La segunda oportunidad para un cantante que no quiere serlo

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace unas semanas, nuevamente Luis Miguel volvió a ser tendencia en redes y noticia en los programas y portales que se dedican a hablar (no a hacer periodismo, sino solo a hablar y mal de los famosos) del medio del espectáculo, debido a que hizo un coraje tremendo con su staff al parecer por fallas de sonido, aventándoles incluso de manera violenta, una de las rosas blancas que siempre regala a sus seguidoras que ocupan los lugares delanteros. Días antes, había cancelado una presentación en Hermosillo, Sonora, según por las condiciones del clima.

Luis Miguel era un artista que estaba prácticamente en repecho hasta este año, que Netflix y Gato Grande produjeron su bioserie basada en entrevistas y textos periodísticos del cantante; eso sin lugar a dudas le dio una segunda oportunidad de modo glorioso para volver a los escenarios como los más grandes, una circunstancia también de que un público mucho más joven conociera su trabajo y se interesara en éste; hace un año, estoy seguro que ni el mismo Luis Miguel se habría imaginado que chavitos de 13 años estuvieran cautivados por temas como “La incondicional” o “Culpable o no” y las escucharan una y otra vez en sus dispositivos móviles y regresaran a ser de los temas y álbumes más vendidos en plataformas digitales como iTunes o Spotify. Micky se echó a la bolsa a los millennials.

Ante toda la euforia del éxito de su bioserie, LuisMi volvió a tener presentaciones como en sus mejores momentos en la década de los noventas, su álbum más reciente llamado “¡México por siempre!” editado en 2017, fue un éxito en ventas y ni decir de los recopilatorios, que Warner Music se dio vuelo reeditándolos en formato de disco compacto con los nostálgicos como meta. “El Sol” volvió a lo grande después de que unos pocos años atrás, había sido víctima de la crítica más “mala leche” por la suspensión de varios conciertos y su sobre peso; le dijeron de todo. Pero eso quedó en el pasado y en su regreso a lo grande se le veía contento, fervoroso y complaciente con sus fanáticas y con la nueva generación que lo seguía; el frijol en el arroz fue el mismo Micky que parece meterse zancadillas solito y al final de toda la faramalla, su verdadera personalidad aflora y se exhibe delante de su público. La “pataleta” hacia su staff por las fallas de sonido no fue vista con agrado por los usuarios de las redes, quienes inmediatamente reprendieron el comportamiento del cantante, argumentando una falta de respeto a su equipo y a la misma gente que lo iba a ver. Hubo incluso una fan que le escribió una carta y que la publicó el periódico El Universal, donde le exteriorizaba lo decepcionada que se sentía ante lo que llamó “la segunda oportunidad que le había dado la vida para hacer lo que le apasiona: cantar”. La fan, que dice haberlo visto cinco veces en esta gira, lamenta su comportamiento berrinchudo e irrespetuoso hacia su equipo que interpretó como una majadería hacia su público también, y asimismo, dice que espera que pronto el sol salga nuevamente al escenario.

No sé ustedes estimados lectores, pero al menos a este humilde servidor que escribe estas líneas, me da mucho coraje cada que escucho a Luis Miguel. Coraje porque pudo haber sido el más grande intérprete de su generación; porque tenía todo para triunfar en el mundo y lo despreció por no dejar su zona cómoda; porque no quiso hacer un trabajo de relanzamiento de su carrera pero a nivel mundial; inclusive, aún cuando su casa disquera le puso la mesa dos veces, una intencional y la otra circunstancial. La intencional fue conseguir que grabara un dueto con Frank Sinatra para el álbum “Duets II” de 1994; y la circunstancial en 1997, cuando se hizo novio de Mariah Carey, quien era la cantante más popular y exitosa en esos años en todo el planeta. Pudo haber sido el más grande, pero no le interesó y se quiso quedar en el mercado latino, que no le representaba mayor esfuerzo, y donde ese trabajo ya estaba hecho. Es un perezoso con muchísimo talento y suerte.

