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DCA: ¿por qué seguirlo viendo como maquiavélico que no es?

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+ Su activismo electoral, natural como el de todo interesado

Ayer, en algunos medios de información locales se dio cuenta de una reunión ocurrida el fin de semana en la casa del ex gobernador Diódoro Carrasco Altamirano. De acuerdo con lo reseñado, el ex Mandatario reunió a algunos de sus antiguos colaboradores con el candidato a la gubernatura por la Coalición por la Paz y el Progreso, Gabino Cué Monteagudo, y les solicitó trabajo político y apoyo electoral a favor de éste último. Casi de inmediato, desde el poder, se intentó desacreditar una reunión, y un activismo, que en realidad no tendrían por qué revestir la mayor trascendencia.

Desde hace por lo menos una década, el ex gobernador Carrasco Altamirano parece ser el villano favorito de todo aquel que detenta el poder en la entidad. Luego del nada terso proceso de sucesión, en el que él le entregó la gubernatura del Estado al ahora también ex gobernador José Murat, éste último decretó una suerte de veto en contra de los diodoristas más acendrados e identificables. Al final del sexenio 1998-2004, sólo algunos personajes habían podido trascender al cambio de administración y trascender favorablemente en el ánimo del gobernante.

En aquellos momentos, el problema para la mayoría de los diodoristas, se apareció en la conjunción del veto en la administración estatal, con el ánimo opositor de Gabino Cué, quien regresó a Oaxaca en 2001 a buscar la alcaldía citadina, y la ganó holgadamente en otro proceso político que, desde el primer momento, ocasionó un violento choque con el Gobierno del Estado.

Para algunos de los más connotados diodoristas, la disyuntiva era la de continuar padeciendo las secuelas del veto estatal —no todos pudieron obtener espacios importantes en el gobierno federal o la iniciativa privada— o involucrarse en el activismo a favor de Cué. Las opciones no eran muchas. Y cualquiera que fuese la resolución, de todos modos ésta los condenaba a un rompimiento fáctico con el priismo.

Ya para entonces, en 2004, Diódoro Carrasco no era el personaje influyente y poderoso que fue. Sus propias debilidades fueron las que le impidieron el tránsito formal a un partido de oposición —en ese momento no era políticamente “rentable” su rompimiento con el priismo y su adhesión a otra fuerza política—, pero sí fue un decidido respaldo para Gabino Cué, quien fallidamente compitió por la gubernatura.

La consistencia que necesitaba llegó al año siguiente, cuando el ex gobernador Carrasco —“valioso” y conocido en el ámbito político no por eso, sino por haber ocupado el cargo de Secretario de Gobernación— transitó, junto con un grupo de zedillistas, al Partido Acción Nacional. Éste le ofreció una diputación federal y, sobre todo, la posibilidad de entablar, en cualquier momento, interlocución política al más alto nivel que permitiera la edificación del grupo de poder al que ahora pertenecía.

Esta empresa no ha sido exitosa. De ese grupo de zedillistas, Luis Téllez fue quien ocupó la cartera más importante, al ser nombrado secretario de Comunicaciones y Transportes. En la Legislatura federal pasada, Carrasco ocupó una curul en la Cámara de Diputados, aunque nunca brilló ni por sus propuestas ni por su capacidad de concertación, y ni siquiera por presidir una comisión tan importante como la de Gobernación. Al final, todos éstos fueron desplazados de los espacios importantes que vislumbraron al comienzo de la administración federal del presidente Felipe Calderón Hinojosa.

JUGAR UNA SOLA CARTA

Reiteradamente, se ha señalado a Carrasco Altamirano como el principal artífice de la carrera política de Gabino Cué Monteagudo. En buena medida, existe razón. Fue a la sombra del ex Gobernador de Oaxaca y ex Secretario de Gobernación, que el ahora Candidato a Gobernador emprendió sus aventuras políticas, y abrevó los apoyos y las relaciones políticas que lo han acompañado hasta ahora. Sin embargo, de eso a considerar que Carrasco es el titiritero de Cué, es tanto como negar el sustento real que tiene cada uno de ellos.

Parece claro que más allá de Diódoro Carrasco, Gabino Cué dedicó los últimos seis años de su vida a construir una segunda candidatura al Gobierno del Estado. La construcción de sus relaciones, compromisos e intereses políticos, rebasó desde hace mucho tiempo el solo campo de acción del Partido Convergencia, de las fuerzas de izquierda, del llamado Grupo Oaxaca, del periódico Noticias y del Partido Acción Nacional. Evidentemente, Cué está lejos de ser el político modelo, que sabe construir alianzas y entrelazar proyectos aún en la adversidad. Nunca se caracterizó por ello. Y más bien, ha sido un personaje afortunado que ha construido lo que ha podido aprovechando las coyunturas y sus propias circunstancias políticas momentáneas.

Eso es lo que explica la relación personal y política, y el activismo político que abiertamente realiza el ex gobernador Carrasco a favor de Gabino Cué. Aquél impulsa a éste, por la sola razón de que es la única carta política que tiene a la mano para mantenerse relativamente activo en la escena política local. Ambos tienen una relación nula con el grupo priista que gobierna la entidad; dos de los diodoristas más identificables y competitivos (José Antonio Estefan Garfias y José Antonio Hernández Fraguas) trabajan a favor del proyecto priista del gobernador Ulises Ruiz Ortiz; y a diferencia de sus otros antecesores, Carrasco no se ha quedado conforme con la realidad de que su tiempo como mecenas de la política estatal, quedó atrás.

Sin embargo, es necesario ver dicho activismo en una dimensión real. Carrasco Altamirano no pertenece al PRI; la gran mayoría de las personas con las que se reunió el fin de semana pasado son figuras ya irrelevantes —o de un peso político muy relativo— en la escena local; y más bien habría que comprenderlo en el contexto de que esta es la única oportunidad que tiene; y que como todo político, no se quedará con las ganas de hacer algo por el único proyecto político que lo acepta.

¿TODO O NADA?

Evidentemente, Carrasco tiene una ascendencia importante que le será de gran ayuda a Cué. Pero de eso, a seguirlo ubicando como el villano favorito de los priistas, lo mismo es un exceso que la demostración de una fobia sin mucho fundamento.

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Espionaje en Cancún; ¿se indagará el que ocurre en Oaxaca?

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+ Vera Salinas, Moreno y compañía: buenos, sólo para hostigar

El pasado 15 de abril, un grupo de soldados del Ejército mexicano descubrieron un centro de espionaje, dotado con equipo altamente sofisticado, que presuntamente era auspiciado por el ayuntamiento de Benito Juárez, donde se encuentra la ciudad de Cancún, en el estado de Quintana Roo. Prácticamente todas las versiones periodísticas del hecho, coincidieron en señalar que al momento del cateo se apersonó en el lugar José Manuel Vera Salinas, personaje de amplios antecedentes en el ámbito policiaco de Oaxaca, y quien se venía desempeñando como asesor del alcalde con licencia y aspirante a la Gubernatura, Gregorio Sánchez.

El solo descubrimiento de ese presunto centro de espionaje, provocó un escándalo importante entre la clase política quintanarroense. El Edil de Benito Juárez —municipio donde se localiza Cancún—, conocido popularmente como Greg Sánchez, hace apenas unos días solicitó licencia para contender por una diputación local, postulado por una coalición de partidos de oposición similar a la existente en Oaxaca (PAN-PRD-PT-PC); el gobernador de esa entidad, Félix González Canto, es de extracción priista.

