CONTRAFUEGO || Cruzada por la educación

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Aurelio Ramos Méndez

A medida que bajan las aguas empieza a notarse lo que hay en el lecho del río de las acervas críticas al gobierno federal por la derecha más recalcitrante, hipócrita y vociferante, a propósito de los resultados de la prueba de educación PISA 2025: ocultar la parte de responsabilidad que le corresponde en el desastre.

Como si en el campo educativo los resultados fuesen a corto plazo no de larga maduración, un coro de comentaristas arremetió en contra de la 4T basado en el simplismo de que dicha evaluación refleja una tragedia, porque examinó a la primera generación que ingresó a primaria en el inicio del presente régimen, en 2018.

Que la educación nacional atraviesa una aguda crisis, es algo que con PISA o sin ella ha estado a la vista desde hace décadas y a nadie pareciera preocuparle, cuando constituye un asunto que exige con apremio una genuina cruzada nacional por encima de banderías partidistas.

En modo alguno se trata de restarle responsabilidad al actual gobierno y menos al precedente, tan indolentes ambos como todos los anteriores, por lo menos hasta el inicio de la etapa neoliberal, con Miguel de la Madrid en la Presidencia.

Los niños –hoy de 15 años– ingresaron a la primaria y fueron acogidos por un sistema plagado de calamidades: 

Docentes con bajos salarios, medidos en canastas básicas y en comparación con otros gremios. Ausentismo laboral y sobreprotección sindical a prestaciones abusivas, en perjuicio directo del tiempo en aula.

Maestros sin la preparación indispensable en áreas clave como el uso de las nuevas tecnologías, poco aptos para orientar a los educandos sobre el cabal aprovechamiento de estas herramientas no en entretenimiento sino en estudio e investigación.

Virtual abandono por los padres –ya sea por impreparación o por abducción del entretenimiento en redes u otras ocupaciones–, que le dejan toda la responsabilidad de educar a la escuela.

Ausentismo estudiantil y altos niveles de deserción, debido entre otras causas a la prematura incorporación al trabajo. 

Deficiencias nutricionales de gran parte del alumnado, lejanía geográfica de las escuelas, falta de acceso a bienes culturales, persistente charrismo en el SNTE y sindicalismo de plano pernicioso en la CNTE, entre numerosos factores que impactan el aprovechamiento escolar.

Añádase la vigencia de una descentralización que transfirió la tarea de educar a los estados, sin dotarlos de recursos suficientes ni establecer mecanismos que obliguen al cumplimiento de las responsabilidades por los gobiernos estatales.

Y el infame uso político-electoral del magisterio, operado durante 25 años por la salinista Elba Esther Gordillo.

Da grima ver que entre quienes más atacan a los encargados del actual sistema educativo se hallan varios de los directamente responsables de la catástrofe. Personajes que, para mayor deshonestidad, pretender con artes de prestidigitación hacer creer que la debacle es sólo de México, no global.

De acuerdo con el propio Informe elaborado por la OCDE, las puntuaciones de los 30 países que han participado desde el inicio, hace 25 años, todas bajaron, en un declive perceptible desde 2012. 

La dimensión del problema la da Estados Unidos, primera economía y el país más poderoso del orbe, que ahora obtuvo el peor resultado de su historia en Lectura.

En América Latina la tendencia al retroceso es clara y también desconcertante. Y drástica en los casos de Argentina y Guatemala, en el cabús de la medición.

Uruguay lidera en Ciencia y Matemáticas y en segundo lugar está Chile, que logró el primer puesto en Lectura, seguido de Uruguay. 

El tercer lugar correspondió a Costa Rica, que a contravía de la tendencia mejoró en todo, en particular en Ciencia. Y algo parecido le ocurrió a El Salvador, que subió en Ciencias y se mantuvo en las dos otras materias.

No cayeron –lo dice el Informe, no la 4T– Brasil, México y Colombia. Nuestro país retrocedió en Matemáticas, pero se mantuvo en Ciencia y Lectura. Dato, este último, contrario a lo que el grueso de la comentocracia propala, que hubo caída también en Lectura.

Los números hablan. En 2022, cuando el promedio global en Lectura fue de 476, México obtuvo 415 puntos, 61 menos del promedio. Esta vez, cuando logró 408 –7 menos que en 2022– pero el promedio fue de 461 –15 menos que el promedio anterior, de 476–, se quedó a 53 puntos del promedio. 

Estos datos, faltaba más, no son para alegrar a nadie. Mas su ocultamiento o distorsión dice mucho del empeño opositor por validar la machacona cantaleta de que por cuenta de la malévola 4T México bajó en todo y subió cosita de nada en Ciencia.

Para evaluar con honestidad resultados educativos no basta computar las actas de nacimiento de un periodo determinado –los nacidos en 2013, en este caso– y concluir que la formación escolar de esos niños es deficiente por la educación que ahora reciben.

Si de caricaturizar el problema se tratara, podría decirse que el retrato de la crisis se tuvo el 14 de noviembre de 2016, cuando una niña de ocho años –Andrea– corrigió al secretario de Educación, Aurelio Nuño, haciéndole ver que “no se dice ‘ler’ sino ‘leer’”.

O, cuando Felipe Calderón nombró titular de la SEP a Josefina Vázquez Mota, con lo que la autora de “Dios mío, hazme viuda por favor” se apoltronó en el sillón del autor del Ulises Criollo.