En la bioserie vimos que Luis Miguel se hizo cantante por diversas situaciones y que a lo mejor es más víctima que héroe; pero también muchas personas que lo conocieron, coinciden en que el personaje presentado en el show en streaming, dista mucho de la verdadera personalidad del cantante, quien para nada tiene actitudes solidarias o de amistad sincera con sus allegados, pues hay quien afirma que su madre, Marcela Basteri se alejó de su familia decepcionada de su esposo, pero sobre todo de su hijo.

Luis Miguel es un gran cantante, eso no se puede negar, sin embargo resta esperar que esta nueva oportunidad de popularidad y ventas no la eche por la borda, pues el público que ahora lo conoce y lo sigue, ya no es tan indulgente como las jovencitas de hace 20 años. Tendremos que esperar la segunda temporada de su serie, para que el público vuelva a sentir benignidad por él y lo reivindique en el escenario. Pero esperemos que sea por su talento y no por la piedad del público. Que recuerde que nunca hay que escupir para arriba.

Las grandiosas chicas de la música en los 90’s

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Realmente no me gusta decir que todo tiempo pasado fue mejor sobre todo por no verme nostálgico o quizá demasiado viejo. Pero hace poco, escuchaba un tema en Spotify que me dejó pensando en los grandes artistas que escuchábamos a quienes nos tocó ser adolescentes en la grandiosa década de los noventas. Música con contenido y además, elaborada por verdaderos músicos, compositores y arreglistas, no olvidando que eran interpretadas por grandiosos cantantes. Alguna vez leía una reseña en la revista Rolling Stone donde decía que en esa década para triunfar, los cantantes tenían que tocar ‘grunge’ o ser Mariah Carey para dominar las listas. Es cierto, pero no todo era ellos. Y veamos que en los noventas aparecieron grandiosas cantautoras, cantantes y otras de ellas, se consolidaron:

1.- Toni Braxton – Un-Break My Heart

En 1996, Toni Braxton presentó su segundo disco de estudio titulado “Secrets”, el cual contiene el tema más significativo para la cantante. Se trata de “Un-Break My Heart” escrito por la reconocida compositora Diane Warren y producido por David Foster. El track fue primera posición en Billboard durante 11 semanas entre 1996 y 1997, además de alcanzar el primer lugar también en muchas partes del mundo. Gracias a esta canción, se estima que el álbum “Secrets” ha vendido más de 20 millones de copias.

2.- Whitney Huston – I Have Nothing

¿Habrá habido algo que no lograra Whitney Houston con el soundtrack de “El Guardaespaldas”? Honestamente creo que no. Esa banda sonora la catapultó a sitios que ni ella misma sospechaba, posicionándola como una de las más impresionantes voces de la industria. El primer single del aclamado soundtrack fue “I Will Always Love You”, original de Dolly Parton y que años atrás fue una canción country. Pero sin duda “I Have Nothing” se llevó las palmas por ser un tema especialmente escrito para la cinta.

3.- Sinead O’Connor – Nothing Compares 2 U

Una atmósfera muy nostálgica y dramática enmarcan esta versión del tema de R&B compuesto por Prince y que se hizo la bandera de presentación en el mundo de la cantante originaria de Dublin. El tema se contiene en el álbum titulado “I Do Not Want What I Haven’t Got”, segundo material de estudio de la cantautora editado en 1990. Después de este tema, O’Connor no volvió a tener un éxito similar. De verdad, que este tema nos sigue emocionando demasiado a los nostálgicos.

4.- Madonna – Take A Bow

En los noventas, Madonna reinventó su carrera y lanzó en 1992 un disco llamado “Erótica”, con el cual sobrepasó los límites, según las prensa especializada; sin embargo eso no le quita que sea un gran disco. Pero en 1994, quiso ser más elegante en su música y llamó al reconocido compositor y productor Babyface y así, concibieron uno de los más sorprendentes discos que el pop ha conocido: “Bedtime Stories”. El material tuvo cuatro cortes promocionales, pero el segundo llamado “Take A Bow”, resultó todo un suceso. Ocupó el primer puesto de Billboard por 11 semanas y es hasta este momento, el tema más exitoso de Madonna.

