¿Cuánto tiempo va a pasar antes que el ulisismo traicione a sus candidatos?

Ulises Ruiz

+ Coquetean con el oficialismo, en su desesperación por ver perdido el futuro


El ejercicio de la política tiene a la oportunidad como de sus pilares, y a la traición como uno de sus principales lados oscuros. Esos son dos puntos clave para entender los movimientos actuales de uno de los principales grupos políticos en la entidad, que está perfilando sus baterías rumbo a la sucesión gubernamental del año próximo. Todo parece indicar que el ulisimo está haciendo lo necesario para transitar hacia un ansiado retorno al poder, aunque eso implique traicionar a sus prospectos orgánicos y trabar una alianza con un sector del grupo gobernante.

En efecto, en Oaxaca la política es un quesillo y sus avatares lo demuestran. En todos los partidos políticos hoy se libra una lucha feroz por las definiciones tempraneras rumbo a las candidaturas del 2016. En todos los institutos políticos, y en todos los grupos, campea la idea de que la contienda hay que ganarla desde ahora, y que para hacerlo hay que actuar con más oportunidad que estrategia. Sólo así se puede entender esta ruta precoz hacia la sucesión gubernamental, y la inquina que rápido está aflorando entre los grupos en su intento por ganar los espacios que aún no están en disputa. El PRI es un claro ejemplo de ello.

En ese partido, dos grupos políticos luchan por tomar la delantera en la carrera por la candidatura a gobernador, y después por la sucesión. Uno es el grupo del ex gobernador Ulises Ruiz, que ha caminado más o menos cohesionado en los últimos años, pero que no ha visto coronada su intención de ser el grupo dominante. A todos ellos, les pesa sobremanera la derrota electoral de 2010, y su incapacidad de ganar alguna otra posición importante en la entidad, de entonces a la fecha. El otro grupo, es el que se ha amalgamado de todas las demás corrientes políticas que no aceptan la idea de que un grupo derrotado y desacreditado sea quien continúe definiendo el rumbo de ese sector político en la entidad, y que también tiene a sus aspirantes a la gubernatura, destacadamente entre ellos el director general del Infonavit, Alejandro Murat Hinojosa.

Si ese es el contexto doméstico del priismo, esto se entrelaza de forma importante con el panorama político general de la entidad. El ulisimo fue el principal grupo que combatió al actual grupo gobernante, al que no le pudo ganar en los comicios de 2010, y al que no ha podido derrotar en la entidad de entonces a la fecha. El grupo comandado por el ex gobernador Ulises Ruiz ha sido no sólo señalado, sino perseguido judicialmente por el actual régimen, y aún tiene pendientes diversas cuentas administrativas y penales de su propio desempeño al frente del gobierno oaxaqueño entre 2004 y 2010. Parecía, frente a todo eso, que no habría podido haber puntos de encuentro entre el anterior grupo gobernante y el actual, simplemente porque uno intentó derrotar al otro, y porque el actual gobernante ha perseguido a sus antecesores.

¿Qué ocurre? Que hoy parece que en el ánimo de recuperar el poder, el ulisismo parece estar dispuesto a pactar hasta con sus peores adversarios en otros partidos siempre que esto implique combatir al grupo priista que no les permitió ejercer su poder plenamente luego de la derrota electoral de 2010. Comienzan a dar pautas sobre esa intención, aunque en realidad todo parece un intento desesperado por recuperar el poder público que, de otro modo, no podrían reasumir prácticamente bajo ninguna circunstancia. Veamos.

EL PASE DE LISTA

Hace dos días apuntamos en este mismo espacio: “El ulisismo está desatado: en un evento político, disfrazado de “un cumpleaños”, este fin de semana todos los herederos del ex gobernador Ulises Ruiz se fueron a alinear con los prospectos a la gubernatura del grupo gobernante. Dejaron ver sus dos rutas: por un lado, seguir respaldando a sus desechables “candidatos naturales” (el senador Eviel Pérez y Héctor Pablo Ramírez); y por el otro —¡lo increíble!—, buscar una alianza con el gobierno estatal, para ir contra sus adversarios domésticos del PRI. Por eso, al “cumpleaños”, todo el ulisismo fue al pase de lista. Todo. De ese tamaño son las ambiciones, cuando de tratar de regresar al poder se trata”.

¿De qué hablábamos? Del evento social organizado por el diputado federal del PRD, José Antonio Estefan Garfias, al que inopinadamente asistió un nutrido grupo de ulisistas orgánicos que en otros años hicieron hasta lo imposible por encontrar un pretexto para disculparse por su inasistencia a ese mismo evento. Evidentemente, el diputado Estefan se encuentra en una posición distinta a la que tuvo en los últimos años, y hoy es nuevamente uno de los integrantes de la baraja política del régimen rumbo a la sucesión del año próximo. Esta circunstancia implica un cambio de posición importantísimo que es el que parece que ha impulsado al ulisismo para tratar de acercarse a este personaje, en busca de un posible acuerdo político para caminar juntos en la ruta del 2016.

Evidentemente, la circunstancia común es la posible ruptura de toda posibilidad de alcanzar una candidatura importante a través del priismo. José Antonio Estefan Garfias es un aspirante natural a la candidatura, ahora por los partidos del actual régimen, y entonces parece que el ulisismo está tratando de generar empatía con ese grupo, para tratar de abrirse una ruta rumbo a la gubernatura ahora que sus credenciales dentro del PRI están más desvalorizadas que nunca.

El problema es que ese grupo, el del ex gobernador Ruiz, tiene a sus propios prospectos a los que tendría que abandonar en aras de su nostalgia por el poder. Esos personajes son el senador Eviel Pérez Magaña y, eventualmente, el director general de Liconsa, Héctor Pablo Ramírez Puga Leyva. Este escenario en ninguna forma es descabellado y más bien pinta de cuerpo entero una posibilidad real, en la que por conquistar eventualmente una parte del poder político en la entidad, el grupo del ex gobernador Ruiz tendría que traicionar a varios de los suyos, comenzando por sus dos prospectos a la gubernatura. Sólo sería cuestión de tiempo.

LAS DISCORDIAS

¿Cómo procesaría el ulisimo, ahora que intenta acercarse a sus adversarios naturales, la cercanía que a su vez tiene con dicho grupo, el ex secretario de Gobierno de Ulises Ruiz, y su principal enemigo declarado, Jorge Franco Vargas? Es, por ejemplo, uno de los asuntos que tendrían que procesar quienes ahora están dispuestos a dar todo con tal de regresar al poder.