Entre el coro de opinantes fingidamente ignorantes de que el sistema arrastra fallas de gobiernos anteriores, destacó –por el alto cargo que ostentó– Vicente Fox, con una frase entre la estulticia y el cinismo: “Este es el verdadero fracaso de Morena”.

Resaltaron también los exsecretarios de Educación Nuño –quien a la luz de la amonestación de Andrea quizá no aprobaría la prueba PISA– y Otto Granados, ambos en el gobierno de Peña Nieto, y el vocero salinista José Carreño Carlón. Y en el fondo, los acordes de la comentocracia de todos los días y a todas horas, mas todo el aparato que le hace eco.

La crisis data de décadas y ha obedecido al desinterés de los sucesivos gobiernos, expresado en diversos aspectos.

De inicio en su administración, De la Madrid designó titular de la SEP al santón priista Jesús Reyes Heroles, de cuyo paso de 40 meses por esta dependencia se recuerdan sólo sus públicos pleitos con el ex Presidente Echeverría, de cuyo entorno surgió la especie de que al veracruzano le gustaba de empinar el codo: “Es capaz de beberse una botella de coñac en una jornada laboral, sin perder la compostura”.

“Sí, es cierto que bebo; pero wisky, no coñac, que no me gusta. Y sí, me puedo beber una botella completa…”, confesó en un convivio con periodistas, entre otros quien esto escribe.

Se recuerda, asimismo, el olímpico plagio de la denominación de su programa bandera, la Revolución Educativa, idea original de Porfirio Muñoz Ledo seis años antes, la cual nada tuvo de revolución en ningún caso.

De la nula importancia del sector educativo con Salinas de Gortari habla el que fueron cuatro los titulares de la SEP: Manuel Bartlett, Ernesto Zedillo, Fernando Solana –en segunda y tardía época, la primera había sido con López Portillo—y José Anges Pescador Osuna.

Solana y el sinaloense José Ángel Pescador Osuna, justo es decirlo, fueron de lejos los más brillantes funcionarios del ramo en el último cuarto del siglo pasado.

Bajo la presidencia de Zedillo la SEP fue encabezada ¡53 días! por Fausto Alzati, hasta su destitución por decirse doctorado por Harvard sin contar con el grado académico correspondiente. 

En el gabinetazo –se vale reír– de Fox fue secretario de Educación, de paso pusilánime, el químico Reyes Tamez Guerra, y con López Obrador Esteban Moctezuma y Delfina Gómez. Ni fu ni fa.

¿Podría ser otro, con semejante discurrir de la educación nacional, el destino de los niños evaluados por PISA?

BRASAS

Cerrarle las puertas de las elecciones a la delincuencia es otro de los muchos asuntos cuyo éxito requiere la participación de todos los ciudadanos, en especial de los partidos, célula básica de la organización política.

Tiene razón el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Bolaños Cacho Cue: nuestro país ya cuenta con el andamiaje jurídico y legislativo necesario para tratar de evitar la infiltración del crimen organizado; pero corresponde a los partidos establecer filtros lo más eficaces posible.

Desde la demarcación más pequeña a lo largo del territorio nacional, a escala de calle, manzana, colonia, municipio o distrito los mexicanos saben quién es quién, y si los partidos se precian de trabajo territorial también lo saben.

No habrá razón entonces para llamarse a sorpresa ante la eventual aparición de mafiosos en el Congreso de la Unión, los congresos locales, alcaldías o gobiernos de los estados.

Cabe por ello el llamado a la asunción de responsabilidades partidistas y la obligación de aplicar la ley por las autoridades.

A final de cuentas el problema no radica en la normatividad, que ahora involucra al INE, el tribunal electoral, la secretaría de Seguridad y otras instancias, sino a la genuina voluntad de sanear la vida política. 

Bolaños Cacho señaló que los cambios a la legislación en la materia han representado un gran avance; mas si alguna insuficiencia hubiere en el curso del proceso, el Congreso deberá actuar para garantizar que no haya infiltraciones.

En la lucha contra el crimen, insistió con toda razón el oaxaqueño del partido verde, no deben prevalecer diferencias políticas, sino la determinación de cerrar filas con el gobierno federal. 

“Vamos al proceso electoral más grande de la historia de nuestro país y yo deseo que se realice con la civilidad y con la altura que el pueblo de México requiere”, expresó.

RESCOLDOS

Hizo bien la Secretaría Anticorrupción en publicar las declaraciones de situación patrimonial y de intereses del exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, y del actual titular de esa dependencia Raymundo Morales Ángeles. Forman parte de un paquete de 69 declaraciones desclasificadas. Están a la vista de quien se interese en revisarlas y mirarlas con lupa. Como diría el clásico, “el que nada debe, nada teme”. Es de esperarse que con esta medida será por fin silenciada la estridente gritería de los adversarios del régimen, que han hecho del exsecretario Ojeda –injustamente, por lo visto– el rey del huachicol fiscal.

aurelio.contrafuego@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivamente responsabilidad del autor y no reflejan necesariamente la postura o el pensamiento de “Al Margen”. La empresa periodística se deslinda de cualquier comentario o punto de vista emitido en este texto, ya que estos corresponden al criterio personal del articulista. 

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