5.- Celine Dion – All By Myself

Es cierto, su canción más exitosa en la década de los noventas fue “My Heart Will Go On” de la película “Titanic”, pero también hay que ser claro con algo, entre el ‘97 y ‘98 la canción llegó a sonar tanto, que ya la escuchábamos hasta con el radio apagado; vamos, hasta la misma Celine se hartó de la canción y como dos años, prefirió ya no cantarla. Así que vayamos a 1996, cuando presentó el disco “Falling Into You” y que fue con el que realmente a todos los chavos noventeros nos conquistó. “All By Myself”, cover de Eric Carmen hizo que el mundo venerara la potente voz de Celine.

6.- Lisa Stansfield – Change

Lisa Stansfield, presentó en 1991 su disco “Real Love”. Muchos críticos pensaban que era difícil que Lisa se superara, pues su producción del ’89, “Affection” y el tema “All Around The World”, la habían posicionado como una gran estrella; sin embargo, dos años más tarde presentaría su segundo disco, que influenciado por el sonido motown y discoteque de los años setentas, hizo que más gente amara a Stansfield y con el single “Change” conquistó a la juventud de aquellos años.

7.- The Cranberries – Zombie

Hubo alguien que hace pocos años, me dijo que este tema lo cantaba Shakira. Quise agarrarlo a puntapiés, pero me contuve. La pérdida de Dolores O’Riordan en enero pasado fue un golpe tremendo para la música, pues su carisma, su fuerza y su privilegiada voz, nos dejaron temas enormes en el rock. Creo que uno de los grandes iconos de los años noventas fue “Zombie”, tema multi premiado y aclamado. Se contiene en el álbum “No Need To Argue” de 1994.

8.- Mariah Carey – Fantasy

En 1995, Mariah Carey presentó su quinto disco de estudio titulado “Daydream”, un álbum que partió los esquemas del pop y se posicionó como uno de los grandes trabajos de todos los tiempos. El primer single llamado “Fantasy” fue el primero de Mariah en debutar en el puesto uno y fue certificado por RIIA como platino a las pocas semanas; fue número uno en Billboard por ocho semanas y también alcanzó el primer puesto en varios países. Este material es emblemático por atribuírsele la introducción del R&B, Hip Hop y soul al pop, fusiones que aún son utilizadas en este tiempo. Por eso, se dice que sin Mariah no existiría el pop como lo conocemos hoy en día.

Ya sé estimados lectores que me he quedado corto con estas propuestas, pero también espero sugerencias de parte de ustedes. Prometo también, continuar con listas similares que alimenten nuestra nostalgia.

Se despide Michael Bublé, el ‘crooner’ de la nueva generación

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Hace catorce años si la memoria no me falla, recuerdo que veía un especial por televisión de la soprano británica Sarah Brightman. En ese programa donde presentaba su álbum “Harem”, la entrevistadora de la BBC, le preguntó a qué artistas jóvenes admiraba y Brightman sin dudarlo demasiado contestó: “Me llama la atención el trabajo de India. Arie, Josh Groban y Michael Bublé”. En ese momento tomé nota de las recomendaciones que la legendaria soprano daba y me dediqué a buscar los álbumes de los cantantes a quienes mencionó. Así llegué a Michael Bublé. En ese entonces, aún en la época de gran popularidad de los discos compactos, conseguí el primer material homónimo de Bublé prácticamente sin conocer qué género cantaba o si me gustaría o no, en esos años, YouTube aún no existía y además, Michael todavía no era tan popular en nuestro país. Así, en una visita de reportero a la ciudad de México donde cubría yo otro evento, me di tiempo para visitar una plaza comercial que estaba cerca del hotel donde me hospedaba y ahí, en el MixUp encontré el disco del canadiense, recordando las palabras que Sarah Brightman había dicho en ese especial; por cierto, también en esa misma visita a la tienda, encontré uno de los discos de Josh Groban.