Fue por ello que, de inmediato este hallazgo se inscribió en la lucha electoral de los quintanarroense. Todos, sin excepción, se han deslindado del espionaje, todos lo han condenado, y todos han exigido investigaciones. Aunque, en alguna medida, todos parecen estar involucrados. ¿Por qué? Porque de acuerdo con información del diario Reforma, el personaje clave en este escándalo de espionaje es justamente Vera Salinas.

¿Y por qué todos tienen algún grado de involucramiento? Justamente porque el ex director de Seguridad Pública del Estado en Oaxaca, arribó a esa zona del Caribe mexicano al ser contratado, en el trienio pasado, por el entonces alcalde de Benito Juárez, Francisco Alor, quien hoy es nada menos que un cuestionado procurador General de Justicia de Quintana Roo.

Vera Salinas fue director de Tránsito Municipal en aquella administración, junto con Miguel Ángel Ramos, quien hoy funge como secretario de Seguridad Pública Estatal; y en la actual, ocupó ese cargo, además de encabezar el instituto de capacitación policial, y finalmente como asesor. Es decir, que tanto en el Gobierno del Estado de Quintana Roo, como en el municipal de Benito Juárez, sabían perfectamente del tipo de operaciones que realizaba quien anteriormente fungiera como mando policiaco en Oaxaca, porque éste trabajó, reconocidamente, para funcionarios de ambas administraciones.

¿Qué halló el Ejército? Siguiendo lo publicado por Reforma al día siguiente del hallazgo, “en el lugar había 20 máquinas de scanner telefónicos, micrograbadores, pantallas de sonido digital, digitalizadores y tecnología de espionaje para interceptar llamadas de telefonía fija, celular y radiocomunicación. Además, frente al edificio se encontró estacionada una camioneta tipo Van, que era un centro operativo móvil.”

Dicho centro de operaciones fue localizado a menos de 200 metros del palacio municipal de esa demarcación; y según lo dado a conocer, las acciones de espionaje, seguimiento y escucha telefónica estaban dirigidas a personajes de la vida política, empresarial y periodística de Quintana Roo. Este bien puede ser un espejo fiel de las actividades que Vera Salinas, y el grupo de policías que él comandaba, realizaron —y quizá lo sigan haciendo— en Oaxaca.

FANTASMA DE

LA INEFICIENCIA

Lo acepte o no, luego del 2006 José Manuel Vera Salinas nunca pudo volver a tener el éxito profesional y los cargos públicos de relevancia, que lo caracterizaron hasta entonces. En la anterior administración gubernamental oaxaqueña (1998-2004), éste fungió como Director de Seguridad Pública y luego como Secretario de Protección Ciudadana; una vez arrancado el gobierno de Ulises Ruiz fue enviado nuevamente a la titularidad de la Policía Preventiva del Estado. Y fue cesado en junio de 2006, ante el fracaso del operativo policiaco que él trazó, defendió y encabezó en contra de los profesores de la Sección 22 del SNTE.

Desde entonces, el fantasma del conflicto magisterial oaxaqueño lo siguió a donde fue; y por esa razón, Quintana Roo nunca pudo trascender a los cargos de segundo nivel que le fueron confiados, para finalmente terminar haciendo el trabajo sucio a los políticos locales de ese estado, que —como todo “buen político” que no confía ni en su sombra— ambicionaban con tener el poder de la información sobre las acciones, conversaciones y previsiones de sus adversarios.

Así, habría que ubicar a Vera Salinas en su contexto real. Su mejor demostración como mando policiaco, la dio en Oaxaca. El operativo implementado en 2006 en contra del magisterio, fue un total fracaso que, de haber sido exitoso, habría redimensionado a Vera como un estratega policiaco eficaz. No fue así. Y es que sus mejores oficios estuvieron, siempre, en el campo de la persecución y el espionaje.

¿No malamente “famosos”, desde siempre, Vera Salinas, Manuel Moreno, Aristeo López y otros, por sus buenos oficios en el espionaje y seguimiento a personajes de la vida pública, tales como políticos, empresarios y periodistas en Oaxaca? ¿No fue esa la razón por la que estuvieron enquistados por mucho tiempo en el poder estatal? ¿Y no son esas actividades las que todavía hacen rondar a Moreno Rivas como un “fantasma” entre la clase política —oficialista y de oposición—, y la hace ser precavida en sus conversaciones telefónicas y encuentros furtivos?

En realidad, lo descubierto en Cancún bien pudo haber ocurrido en Oaxaca. Aquí también podrían existir las instalaciones y unidades móviles dotadas con equipo de alta tecnología para escuchar, grabar e interceptar comunicaciones. Es ampliamente sabido que, aquí, todo eso existe, aunque es aún imposible de comprobar. Es lo que, desde el poder, se ha utilizado para tener ventaja sobre sus adversarios, aunque también para saciar morbos, extorsiones y voyerismos. Vera y compañía, son la demostración de cómo se desempeña un buen “oreja”, no un buen policía.

¿QUÉ PASA EN HUATULCO?

De nuevo, las imposiciones le ganaron a la “competencia democrática” en el PRI. Un acuerdo cupular impondrá a Fernando Franco como candidato a Edil de ese municipio. El fin de semana hubo convulsión en la zona. Lamentan que quienes, como Adolfo Toledo Infanzón, ayer se quejaban de las imposiciones, hoy sean quienes las permitan, las avalen e, indirectamente, las impulsen. Aguas.

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Renaut, telefónicas y su “compromiso” con México

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Hace exactamente una semana que se venció el plazo establecido por el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, para que los tenedores de líneas de telefonía celular en nuestro país completaran el registro de sus datos de identificación ante dicha instancia. Datos preliminares difundidos el mismo 10 de abril, señalaban que más de 25 millones de líneas de telefonía móvil no habían realizado el trámite; luego se dijo que por la saturación del sistema, la cifra final era de 8 millones de faltantes. Y junto a ello, se dejó ver por qué el Renaut está predestinado al fracaso.

Antes, durante y después del vencimiento de dicho plazo, habían quedado claras las flaquezas de dicho registro. La primera de ellas, tenía que ver con el relativamente corto tiempo dado a los usuarios para hacer ese trámite; el segundo, la misma desidia que caracteriza a millones de personas por cumplir con las disposiciones que les marca la ley; y una tercera era la fundada desconfianza por la potencial mal utilización de esos datos personales. Pocos, o casi nadie, se detuvieron a considerar que la responsabilidad no es sólo de quien utiliza la línea, sino también de quien presta el servicio.

Así, dos días antes de que venciera dicho plazo, la compañía española Telefónica, operadora de Movistar en México, hizo un anuncio importante. Dijo que el servicio de la telefonía móvil era parte de las telecomunicaciones que la Constitución federal mexicana garantizaba y protegía a todos los mexicanos, y que por esa razón el incumplimiento a las obligaciones del Renaut no era considerado como suficiente para que ellos se vieran en la obligación de cancelar el servicio a sus usuarios que no completaran su registro.

