Entre avances nos veamos


Ismael Ortiz Romero Cuevas

El pasado fin de semana, hubo dos sorpresas del agrado de muchos. Sin demasiado alarde, el sábado Marvel nos sorprendió con el primer tráiler de “Avengers: Endgame” y la gente, bueno, realmente todos nos emocionamos de ver el épico avance que nos hace suponer que las cosas van mucho más complicadas después de lo sucedido en “Avengers: Infinity War”. Vemos a un Tony Stark desolado y quizá grabando su último mensaje perdido en el espacio, a una Black Widow portando un querido artefacto de Steve Rogers, o sea, Capitán América y a ambos quizá tramando un plan; a Thor prisionero; a Hawkeye convertido en el sanguinario Ronin con una espada en vez de su característico arco y a Scott Lang, es decir, Ant-Man, que no sabemos cómo pero ha salido del reino cuántico y siendo algo así como la última esperanza para la destrucción de Thanos, aquél poseedor de las gemas del infinito y que con un chasquido de sus dedos, destruyó a la mitad de los seres vivos en la Tierra. Por cierto, al menos a mí me quedó la duda de cuál será el papel que Capitana Marvel jugará en esta entrega; sé que no pueden adelantar mucho, pero ni una pista nos dieron. Será porque sus dos avances no han causado el impacto que se esperaba.

El teaser de este juego final, de verdad que resultó una sorpresa inesperada y rompió récords de vistas en YouTube, pues superó los 289 millones de reproducciones el día de su estreno, superando al de “El rey León” en su versión live action de la misma casa Disney, que el día de su estreno reportó 225 millones de reproducciones, incluso superó al de “Avengers: Infinity War” que el día de su liberación obtuvo 230 millones de vistas. La gran esperanza de Marvel-Disney es que la película supere los dos mil millones de dólares que obtuvo “Infinity War”, pues el tráiler tuvo una mejor acogida que el de “Capitana Marvel”, el avance anterior de su próximo estreno que más bien pasó desapercibido y fue superado por “Shazam” de DC-WB que fue exhibido esa misma semana.

No es por nada, pero “Avengers: Endgame” pinta para ser algo más que épico a estrenarse en abril de 2019, aunque como lo he mencionado en entregas anteriores, siempre hay que tomar los trailers de estas películas con mucha reserva, pues hemos aprendido a lo largo del tiempo, que eso no necesariamente significa una gran historia y Marvel también lo sabe, como ejemplo citemos a “Venom” o “Thor: Ragnarok”, cintas donde las historias fueron algo desastrozas pese al derroche de producción y efectos especiales.

Y el domingo todo corría de maravilla hasta la media tarde. No sé cómo recibieron la noticia, pero a mí me llegó un mensaje en Facebook que decía “En 1985, la aventura continúa”. Y se trataba nada menos que del segundo anuncio de la tercera temporada de “Stranger Things”. No sabemos con exactitud si algún monstruo nuevo aparecerá en la tercera entrega de la que ahora se ha vuelto una de las series emblema de Netflix.

El avance a diferencia del anterior (que tampoco revela gran cosa), no contiene ninguna imagen, solo descubre algo sumamente importante: el número de episodios y el título de cada uno de ellos:

  1. “¿Me copias, Suzie?”
  2. “Ratas de centro comercial”
  3. “El caso de la guardavidas perdida”
  4. “La prueba del sauna”
  5. “La fuente”
  6. “Día de la independencia”
  7. “La picadura”
  8. “La batalla de Starcourt”

Nuevamente contendrá ocho episodios al igual que la primer temporada y aunque no presenta ni una sola imagen, más que la música de identificación y la tipografía propia, fue suficiente para que quienes hemos seguido la serie nos emocionáramos al por mayor. No se estableció fecha de estreno, pero se sabe que será en el verano de 2019.

Así, este fin de semana fue de emociones extremas con dos avances llenos de emociones y esperanzas para millones de fanáticos.

De verdad, ¡no necesitamos una película de Breaking Bad!

