«1899»: una serie de alto impacto

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Creí que este año, no habría una serie que me sorprendiera más que “La casa del dragón” de HBO Max, aunque desde hace unos meses, sabía que Netflix estrenaría la nueva producción de Baran bo Odar y Jantje Friese, el mismo equipo creador de la obra maestra llamada “Dark”, y que llevaría por nombre “1899”, a la que, en efecto esperaba con cierto interés, pero que supuse, no estaría a la altura de “Dark” por obvias razones. Gran equivocación. 

Y voy a comenzar explicando por qué no tenía tantas expectativas con “1899”. Para mí, “Dark” es una verdadera obra maestra de principio a fin. Es una serie que no deja un cabo suelto, además de que presenta una historia consistente y llena de sorpresas, una fotografía impecable y bellísima, sin pasar por alto el desarrollo de cada personaje que simplemente es uno de los mejores elementos de la serie, reconociendo además, la increíble dirección de ‘cast’ pues los actores son prácticamente idénticos en sus versiones infantiles, adultos y ancianos. También, porque manejó de forma sumamente inteligente el tema de los viajes en el tiempo, vamos, lo hizo como ninguna otra producción televisiva o cinematográfica lo había hecho hasta ese momento, presentando esos acontecimientos hasta ahorita imposibles, con un argumento científico que al menos a mí, me voló la cabeza por semanas. “Dark” no es una historia fácil y que requiere de toda la atención y concentración del espectador, pero que actualmente es reconocida como una de las mejores series televisivas de todos los tiempos. 

Mi afirmación obvia por ello era: ¿qué de novedoso me puede ofrecer “1899”, cuando su hermana “Dark” ya hizo que me sorprendiera como hacía mucho no lo hacía una serie? Y quizá esa fue la pregunta que hizo que en realidad esperara la serie con cierto entusiasmo, porque ya vimos la capacidad de los esposos Baran bo Odar y Jantje Freise para desarrollar una historia compleja, pero no tenía mayores expectativas. Y mi sorpresa fue mayor, “1899” resultó ser una serie de tan alto impacto, que sí puede estar a la altura de su antecesora. Esta vez, la historia se desarrolla en el barco “Kerberos”, que realiza un viaje de Europa a América. Desde el inicio, nos encontramos con la noticia de que otro barco, llamado “Prometheus” tiene cuatro meses desaparecido con todo y los pasajeros y tripulación; de pronto, el “Kerberos” recibe un mensaje de auxilio nada menos que del “Prometheus”, por lo que el capitán Eyk Larsen (Andreas Pietschmann), decide ir en su ayuda pese a la negativa de sus pasajeros. 

Y a partir de ese acontecimiento, “1899” comienza a tener un proceso monumental. Nos encontramos prácticamente la misma fórmula de “Dark”: muchos personajes, frases profundas, detalles que cobran importancia en el desarrollo, símbolos y elementos que se convierten en clave para el desenlace; y aunque esto nos suene familiar, bo Odar y Freise comienzan a separarse del estilo de la serie que los encumbró para ofrecernos una narrativa aún más vertiginosa y presentando personajes que se despliegan a lo largo de la trama justificando los motivos para actuar como lo hacen. Y ese es un punto digno de reconocer de los cineastas, pues desde “Dark” siempre han apostado por la inteligencia de su audiencia y el desarrollo de los personajes en “1899” sin duda, lo hace patente. Poco a poco, esos elementos y los protagonistas con todo y sus miles de secretos comienzan a hilvanar la historia que se va tornando más sugestiva y misteriosa, hasta llegar a un final de temporada que los dejará con las emociones a flor de piel y con la cabeza dando vueltas. Sí, realmente es impactante, de lo mejor. 

Los hechos vinculados con ambos barcos, así como los simbolismos que se desarrollan a lo largo de la historia, recrean un conflicto personal y filosófico, donde se plantea que la mente y las emociones, juegan un papel fundamental en la toma de decisiones de todas las personas, y esos juegos mentales de los cuales, somos presas como seres humanos, están bien representados por el “Kerberos” y el “Prometheus”, como el equilibrio de lo que la mente y las creencias trascienden en el comportamiento humano. Y esta historia de misterio y ciencia ficción, realiza una certera metáfora de las personas y la sociedad, que parece ser, puede estar más desequilibrada que cuerda. De ese tamaño resulta “1899”, una producción imperdible. 