Aún cuando Telcel no dijo algo previamente al respecto, menos de tres días después del vencimiento de dicho plazo, obtuvo de un juez federal, una suspensión provisional del acto reclamado (que era la suspensión del servicio de telefonía a quienes no hubieran cumplido con su registro), a través de un juicio de amparo. La disposición judicial les concedió, al menos momentáneamente, la no cancelación del servicio a quienes no inscribieron sus datos en el Renaut. Es decir, que anunciado o no, ambas operadoras cumplieron su amague de no suspender el servicio a los usuarios incumplidos.

Había, y aún prevalece, un problema aún mayor: unos doce millones de usuarios de telefonía registraron sus líneas a nombre de personajes como el presidente Felipe Calderón Hinojosa, el magnate de las telecomunicaciones Carlos Slim Helú; y otros individuos de alta relevancia social, económica y política de nuestro país. Es decir, que la presunción de que la buena fe hace cumplir a las personas cabalmente con lo que dice la ley, no operó en este caso entre los mexicanos.

¿Qué hacer ante este total fracaso de la disposición? La respuesta debe ser analizada en todos los ámbitos y no en la sola vía que se pretende. Veamos.

MERCANTILISMO

DE LAS TELEFÓNICAS

Por lo menos Telcel, que es la compañía predominante en el servicio de telefonía móvil en nuestro país, sí cuenta con un registro propio de todos, o la gran mayoría de sus usuarios. Todo aquel que ha tenido una línea telefónica nueva, sabe que ante cualquier utilización aparece previamente al enlace de llamada, una grabación que pide el registro de datos, y que sólo desaparece cuando el usuario llama a un número telefónico proporcionado por la misma compañía, e inscribe todos sus datos generales. Lo mismo, en términos más o menos parecido, hacen las demás compañías de telefonía móvil con sus usuarios.

Esta es, en apariencia, una medida de control que podría ser mucho más fuerte. Los estándares de control en Estados Unidos y la mayoría de los países desarrollados, se fundan en que todo aquel que tiene una línea de telefonía móvil debe proporcionar al operador del servicio no sólo sus datos en calidad de buena fe, sino soportados en su veracidad, con algún documento que corrobore su identidad. Esto no ocurre en México.

¿Por qué? Porque es más fácil atender al mercantilismo que a la responsabilidad, y privilegiar la venta de tiempo aire, líneas y servicios de voz y datos, que exigir que todo aquel usuario que tenga una línea, sea plenamente identificable ante la posible comisión de un delito. Esto no ocurre en nuestro país, debido a que aquí existe lo mismo un registro poco confiable de usuarios, una base de datos permanentemente hostigada y puesta en riesgo por quienes lucran con ella, la venden o la roban; por la piratería de líneas que permite a grupos delincuenciales contar con aparatos de telecomunicación sin ningún registro y forma de rastreo. Y, sobre todo, porque los prestadores del servicio no han querido asumir la parte de responsabilidad que les corresponde.

EMPRESAS,

DESENTENDIDAS

ANTE LA AUTORIDAD

Esto parecería parte de un argumento de película estadounidense de bajo presupuesto. Pero aunque suene a irreal, cada teléfono celular es un localizador. Es decir, que usando la tecnología adecuada, se puede conseguir la ubicación de cualquier persona a partir de las señales que emite su teléfono celular. Cada aparato, independientemente de su costo y características, cuenta con un sistema de posicionamiento global (o GPS, por sus siglas en inglés) que es, en gran medida, lo que le permite ubicar señales, facilitar el roaming y establecer comunicación entrante o saliente en cualquier sitio que cuente con cobertura del servicio.

La autoridad nunca ha podido contar ni con este ni con ningún otro dato, que podría ser proporcionado por las telefónicas, para el combate al crimen organizado. Todos, sin excepción, aceptan que la falta de control en la tenencia de líneas de telefonía móvil, es lo que permite que éstas sean herramientas esenciales y libres para la comisión de delitos. Pero deberían también aceptar que ni las compañías telefónicas han querido colaborar más estrechamente no con el gobierno o sus usuarios, sino con el país; y que medidas como el Renaut son viables sólo si ven como una forma de control que deberá reforzarse en el mediano plazo, y si las instancias competentes garantizan la confiabilidad y la certeza de dicho registro, y lo refuerzan con otros mecanismos que corroboren que los datos ahí contenidos son ciertos.

Como esto no es muy posible que ocurra, y nadie ha ubicado en su magnitud de responsabilidad a las empresas que se niegan a colaborar, desde sus posibilidades con la seguridad, con el Estado y con el combate al crimen organizado, entonces es muy probable que más temprano que tarde se tenga que reconocer que tales medidas fallaron y que es momento de buscar nuevos mecanismos para combatir al crimen, y para tener un control más exacto de la telefonía móvil. Esto, claro, en el entendido de que las telefónicas seguirán no colaborando, sino más bien cuestionando, las disposiciones —buenas o malas— que determine la autoridad para tener más control sobre las telecomunicaciones en el país.

TODOS, ENREDADOS

Sin agregar más palabras, terminemos reproduciendo lo apuntado el pasado 10 de abril por el periodista René Delgado, en su columna “Sobreaviso” publicada en Reforma. Su reflexión no tiene desperdicio. Apunta que “las extorsiones vía telefonía celular que sufre la ciudadanía aumentan y, con ellas, el clamor por acabarlas. La autoridad tiene un dato firme sobre el asunto: muchas de las extorsiones se realizan desde los penales, donde además de ese delito se practican muchísimos otros y se trafica con todo.

“A pesar de la obvia necesidad de replantear a fondo el sistema penitenciario, los políticos rehúyen la solución y optan por aplicar medidas que, sin duda, significan un gasto que sólo agrandará el problema.

“La primera acción que emprende la autoridad consiste en instalar un sistema de bloqueo de llamadas en los reclusorios pero como esa medida afecta no sólo al penal sino al barrio donde éstos se encuentran, mejor lo desconectan. Por lo demás, ya instalado el equipo, se advierte que se ha generado otra fuente de corrupción: encender y apagar por módica suma el sistema.

“Como esa primera medida no crece suficientemente el problema se piensa en grande: castigar a todo aquel que tenga un celular en la mano y no sólo a quienes extorsionan con ellos.

“El agrandamiento del problema es fantástico y, además, le permite a la autoridad hacer demagogia legislativa. A petición de un grupo ciudadano que exige registrar todos los números de telefonía celular, la autoridad lanza una iniciativa de ley inútil. Una ley que no resuelve el problema, pero sí suma trámites, obstaculiza la conectividad y expone los datos personales de los usuarios. Qué importa si las extorsiones telefónicas decrecen o no, el objetivo era agrandar el problema y se ha logrado.

“La pregunta de cómo es que entran teléfonos celulares y chips a los reclusorios queda sin respuesta.”

¿Cómo agrandar el problema, y cómo hacer inviable su solución? En el Renaut, y todo este lío, está la respuesta.

Iglesia Católica: ¿Quién juzga en realidad a los curas pederastas?

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+ Celibato y voto de castidad: ¿Una institución económica?

