaxaca. Más bien, lo que está buscando es, por un lado, tomar distancia formal del gobierno y el grupo gobernante, ahora que las variables dentro de las fuerzas de izquierda cambiaron a partir del anuncio de la expropiación del IEEPO a la Sección 22 del SNTE; y en el otro extremo, lo que Robles parece intentar hacer es abrirse paso hacia una posible ruta como candidato independiente.

Pues todo apunta a que el senador Robles tiene muy claro —aunque en un sentido por demás demagógico, y sólo en función de sus intereses— que la ciudadanía hoy está ávida de políticos “broncudos” que se rebelan al sistema y que hacen declaraciones y promesas estruendosas —aunque no quieran ni sepan cómo cumplirlas— respecto a cuestiones como la corrupción y la justicia.

Por esa razón, Robles parece haber elegido al villano favorito de los últimos años en el gobierno estatal, para enfilar las baterías en su contra y llamar así la atención de todos los que están inconformes con el actual régimen —cosa que a estas alturas del sexenio es casi natural— y con los que dicen querer una segunda alternancia de partidos en el poder estatal.

En el lado partidista, con esta decisión Robles hace un claro guiño a Andrés Manuel López Obrador y su Movimiento de Regeneración Nacional, que ahora que ya trabaron alianza con la Sección 22 está ávida de tener un candidato. Así, a Morena le hace falta un candidato competitivo; y a Robles, en esa vertiente de las izquierdas partidistas, le urge un partido que lo haga candidato.

Esto ocurre, además, en el contexto de que la corriente de “los chuchos” quedó totalmente desplazada de las posiciones importantes en el PRD, y que en ese contexto el grupo oaxaqueño contrario —el del Gobernador, que tiene como elementos importantes a Francisco Martínez Neri y José Antonio Estefan Garfias— resultó ampliamente fortalecido.

La otra ruta es la de una candidatura ciudadana. No por nada Robles Montoya se está “enrudeciendo” y nada menos que hacerlo, para caerle bien a la ciudadanía, enfilando sus críticas hacia el propio régimen de donde él emanó. Ya durante años le fue muy rentable criticar al PRI; pero hoy —con la oposición caricaturesca del PRI en la entidad— ese discurso está agotado. Y entonces qué mejor que pavimentar la ruta de una candidatura independiente, aprovechando el desgaste natural del grupo gobernante. Aunque en realidad Robles sea un “ciudadano” sólo por su calidad jurídica.

GURRIÓN, OTRO IMPOSTOR

Pareciera que de lo que se trata es de llamar la atención. Pues así como Benjamín Robles está haciendo movimientos para allanarse una ruta alterna hoy que en el PRD los caminos se le cierran casi por completo, en el PRI tienen a Samuel Gurrión Matías. ¿Qué tenía que decirle a la ciudadanía en su “informe”? Bagatelas. ¿Qué pretendía demostrar su acto artificialmente multitudinario? Fuerza y respaldo ciudadano. ¿Para qué gastó docenas de millones de pesos al tapizar la capital oaxaqueña, y algunas regiones del Estado, con publicidad sobre su imagen? Para ubicarse entre la ciudadanía. ¿Con qué objeto? Ya lo dijo: para buscar convertirse en candidato independiente.

Y es que resulta que hasta un político hecho por las circunstancias, con una actividad legislativa improductiva e intrascendente, pero con mucho dinero en la bolsa, puede también apostarle a la impostura de una candidatura ciudadana. Eso es lo que hará: nunca se acercó genuinamente a los oaxaqueños, no es un líder natural, y tampoco tiene la estatura y la ascendencia dentro de su propio partido para verdaderamente pensar en que puede ser candidato.

¿Cuál es la ruta? Incrustarse y caerle bien a la ciudadanía —bien puede hacerlo con los regalos y el clientelismo que se la ha pasado ofreciendo en los cinturones de pobreza— para luego ir a intercambiarles todo eso por un apoyo a su “candidatura ciudadana”. Por un lado apuesta a una encuesta (que sólo mide popularidades, pero no calidades como posibles gobernantes); y por el otro, a abrirse el camino que se supone que la ley le reservó a los ciudadanos para participar en la política, pero que hoy pretende ser utilizado por los bribones que, disfrazados de ciudadanos, pretenden depredar esta incipiente figura, y ver si pueden “cuajar” como émulos del también engañoso “Bronco” en Nuevo León.

¿Y LA CIUDADANÍA?

No está de más la pregunta. ¿Dónde está esa gente que tiene todos los méritos y las capacidades de hacer algo mejor por el Estado, pero que no es ni diputado federal, ni senador, ni tiene un cargo público? De seguro hay muchos. El problema es que ante el silencio ciudadano surgen los aprovechados que, como falsos independientes, pretenden tomar el control de lo que se supone que fue hecho para la gente sin partido. ¿A poco no?