Fue hasta que regresé a casa que pude escuchar el material de Michael Bublé. Un disco que debo confesar, me cautivó por completo y me encantó de principio a fin. Desde entonces, me volví uno más de sus seguidores. En un principio no podía creer que un joven se dedicara a cantar swing, música que había perpetuado Frank Sinatra y que nadie, hasta Robbie Williams con su disco de 2001, “Swing When You’re Winning” se arriesgaba a apostar por el género que en ese entonces se creía pasado de moda o demasiado solemne. Así, en 2003, llegó y conocí el álbum debut del canadiense con temas clásicos como “Fever”, “Moondance, “For Once In My Life”, “Sway” o una versión estupenda de “Crazy Little Thing Called Love” de Freddie Mercury. Con eso, me había ganado como fanático.

La historia de superación del cantante de origen canadiense se remonta a sus años de infancia. Él mismo comenta que su más grande influencia para amar el swing como género fue Bing Crosby y su álbum navideño. Más tarde, también se interesó por el jazz y el blues, pero fue hasta los trece años de edad que su familia descubrió su talento para el canto, pues en una navidad, Michael se atrevió a interpretarles el tema “White Christmas” justamente en la versión de Crosby. Así supieron de su talento, pero en su familia, donde el oficio era ser pescador, nunca había habido un artista. Su adolescencia y parte de su juventud, la pasó en el bote pesquero de su padre, consiguiendo salmón para vender como su forma de vida. Para cuando Michael tenía 16 años, su abuelo materno, un plomero italiano, conseguía trabajo en empresas y hoteles a cambio de tiempo para que le permitieran a su nieto cantar en sus escenarios. Fue su abuelo quien además le pagaba las clases de canto y música. Así, un día en uno de los hoteles en donde su abuelo había prestado sus servicios y le había conseguido espacio en el escenario, llegó nada menos que David Foster, productor canadiense de artistas como John Lennon, Whitney Houston, Mariah Carey, Celine Dion, Barbra Straisand, Julio Iglesias o Luis Miguel y vio el potencial del chico y decidió presentarlo a varios sellos discográficos. La tarea fue de años de convencimiento y espera, hasta que en 2002, el sello Reprise Records lo contrató y le grabó su primer álbum.

La carrera de Michael Buble ha sido una de las más exitosas de la industria y ha vendido en el mundo más de 80 millones de discos con siete álbumes de estudio grabados; posicionando en el gusto de una nueva generación el swing, blues y jazz, convirtiéndolo en el cantante de ese género más exitoso sólo después de Frank Sinatra. Sin embargo, una noticia devastadora alarmó al cantante a finales de 2016, su hijo Noah, de tan solo tres años padecía cáncer. En su momento no se dieron más detalles, sin embargo, él y su esposa, la modelo y actriz argentina Luisana Lopilato, ponían una pausa a sus carreras para atender la situación. En un comunicado, Michael agradecía a sus fans y a la prensa, permitieran ese momento de privacidad en sus vidas. Sin embargo, unos meses más tarde un portal argentino daba la noticia, afirmando que el hijo de Bublé padecía de cáncer de hígado, pero además, informaban también que una de las hermanas de Luisana, había pedido respeto a la privacidad de la familia asegurando que su hermana (Luisana) no la estaba pasando bien, ya que se encontraba en Buenos Aires recuperándose de un padecimiento psicótico, pues había intentado quitarse la vida. La oficina de Bublé no confirmó pero tampoco desmintió la noticia.

“Quiero una       
vida normal”    

Hace unos días, nos sorprendimos muchos, pues se anunciaba que Michael estaba de vuelta con un nuevo material discográfico que se titularía “Love” y apareció el video del primer single titulado “Love You Anymore”, para la prensa y fanáticos, fue un momento de alivio pues se sabía entonces que el pequeño Noah, había superado con éxito el tratamiento. Pero no contábamos con una declaración que el sábado cimbró a la industria: Michael anuncia su retiro definitivo de la música y menciona que “Love”, será su último álbum. Las razones fueron simples pero de intrínseca importancia, Bublé afirmó que la enfermedad de su hijo que se superó, le dio una perspectiva diferente de la vida, y que también, apreciaba ahora los momentos de familia y que se avergonzaba de su ego o de ocuparse de cosas sin importancia, queriendo ya privacidad e intimidad; dijo también, ya no tener humor para la vida pública. “Llegó un momento en que me quise morir. Hoy, ya no tengo estómago para la fama ni para el narcisismo de las celebridades; quiero una vida sencilla. Quiero una vida normal”, dijo.