Ante el escándalo generado por las acusaciones de pederastia en contra de ministros religiosos, la Iglesia Católica en todas sus jerarquías se ha pronunciado por una aplicación irrestricta de la ley en contra de quienes resulten responsables, pero también ha incurrido en excesos y acusaciones notablemente desorbitadas. Han comparado los señalamientos con una posible incitación de odio equiparable al antisemitismo; han dicho que todo es consecuencia de una campaña de desprestigio; y hasta se han encargado de defender la legitimidad del celibato, cuando tal parece que ese es el origen de muchos de sus problemas con el comportamiento sexual de sus representantes.

Pero vayamos por partes. En una entrevista concedida a TIEMPO, el ministro de la religión católica Wilfrido Mayrén Peláez, aseguró que no debe existir ningún tipo de fueros ni a favor de la Iglesia ni del Ejército ni de nadie. Dijo que la ley debe aplicarse sin distingos; y defendió la figura del celibato que existe entre los ministros de la religión católica, pues dijo que ésta corresponde a reglas más duraderas que temporales, argumentando que la mayoría de los curas la cumplen, y señalando que quienes no lo hacen, deben renunciar a su ministerio. ¿Será?

Aún cuando nada de lo dicho por el sacerdote Mayrén Peláez tiene desperdicio, vayamos primero al tema de los fueros. Éstos, en nuestro país, son tan antiguos como la nación misma. De hecho, la palabra fuero, en este sentido, tiene un significado excluyente que necesariamente apunta a que los favorecidos por los “fueros” se encuentran, justamente, fuera o excluidos del orden que sujeta al común de las personas.

Históricamente, en los primeros años de México como nación independiente, los grupos identificados como el conservadurismo fueron la Iglesia Católica y, curiosamente, el Ejército. Ambos bloques, desde el triunfo del federalismo y de las ideas de igualdad e imperio de la ley, se negaron a reconocer que el Estado era el único ente capaz de crear leyes, de juzgar a los habitantes, de reconocer y garantizar las libertades fundamentales, y de someter a todos a su potestad soberana.

Así, las primeras luchas del conservadurismo en contra del liberalismo, tuvieron como lema “Religión y fueros”. ¿Por qué? Porque ciertos grupos del Ejército y de la Iglesia Católica querían conservar sus fueros. Es decir, los privilegios jurídicos que los excluían de la aplicación de la ley para el común de las personas. Eran, en términos sencillos, la preservación del fuero militar y el fuero eclesiástico, con el que soldados y curas eran juzgados por sus propios tribunales y bajo sus propias normas; y no mediante las leyes aplicables a los civiles. Lo relativo a la religión, era porque el catolicismo luchó, y lo logró hasta antes de 1857, que prevaleciera el principio de que sólo esa religión tenía el reconocimiento y la exclusividad constitucional en el territorio mexicano.

El fuero religioso desapareció cuando el Santo Oficio dejó de tener reconocimiento como tribunal, y fue el Estado quien se encargó de juzgar a quienes cometían delitos. El fuero de guerra subsistió, aunque hoy ampliamente acotado y sujeto a discusión, por la necesidad de que sean los mismos tribunales los que juzguen a civiles y militares, y no sean éstos quienes se juzguen, en casa y entre ellos, a sí mismos.

Sin embargo, materialmente continúan subsistiendo ambos. ¿No han intentado los jerarcas católicos resolver los asuntos de pederastia a través de las indemnizaciones y los castigos disciplinarios, tratando a toda costa de evitar que los asuntos lleguen a los tribunales del Estado? ¿No fue esa la razón que llevó anticipadamente al retiro al padre Marcial Maciel, como una condena religiosa; pero nunca ante un juez para ser juzgado por los delitos cometidos? Su fuero subsiste. Ellos nunca han dejado de pugnar por “lavar su ropa sucia en casa”. Eso de la aplicación estricta de la ley, para ellos, debería ser mucho más que un discurso.

¿Y EL CELIBATO, QUÉ?

Una de las fundamentaciones bíblicas del celibato, de acuerdo con lo que se estudia en términos no dogmáticos de ese Texto Religioso Fundamental, se encuentra en el Nuevo Testamento, en el capítulo 14 del libro de La revelación de Cristo a Juan, o Apocalipsis. Éste señala lo siguiente:

“Y miré, y he aquí el Cordero de pie sobre el monte Sion, y con él estaban los 144,000 que tenían su nombre y el nombre de su Padre escrito en sus frentes. Oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas y como la voz de un gran trueno. Y la voz que escuché era como de arpistas cuando tocan sus arpas. Ellos cantan un himno nuevo delante del trono y en presencia de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender el himno, sino sólo los 144,000, quienes habían sido redimidos de la tierra. Estos son los que nunca se mancharon con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que vaya. Estos fueron redimidos de entre los hombres, primicias para Dios y para el Cordero. Y en sus bocas no se halló engaño; son sin mancha.”

Este pasaje bíblico bien puede ser una de las fundamentaciones del celibato. Sin embargo, ¿es así? Tal parece que no. Porque en los fundamentos de la Iglesia Católica no se encuentra establecida la exigencia de que sus ministros hubieran sido, desde su fundación, célibes. Esto, más bien, podría tener una connotación distinta que más bien se encontraría en la preservación del patrimonio de Dios en manos de sus representantes terrenales. ¿De qué hablamos?

De que fue mucho tiempo después de instituida la religión católica, que se determinó el celibato para sus representantes. Esto porque la Iglesia, desde que inició su predominio, se convirtió en un cúmulo importante de riquezas materiales que estuvieron siempre en manos “de Dios” y no de sus representantes.

RAZÓN ECONÓMICA

¿Para qué instituir el celibato? Para evitar que sus ministros tuvieran descendencia a quien heredar o familias en quién desviar el patrimonio de Dios, y que debía prevalecer, más allá de las personas, en el patrimonio divino. Ha funcionado, aunque no por ello la mayoría de los curas se han abstenido de tener relaciones sexuales, mujeres y familias. Como dijera Facundo Cabral: El cura es un señor a quien todos le dicen padre, excepto sus hijos que le dicen tío. Ni hablar.

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Trifulca en el Palacio Municipal: por ambiciones políticas

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En la sesión de Cabildo del pasado miércoles, ocurrió un enfrentamiento verbal, y potencialmente violento, que protagonizaron integrantes de la Unión Campesina Oaxaqueña y la asociación civil Juntos Resolvamos (JR). Dicha inconformidad tenía como reclamo aparente la falta de respuestas por parte de la autoridad municipal de Oaxaca de Juárez a varias de sus demandas. Sólo que, en el fondo, este hecho no es más que parte de una feroz disputa electoral entre las tribus perredistas que integran la coalición Unidos por la Paz y el Progreso de Oaxaca.

¿Qué ocurrió exactamente la mañana de anteayer en el Palacio Municipal? Que, justo cuando iba a iniciar la sesión semanal del Cabildo citadino, comenzaron a aglutinarse integrantes de las dos organizaciones antes citadas. Apenas había comenzado el orden del día y se habían desahogado los primeros puntos de la sesión, cuando el regidor de Gobernación y Reglamentos, Geovany Vásquez Sagrero increpó al encargado de la Presidencia Municipal, Miguel Ángel Bustamante Underwood, haciendo eco de diversos reclamos relativos a la falta de cumplimiento a compromisos que, según lo decía, se habían pactado desde hace varios meses.