Disponible en Netflix, la serie es protagonizada por Emily Beecham (Maura Franklin), Andreas Pietschmann (capitán Eyk Larsen), Lucas Lynggaard Tønnesen (Krester), Aneurin Barnard (Daniel), Miguel Bernardeau (Ángel), Maciej Musiał (Olek), Anton Lesser (Henry),  Jonas Bloquet (Lucien), Rosalie Craig (Virginia), Clara Rosager (Tove), Yann Gael (Jérôme),  Mathilde Ollivier (Clémence), José Pimentão (Ramiro), Isabella Wei (Ling Yi), Gabby Wong (Yuk Je), Tino Mewes (Sebastian), Isaak Dentler (Franz), Cloé Heinrich (Nina), Alexandra Gottschlich (Karina), Joshua Seelenbinder (Eugen), Niklas Maienschein (Wilhelm) y Maria Erwolter (Iben). Ya está cerca el fin de semana y no se pueden perder esta increíble serie. 

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¡Que comience la danza de los dragones!

Ismael Ortiz Romero Cuevas

El martes pasado, iba a escribirles sobre el final de temporada de “La casa del dragón”, sin embargo, la aparición de Henry Cavill como Superman en “Black Adam” se convirtió en tendencia mundial desde el domingo, así que decidí esperar hasta hoy jueves para reflexionar un poco sobre el episodio 10 de la serie de HBO Max y que llevó por título “La reina negra” y que simplemente, nos dejó con el corazón en vilo y la emoción al máximo. 

Tengo que confesarles que desde el final de la tercera temporada de “Game Of Thrones”, no había sentido tanto tormento y hasta temor por el rumbo que tomaría la serie por aquellos acontecimientos de “La boda roja” en aquella emisión. Debo confesarles también, que no soy fanático de los libros de George R. R. Martin de donde se basa la producción televisiva, por eso, cada advenimiento me parece una sorpresa de tamaño descomunal, pues ahora prefiero ver la serie antes de leer el libro y no arruinar mi sorpresa, aunque con lo que ocurrió en este último episodio, creo que no resistiré más y compraré mi ejemplar de “Fuego y sangre”. Lo que sí es que, como su antecesora, “La casa del dragón” deja patente de que ningún personaje está a salvo en la trama, aunque pareciera que tendrá mucha importancia en el desarrollo. 

Y como era de esperarse, el conflicto por el trono de hierro de “Westeros” tomó un rumbo mortífero, pues desde un poco más de la mitad de la temporada, nos hicieron saber la intención de Alicent Hightower (Olivia Cooke) de traicionar a Rhaenyra Targaryen (Emma D’Arcy) y sentar en el trono de hierro a uno de sus hijos, en este caso a Aegon Targaryen II (Tom Glynn-Carney) y despojar a la heredera al trono, pese a que su padre, el rey Viserys (Paddy Considine) así lo había decidido. Sabíamos que un tremendo conflicto político que costaría vidas estaba por venir, incluso por lo que se había mencionado en “Game Of Thrones”, sin embargo, el cierre del episodio y de la temporada fue tan feroz, que no sabemos hasta qué punto llegará la crisis por cumplir la voluntad del rey Viserys. 

En este último episodio, es donde nos hicieron saber que lo más brutal en el conflicto entre la misma familia Targaryen y que marca el principio del fin de su reinado en “Westeros”, está por venir, pues al menos yo, no recuerdo un cierre de temporada tan pujante como este de “La casa del dragón”, y no solo por las brillantes actuaciones de todo el elenco y la producción misma, que nos entregó una belleza en la pantalla sin precedentes en todo sentido, además de que hay que reconocer el gran trabajo histriónico de Ewan Mitchell interpretando a Aemond Targaryen y del joven actor Elliot Grihault como Lucerys “Luke” Velaryon que sin duda, se robaron el episodio; sino porque sentaron la base para sembrar en el espectador el interés por los acontecimientos venideros y que seguramente serán tan atroces como desgarradores; en pocas palabras, nos hicieron entender que lo más sanguinario está por venir; que la danza de los dragones, está por comenzar. 