Ismael Ortiz Romero Cuevas


A muchos les emocionó la idea de la continuación de “Breaking Bad”. Casi todos, aplaudieron la idea de saber qué pasaría con Jesse Pinkman después de que Walter White le salva el pellejo por última vez en el electrizante episodio final de la serie; la mejor que se haya proyectado y de que se tenga memoria. Una verdadera obra maestra. Con la pena para los fanáticos de “Game Of Thrones” o “The Sopranos”, ninguna está la altura de la destreza con que está escrita e interpretada “Breaking Bad”; ninguna otra serie en la historia de la televisión.

Hace unos días, Vince Gilligan, autor de la teleserie, afirmó a varios medios de comunicación que se prepara una película basada en esa historia. Hasta esta fecha se sabe, que será una ficción que nos cuente qué fue lo que sucedió con Jesse Pinkman después del glorioso final, en ese capítulo que nos tuvo a más de uno, mordiéndonos las uñas y hasta la yema de los dedos. También, Gilligan afirmó que será de nueva cuenta Aaron Paul quien interprete al personaje. Pero, ¿qué pasa con los vehementes seguidores?, las opiniones se dividieron en las redes y aunque la mayoría de usuarios celebraron la idea de que AMC volviera a poner la mira en los personajes del aclamado drama televisivo, los más apasionados fanáticos de Walter y Pinkman, no estuvieron para nada de acuerdo con eso; aunque sea prácticamente el mismo equipo el que se encuentre trabajando en la historia de cine. Y es que, después de que “Breakin Bad” es considerada la mejor serie de todos los tiempos, pienso que una secuela, precuela o lo que sea que se les ocurra, no es necesaria.

Los prosélitos de la historia de Walter White y su delirante transformación en Heisenberg, se han pronunciado en que si se hace una película, tendría qué ser una producción mucho más inteligente y diez mil veces más fascinante que la serie de televisión para que se considere una secuela digna de algo que es ahora tan insigne. También porque se sabe que el nominado al premio Oscar, Bryan Cranston, el prodigioso actor que dio vida a Walter White / Heisenberg, al parecer no formará parte del elenco de la película; al menos no hasta ahora. Sin embargo, quienes seguimos la serie ya sea en televisión o en Netflix, percibimos que sin Walter White, la ficción no podría tener la misma perfección, pues el personaje es prácticamente el alma de todo el drama.  Otro punto importante es la duda de saber ¿por qué continuar algo que fue perfecto, que tuvo una historia perfecta, que tuvo personajes perfectos, que tuvo actuaciones memorables, que tuvo a los mejores protagonistas y que tuvo el episodio final más electrizante del que se tenga memoria en una serie de televisión? De verdad, ¿por qué?, en serio, no es necesario continuar algo que terminó como el suceso televisivo más grande de todos los tiempos. Los fanáticos lo saben y argumentan con ello que no; pero quizá siga representando un gran negocio para la cadena AMC.

Debemos recordar también que a más de uno, el mismo equipo de producción nos tapó la boca cuando nos enteramos del estreno de “Better Call Saul”, una precuela que muchos (y me incluyo) supusimos se trataba de una especie de idea avariciosa para Gilligan y ahora Netflix, que fue quien produjo esa historia. La sorpresa es que, de forma muy modesta, la historia se ha ido colocando en el gusto de los seguidores de “Breaking Bad” y aclamando a la producción.


Altas expectativas

Si ya no hay marcha atrás, los fanáticos lo único que consideran y con lo que además, estarían muy contentos, es que se tratara de una historia tan sublime como la serie, que no pierda el alma ni el ingenio con la que fue escrita la historia original y que nos conquistó a prácticamente todos los habitantes del planeta. Por cierto, al momento que terminé de escribir estas líneas queridos lectores, la única declaración de Bryan Cranston al respecto fue que: “si Vince Gilligan me pide que esté en esa película, sin pensarlo diría que sí”. Tampoco se saben muchos detalles de la película, no sabemos si saldrá al cine o será para la televisión. Tampoco sabemos si se trate de algo que conecte a “Breaking Bad” con “The Walking Dead”, porque ¿anunciar películas de ambas series que se supone se desarrollan en el mismo universo en la misma semana? Es como mucha coincidencia ¿a poco no? Actualmente, “Breakin Bad” está disponible completa en Netflix.