En realidad, esos acuerdos tenían que ver con compromisos que la Asociación Juntos Resolvamos, que encabeza el diputado local por el PRD, Jesús Romero López, había hecho a la ciudadanía desde el año pasado, como parte de una campaña de posicionamiento con marcados tintes electorales. ¿De qué hablamos? De que, a finales de 2009, JR anunció que ellos, a nombre propio, realizarían trabajos de bacheo y algunas otras acciones de mejoramiento de las vialidades de la capital oaxaqueña, siempre que éstos le fueran solicitados por la sociedad civil.

En realidad, lo que Juntos Resolvamos estaba haciendo era prometer obras que luego habría de ir a pactar con el gobierno municipal. La intención de quedar ellos como los realizadores de dichas acciones, era la del evidente posicionamiento electoral que el diputado Jesús Romero ha buscado permanentemente, para tratar de involucrarse en la repartición de candidaturas al interior de su partido. Al igual que su pariente cercano Lenin López Nelio, la intención inicial del diputado Romero era la de conseguir el abanderamiento de la coalición opositora para disputar el gobierno citadino.

Esa es, en realidad, la razón por la que se desató una trifulca al interior del Palacio Municipal, que muy pocas veces se había visto durante la presente administración. Los conductores de la sesión (es decir, el encargado de la Presidencia y el Secretario Municipal), en realidad, demostraron tener muy poco oficio político, pues no fueron capaces de evitar los gritos y jaloneos que ocurrieron apenas iniciada la actividad de la Comuna, y tampoco encontraron el momento adecuado para dar por terminada la sesión antes de que los ánimos se desbordaran.

El resultado de todo esto, fue el desastre que ayer reportaron los medios electrónicos y escritos. Y todo por una ambición eminentemente política que explicaremos líneas adelante.

TIRAR A NERI

Apuntábamos que las inconformidades de Juntos Resolvamos y la Unión Campesina Oaxaqueña, fueron llevadas a la sesión se Cabildo por la voz del concejal Vásquez Sagrero. ¿Por qué él? Y sobre todo, ¿para qué encabezar ahora una discordancia tan poco clara y explicable como la que aquí se menciona? Todo tiene respuesta en los tiempos políticos actuales.

Como bien se sabe, el Regidor de Gobernación y Reglamentos pudo acceder al Ayuntamiento citadino por haber formado parte de la planilla del candidato a Presidente Municipal por Convergencia, Humberto López Lena Cruz. Ante la derrota, la primera minoría se integró con los candidatos a concejales por el Partido Naranja, Margarita García García, Bárbara García Chávez y Geovany Vásquez Sagrero.

De todos éstos, quien era la representación pura y total de los intereses del ex Abanderado y empresario radiofónico, era justamente Vásquez. Sólo que hace apenas unos meses, éste último tuvo un rompimiento fuerte con su hasta entonces mecenas, mentor político y patrón en el ámbito laboral, por lo que se declaró regidor independiente y abandonó el noticiero que encabezaba en una de las frecuencias de López Lena. Es decir, que quedó en un estado evidente de orfandad política.

Hasta antes de dicho rompimiento, la postura de Vásquez Sagrero era de choque total con la administración municipal, de extracción priista. Cuando se separó del interés político de Humberto López Lena, el grado de oposición, y hasta de acidez e impertinencia, que había demostrado en todas sus intervenciones dentro de las sesiones de Cabildo, disminuyó notablemente. Hubo, entonces sí y como nunca antes, votaciones favorables al priismo que él apoyó, considerando que eran “de beneficio” para la ciudadanía.

Si todo esto era así, ¿entonces por qué reactivar su postura de opositor total? Porque hoy, el regidor Vásquez Sagrero pretende trascender a su cargo actual, y lograr una postulación dentro de la Coalición opositora. Su objetivo es lograr la candidatura que prácticamente tiene en la bolsa el ex rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Francisco Martínez Neri, como abanderado de la Coalición, para buscar la diputación por el distrito I, con cabecera en Oaxaca Centro.

Para lograr dicho objetivo, tal parece que el regidor Vásquez trabó alianza con el diputado Romero López. Por ello, el pasado miércoles, fue aquel quien encabezó las exigencias de la supuesta “organización ciudadana” que encabeza el Legislador local, y fue él quien se ubicó nuevamente como el opositor y denunciador de todos los excesos que comete el gobierno de la ciudad.

En realidad, todo tiene como telón de fondo la efervescencia electoral. Y las ambiciones de dos personajes —Vásquez Sagrero y Romero López— que buscan lograr, a través de la turbiedad y el escándalo, lo que limpiamente no tienen posibilidad de disputarle al ex rector Martínez Neri.

¿LA COORDINADORA?

Aseguran que desde que asumió la secretaría General en el Comité Estatal del PRI, María del Carmen Ricárdez Vela se volvió presa del descontrol, y hoy busca involucrarse y decidir en todas las tareas del partido y la campaña, sean o no de su incumbencia. Y luego se quejan de que en las tareas partidistas, todos quieren ser capitanes. Ahí, una muestra.

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Diputaciones priistas por el centro: ¿todo bien o todo mal?

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+ Disputa electoral real, la que ocurrirá en capital de Oaxaca

Está prácticamente definido el cuadro que competirá, en la capital de Oaxaca, tanto por las diputaciones locales como por la alcaldía. En apariencia, ninguno de los inminentes postulados para esas posiciones, parece encajar en la figura tradicional del personaje que asciende hasta una candidatura, a partir del solo trabajo partidista realizado en zonas populares. Habrá que ver, en el análisis de costos y beneficios, si tales decisiones benefician o perjudican a los partidos, y —lo que debería importarnos— a la composición de la próxima Legislatura del Congreso del Estado.

De acuerdo con altas fuentes de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, se encuentran plenamente confirmadas las próximas candidaturas de José Escobar y Martín Mathus Alonso a las diputaciones por los distritos locales I y XXII, que corresponden a la capital oaxaqueña y algunos municipios conurbados. Sus suplentes serán, respectivamente, el ex regidor priista José Luis Reyes Mota, y la concejal citadina, Elizabeth Acosta López.

En la contraparte, se encuentra prácticamente confirmada la candidatura a la diputación local por el distrito XXII, en la Coalición Por la Paz y el Progreso de Oaxaca, conformada por el PAN, PRD, PT y PC, del ex rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, Francisco Martínez Neri. De acuerdo con fuentes del propio mando central de la Coalición opositora, sólo faltaría por definir la candidatura del distrito I, que hoy se debate entre los panistas Leslie Jiménez Valencia y Pablo Arnaud Carreño, y el convergente Bernardo Vásquez, entre algunos otros.

El común denominador, en todo esto, parece ser distinto al de las previsiones iniciales. En el ámbito priista, se esperaba que las candidaturas a diputados locales se definieran a partir del trabajo territorial en sectores populares, que han realizado personajes como Javier Villacaña Jiménez, o los dirigentes partidistas o sectoriales, Francisco Ángel Villarreal o Patricia Villanueva Abrajam. Entre los opositores, los potenciales designados habrían de ser quienes ya contendieron en procesos electorales anteriores y obtuvieron los resultados más aceptables.

Sin embargo, las decisiones finales parecen estar rompiendo con los esquemas preestablecidos. Y, al contrario de lo que podría pensarse inicialmente, no todo parece estar tan mal. Independientemente de que sean del priismo o la oposición, ninguno de los potencialmente postulados parece adolecer de la preparación y la capacidad de debate y propuesta, que tanto se necesita en un Poder Legislativo Estatal, tradicionalmente pobre, dominado y vertical, como el de nuestra entidad.