“La casa del dragón” se convirtió en una de las series hechas para el ‘streaming’ más exitosas del 2022, solo por debajo de “Stranger Things” de Netflix y la más triunfante de HBO Max desde su llegada a América Latina, por lo que la plataforma no tardó en anunciar que la segunda temporada ya está en desarrollo, teniendo nuevamente como escenario principal lugares de España como Cáceres, la Plaza Mayor de Trujillo, el Castillo de la Calahorra de Granada y los Jardines de Santa Clotilde de Lloret de Mar, entre algunos otros. También ha confirmado que esa segunda entrega, podría llegar a la plataforma entre el verano y otoño de 2024, pues como sabemos la producción en todo sentido es inmensa y el añadido de esos imponentes efectos especiales, toma su tiempo.  

Pero ahora que los diez episodios que conforman la primera temporada están completos en HBO Max, es momento de disfrutarlos de corrido y ser testigos del inicio de una de las guerras más grandes que la ficción entregará. 

Estimados lectores, por las fiestas de Todos Santos, tomaré un breve descanso la semana que viene, así que nos leemos en los espacios de costumbre el próximo 08 de noviembre. ¡Felices fiestas de Todos Santos!

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Entre anillos y dragones

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

El domingo pasado, llegó a la plataforma de HBO Max, el octavo episodio de “La casa del dragón”, que llevó por título “El señor de las mareas” y que ha sido calificado por especialistas y el público, como el mejor hasta el momento. Y es que no cabe duda que la precuela de “Game Of Thrones” ha sido recibida no solo con entusiasmo por parte del público, sino que ha convencido a la crítica, que también se ha volcado hacia ella con comentarios halagadores, situación que la ha convertido en una producción digna de su antecesora. 

En el mencionado episodio de “La casa del dragón”, se revelan muchas situaciones que serán claves en el resto de la historia y que impactan incluso, 200 años después, cuando sucedan los acontecimientos de “Game Of Thrones”, además de que fuimos testigos de una brillante actuación de Paddy Considine, que encarnando al rey Viserys Targaryen, se llevó el reconocimiento de público y críticos, incluso, pidiendo  de manera anticipada que el próximo premio EMMY a Mejor Actuación Masculina, sea para él.

En efecto, la serie de HBO Max, ha generado aclamación prácticamente unánime tanto de usuarios como de especialistas, pues la plataforma ha sabido narrarla de manera digerible para los seguidores, aún, cuando no hayan leído previamente la novela “Fuego y sangre”, historia que se deriva de la saga “Canción de hielo y fuego”, que rememora la historia de la familia Targaryen, cuando ocupaba el trono de hierro. Y es que el estudio ha sabido mantener el tono que hizo célebre a “Game Of Thrones”, conjuntamente de que el público ya mantiene cierta familiaridad con escenarios y situaciones narradas, además de que la narrativa y el ritmo siguen siendo un elemento vital para mantener el interés en la serie que poco a poco se está convirtiendo en un fenómeno similar al que fue su predecesora; sin menospreciar que la producción sigue siendo simplemente espectacular. 

Caso aparte es “El señor de los anillos: los anillos del poder” de Amazon Prime Video. Sin duda una serie con una producción espectacular y elementos visuales bellísimos, además de que la estética se asemeja mucho al universo presentado por Peter Jackson en la trilogía de películas de “El señor de los anillos” a inicios de la década del 2000. Sin embargo, a diferencia de “La casa del dragón”, esta serie no ha podido posicionarse con la fuerza que se esperaba, a pesar de contar con actuaciones realmente magníficas y donde es notorio que por dinero no pararon. 

Lo que ha sucedido con la serie de Amazon Prime Video como un primer punto, es que la pusieron a competir con una precuela de “Game Of Thrones”, que como sabemos, es una marca (por llamarle de alguna forma) ya posicionada y con una reputación indiscutible de una buena producción, aún y con lo criticada que fue su última temporada. El otro punto y quizá el responsable de no hacerla despegar a un gran nivel, es que el planteamiento de la historia a partir del capítulo dos, resultó parsimonioso si lo comparamos con lo poderoso que fue el primer episodio, además de que para la mayoría de los personajes tienen que desarrollar su historia minuciosamente para que converjan en la trama de los libros y las películas que ya conocemos. Y aunque pareciera que justamente ese es un punto en común con “La casa del dragón”, resulta que por la complejidad en la historia de origen de “El señor de los anillos”, sea necesario el tratamiento con más detalle de cada personaje, para que su evolución pueda tener congruencia con la historia de Tolkien, pues como sabemos, “El señor de los anillos: los anillos del poder” es un guion creado expresamente para la televisión. 