The Walking Dead: Y sigue… Y sigue… Y sigue

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Me imagino en el año 2038. Han pasado 20 años desde éste. Yo, a punto de llegar a la sexta década de vida, me dispongo a sentarme y disfrutar la emisión en el aparato de proyección de imágenes que sea popular en ese futuro. Sintonizo uno de los canales y se encuentran transmitiendo “Los Simpson” que están estrenando su temporada 50, es increíble que Bart aún sea un niño y Homero no haya podido valorar a Flanders ni un poquito. Se anuncia que al terminar el episodio de la familia amarilla, continuaremos viendo “The Walking Dead” que está a un año de llegar a la temporada 30. Los protagonistas han cambiado y la historia, cada vez se torna más aburrida y bizarra. Pero la fuerza de la costumbre, nos hace que sigamos viendo las aventuras  de la zaga zombi aunque ya nada tenga qué ver con lo que comenzamos a ver en su primer temporada en el lejano 2010. Maldita nostalgia; nos sigue apresando al paso de los años.

Aunque parezca algo inverosímil, creo que no estamos muy lejos de ver algo así. El pasado 07 de octubre en los Estados Unidos y 08 en México y América Latina, se estrenó la novena temporada de “The Walking Dead”, la serie original de AMC que retrata un supuesto apocalipsis zombi y las peripecias de sus protagonistas para salvar su vida, inmersos en una desquiciada sociedad al borde la extinción. Sin embargo, el lanzamiento de la actual temporada en su país de origen registró el más bajo nivel de audiencia desde que fue estrenada la serie, ya que diversos medios reportan que solo fue vista por 6.01 millones de telespectadores; una recepción realmente baja si recordamos que el estreno de las sexta y séptima temporadas, reportaron casi 20 millones de televidentes. Aún así, los números no son nada malos en comparación al promedio de las historias que emiten las diferentes cadenas de televisión de paga.

Cuando la serie se estrenó, muchos caímos rendidos ante la originalidad de la historia y la crudeza con que en televisión se retrataban ciertos temas. Los personajes nos fueron cautivando y poco a poco, comenzamos a tener favoritos y a sufrir o padecer inquietud con cada episodio. Ni decir de los que “murieron”; parece mentira que nos hayamos apegado tanto con gente de ficción, pero así es.  Cada una de las situaciones a las que se enfrentaban parecía más complicada que la anterior; así, “The Walking Dead” tuvo quizá su mejor momento de la temporada tres a la séptima, cuando apareció Negan (Jeffrey Dean Morgan), un villano más sanguinario y aterrador que El Gobernador (David Morrisey) que vimos en las temporadas tres y cuatro. Sin embargo, el éxito de la zaga zombi y las grandes ganancias que representan para la cadena AMC, hicieron que la historia se alargara, y se alargara, y se alargara y se alargara de forma prácticamente innecesaria, además del estreno de un spin off llamado “Fear The Walking Dead”, que no ha reportado las grandes audiencias de su hermana. Y mientras la gran mayoría de fanáticos de la emisión esperábamos una octava temporada grandiosa, los episodios se hacían más aburridos, dejando el conflicto humano y no humano de lado, para inmiscuirse más en la peculiaridad, melodrama y sentimientos de cada personaje. ¡Demonios!, se había vuelto ya una telenovela. Al término de esa temporada, de verdad que esperábamos el anuncio del final de la serie, si no en la temporada actual, sí en la diez. Pero no pasó; al contrario, en septiembre pasado y a dos semanas del estreno de esta entrega, Josh Sapan, Director General (puesto al que ahora los ‘millennials’ le llaman CEO), de la cadena AMC, anunció que este universo podría extenderse por diez años más. ¡Diez años más!