Esto, si lo vemos ya no desde la lógica de los partidos, sino del ejercicio de la labor legislativa, no parece tan abominable como algunos lo quisieran ver. Es prácticamente nada lo que las fuerzas políticas se han preocupado por postular a personajes como otras características que no sean la del solo arraigo popular y el manejo clientelar de ciertas masas de población votante. Reiteradamente, ese había sido el factor de decisión para las postulaciones del priismo. Y eso mismo es lo que —independientemente de su carisma, rentabilidad y funcionalidad como candidato para la fuerza política que lo impulsaba— hacía llegar a pésimos legisladores al Congreso del Estado.

NADA NOS GUSTA

¿Qué se puede pensar de personajes como Martín Mathus o, sobre todo, José Escobar Gómez? De entrada, que en el trabajo territorial del priismo tienen poca ascendencia; que carecen de una penetración importante en las grandes zonas populares que son las que entregan más votos al priismo; que, incluso, podrían ni siquiera conocer con exactitud el territorio que próximamente recorrerán. Quizá esto sea cierto. Pero habrá que ver cuál fue la razón para que el Revolucionario Institucional los considerara como abanderados.

Algo similar podemos preguntar de los posibles postulados por las fuerzas de oposición. Los antecedentes del ex rector Martínez Neri se encuentran fundamentalmente en el mundo empresarial, como un profesional exitoso, y en lo académico nada menos que como un dirigente y líder en la institución de educación superior más grande de la entidad. Sólo con excepción de Pablo Arnaud —que fue munícipe de la capital oaxaqueña entre 1996 y 1998, y que por tanto conoce buena parte de un distrito en el que, además, ya ganó una diputación federal en el año 2000—, los otros posibles abanderados tienen exactamente las mismas carencias de los priistas.

Dentro y fuera del priismo, no deberíamos ver tan mal el asunto. Los dos abanderados tricolores tienen ascendencia en sectores que no parecen estar representados en la próxima bancada priista, e incluso en toda la LXI Legislatura local. Escobar, si no es dominado por la soberbia vana del cargo legislativo, representará el interés de un sector empresarial que no tiene delegados importantes; Martín Mathus, por su parte, goza de una impecable reputación en el ámbito académico, es el único posible candidato a diputado que posee un grado de doctor por la Universidad Nacional Autónoma de México. Y, si no cae en el mismo error de la soberbia, habría de ser un elemento fundamental para el debate de altura y la propuesta razonada, en el Poder Legislativo del Estado.

Así, ninguno de estos personajes que postula tanto el oficialismo como la oposición, tiene ascendencias tan evidentemente negativas, como las de otros candidatos. ¿Se habría preferido, sobre todo esto, la postulación de un personaje como César Augusto Rivera Beltrán, que es “popular” por el dinero y las dádivas que ha repartido en su distrito electoral? Ese caso, particularmente, resulta patético no sólo por el personaje o las formas en cómo se encajó, con la fuerza del dinero, en una candidatura, sino porque revela que la dirigencia priista sigue siendo clientelar hasta consigo misma.

A CAMINAR

Así, si los potenciales postulados no tienen pleno dominio de sus posibles territorios, es momento de que comiencen a trabajar en eso. Tendríamos que comenzar a quitarnos de la cabeza la idea predominante, que el candidato a diputado es siempre el populachero personaje que, a fuerza de cañonazos de dinero y clientelismo, llega a la representación legislativa para que, ya estando ahí, haga nada… o se convierta en uno más de los diputados que trabajan sólo levantando el dedo.

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Encuestas: triunfalismo para nadie; contienda está cerrada

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+ PRI: en sus manos, evitar el crecimiento de sus adversarios

La noche del lunes, en el noticiero nocturno de Milenio Televisión, el periodista Ciro Gómez Leyva presentó una encuesta realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica, en la que el candidato de la Coalición por la Transformación de Oaxaca, Eviel Pérez Magaña aventaja con 44.3 puntos, al candidato Gabino Cué, de la coalición PAN-PT-PRD- Convergencia, que resultó con el 39.8 por ciento de las preferencias. ¿Qué debemos entender a partir de ese y otros resultados dados a conocer en las últimas semanas?

Partamos de las reacciones de las fuerzas políticas. Aun cuando hasta la tarde de ayer no existía una postura oficial de la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional, ni del Abanderado de ese partido, parece claro que, particularmente, este resultado dado a conocer antenoche por Milenio los carga de optimismo y confirma lo que desde hace meses han tratado de hacer percibir: que independientemente del personaje postulado, la maquinaria electoral del priismo tiene la fortaleza suficiente como para hacer ganar a sus candidatos y reafirmarse en el poder.

Este resultado, además, tuvo efectos particulares en las fuerzas coaligadas de oposición. La misma noche del lunes, momentos después de darse a conocer los resultados, el candidato Cué Monteagudo fue entrevistado por el propio Gómez Leyva. En la conversación, el Abanderado de la Coalición opositora dijo no concordar con los resultados del muestreo, y aseguró tener encuestas más amplias, en las que él aventaja a los priistas. Ambos parecen estar en posiciones que no terminan de corresponder al momento en que se encuentra este proceso electoral. Veamos por qué.

Por principio de cuentas, parece claro que el triunfalismo priista no tiene fundamentos. Es cierto que el crecimiento exponencial que ha tenido el candidato Pérez Magaña en las últimas semanas —respecto a las mediciones que se realizaban cuando era aspirante y las actuales—, refleja en toda su magnitud el tamaño de la maquinaria priista. Sin ningún rubor, los priistas aceptaron postular al menos aventajado de sus posibles candidatos. Y es la combinación del arrastre propio del Abanderado, con la fortaleza del partido, lo que explica la reversión de sus propias expectativas y la ubicación en un sitio perfectamente competitivo.

En el lado opuesto, entre quienes integran la coalición opositora, no tendrían por qué existir las reservas que ya dejó ver su candidato. El primero y más reciente de los errores del candidato Cué, fue el de haber dado una doble importancia a una encuesta que más bien se ubica como un mero impacto mediático. La primera de esas importancias, porque esta es una más de las mediciones, y no un resultado determinante o trascendental para el proceso. Y la segunda, por el simple hecho de que —al igual que Parametría y los demás encuestadores de cabecera de la Coalición opositora—, ni el Grupo Milenio ni el Gabinete de Comunicación Estratégica, son dueños o tienen el monopolio de la verdad absoluta.

Si esto es así, ¿qué debemos rescatar entonces de esto?

LO REAL: LA COMPETENCIA

Dentro de la propia presentación de los resultados demoscópicos, Federico Berrueto, representante del Gabinete de Comunicación Estratégica, le aclaró a Ciro Gómez Leyva, que sus encuestas tenían un margen de error de +- cuatro puntos porcentuales. Es decir, que si se atiende a ello, y si se toma en cuenta que no son ni cinco puntos porcentuales de diferencia entre uno y otro, lo que en realidad se reportó fue un empate técnico entre los candidatos Pérez Magaña y Cué Monteagudo.