Con eso, no quiero decir que la historia de George R. R. Martin no tenga sus complejidades, sin embargo, pareciera que por el éxito y la manufactura más reciente de “Game Of Thrones”, el público considerara estar mucho más adaptado con la casa Targaryen que con los Pelosos y el origen de Sauron. Y aunque muchas opiniones se han dividido con respecto a ambas producciones de fantasía, no podemos decir que una sea mejor que la otra y menos, una más interesante que la otra. Lo que sí, es que ambas cuentan con producciones fastuosas, actuaciones estupendas, personajes entrañables y sobre todo, con valores para volverse verdaderos clásicos del ‘streaming’. El episodio final de “El señor de los anillos: los anillos del poder” estará disponible en Amazon Prime Video este viernes 14 de octubre, mientras que el próximo 23 de octubre será el final de temporada de “La casa del dragón” en HBO Max. En mi opinión, no hay que perderse ninguna de las dos. 

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«Dahmer»: desmembrando al monstruo

Ismael Ortiz Romero Cuevas 

Hay que ver “Dahmer-Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer” de Netflix por muchas razones y no solo porque está basada en terroríficos hechos reales, sino porque desde el primer episodio nos presenta una historia de un asesino serial, que nos deja impresionados por la maldad casi natural del personaje principal y que aunque posee elementos sumamente sugestivos, nos llena de sinsabores, miedo, enojo y tristeza.

Y no es que justifique al villano, sino lo interesante de esta serie es justamente que no se enfoca en realizar una especie de continuación de “American Crime Story”, por cierto, creada también por Ryan Murphy; sino que explora de manera esmerada la psique del asesino serial Jeff Dahmer “el carnicero de Milwaukee”, interpretado de manera grandiosa por Evan Peters, y que de alguna manera, argumenta el desequilibrio mental que lo llevó a realizar tan escalofriantes asesinatos, el rechazo a su persona y sobre todo, las vivencias que su mente no tolera para convertirse en un verdadero monstruo, tratando de controlar a toda costa a sus víctimas. 

Una de las situaciones que hay que agradecer a los guionistas y producción de “Dahmer-Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer”, es que crean una verdadera ‘crime story’ que se centra en la óptica de las víctimas y no en la historia biográfica o a la investigación que causó la detención del criminal en 1991, después de trece años de esquivar la cárcel. Ese simple cambio de visión en la narrativa hace que la historia resulte no solo refrescante, sino novedosa precisamente porque se aleja de lo que los estándares que la televisión marca en la realización de las series de este género, sobre todo por lo sobre explotada que ha sido la historia de Dahmer en otros dramas y documentales. 

Y ese estilo de narración lo podemos ver desde el primer episodio, que resulta cardiaco en su desarrollo y visualmente una belleza, donde somos testigos del ‘modus operandi’ de Dahmer, del cortejo a sus víctimas, de la elegancia y sofisticación de su comportamiento, mostrando con una actuación prodigiosa de Peters, cómo disfruta el enamorar a los chicos adolescentes que serán sus caídos, pero además, como somos testigos haciéndonos conscientes que el tiempo de su nuevo enamorado corre en contra. Los productores y directores saben la calidad histriónica de Evan Peter y aprovechan cada gesto, cada movimiento y cada caminar que el actor le otorga a su interpretación, haciendo de ese toque glamuroso del personaje, resulte esta vez aterrador; sin embargo no hace a Dahmer la estrella del ‘show’, al contrario, el guion nos lleva a los orígenes solo en momentos necesarios, para contextualizar el comportamiento errático del asesino para tratar sin piedad a las filias que el personaje creó por su dura infancia. 

Uno de los puntos más criticados de manera negativa de “Dahmer-Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer”, es que el creador, Ryan Murphy se ha quedado algo “contenido” con respecto a la forma de desarrollar sus historias, que generalmente concluyen de manera más explosiva y eufórica. Sin embargo, el tono de la serie y la fineza con que han retratado temas tan delicados como el tratamiento a la comunidad LGBTTTQ+, a los familiares de las víctimas y a la producción misma, justifica que la serie lleve un ritmo que no es típico en sus historias, lo que la hacen un documento digno de disfrutar, reflexionar y entender. 