Una década más de “The Walking Dead”, de verdad es que yo no entendía cómo si los argumentos y el interés del público por la serie, en serio que se están agotando. Pero casi a la par de esta declaración, el protagonista, el épico Rick Grimes, el actor Andrew Lincoln anunciaba que el episodio 5/9 sería el último en el que su personaje aparecería; pero ¿cómo? Bastante tuvimos con la muerte de su hijo Carl (Chandler Riggs) la temporada pasada y ¿ahora esto?, ¿por qué? Pues por simple estrategia. Primero, porque los niveles audiencia en este episodio aumentaron de manera considerable, pero muy considerable. Segundo, porque la semana pasada cuando ya se conocía que Lincoln dejaría la serie, se anunció que AMC, planea hacer una trilogía de películas para televisión contando una historia paralela de lo sucedido con Rick después de ser rescatado en la emisión pasada, por Anne (Pollyanna McIntosh) en el helicóptero; y se comunicaba también que Andrew Lincoln seguiría interpretando al héroe en las cintas. Si notaron, en el final del episodio pasado existe un salto en el tiempo considerable y supongo (y recalco el supongo), será en ese inter donde la historia de Rick en las películas, podría tener lugar. Es de figurarse también que ahí se encuentre la década más de ese universo que anunció Sapan.




La decadencia de los caminantes muertos

La emoción por la serie se ha perdido en varios aspectos, la historia ya no es la misma y los personajes que poco a poco se incorporan parecen creados con el único afán de confundir o aburrir a la audiencia, además que es notorio que muchos de ellos, son escritos de manera forzada con el fin de mantener la intriga y dramatismo en el show, pero sin un argumento que los sostenga. Ningún otro personaje ha tomado la fuerza de Michonne (Danai Gurira), quien tuvo la presentación más espectacular dentro de la historia; o el interesante e intenso crecimiento de Carol (Melissa McBride), que pasó de ser un personaje secundario en las primeras dos temporadas, a estelar a partir de la tercera; por cierto, Robert Kirkman ha dicho que el único personaje que no morirá en la serie televisiva es precisamente Carol; o la evolución de Maggie (Lauren Cohan), de valiente a mercenaria.

La cadena AMC y los productores de “The Walking Dead”, deberían ir considerando el final de la serie porque como todo lo grande, debe irse en un gran momento de audiencia para convertirse en un clásico de la televisión; tal y como lo hicieron con “Breaking Bad” (antes de anunciar su innecesaria película); que según Robert Kirkman, Vince Gilligan y la misma cadena AMC, productora de ambas series, las dos historias se conectan. Y deben considerar el final también por respeto a la audiencia que merece un cierre si no monumental, por lo menos sí homérico de la historia, antes que la trama se convierta en una ridiculez difícil de enmendar. Y para eso, ya no les falta mucho.

La maldición de Hill House: ¿en verdad es todo lo que se dice?

Ismael Ortiz Romero Cuevas


No puedo decir que no me dejé llevar por todas las reseñas que había leído a cerca de la nueva serie de Netflix llamada “La maldición de Hill house”. Muchos portales y revistas especializadas escribían de lo grandiosa que es la serie y que le ha arrancado sustos hasta el mismo Stephen King; decían también esas reseñas, que la serie provocaba un miedo sin precedentes y que se habían registrado hasta ataques de ansiedad e insomnio por espectadores. Así que el fin de semana pasado, me di la tarea de disfrutar y revisarla.

Antes de continuar, déjenme decirles que sin afán de parecer fanfarrón o alguien súper experto, resulta que el género del horror es uno de mis favoritos tanto en la literatura como en el cine y la televisión, por tanto, he visto materiales en verdad aterradores y otros que provocan mucha risa. Lo que quiero que sepan es que el género no me espanta tan fácilmente. Incluso, a quienes no les gusta o sufren con este tipo de historias, me gusta bromearles diciéndoles que: “nada me relaja más en la noche, que una buena película o serie de horror”. Y no es mentira.

Así que me dispuse a ver la tan comentada serie “La maldición de Hill house” basada en la novela homónima de Shirley Jackson. Al iniciar supe que al menos estaba frente a un material bastante aceptable cuando leí que la serie fue escrita y dirigida por Mike Flanagan, un director de la nueva generación y que se ha consolidado como uno de los ya respetados cineastas en el género del suspenso y horror, pues nos ha entregado cintas bastante dignas como “Hush”; “Ouija: el origen del mal” y “El juego de Gerald” escrita por Stephen King , producida por Netflix y que ha recibido críticas bastante favorables; asimismo, Warner Bros., le ha encargado a él la dirección de “Doctor sueño”, continuación de “El resplandor” también escrita por Stephen King. Con esa presentación, en serio que tuve bastantes esperanzas. Otra de las sorpresas fue encontrarme con que uno de los personajes principales es interpretado por Henry Thomas, para mayores referencias es quien encarna a Elliot en la película clásica “E. T. El extraterrestre”.