Eso es lo que, en realidad, se debe rescatar como la importancia esencial de dicha encuesta. Es decir, que en el espacio previo al arranque formal de las campañas, ninguna de las dos fuerzas políticas alcanza a ser predominante sobre la otra, que ningún resultado está predicho como inamovible; y que, por tanto, tendrá que llegar el día de los comicios para tener un esquema claro de qué es lo que en realidad ocurrió.

No debería ser un éxito, sino todo lo contrario, que aún después de seis años de hacer campaña permanente, el candidato Cué Monteagudo no tenga la capacidad de rebasar con amplitud a sus oponentes, que están basando todo a una acción casi mecánica de concentración electoral, y que postularon justo al Abanderado que la coalición opositora deseaba.

En la contraparte, sin embargo, este resultado tampoco debería ser el éxito rotundo que se aparenta. El gobernador Ulises Ruiz es, hoy por hoy, el más experimentado y exitoso estratega electoral que tiene el Partido Revolucionario Institucional, y cualquier otra fuerza partidista en el país. Sus posibles candidatos a la gubernatura fueron fácilmente “doblados” y disciplinados no sólo para evitar la ruptura, sino para generar un proceso real de unidad. Y todos ellos trabajaron, en toda su magnitud, un inmejorable esquema de programas sociales que buscarían consolidar la presencia del priismo y su hegemonía total en este y todos los procesos electorales.

Si esto es así, ¿entonces por qué se topan con un empate técnico con sus adversarios? Evidentemente, para el PRI esto sí refleja un costo importante de lo realizado y determinado en su proceso interno, y por el desgaste natural que significa que un partido de grandes expectativas electorales gobierne una entidad como Oaxaca, que tiene tantos problemas. Sus números reflejan justamente eso. No la hegemonía total que tanto pregonan, aunque tampoco el supuesto hartazgo que tanto les señalan sus adversarios.

Así, habrá que ver en qué condiciones arrancan los dos candidatos luego de este espacio de silencio en el que se encuentran. Este mes de aparente inactividad electoral, habrá de ser la del bordado fino, en cada una de las fuerzas, de sus particulares poderes y representaciones fácticas. Quien haga un mejor trabajo al interior, será quien tenga el mayor sustento para salir a ganar los puntos porcentuales y los votos que hacen falta. Hoy, nada es lo que está escrito.

LOS QUE FALTABAN…

Si se materializan las candidaturas de Martín Mathus y José Escobar, la dirigencia de ese partido estaría dando el sustento que hace falta a un grupo de candidatos a diputados que no precisamente se caracterizan por un perfil político y profesional digno de presumir, y que más bien son ejemplo de la intriga y los padrinazgos que, según, iban a desaparecer.

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Gobernabilidad: esencial para no enturbiar planes priistas

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+ Evencio Martínez: paradojas de ser un factor para tricolor

Todo lo que resta del mes de abril, transcurrirá lo que comúnmente se ha denominado como el “tiempo muerto” del proceso electoral. Pero una vez pasado ese tiempo de veda, ocurrirá con gran fuerza el inicio de las campañas electorales. Ahora y durante los próximos dos meses, la preservación de la gobernabilidad será un factor esencial para quienes, desde el gobierno, tratarán de contribuir al triunfo del Partido Revolucionario Institucional. Es una paradoja que, en todo esto, el secretario general de Gobierno, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, sea un factor decisivo para una fuerza política con la que, según los antecedentes, nunca ha comulgado.

Es necesario ver este asunto por lo menos en dos vertientes. La primera de ellas, se centra fundamentalmente en lo riesgoso que es, para el proceso electoral, un periodo de inestabilidad política durante los meses que restan antes del día de los comicios. Particularmente, los “planes de triunfo” del Revolucionario Institucional se verían gravemente amenazados, o cancelados definitivamente, si en la carrera proselitista llegara a interferir un conflicto o un episodio de inestabilidad social.

¿De qué hablamos? De que faltan, en promedio, unos 80 días antes de la jornada electoral. Este par de meses por venir, habrá de ser todo menos un día de campo. Y no sólo para quienes tengan la responsabilidad de conducir o encabezar las respectivas campañas políticas, sino también para los que se quedaron en la nada sencilla tarea de preservar la paz social y la gobernabilidad del Estado.

Hay, cuando menos, tres factores que en estos meses podrían poner en riesgo los delicados equilibrios que hoy existen entre el Gobierno del Estado, y sus adversarios tradicionales. El primero de ellos, que con seguridad tendrá una particular crisis, es el de la negociación magisterial de mayo próximo. El segundo, tiene que ver con la manutención de las condiciones mínimas de prudencia en lo que tenga que ver propiamente con el proselitismo de los partidos políticos. Y un tercero, incluso, podría ser el de una reacción de factores hasta ahora no considerados, como el de los grupos sociales radicales o la guerrilla con presencia en el Estado. Veamos, en términos someros, por qué cada uno de esos factores debe considerarse, desde ahora, como riesgoso.

El Gobierno de Oaxaca debe, en el primero de los puntos, tener mucha menos confianza en la negativa de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación a participar activamente en el proceso electoral. Esto significa que no tomará partido y que tampoco encabezará acción de proselitismo alguna a favor de las fuerzas de oposición. Sin embargo, esto tampoco debe tomarse como que ellos habrán de desentenderse de los tiempos, o que dejarán de jugar el papel de factor político esencial que ocupan en el contexto oaxaqueño.

Dentro de unas tres semanas, veremos cómo el llamado “magisterio democrático” hace presencia y juega sus propios intereses, a partir de la negociación de su pliego petitorio. Conducirán sus acciones paralelamente, y no en coordinación, con las fuerzas de oposición porque ambos grupos buscan el mismo fin, que es el de lograr gobiernos no priistas. Y de no conducirse adecuadamente, esto se convertirá en un problema grave no sólo para el gobierno, sino para el triunfo que el priismo pretende obtener en Oaxaca.

Y aunque ese es el factor más desequilibrante y cercano, no se deberían desdeñar los otros dos. Sería indeseable, y perturbador, que ahora se repitieran sucesos como los enfrentamientos de hace seis años en Huautla de Jiménez entre priistas y opositores, o el acoso por razones partidistas que, sin duda, trascenderían al calificativo de hechos aislados y se inscribirían a favor de las causas opositoras.

¿Y la guerrilla? El EPR, y con ello una decena de grupos guerrilleros, mantienen una tregua unilaterial, en las acciones de hostigamiento que emprendieron en 2008 para lograr la presentación con vida de dos de sus militantes que desaparecieron justamente en Oaxaca. La tregua podría romperse en cualquier momento.

Y… ¡¿EVENCIO?!

Este cúmulo de asuntos nada sencillos, se encuentran en manos de un no priista —y más bien, perredista perfectamente identificable desde siempre— que se llama Evencio Nicolás Martínez Ramírez, y que funge como secretario General de Gobierno. Menuda singularidad la de este gobierno. Hay razones para afirmarlo.

Es evidente que el Gobierno del Estado no sólo está jugando, en el proceso electoral, la continuidad, sino también la existencia y hegemonía del régimen priista en la entidad. Para ello, es condición indispensable que nada enturbie o influya negativamente en el trabajo estructural que realiza ese partido para tratar de ganar los comicios. Empero, si esto es así, ¿entonces por qué poner en manos de una persona que tiene todo, menos antecedentes buenos, respecto a un desempeño eficiente y eficaz en el servicio público de primer nivel en el Estado?