Las emociones fuertes de hacen presentes con “Dahmer-Monstruo: la historia de Jeffrey Dahmer” que resulta una serie tan interesante como aterradora, además que es minuciosa con los detalles y que algunos en serio que nos vuelan la cabeza. Esta serie de diez episodios de aproximadamente 50 minutos de duración es protagonizada por: Evan Peters, Niecy Nash, Molly Ringwald, Michael Learned y Richard Jenkins y de verdad, vale mucho la pena. 

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«Sandman»: Sí, pero no

Ismael Ortiz Romero Cuevas

Me dispuse a ver el fin de semana pasado, la serie de Netflix, “Sandman”. Y es que vi comentarios divididos en redes de gente que la veía en ese momento y que, algunos se mostraban encantados, otros un tanto confundidos y otros más, que no le veían ni pies ni cabeza a la nueva producción de Warner Bros. Televisión y DC Entertainment. 

Uno de los puntos que me generó confianza para ver la serie, es que el escritor de la novela gráfica de donde se basa, Neil Gaiman, participa en la escritura del guion para la adaptación televisiva, además de David S. Goyer, uno de los principales colaboradores de DC en su gama editorial y cinematográfica, que cuenta en su haber el ser autor de los guiones de la trilogía de “El caballero de la noche” y las primeras películas de DCEU: “Batman v Superman: el origen de la justicia” y “Mujer Maravilla” entre otros, además de la radionovela para Spotify, “Batman desenterrado”. Y con todo ese cúmulo de certidumbre, me dispuse a disfrutarla. 

Y en efecto, “Sandman” comienza con una gran historia que poco a poco nos atrapa y nos adentra en ese mundo de fantasía y terror, sin embargo, conforme avanza comienza a tener situaciones que, como espectador, me dejaron sinsabores. Los primeros cinco episodios pareciera que se trata de una serie completamente diferente a lo que veremos en el resto de la emisión, además, de que personajes y elementos que pensamos serán sustantivos para el desarrollo de la trama, poco a poco comienzan a perder importancia o son olvidados por completo sin una mínima explicación, el yelmo, por ejemplo. 

Esas situaciones me hicieron pensar que esas inconsistencias podrían ser a propósito para abarcar muchos más elementos dentro de la historia, sin embargo, el renombre de los escritores no me permite imaginar que de manera voluntaria plantearan elementos distantes para armar una trama que, en ocasiones, carece de sentido y que no permite desarrollar de manera eficiente ninguna de las situaciones planteadas en el inicio. Visualmente es una gloria, sin embargo, creo que los elementos visuales languidecen ante la falta de una trama equilibrada, que al final de cuentas hace que el trabajo actoral merme cuando no sabemos a ciencia cierta la justificación de lo que acontece. En más de una ocasión, tuve que regresar algunas escenas para poder entender acciones. 

Otro cantar son los protagonistas, que ha sido para mí, uno de los mejores ‘cast’ que he visto en una serie, pues cada actriz y actor, parece que nació para su personaje, comenzando por la gran Gwendoline Christie, que simplemente está grandiosa como Lucifer: Estrella de la mañana y sí, se nos olvida por completo que también nos conquistó como Lady Brianne de Tarth en “Game Of Thrones”; Jenna Coleman como Johanna Constantine es otro gran acierto de la serie, asimismo Boyd Holbrook como El Corintio y David Thewlis que siempre es una garantía. Pero no puedo decir lo mismo de Tom Sturridge, protagonista de la serie y que no sé si sea su actuación, un problema de guion o de dirección, la situación es que Morfeo / Sandman, no acaba de ser un personaje que deslumbre y que tenga la fuerza necesaria para convertirse en un héroe que sea recordado, y aunque su tratamiento es de naturaleza enigmática, la tibieza de su carácter comienza a ser un problema en los episodios donde se acerca el final. 