Inquietante y emotiva

Al paso de los episodios la serie me fue conquistando no por el horror, sino por la profundidad del guión, la historia pero sobre todo, el desarrollo tan interesante de los personajes, donde se encuentra la verdadera sazón de la historia. Ese progreso de cada uno de los protagonistas y esas historias paralelas a la de los fantasmas de la casa, resulta que se vuelven tan efectivas y certeras que lo que en realidad atrapa y se goza es el conflicto de los hermanos Craig y su padre con respecto a lo ocurrido en el pasado y el motivo por el que pese a sus deseos, tienen que regresar a la casa que tanto los traumó. La serie, con sus protagonistas niños que se ubican en el pasado y los adultos situados en el presente, nos conquista también por la evolución en el comportamiento de los cinco hermanos de forma paulatina, al grado que son ellos mismos quienes se convierten en héroes y villanos, siendo sus inestables personalidades lo que vuelve a “La maldición de Hill house” en una historia más dramática y psicológica que terrorífica. El mismo Flanagan mencionó en su cuenta de Twitter que cada uno de los hermanos Craig, representan en realidad una de las etapas del duelo, describiéndolos de esta forma: “Steven (Michael Huisman) es la negación; Shirley (Elizabeth Reaser) es la ira; Theodora “Theo” (Kate Siegel) representa a la negociación; Luke (Oliver Jackson-Cohen) es la depresión y Eleanor “Nell” (Victoria Pedretti) representa la aceptación”; es decir, las etapas cronológicas del duelo van siendo del mayor al menor de los hermanos protagonistas. La compleja psicología de cada uno de los cinco personajes principales es en verdad, lo que vale más la pena de la serie. Créanme.

Lo que también les digo es que al menos a mí no me provocó ni pánico, ni ansiedad ni insomnio. Lo que vi fue una serie inquietante y en cierto punto hasta emotiva, excelentemente bien fotografiada y con personajes seductores. Si no son fanáticos del género de horror, quizá esta sea una buena opción para comenzar a seguir este tipo de historias pues hay por lo menos dos sustos que hacen saltar del sillón; si lo son, como un servidor, les adelanto que no se asustarán tanto, pero que encontrarán otros elementos que valen mucho la pena.

Apu: la víctima colateral de un problema insulso

Ismael Ortiz Romero Cuevas


Para estas fechas, seguro que ya estamos más que enterados de la solución que “Los Simpson” darán a una controversia generada hace unos años con el personaje de Apu, cuando el cómico indio Hari Kondabolu criticó al encargado del Kwik-E-Mart, argumentando que la caracterización del dibujo animado era una visión racista y ofensiva para la comunidad india en los Estados Unidos. Ante años de quejas y pleitos, la producción ha decidido que Apu, dejará de aparecer en el programa para evitar reyertas incómodas.

Si algo nos ha cautivado a muchos seguidores de “Los Simpson” es justamente la sátira que realizan de los problemas políticos y a la sociedad clásica norteamericana, exagerando las actitudes o rasgos de los personajes justamente en aras de que esa crítica sea más ridícula aún. Todos los personajes se han convertido en entrañables a los largo de 30 años que la serie lleva en la televisión. Aunque también es cierto que hace más de 15 temporadas que la familia amarilla perdió su más ácidas situaciones, sigue siendo una serie que es vista por millones de personas todos los días, siendo ya a estas alturas un emblema de la cadena FOX.

La burla a la religión, a la política, a la migración, a la economía, a los medios de comunicación, al racismo, a la segregación y a tantos y tantos temas, han sido la constante en cada episodio, sorprendiendo además a los críticos televisivos y público en general, quienes reconocen que hace unos años, todos los domingos, cuando en Estados Unidos aparece un capítulo estreno, tenían ya la crítica o sátira de los acontecimientos de la semana; eso ha hecho que al paso de los años, cautivaran a más y más público.

