¿Por qué el PRI le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos?

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Una de las cuestiones que es más trascendente de las decisiones que está tomando el priismo en Oaxaca, es que tajantemente le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos. Esto ocurre cuando la moda, y lo políticamente correcto, son los llamados “candidatos ciudadanos” y, más aún, los candidatos independientes. ¿Qué intenta el priismo con esta maniobra de aparente ortodoxia política, pero que también puede ser un doble filo por la demostración que faltaba de que la democracia interna de los partidos es una falacia, y con ello reflejar la crisis actual de la democracia representativa?

En efecto, una de las noticias más relevantes de la emisión de la convocatoria del PRI a su proceso interno de selección de Candidato a Gobernador, fue justamente que en ella no consideró la posibilidad de recibir candidatos externos, para competir con los militantes priistas, por la candidatura. La nota, en un primer momento, radicó en que con esa decisión quien quedaba fuera era el empresario Gerardo Gutiérrez Candiani. Sin embargo, es evidente que más allá de los nombres o los proyectos políticos, en el fondo el PRI le cerró la puerta a Gutiérrez y a cualquier otra persona interesada en competir por una postulación no desde la vía independiente, sino dentro del sistema de partidos.

Esto es por demás interesante, porque este parece ser una de las primeras escaramuzas entre el sistema de partidos y la vía independiente, en un momento en el que a pesar de las trabas que los mismos partidos le han puesto a las candidaturas de ciudadanos sin partido, ya hay un Gobernador (el de Nuevo León) surgido de este nuevo modelo de acceso al poder público.

En el caso de Oaxaca, en otros momentos hemos apuntado algunas de las razones por la que las candidaturas ciudadanas son aún poco probables de materializarse en nuestra entidad. Pero junto a eso resalta el hecho de que el mismo Gutiérrez Candiani tenía claro, y así lo dijo públicamente, que en un estado como el nuestro un candidato ciudadano tendría que ser de todos modos postulado por un partido político. Y según decía, esa era la razón por la que él intentaba participar políticamente buscando el abanderamiento del PRI como candidato a Gobernador.

De hecho, el martes 22 de noviembre pasado, Gutiérrez Candiani dijo en una entrevista con El Universal Televisión que “quien aspire ser gobernador en Oaxaca por la vía independiente lo tendrá que hacer a través de los partidos políticos, pero lo que sí vale es que tenga una posición ciudadana al cien por ciento”.

Lo decía, seguramente considerando que en una entidad con tanta pobreza como Oaxaca es más fácil que gane un candidato respaldado por una estructura, que alguien que verdaderamente pueda involucrar a la ciudadanía en un proyecto político. Pero al recalcar que quien lograra eso, debía tener de todos modos “una posición ciudadana al cien por ciento”, lo que hacía era indicarle al sistema de partidos que al menos él no sería una figura confiable porque no le garantizaría al partido el acatamiento a sus intereses, o la colaboración en los asuntos que son propios de lo que hoy conocemos como la “partidocracia”.

Al tener clara esa brecha, entonces es fácil entender por qué el PRI decidió no invitar a ningún ciudadano a participar, y por qué circunscribió su convocatoria sólo a quienes pueden demostrar que tienen diez años militando en ese partido.

DOBLE FILO

Así, teniendo clara la razón más próxima de por qué el PRI le cerró la puerta a los candidatos ciudadanos que querían una postulación, sin garantizar continuidad o sumisión a los intereses partidistas, lo que queda claro es que con una maniobra como ésta el tricolor intenta demostrar purismo político, para demostrar que no sólo la “moda” de los candidatos independientes está en lo correcto.

Parece que esa es su intención. Sólo que para verdaderamente demostrarlo debe conseguir que haya un candidato priista verdaderamente legitimado, y respaldado por un proceso electivo que al menos tenga la apariencia de democrático, o que cuente con el apoyo de todas las corrientes. Si eso no ocurre entonces sólo abonará al descrédito que de por sí ya pesa sobre el sistema de partidos políticos en México.

Pues al cerrar la puerta a los independientes, pareciera que el PRI está animando a que se concentre el sentido de pertenencia por parte de sus militantes, y a que se demuestre que no necesita agentes externos, porque con sus cuadros políticos tiene posibles abanderados hasta de sobra. Esa parece ser su idea. El problema es que en un estado como Oaxaca hay tantos mini PRI como corrientes políticas existen, y esa pluralidad casi siempre termina en el punto del enfrentamiento y hasta en la mezquindad. Si eso ocurre entonces nada de lo que intentaba demostrar será válido. Y el PRI quedará ahogado en sus propias buenas intenciones.

Pues es evidente que si de algo está cansada la ciudadanía es de los arreglos meramente cupulares que luego son sólo legitimados por la democracia. Hoy la sociedad es incrédula del sistema de partidos luego de ver los interminables enfrentamientos entre cuadros o entre aspirantes a un mismo cargo de elección popular; está cansada de no sentirse representada y de que la mayoría de sus procesos terminen en trifulcas. Por eso fueron empujadas a la ley las candidaturas ciudadanas.

El problema es que si en este caso el PRI, o en general el sistema de partidos, termina haciendo el mismo fiasco de siempre entonces no habrá habido ninguna razón válida para marginar a la ciudadanía para preferir a la militancia. El PRI por ende tiene el reto de postular a un candidato verdaderamente legitimado. Y si no lo hace, le terminará dando la razón a todos aquellos que han empujado las candidaturas independientes y que, al margen de Gutiérrez Candiani, esperan que haya más participación de la gente y menos de las cúpulas del poder.

EFICIENCIA TRICOLOR

La convocatoria priista fue presentada desde el pasado sábado, pero hasta el mediodía de ayer el Comité Directivo Estatal del PRI emitió el comunicado correspondiente a dicho evento. Si algún reportero, o medio de comunicación, hubiera optado por “aguantarse al boletín” con la reseña respectiva, sin dudarlo se habría hecho viejo en la espera…