Las razones de Michael para su retiro todos las entendemos y quizá, veíamos venir. Pero esto, no deja de ser una noticia triste, pues re direccionar su vida con justísima razón, nos hará perder a uno de los más grandes talentos de la música. Siempre hará falta un cantante con un gran oficio y carisma como el de Bublé. Sin duda, se le va a extrañar.

El beso de despedida

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Si alguien me preguntara: “¿cuál es el primer disco que consideras significativo en tu vida?”, sin dudarlo contestaría Dynasty de Kiss. Aquél disco que se editó en 1979 y que conocí algunos años más tarde, cuando yo tendría quizá unos tres o cuatro años de edad, y que entre su track list de nueve temas contiene el legendario “I Was Made For Lovin’ You” que seguramente es la canción más exitosa y conocida de la banda, además de “Sure Know Something”, “Dirty Livin’” y “Hard Times” entre otros éxitos.

Contar la historia de la legendaria banda estaría demás, pues con más de 40 años en la escena musical, los éxitos, anécdotas y desastres deben ser innumerables, además de que tienen una legión interminable de fanáticos en el mundo que se hacen llamar Kiss Army (ejército Kiss) que seguramente conocen historias con más detalle. Lo que sí es seguro, es que al anunciar Kiss su despedida, se proscribe también el que puede ser el grupo más representativo del hard rock en el mundo.

Es imposible hablar de Kiss sin que nos imaginemos a sus característicos y famosos personajes: Gene Simmons personificando a The Demon (El demonio), aquél que en el escenario escupe sangre, devora pollitos, exhala fuego y hace un espectáculo tétrico y fabuloso con su bajo en forma de hacha. Paul Stanley quien es Starchild (el niño estrella), vocalista principal de la banda y autor de muchos de sus más grandes éxitos junto con Simmons; su personaje se caracteriza por ser andrógino y la estrella en el ojo derecho, además, porque destruye su guitarra al finalizar sus presentaciones en vivo. Simmons y Stanley son los líderes de la agrupación. La alineación original estuvo conformada también por Ace Frehley y su personaje de Sapace-Ace o Spaceman (el hombre del espacio), el guitarrista principal de la banda y su integrante más carismático, pero que tras el éxito y saberse el miembro que más gustaba a la gente, se hundió en las adicciones y fue prácticamente expulsado de la banda en 1982. Y Peter Criss maquillado como Catman (el hombre gato), baterista y ocasional cantante de las baladas de la banda y que la abandonó en 1980 después del disco “Unmasked”. Dos músicos más se caracterizaron con personajes pero poco les duró el gusto, Eric Carr que sustituyó a Peter Criss fue “The Fox” (el zorro) y Vinnie Vincent que sustituyó a Ace Frehley fue “The Wizard” (el mago). En la década de los 80’s y parte de los 90’s otros integrantes pasaron por la batería y la guitarra principal de Kiss como Mark St. John, Bruce Kullick, Tommy Thayer y Eric Singer, hasta el reencuentro de los integrantes originales en 1995, cuando grabaron el MTV Unplugged.  

Es sabido también de la gran influencia de Kiss en otros artistas que les han homenajeado y grabado sus propias versiones de los éxitos de la agrupación, además de que toda la pirotecnia, excentricidades y teatralidad en el escenario han dejado un referente en todas las agrupaciones que buscan tener un espectáculo en vivo de calidad. Se dice que fue Kiss, la primer banda que utilizó todos esos elementos arriba del escenario, lo que enmarcaba perfecto su aspecto, música y misterio.