A quienes nos tocó crecer viendo “Los Simpson” conocemos de alguna forma las situaciones divertidas que presentaban, quizá sin conocer el trasfondo de las circunstancias presentadas, lo que sí, es que nos fuimos identificando y hasta encariñando con muchos de los personajes; mientras cuando fuimos niños, a Bart lo consideramos una especie de Daniel el travieso en turbo, poco a poco nuestra mentalidad fue cambiando hasta que entendimos que el verdadero héroe y hasta filósofo es Homero, que Marge nos da ternura y los capítulos protagonizados por Lisa nos dieron más pereza que antes. Así, fuimos creando empatía con alguno u otro personaje. Nadie, que yo recuerde en esos 30 años de transmisión del programa, se había sentido ofendido por la aparición o representación de algunas figuras. Y definitivamente, Apu Nahasapeemapetilon se convirtió en uno de los recurrentes más queridos. Lo vimos arruinarle a los vecinos de Springfield el día de San Valentín terminando dándole a su adorada Manjula un concierto privado con Elton John; perdió el Kwik-E-Mart por vender comida podrida y Homero, muy a su estilo lo ayuda a recuperarlo; es padre de octillizos; el ladrón de Springfield llamado “Serpiente” le ha disparado en diversas ocasiones por asaltar el mini súper; es amigo de Paul McCartney, quien dice que él y su esposa, la desaparecida Linda visitan en jardín de Apu cuando van a Springfield ya que al igual que ellos, Apu es vegetariano; le da empleo a Homero cuando le compra el poni a Lisa y nos podemos pasar enumerando los capítulos en los que el tendero cobraba importancia.

Pero ¿qué tan inteligente es retirar a Apu de los capítulos de “Los Simpson?, en mi opinión, creo que nada. Los mexicanos nunca nos hemos quejado (que yo sepa) de la representación del Hombre Abejorro, la feministas de Marge, los “obesos” de Homero o del hombre de la tienda de historietas, los ancianos de Mr. Burns o la comunidad gay de Smithers o de otros tantos personajes creados a partir del estereotipo. Si algo nos ha conquistado de “Los Simpson” es justamente eso, la valentía con que siempre enfrentaban los señalamientos hacia sus críticas, importándoles poco o nada lo que sus adversarios opinaban de cada capítulo como cuando Homero se tira a golpes con George Bush o afirman que Bill Clinton nunca ha tenido una buena idea; esa acidez de la familia amarilla es justamente la que gozábamos, aplaudíamos y nos conquistó.

Y parece que la salida de Apu por los señalamientos de racismo es prácticamente un hecho, también nos pone a pensar que quizá sea ya el principio del fin de “Los Simpson”, que han perdido su astucia y actitud para abordar este tipo de situaciones y que además, era parte sustantiva en sus contenidos. No nos queda más citar a la querida Lisa: “…algo que comenzó hace décadas y fue aplaudido y era inofensivo, ahora es políticamente incorrecto. ¿Qué le vamos a hacer?”.

La casa de las flores. ¿Serie, telenovela, culebrón o qué?

Ismael Ortiz Romero Cuevas

 


 

Debo confesar que me resistía a ver “La Casa de las Flores”, la nueva producción mexicana de Netflix. Y me negaba precisamente porque temía engancharme con una historia que sabía, tenía tintes de una clásica telenovela de esas de cuando se hacía televisión para jodidos. Qué mayor referencia al tener a Verónica Castro como protagonista; actriz y quizá el más grande de los emblemas de aquella época dorada del culebrón televisivo, de aquellos tiempos cuando las amas de casa se sentaban a ver a Los Ricos También Lloran, Rosa Salvaje o Mi Pequeña Soledad. No, definitivamente no era opción después de ver series grandiosas producidas por la misma plataforma como The Crown, Better Call Saul o Dark. Dije que definitivamente no.

Entré en ese conflicto justo el 12 de agosto, dos días después de que la historia (porque aún no sé si es una serie, telenovela o qué) estuviera disponible, y comencé a ver en Twitter que mucha gente estaba encantada con la producción de Manolo Caro; comenzaron los comentarios y las reseñas, las referencias a los personajes y hasta una crítica con halagos en el portal del periódico español El País. Entonces reflexioné. Decidí darle el beneficio de la duda y la comencé a ver con más escepticismo que entusiasmo. Y me pasó justo lo que no quería que me pasara. No sé ni cómo, pero cuando me di cuenta pasaba de la media noche y yo había terminado el sexto episodio. Me atrapó.

