Aumenta corrupción


Carlos R. Aguilar Jiménez.

Ante la situación natural y humana del imperativo: costo-beneficio, que condiciona a buscar siempre ventajas o beneficios frente a cualquier circunstancia o tramite, tratar de conseguir agilización o fluidez en lo que necesitamos es natural y preciso, porque nadie en su sano juicio y ocupado está dispuesto a perder tiempo u horas de trabajo que se remuneran, esperando o haciendo antesala para que la burocracia, los corruptos agentes de vialidad, inspectores o quien sea se tome todo el tiempo para atender y resolver un asunto, de tal forma que siendo inteligente o perspicaz, que no es lo mismo que corrupto, buscamos siempre soslayar la infame tramitología oficial o sortear requisitos para obtener lo que necesitamos cómodamente en cualquier instancia.

Siempre y por encima de toda situación está nuestra familia y amigos, por lo que en toda ocasión u oportunidad trataremos ayudarlos, procuraremos apoyarlos y eso nadie puede impugnar, de tal suerte para ellos o nosotros en nuestro circulo social o de quien sea, primero están los de nuestro clan y después los demás, así que si se presenta una oportunidad habrá una recomendación, influencia o atribución, una palanca en sentido figurado para arrimar el hombro y, sino es así, se hará por medio del poder adquisitivo que se tenga para mejorar la calidad de vida pagando a un gestor, abogado, administrador o a quien deleguemos lo que otros deben hacer por si mismos al no tener con que pagar, y eso no es corrupción, es ser listo, así que si a un pobre asalariado policía o inspector o burócrata que vive miserablemente y no le alcanza lo que gana para vivir, lo puedo ayudar y el a mí, haciendo una transacción políticamente incorrecta que no perjudique a nadie, pero que nos ayude a ambos, evitando incluso que el dinero de una infracción, tramite o multa llegue a manos del gobierno donde medran los de verdad corruptos, comenzando con diputados, senadores y casi todos los funcionarios públicos que, sabiendo estarán en cargos tres o seis años, procuran llevarse lo que puedan, más en el llamado Año de Carranza, así que más allá de lo que pretendan políticos populistas con actitudes de predicadores morales, lo cierto es que en México la corrupción es normal y seguirá. Casi 4 mil pesos es el gasto promedio de una persona por pagos para evitar tramites o infracciones, aumentando este año esta practica según datos de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental, que realiza el INEGI cada dos años, no obstante, debido a la publicidad y propaganda que se hace a si mismo A.M. respecto que está acabando con la corrupción, la percepción de ciudadanos creció al creer que la corrupción disminuye, aunque no sea así, porque un aspecto es el que genera la publicidad y otro los datos, de tal forma que ni la inseguridad disminuye, ni la pobreza, ni los feminicidios y sigue cayendo la economía en una dinámica que está arruinando al país y, es un hecho que mayor pobreza y más necesidad, más crece el imperativo: costo- beneficio, a pesar de lo que digan los predicadores. 

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