Kiss a pesar de ser extensamente reconocidos e influencia de grandes agrupaciones de rock/pop y cantantes, nunca han ganado un Grammy, tampoco pertenecen al Salón de la Fama del Rock por extraño que parezca y tampoco han tenido un número uno en el conteo de canciones exitosas, sin embargo, eso no demerita su legado dentro de la música y su importancia como agrupación por los aportes a la elaboración de un entretenimiento más rebuscado. Sus canciones de  estructura sencilla y sumamente pegajosas, los convirtieron en emblemas de la rebeldía de la juventud de los setentas y de los primeros sonidos del metal utilizados dentro del rock. Sin Kiss, no hubiéramos conocido el sonido poderoso de la música, la tecnología en el escenario y las más metaleras guitarras en la música.

44 años de trayectoria pueden ser desgastantes para cualquier artista, pero no para Kiss, que aunque no han grabado un material inédito desde 2012, siempre tuvieron el talento para mantenerse dominantes y en el gusto de la gente. Hace un año, Gene Simmons decía que ya no tenía interés de grabar un disco con la banda por la forma en cómo ha evolucionado la industria de la música, pues siempre se ha pronunciado en contra de plataformas como Spotify o iTunes. Así pues, argumentaba que si la banda se reunía para trabajar en un nuevo disco, sería en las condiciones que ellos le pusieran a la disquera y si no, Kiss se acabaría. Y lo cumplió.

No se ha anunciado aún la fecha de la gira de despedida que ya se sabe llevará por título “The End Of The Road” (El final del camino), ni tampoco se ha dicho cuáles son los países que visitarán. Sin embargo y a pesar de la edad de los miembros que actualmente la conforman, Paul Stanley con 66 años; Gene Simmons de 69 años; Eric Singer de 60 años y Tommy Thayer de 57 años; no deja de ser una despedida que todos los admiradores de la banda sentimos en el corazón. El principio del fin de Kiss está por llegar.

Cuando David Bowie unió la música y la ciencia ficción

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Quienes me conocen saben que muchos cantantes me han inspirado y admiro por algo que me llame la atención. Quienes me conocen saben también que para mí, David Bowie es un sensei, es un maestro, es más que un artista, es un ídolo en toda la extensión de la palabra. Así, la semana pasada recordé que justo el 09 de septiembre pero de 1971, David Bowie comenzó a grabar el que creo, ha sido el álbum conceptual más espectacular (sí, para mí aún más que “El sargento Pimienta” de The Beatles”) que se haya comercializado: “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars” (El ascenso y caída de Ziggy Stardust y las arañas de marte). Un disco donde Bowie pone de manifiesto toda su genialidad y nos entrega un álbum protagonizado precisamente por Ziggy Stardust, un extraterrestre bisexual y andrógino. Y así comienza el álbum, con un track llamado “Five Years”, una canción donde Ziggy nos dice que nuestro planeta tiene los días contados y que en cinco años, la vida se acabará gracias a los excesos de los humanos. Y para eso llega Ziggy, para ayudarnos.

El disco, conocido entre los fanáticos y la prensa especializada únicamente como Ziggy Stardust, se ha convertido en un álbum emblema del glam rock y que es catalogado por diversas publicaciones especializadas, como uno de los mejores discos del rock y uno de los más grandiosos de la historia de la música, además, gracias a este trabajo, inspiró a grandes leyendas del género que hasta hoy siguen siendo figuras respetadas.