La pregunta no es ociosa. Martínez Ramírez fracasó estrepitosamente en las tareas que se le encomendaron en la Procuraduría General de Justicia entre 2007 y principios de 2010. Su labor en la Secretaría General de Gobierno, en la medida en que la población se encuentra malamente acostumbrada al hostigamiento público de todo tipo de organizaciones sociales. Sin embargo, en los meses recientes particularmente, ha habido un incremento exponencial de los conflictos que el gobierno no resuelve sino hasta cuando ya ocurrieron bloqueos, toma de oficinas y perjuicios a las personas.

ENEMIGO, CERCANO

Quizá esto sea un problema mayor para el priismo. Evencio Martínez se encuentra rodeado de personajes que perfectamente pueden ser identificables como cercanos a la oposición, y que, en conjunto, tienen en las manos el control —o descontrol— de la gobernabilidad del Estado. ¿Todos ellos trabajarán para preservar una paz social, que le permita al Revolucionario Institucional afianzar sus posibilidades de triunfo? Quizá los tricolores tengan al enemigo en casa. ¿Lo habrán tomado en cuenta?

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PRI: ¿en qué radica su confianza sobre triunfo electoral?

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+ Factor territorial, ¿punto esencial que imitará oposición?

Ayer domingo, Eviel Pérez Magaña rindió formalmente protesta como candidato a gobernador por el Partido Revolucionario Institucional. Al evento realizado en la Alameda de León, en la capital oaxaqueña, asistieron gobernadores, líderes políticos, diputados, senadores y aspirantes del tricolor a gubernaturas de otras entidades. Existe, dicen, confianza en ganar holgadamente los comicios de julio próximo, a pesar de que los resultados de las encuestas no les han dejado de ser adversas. ¿En qué basa su confianza el priismo de Oaxaca?

Según la lógica del priismo, este no es un asunto de efervescencias políticas ni de romanticismos democráticos, sino de una simple y fría relación numérica sobre la efectividad de las estructuras electorales. Para ellos, el asunto de las encuestas, más bien tiene que ver con percepciones establecidas fundamentalmente en las zonas urbanas, que no necesariamente se reflejan en las poblaciones rurales, que es en las que ellos obtienen más amplios márgenes de votación.

Así, un priista conocedor del alcance de sus estructuras y de la influencia que tiene la ingeniería electoral en un proceso comicial como el que ocurre en Oaxaca, más que a las encuestas, acude a los números. ¿De qué hablamos? De que, para ellos, es esencial el control territorial que tiene su partido —a través de sus representantes populares,  autoridades municipales y delegados partidistas—, de la geografía estatal, y en base a ello sostienen sus posibilidades de triunfo.

Existen por lo menos dos factores esenciales. Primero, que independientemente de la popularidad o aceptación que pudiera tener su candidato, el priismo se funda en una estructura electoral que funciona lo mismo por el clientelismo, que por la compra o coacción del voto, e incluso hasta en ciertos tipos de corporativismo en el llamado “voto rural” o “voto verde”. El segundo de esos factores, es que las más recientes reformas electorales (que eliminaron la preponderancia de los medios de comunicación como eje de toda campaña proselitista), devolvieron a los procesos electorales la territorialidad que habían perdido.

Si se toman en cuenta estos dos factores, es posible ver que, en efecto, quien tenga el control de más porciones de territorio, tendrá más posibilidades de trabajar electoralmente a favor de su partido. Si vemos el asunto independientemente de lo legal o ilegal —o moral o ético o legítimo— que esto pudiera ser, habríamos de darnos cuenta que por eso, aún en contra de las encuestas, el PRI sostiene no sólo su verticalidad, sino también el avasallamiento en sus decisiones internas, y sobre todo —y para sorpresa o decepción de muchos— sus posibilidades de triunfo.

Visto así, por tanto, el asunto parece simple. En el razonamiento priista, ellos tienen el control de más de cien municipios que se rigen por el sistema de partidos políticos. Esto, además de los 25 distritos electorales estatales y los 11 federales, con los que tienen igual número de diputados locales y federales. Sus programas sociales, unos o todos, cubren la geografía estatal. Y tienen una estructura de votación que, por sí sola, aporta un número determinante de votos al proceso electoral, independientemente de quién sea el candidato o si éste tiene un alto margen de popularidad y aceptación entre los votantes.

Por eso, dicen, a pesar de que las encuestas hoy arrojan resultados adversos para su causa, ellos ganarán los comicios mayores contratiempos.

¿COPIA OPOSITORA?

Un dato “revelador” que dan los priistas de cepa, sobre la predominancia de su partido, se encuentra en los municipios que controla la oposición. Dicen que son sólo dos los ayuntamientos en los que gobierna el Partido Acción Nacional. Que son menos de 15 los que tiene en su poder el Partido de la Revolución Democrática, y nada lo que tiene el Partido Convergencia y el del Trabajo. Sin embargo, ante la lógica priista, habría que ir más allá.

Evidentemente, las fuerzas opositoras no vienen a Oaxaca predispuestas a la derrota, y tampoco vienen a ver si por la sola unión de membretes pueden hacer el milagro. En realidad, lo interesante de estos comicios locales, radica justamente en que todas las fuerzas políticas vendrán a medir sus potencialidades electorales visibles, pero también a poner en práctica, todas las dotes de la alquimia electoral que, a su modo, ellos también practican.

Confiadamente, el priismo desestima cualquier posibilidad de que en el territorio oaxaqueño la oposición haya construido estructuras de votación. Y dicen que, por eso, aún cuando el gobierno federal pudiera invertir grandes cantidades de dinero en el proceso electoral, no podrán derrotarlos. ¿Y qué hay de los recorridos que hizo Andrés Manuel López Obrador, a lo largo de más de un año, por los 570 municipios del Estado?

Evidentemente, el tabasqueño no vino a constatar la pobreza, la marginación o la falta de servicios básicos que enfrenta la gran mayoría de la población en el Estado. López Obrador hizo presencia en Oaxaca para establecer contacto directo con quienes habrían de ser sus operadores en las redes ciudadanas que, en 2006, casi lo llevan a la presidencia de la República. En su momento, hace uno o dos años, se desestimaban los intentos del tabasqueño por la creación de una estructura electoral, que entonces no tenía posibilidad de ser alimentada económicamente.

Hoy, sin embargo, la alianza que establecieron los partidos de izquierda con quienes controlan el gobierno federal, abre las posibilidades —como lo hemos establecido reiteradamente— de que se combinen no los membretes, sino las estructuras de votación y la operación electoral que controlan los primeros, con el acceso a grandes cantidades de dinero y recursos en especie que tienen los segundos. Por eso, aún cuando ese conjunto de partidos opositores parecen tener una mera posición representativa en Oaxaca, ellos también sostienen con seguridad que pueden ganar los comicios. Así, no será la democracia lo que se ponga a prueba, sino las mejores prácticas de la ingeniería electoral.

¿ELECCIÓN DE TRÁMITE?

Esta, es cierto, puede ser una elección de trámite para el priismo. Pero si éstos confían todo a su estructura, desestiman los efectos mediáticos que envuelven a la contienda, y minimizan el trabajo opositor, es evidente que podrían llevarse sorpresas.

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