Nadie duda de que la estética y la gran producción de “Sandman” sean algo realmente sorprendente, la situación es que la falta de foco en una historia principal dentro de la serie nos deja con la sensación de que se ha resuelto ningún conflicto, pues nada cuaja a un nivel que nos deje instigados. En efecto, no es el bombazo que Netflix nos anunció, sin embargo, es muy probable que pronto se anuncie una nueva temporada por el éxito que ha sido, aunque poco a poco, los comentarios hacia ella se comiencen a dividir. Ahora sí que les digo, hay que verla con expectativas medianas. 

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El volumen dos de la T4 de «Stranger Things»: con las emociones en vilo

Ismael Ortiz Romero Cuevas

No quería hablar de “Stranger Things” en la entrega de hoy, porque creo que la serie producción de Netflix, ya ha tenido suficiente pantalla en todo sentido y a estas alturas, ya sabemos qué pasó con las dos películas (por la duración) que marcaron el cierre de esta cuarta temporada, pero, sobre todo lo que reveló y que nos dejó con la sensación de querer más. 

Y es que los episodios 08 y 09 fueron liberados por el gigante del ‘streaming’ el viernes 01 de julio a las 2:00 de la mañana, hora que no fue un obstáculo para los fanáticos más tenaces de la serie, que para las 6:00 de la mañana, ya habían culminado de ver los dos episodios con la mayor duración de la temporada y por ello, ya podíamos ver las primeras reacciones en redes sociales, las cuales no estaban equivocadas en mencionar que estábamos ante los capítulos más emotivos y emocionantes de prácticamente toda la serie. 

A los fanáticos les causó gran beneplácito que, una de las teorías más socorridas en redes desde la tercera temporada, se confirmaba y es justamente la de las preferencias sexuales de Will Byers (Noah Schnapp), enmarcándola en una emocionante escena donde pronuncia unas emotivas palabras con un mensaje entre líneas, que se tomó como una ratificación del rumor, pues le insinúa a su amigo Mike (Finn Wolfhard) que está enamorado de él en un discurso que pondera que ser diferente no es malo en absoluto y que termina entre lágrimas. Y sí, los seguidores tomaron esto como una declaración de amor a su amigo y confirmaría lo que varios ‘insiders’ suponían desde hace tiempo: Will es gay. Sin embargo y de confirmarse lo que quedó en un mensaje al aire, Will no sería el único protagonista en la serie que representa al colectivo LGBTTTIQ+, pues desde la temporada pasada está Robin (Maya Hawke), personaje que es abiertamente lesbiana. 

Ese mismo viernes por la mañana, leía en redes y ya en reseñas de páginas especializadas lo que había ocurrido con Eddie Munson (Joseph Quiin), personaje llamado así por Eddie Van Halen y que, sin duda, llamó la atención desde su aparición en esta temporada, que enmarcaron con el potente ‘track’ “I Was A Teenage Werewolf” de “The Cramps”, argumentando que la escena más visceral, emotiva y poderosa era protagonizada por este personaje. Y lo que sucedió dentro de la serie fue “el momento más metalero de la historia” según palabras de Dustin (Gatten Matarazzo) y del mismo Eddie. De verdad, la parte donde la pieza “Master Of Puppets” de “Metallica” es interpretada por Eddie es digna de aplauso de pie, pues ha emocionado hasta a quienes no son seguidores de “Stranger Things”. 

No pude resistir entonces la tentación de sentarme a ver desde ese medio día del viernes la serie y tuve que hacerlo de manera intermitente, pues la duración del último episodio es de dos horas y media, tal y como una película de “Harry Potter”. Debo también decirles, estimados lectores que otro personaje que es sorprendente sobre todo en estos dos últimos episodios es Nancy (Natalia Dyer), quien desde el estreno de la cuarta temporada mostró un crecimiento y madurez necesarias para resolver misterios, coronándose al final, como una chica valiente y estratega, que resulta vital para ayudar a resolver el conflicto conclusivo. 

Ayer por la noche, Netflix confirmó que habrá una quinta y última temporada que se estrenará en 2024, así es, tendremos que esperar más de un año para conocer el final de la serie que ha marcado a una generación y ha coronado al ‘streaming’ como el nuevo líder de las producciones televisivas, y donde, además, seguramente ya veremos a los niños protagonistas convertidos en adultos, aunque sus personajes sigan teniendo 14 años. Por lo pronto, no está por demás revivir esta aclamada serie desde el inicio y valorar por qué se ha convertido en el fenómeno que es. 

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