El concepto del disco, también es un elemento a destacar y se llena de muchas anécdotas alentadas por el mismo David y otras, forjadas como leyendas urbanas. Se dice que el nombre de “Ziggy”, Bowie lo eligió por la semejanza en la pronunciación al de uno de sus grandes amigos: Iggy Pop, también se sabe que fue inspirado por Marc Bolan, amigo de Bowie igualmente y quien de no haber alcanzado el éxito con el grupo T. Rex, adoptaría el nombre de Zinc Alloy para relanzar su carrera; entonces se dice que “Ziggy” es la fusión de Iggy y la “z” de Zinc. El apellido “Stardust” (polvo de estrellas) tiene una referencia más directa al cantante de country Norman Carl Odmon, que se hacía llamar “The Legendary Stardust Cowboy”; y pues vamos, Ziggy es un extraterrestre, no podía tener un apellido más descriptivo. La androginia de Ziggy fue ideada por el mismo David al ver escenificaciones del kabuki, donde se utilizaban melenas leonesas para sus personajes; para eso, la discográfica EMI contrató al artista japonés Kansai Yamamoto para crear toda la imagen del personaje; nuca pensaron que estaban erigiendo un icono de la música que sería eterno, además de un símbolo del estilo. Bowie también cita a Vince Taylor y su teatralidad como moción directa en la creación de su alter ego, pues le llamaba la atención su imagen y desenvolvimiento escénico; se sabe también que Taylor conoció a David en los años en que su adicción a las drogas lo tenían casi acabado y solo hablaba de que él conocía los lugares precisos dónde llegarían los alienígenas y afirmaba en sus conciertos que era la reencarnación de Jesucristo. Y a partir de esas alucinaciones, fue concebido este disco sin precedentes. Un álbum donde el artista quiso adaptar el concepto de los montajes escénicos de Broadway con todo y la falsedad de los histriones que se suben al escenario, por eso, creó a este extraterrestre que viene a cautivar a la juventud al convertirse en estrella de rock y que es víctima de la vorágine de su propia fama y víctima letal de su repentina celebridad.

Es así, como a través de una fuerte carga ideológica y canciones elaboradas e instrumentadas de forma elegante y delicada, Bowie deja uno de tantos legados de su ingenio al mundo, “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, nos lleva a un viaje único a través del espacio, las estrellas, la ciencia ficción, naves espaciales y la música en once canciones soberbias, pues en el álbum somos testigos de las intenciones de Ziggy y de su decadencia, pues el mesías del rock cae en un abismo de excesos al darse cuenta que en realidad buscaba la conquista de gente más que el bien común. Así lo escuchamos en el track “Starman”, quizá una de las canciones más conocidas de “su camaleónica majestad”, en la que un extraterrestre contacta con los jóvenes de aquél lejano 1972, a través de la música en la radio y les propone salvación, aunque también argumenta que la Tierra no está preparada para su mensaje. Años más tarde, el mismo Bowie dijo que ese mensaje que Ziggy difundió en su canción, no eran más que una retahíla de mentiras para tener seguidores en este planeta.

Y en ese disco que nos lleva a viajar creando imágenes en nuestra mente y endulzando los oídos con sus sofisticados sonidos, vemos a Ziggy encumbrarse, travestirse, hablar de los tipos de amor, hacer una versión del tema “It Ain’t Easy” de Ron Davies y que deja patente de lo tormentoso que puede ser el camino hacia el estrellato, somos testigos como Ziggy disuelve a Las Arañas de Marte por su ego además de hacer una referencia directa a Jimi Hendrix (que Bowie nunca aceptó pero tampoco negó), en el tema “Ziggy Stardust” al referirse que el personaje es un guitarrista zurdo, egocéntrico y adicto.

David Bowie fue un artista demasiado adelantado a su época. Un talento apreciado pero poco entendido hasta la fecha. La fuerte carga artística y filosófica en toda su obra, sigue sorprendiendo por mucho que conozcamos su trabajo. Y qué mejor que recordarlo escuchando y disfrutando uno de los más gloriosos discos que se han grabado en toda la historia de la música: “The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars”, por esas mujeres fatales que emergieron de las sombras y que seguramente, su más que amigo Andy Warhol y el genio de Lou Reed fueron corresponsables de esa inspiración que nos dejó este disco a prueba de tiempo.

“Abrázame que Dios perdona, pero el tiempo a ninguno”: Juan Gabriel.

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Parece mentira que justo hoy, se estén cumpliendo dos años del fallecimiento de Juan Gabriel. Estoy seguro que casi todo México recuerda con exactitud lo que estaba haciendo justo el 28 de agosto de 2016, cuando se enteró de la noticia. En la radio, pese a que fue domingo y en prácticamente todas las estaciones casi siempre en ese día no hay conductores sino solo la programación de música y publicidad, se interrumpieron transmisiones para anunciarnos el acontecimiento, fatídico para la gran mayoría de los mexicanos. El internet y los portales de noticias se llenaron de recuerdos, fotos, videos, semblanzas y demás del conocido divo de Juárez. Decía Facundo Cabral que cuando su abuela se enteró de la muerte de Gardel dijo: “¡Vaya! Ahora sí somos pobres”, refiriéndose a Argentina. Supongo que algo así nos pasó en México.