Es cierto, la serie está llena clichés y personajes poco estructurados y “almodovaréscos”, además, no tiene la consistencia, producción, guión o fotografía de las series como las que mencioné arriba, por mucho no, pero también hay que reconocer que reúne algunos elementos que me llamaron la atención. No es necesario saber o platicar con Manolo Caro para entender que su gran referente es Pedro Almodóvar. En su ópera prima en el cine, “No sé si cortarme las venas o dejármelas largas”, hace referencias directas a “Todo sobre mi madre” del director manchego, además, de que Rosy de Palma (una de las más icónicas chicas Almodóvar), hace un personaje llamado igual a la protagonista de la emblemática cinta; en otros de sus trabajos, vemos escenarios, movimientos de cámara o decorados muy parecidos a los que hace Pedro, incluso, el uso de la música con letras desgarradoras y versiones elaboradas de canciones emblemáticas como parte de la narrativa.

“La Casa de las Flores” no podía ser la excepción y nos presenta a personajes inspirados directamente en los trabajos del español y nuevamente, en “Todo sobre mi madre”, sobre todo el que interpreta Paco León (José María / María José), que es una especie de fusión entre Lola y Agrado de la referida y ‘oscarizada’ película de Almodóvar. Otra referencia es Paulina de la Mora (sí la del ‘challenge’ por su peculiar forma de hablar), interpretada por la nominada al Emmy, Cecilia Suárez, que bien podría convertirse en heroína de cualquiera de las películas de Almodóvar pues su personalidad es quizá la más trabajada, ya que se vuelve cómplice lo mismo de los buenos que de los malos y resuelve todo lo que sea necesario con tal de tener reconocimiento, a grado tal, que llega un momento en que no sabemos de qué lado juega el personaje. Lo mismo sucede con Julián de la Mora, interpretado por Darío Yazbek Bernal, quien también podría encajar sin problemas en películas como “Matador” o “La mala educación”, que por cierto, protagonizó el reconocido Gael García Bernal, hermano de Darío.

Otro punto interesante es la duración: entre 30 y 37 minutos por episodio. Eso es ¡grandioso! Porque hace que la gente necesite saber más y más y más y más (díganmelo a mí)…  acostumbrados a la duración de entre 45 y 50 minutos por episodios de las series promedio o más de una hora, en el caso de 13 Reasons Why por ejemplo, que sea solo de media hora la vuelve sumamente atractiva y adictiva. Seguramente, esto será un referente.

Y el tercer punto, es en el cual ha comenzado el debate. ¿Es una telenovela? ¿es una serie? O ¿qué formato se acaba de inventar? Hay quienes afirman que no piensan pagar más la suscripción a Netflix porque ahora produce lo que Televisa hacía; hay otro sector que amó “La Casa de las Flores” y ya espera la segunda temporada con muchas ansias. Lo cierto, es que toda serie (todas, sin excepción) necesitan su dosis de melodrama para poder atrapar al público, si no, pues simplemente no funcionarían. Una de las cosas que sí hay que celebrar, es que hay para todos los gustos.

“La Casa de las Flores” se convirtió en un fenómeno en la semana de su estreno, o en su día, para ser más exactos, pues hubo usuarios de la plataforma que la terminaron de ver a las pocas horas de que estuvo disponible. La historia consta de trece episodios y cuenta con las actuaciones estelares de Verónica Castro, Cecilia Suárez, Aislinn Derbez, Darío Yazbek Bernal,  Arturo Ríos, Juan Pablo Medina, Lucas Velásquez y Luis de la Rosa (sí, el que interpretó a Luis Miguel de adolescente en la bioserie).

Así que Netflix se apunta otro éxito, aunque no sé si acierto, con “La Casa de las Flores”, y que a pesar de la polémica hay quienes la aman y quienes la odian, pero de que el humor negro siempre vende, eso ni como negarlo.