Es que no hace falta rememorar toda la carrera de Juan Gabriel para saber que fue uno de los artistas más respetados de México y a quien lo mismo admiraba el taxista, la vendedora de fruta, la empleada doméstica que la señora ricachona, el empresario exitoso, algún ejecutivo o un político. Todos en muchas partes de México y en América Latina, nos sabemos por lo menos una canción de Juan Gabriel, miente quien me diga que no. Apuesto que hasta se sabe alguna canción aquél intelectual que se quiso ver demasiado docto y sofisticado días después de que murió el divo de Juárez y que escribía que: “me irritan sus lentejuelas no por jotas sino por nacas, su histeria no por melodramática sino por elemental, su sintaxis no por poco literaria sino por iletrada”; y entonces, el autor de aquella columna llamada Fuera de Registro, es decir, Nicolás Alvarado, se despedía diciéndonos que escucharía una canción de Boris Vian. Las redes se le fueron encima y hasta fue despedido de TV UNAM. Criticar a JuanGa le costó demasiado caro y hundió su carrera, lo bueno que le venía guango. Ojalá al menos haya aprendido que a la gente le caen mal los fanfarrones.

Elegir la mejor canción de Juan Gabriel es una tarea titánica. Vamos, es imposible. Todas son especiales por algo; por su letra, por el ritmo, por el contexto o por quien las hizo éxito. Así, vimos a Pandora tener el disco más vendido de su carrera hasta la fecha, cuando grabaron el ya legendario “…Con Amor Eterno” a principios de los años noventas, vimos también a Rocío Dúrcal convertirse en su intérprete de cabecera durante dos décadas o a Isabel Pantoja triunfar en México y América Latina cantando esa especie de novela llamada “Así Fue”, a Daniela Romo llegar al primer sitio de las listas con “De mí enamórate”, a Thalía grabar el tema “Gracias a Dios” en el disco que le produjeron Emilio Estefan y Óscar López o a José José pedir un aplauso para el amor en “Lo pasado, pasado”. Juan Gabriel fue también el responsable de uno de los discos en español más grandiosos que se han grabado, titulado El Circo y que puso a La Maldita Vecindad y los hijos del quinto patio en un plano enteramente internacional. Para ese material Juan Gabriel contrató a Gustavo Santaolalla como productor, muchos años antes de que ganara dos Óscares.

Por mucho más tiempo, pienso que Alberto Aguilera Valadez, conocido como Juan Gabriel seguirá siendo un icono de la cultura nacional. Más allá de gustos musicales o convencionalismos, Juan Gabriel llegó a tocar las fibras mas hondas de la gente en muchos aspectos, pues tenía el talento de hacer canciones sencillas, entendibles, sumamente comerciales (por eso se hicieron muy exitosas), además de poner cada palabra o frase en el sitio justo en la canción para hacernos sentir emociones y reír, bailar o de plano romper en llanto. Se convirtió en una especie de poeta del pueblo y vocero del sentimiento de masas, porque hasta quien se sentía el “hombre fuerte” o “macho alfa” muchas veces terminaba llorando a moco tendido con “La Diferencia”, “Abrázame muy fuerte”, “Costumbres” o “Inocente pobre amigo”; o bien bailando y hasta imitándolo con “El noa noa”, “Debo hacerlo” o “Hasta que te conocí”.

Juan Gabriel pudo gustarnos o no, pero lo que sí es seguro, que así como José Alfredo Jiménez o Agustín Lara, tiene ya un lugar privilegiado en la historia de la música en México. Gracias JuanGa por tanto y tanto amor. Gracias por los sentimientos y la música; gracias por “Amor Eterno”, “Se me olvido otra vez” o “La muerte del palomo”. Gracias por enseñarnos que lo que se ve, no se pregunta.